miércoles, 19 de diciembre de 2012

Narrativas y mentiras

No hay artículo o libro por completo que sea, que pueda abarcar todos los datos de un hecho histórico o todos los hechos de un conflicto. Siempre van a quedar datos y hechos sin contar, siempre hay algunos que se cuentan en mayor detalle y otros en menos, a unos se les da más importancia y a otros menos. Cuando se trata de un conflicto es casi inevitable que la selección de cuáles hechos abarcar y cómo, acaben favoreciendo a un bando u otro. Así surge lo que se denomina narrativa, la Historia contada desde un punto de vista. Por supuesto, el efecto se acentúa si el narrador adhiere a uno de los bandos, pero tampoco quien intenta ser neutral puede serlo del todo. Si se quiere entender a fondo un conflicto hay que conocer sus diferentes narrativas. Porque cada narrativa por separado es una verdad a medias.

Un buen ejemplo es la Guerra del 48. La narrativa palestina hace énfasis en masacres y expulsiones de árabes a manos de judíos, mientras que ignora, minimiza o justifica las matanzas y expulsiones de judíos a manos de árabes. La narrativa sionista hace lo opuesto. Sería mucho más fácil resolver el conflicto si cada uno hiciera el esfuerzo por comprender la narrativa contraria. Sin necesidad de estar de acuerdo con su interpretación de la Historia, pero al menos intentar ponerse por un momento en los zapatos del otro.

Me parece bien que cada cual cuente la Historia desde su punto de vista, como decía: es inevitable. Pero no hay que perder de vista la clara línea que separa a la narrativa legítima de la mentira a secas. Una cosa es no enfatizar un hecho incómodo y otra distinta sostener que nunca ocurrió, una cosa es resaltar hechos que den buena imagen a tu bando y otra distinta invertarse hechos que nunca sucedieron. La narrativa deja de ser una interpretación discutible para convertirse en una mera patraña, cuando el narrador cae en el negacionismo o la falsificación. Lamentablemente hay demasiados anti-israelíes dedicados a este tipo de embuste, desde comentaristas anónimos en redes sociales, hasta el embajador palestino oficial en España. Quiero creer que no le hacen ningún favor a la causa palestina con mentiras tan evidentes.

Ejemplos:
  • El pueblo palestino existe desde tiempos bíblicos.
  • Los actuales palestinos descienden de los filisteos.
  • Los actuales judíos no tienen ninguan relación con los antiguos israelitas.
  • Jerusalén es la capital histórica de los palestinos.
  • Los judíos no tienen ninguna relación histórica con el Monte del Templo ni el Muro de los Lamentos.
  • Y mi favorito, el absurdo que gustan repetir cada año cuando se acerca la Navidad: Jesús de Nazaret era palestino.
Si te cruzas con alguien que emite cualquiera de esos disparates puedes dar por sentado que no tiene ni puta idea, o peor aún: miente a gusto.

Tal vez dedique futuros posts a refutar o ridiculizar algunos de dichos ejemplos y otros del mismo estilo.

3 comentarios:

  1. ESTIMADOS HERMANOS:
    Solicito mi fusion divina con el Dios padre celestial Yeshúa porque soy la encarnacion divina del Señor Jesucristo.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Cédula de Vecindad:
    ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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  2. Eso de que Jesús era palestino no necesito leerlo en ningún medio, porque me lo dijo a mí un joven árabe israelí en la fábrica donde ambos trabajábamos. Y yo me quedé mirándolo así: :O

    Primero creí que estaba tomándome el pelo, pero después me di cuenta que me hablaba absolutamente convencido!

    Saludos y gracias por el blog, me encanta.

    Patricia
    desde Eilat

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  3. ¿Palestino? ¡Pero si Jesús es guatemalteco y es lector de este blog!

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