Continuación del post: Correspondencia.
30 de junio:
"Nos metimos en el shuk [feria árabe] y estuvimos por los barrios musulmán y cristiano, a pesar de que lo teníamos prohibido. Me compré un CD de Sarit Hadad, y una remera con la cara de Arafat, la bandera palestina, la mezquita y el mapa de Israel con los colores de la bandera palestina. Lástima que no se puede salir a la calle con eso. En una un árabe ve que en la remera está la cara de Arafat, me para, mira la remera, hace un gesto de aprobación y sigue de largo. Llegamos hasta la puerta de la explanada de las mezquitas, pero la policía no nos dejó pasar. Andábamos medios perdidos, hasta que encontramos por casualidad un cartel que decía Via Dolorosa, justo lo que queríamos visitar. Le preguntamos a un monje italiano dónde quedaba el Santo Sepulcro, y nos invitó a una procesión por la Via Dolorosa. Así que estuvimos como una hora siguiendo los pasos de Jesús, parando en todos los lugares donde supuestamente paró. Sonaba muy lindo, el rezo cristiano en latín y de fondo el rezo musulmán en árabe. En el Santo sepulcro un monje australiano amablemente nos paseó por toda la iglesia. Tocamos la piedra sobre la cual fue crucificado Jesús. Vimos donde lo acostaron, y finalmente su tumba. Cuando me iba a a sacar la foto con el santuario de la tumba, se me cayó la cámara, se me abrió y se me veló el rollo, lo cual obviamente me puso de muy mal humor. Tenía treinta fotos en ese rollo, quince sacadas en el shuk, la procesión y demás lugares de la ciudad vieja. Las otras creo que eran de el último fin de semana en tel Aviv. Ese fin de semana me quedé toda la mañana dormido en la playa, me deshidraté, me llevaron al Hadasa, me pasaron un litro y medio de suero, y salí como nuevo. Después del Santo Sepulcro nos fuimos para el Kotel [el Muro de los Lamentos]. En el Kotel me peleé con un religioso que nos rompía las pelotas para que nos pusiéramos los tfilim."
7 de noviembre:
"En el ómnibus había dos minas sentadas cerca nuestro hablando en inglés, una estaba muy buena. Empezamo a comentar, qué buena que está, esto y lo otro. En una yo digo: éstas deben saber español y están entendiendo todo. Y resulta que al rato la que estaba buena se da vuelta y pregunta: ¿son argentinos? [en perfecto español]. Charlamo un rato, y la otra, de la nada, ahí arriba del ómnibus me pregunta: ¿creés en Dios? A lo que le respondo preguntando si ella come Shawarma. La mina contó que después de estudiar mucho Tanaj [Antiguo Testamento] concluyó que Jesús es el mesías. Cosas raras que sólo te pueden pasar en un ómnibus de Jerusalén."
Un caso para los asistentes sociales
Hace 1 día

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