viernes, 28 de enero de 2011

Las mujeres de Lot

Cuenta el libro de Génesis que antes de destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra, Dios envió dos ángeles a advertirle al único tzadik (hombre pío/justo/sabio/virtuoso) de Sodoma que se apresure a marcharse de allí con su familia. Los vecinos de Lot allá en Sodoma, es decir, los sodomitas, pretendieron sodomizar a los angelitos (de allí el origen de la palabra). Lot, que ya los había recibido en su hogar como mandan las buenas costumbres de hospitalidad, se negó a permitir semejante abominación. Para evitar que le hicieran daño a sus huéspedes, propuso a los sodomitas que en vez de tocar a los desconocidos violaran a sus propias hijas. Vamos, un padre ejemplar, digno sobrino de Abraham (quien estuvo dispuesto a matar a su hijo primogénito como sacrificio a Jehová). Lo que El Señor en su eterna sabiduría, consideraba un tzadik por aquellos tiempos, escapa a la limitada compresión del hombre contemporáneo.

Además de anunciarles la inminente destrucción de su ciudad, los ángeles prohibieron a Lot y su familia mirar para atrás en su camino de huida. Pero la esposa de Lot, no pudo evitar la tentación de cometer el pecado de la curiosidad, como digna descendiente de Eva (porque la Biblia no es machista, qué va), miró hacia atrás y como castigo se metamorfoseó en estatua de sal. Recuerdo que en la escuela judía la maestra nos había dicho que allá por el Mar Muerto aún es posible ver a la mujer de Lot. Durante años me la imaginé como una Venus de mármol, pero hecha de sal. Cuál no fue mi decepción al encontrarme frente a la famosa Mujer de Lot, y ver que no es más que una saliente en la roca:


Me surgen dos preguntas. La primera, si seré el único pervertido al que esa saliente le parece más un símbolo fálico que una mujer. La segunda, si habrá alguien que crea que esa es realmente Doña Lot. Me recuerda a la Cueva de las Estalactitas cerca del Arroyo Sorek, donde el guía les dice a los niños que las rocas de allá son Blancanieves y los siete enanitos, la de más allá es la bruja mala, etc. Bonito ejercicio de imaginación, pero de allí a creérselo en serio... ni los niños se lo creen.

Mi decepción quedó más que compensada al subir a la llamada "Montaña de Sodoma" y contemplar desde allí la increíble vista al Mar Muerto:


La Montaña de Sodama es una formación geológica única en el mundo. La sal forma rocas en otros lugares, pero no puede mantenerse como ese gigantesco bloque de 700 metros de altura, ya que el agua la erosiona con mucha facilidad. Pero da la casualidad de que esa zona casi no llueve. Lo que me lleva a una tercera pregunta, ¿estaba allí la Sodoma bíblica? Muy improbable, no llueve ni hay fuentes de agua dulce lo suficientemente cercanas, señal de que el lugar era y sigue siendo inhabitable. Tampoco se han hallado allí restos arqueológicos de ese período ni de ningún otro, señal de que la zona inhabitable no estaba habitada. Pero quién sabe, quizás algún día alguien encuentre no muy lejos de allí, la cueva a la que se mudó Lot con sus hijas. Según el relato, las hijas de Lot, ya entradas en años y preocupadas ante la eventual extinción del linaje familiar, emborracharon a su padre y se turnaron para mantener relaciones con él y así poder quedar embarazadas pese a su aislamiento geográfico. Qué ironía, acabaron violando a quien las ofreció a otros para que sean violadas. Esa sí que era una familia disfuncional.

Para quien ya ha flotado en las playas del Mar Muerto y ya ha subido a Masada suficientes veces, la zona sigue teniendo mucho que ofrecer. Vale la pena volver por allí, seguir unos pocos kilómetros al sur por la ruta 90 y dar un paseao por Ar Sdom. Eso sí, tengan cuidado de apegarse al camino señalizado y evitar las partes en peligro de derrumbe.

4 comments:

  1. RTB612,

    Te escribo por aquí porque paso ya de manchar el blog de Ariel con discusiones personales y no conozco tu email. Cuando quedé con Ariel y contigo, lo hice con la mejor de las intenciones. Sentí cierta confianza por medio de Ariel y creí que establecer un contacto personal ayudaría a entender mejor nuestras posturas. Este mensaje no lo escribo como propalestino o antisionista, y no se lo escribo a un israelí o sionista. Lo escribo de persona a persona. Si yo decido hablar contigo en persona, de lo que sea, eso es una conversación entre tú y yo (y Ariel, en este caso). No tienes ningún derecho a utilizar mis palabras en mi nombre en público cuando te venga en gana, porque yo soy el que decide cuándo hablar en público, de qué hablar y con quién hablar. Te lo dije la primera vez, y una vez disculpado, acepté las disculpas. Pero por lo visto, el respeto a otras personas te la suda bastante.
    Es una pena, porque sinceramente pensaba que eras una persona interesante y culta con la que se podía intercambiar muchísimo conocimiento.

    un saludo

    diego

    PD: borra el comentario si quieres, no tengo ganas de establecer una discusión privada en público. Si me quieres responder a esto, creo que por aquí te saldrá mi email.

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