viernes, 17 de diciembre de 2010

Es difícil en Israel

Publicado originalmente en la revista Piedra Libre, enero del 2006.


Es difícil ser amable y educado en Israel
. La gente es agresiva y levanta la voz por cualquier cosa, pretende resolver a los gritos lo que en Uruguay y el resto de América Latina se hace con más calma y respeto, desde pedirle el cambio al taxista hasta resolver los problemas de la política nacional. Dicen que es consecuencia de la vida bajo tensión permanente. Quizás sea simplemente parte de la idiosincrasia israelí. Se hace difícil no contagiarse de esta mala costumbre y poder seguir manteniendo el buen trato con la gente.

Es difícil ser judío laico en Israel. Uno no necesita ir a la escuela judía, a la tnuá o al templo, para seguir siendo judío. Alcanza con levantarse a la mañana para hablar en hebreo, para acordarse de que es shabat, pésaj o iom jol (día no festivo). No hace falta estar con el ojo mirando hacia Sión como dice nuestro himno nacional, puesto que uno ya esta en Sión. Se hace difícil no dejarse llevar por la inercia, poder llevar una vida laica y a la vez comprometida con el judaísmo.

Es difícil ser tolerante en Israel. Ojalá el problema fuera sólo con los palestinos o los árabes israelíes. Pero entre nosotros los judíos, no son pocos los que convencidos de poseer el monopolio de la verdad, se abren paso a empujones para dictarle a los demás como deben pensar y actuar. Tampoco faltan, los que en virtud de poseer tan precioso bien, exigen ser privilegiados con menos obligaciones y más derechos que el resto. Por otro lado, este país posee una diversidad cultural enormemente rica que genera una creación asombrosa, pero esta misma diversidad, muchas veces no muy armoniosa, genera conflictos y rencores. En este contexto se hace muy difícil ser tolerante.

Es difícil ser sionista en Israel. Descubrir que acá en Israel, el país donde deberíamos sentirnos como judíos libres, muchos tienen miedo de subir al ómnibus, de ir a la feria o a un pub. Descubrir que esa libertad, a diferencia de lo que piensan quienes afirman que el sionismo cumplió su principal función con la creación del Estado de Israel en 1948, aún exige el sacrificio de mucha de nuestra sangre, y quizás peor aún, exige ensuciar nuestras manos con sangre ajena. Se hace difícil ser sionista para un olé jadsah, que ve como cada vez son mas los ielidei haaretz (nacidos en Israel) que agotados de esta realidad, prefieren antes que aceptar el desafío, escaparse a la relativa tranquilidad de Estados Unidos, Europa occidental o Australia, y dedicarse a hacer dinero.

Es difícil ser de izquierda en Israel. En ambos sentidos de la palabra. Abrimos los diarios, no menos tendenciosos que la prensa internacional a la que criticamos tanto, y nos desayunamos con las fotos del atentado en Natania o los misiles Kasam que cada día se acercan más a Ashkelon. Cómo no clamar venganza, como lograr que la razón triunfe sobre nuestros sentimientos. Por otro lado, cómo no desanimarse cuando en el país que en pasadas décadas era ejemplo de igualdad social, hay cada vez más niños hambrientos, y de a poco, van apareciendo incluso niños que piden monedas en los semáforos, recordándonos cada vez más, aquello que creímos dejar atrás en el aeropuerto de Carrasco en Montevideo. En las últimas semanas, por fin suenan con fuerza alentadoras señales de alarma ante el fenómeno. Pero se hace difícil prestarle la constante atención que dicho fenómeno merece, cuando cada atentado nos recuerda que todavía debemos invertir nuestras mayores energías en el que sigue siendo nuestro principal problema. Por suerte, hoy en día, gracias a la adopción de las ideas políticas de la izquierda por la gran mayoría de la sociedad y su puesta en práctica con la Inatkut (Desconexión de la Franja de Gaza), luego de tantos años de atascamiento, al menos volvemos a tener la esperanza que el conflicto pueda ser solucionado al corto plazo. Esto traería una mejora en la economía que se podría orientar al bienestar social en lugar de a la defensa.

Es difícil en Israel. Pero tengo esperanzas de que vengan tiempos mejores, que este se convierta en el país civilizado, judío, libre, democrático, tolerante, pacífico e igualitario con el que soñaron los jalutzim (los pioneros de las primeras olas inmigratorias). Tengo esperanzas de que los vientos de idealismo que hicieron florecer al desierto y levantaron un magnifico país en pocas décadas, vuelvan a hacer flamear nuestra bandera. Nuestro pueblo nunca ha perdido la esperanza y yo no voy a perderla tampoco. Pues por más difícil que sea, como dice la conocida canción: ein li eretz ajeret, gam kshe admati boeret - no tengo otra patria, aún cuando mi tierra arde


5 años después:
* Todos esos puntos siguen vigentes, pero con el tiempo uno aprende a convivir con la mayoría de ellos. Por supuesto, hay otras cosas buenas también. Me sorprende cuán negativo fui, no se puede decir que hoy sea más optimista pero tampoco veo las cosas tan grises.
* Hasta ahora parece ser que la itnatkut acabó siendo para peor.
* Con todo, en los últimos dos años ha disminuido la violencia, han habido ciertas mejoras.
* Sí tengo otra patria, pero el final quedaba más poético así.
* Como dice el dicho popular: muchas aguas pasaron por el Yarkón.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Amsalem

Fuente y datos de la imagen aquí.

El rabino Jaim Amsalem ya venía desafiando la paciencia de sus compañeros del partido ultra-ortodoxo sefaradí Shas. Primero se le ocurrió declararse a favor de facilitar la conversión al judaísmo a soldados no judíos que sirven en el Ejército de Israel, reconocer la validez de las conversiones realizadas mediante el programa de conversión patrocinado por el ejército. Se trata de un programa que permite a los soldados que así lo deseen, estudiar para la conversión y llevar a cabo la ceremonia, a cuenta de parte del tiempo del servicio militar obligatorio. Quienes más se benefician del programa, en general son jóvenes inmigrantes de la ex-URSS que se sienten parte del pueblo judío y del Estado de Israel, pero que no son extricamente judíos según la halajá (no son hijos de madre judía). Los rabinos a cargo de certificar el proceso pertenecen a la corriente llamada religiosa-nacional o otrodoxa moderna, no a la ultra-ortodoxia. ¡Cómo se le ocurre! ¡aceptar conversiones realizadas por miembros de una corriente distinta y menos rigurosa que la propia! ¡Dios nos libre! ¿Podría haber algo peor?

Sí que podría, Amsalem ha tenido la alevosía de afirmar que los ultra-ortodoxos deberían trabajar e ir al ejército como todo hijo de vecino, que sólo una élite de estudiantes destacados debería ser a de subvencionada para que se dedique toda la vida a los estudios religiosos, el resto que salgan a ganarse el pan por su propia cuenta como lo hicieran sus antepasados durante siglos. Esa fue la gota que derramó el vaso, exigirle a un ultra-ortodoxo que renuncie a sus privilegios y deje de vivir de arriba es como intentar bañar a un gato, no sales de allí sin ligarte un arañazo. El autoproclamado "comité de sabios de la tora" (מועצת חכמי התורה), encabezado por el afamado Ovadia Iosef le ordenó que renuncie al parlamento y ceda su puesto a quien lo sigue en la lista Shas. Y entonces fue cuando Amsalem hizo lo inconcebible: se comportó como una persona capaz de razonar y actuar en forma independiente, sin someterse a cada mandato del líder espiritual incuestionable. Se negó a renunciar.

Días después comenzó el Incendio en el Monte Carmel. Me extrañó que Ovadia Iosef no culpara a Amsalem del incendio y se conformara con atribuir el castigo divino solamente a los laicos que no santificamos el shabat. Eli Ishai, el líder político de Shas, tan ocupado unos días antes en hacer expulsar al blasfemo Amsalem, de pronto tuvo que dejar tan sagrada tarea para dedicarse a la aún más santa misión de explicarle a todo el mundo, porque él, a pesar de ocupar el puesto de Ministro del Interior y tener a su cargo al servicio de bomberos no es responsable del desastre, sino todo el resto del mundo. Culpó entre otros a Ariel Sharon, que está en coma desde hace casi cinco años. De nuevo, me extraña que no haya culpado también a Amsalem.

Varios analistas sostienen que con la expulsión de Amsalem, Shas se ha disparado a si mismo el pie. Muchos judíos sefaradíes religiosos (no ultra-ortodoxos) que sí trabajan, ven a Shas como el representante de su comunidad y le otorgaban sus votos en las elecciones. Es probable que si Amsalem forma su propio partido esos votos vayan a parar a él.

No es común que un rabino ultra-ortodoxo me inspire admiración y respeto. Le agradezco a Amsalem que me haya recordado una vez más que no todos son iguales, es algo que nunca se debe perder de vista.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Casa de paja

Tras 82 horas, por fin se ha apagado el incendio en el Monte Carmel. En ese lapso Israel ha recibido la ayuda de 18 países y de la Autoridad Palestina. Los israelíes les debemos un sincero y humilde agradecimiento a quienes nos han tendido su mano en esta hora de necesidad. Por ser este un blog en español, aprovecho a agradecer a los españoles quienes a pesar de su actual lío con los controladores aéreos nos enviaron cuatro aviones.

Por un lado es reconfortante recibir semejante demostración de solidaridad internacional a la que en Israel no estmos acostumbrados. Por el otro, es un tanto vergonzoso vernos en la necesidad de solicitar socorro al extranjero. Nuestro bienamado Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, no lo ve así, en una de sus declaraciones afirmó que no es vergüenza pedir ayuda. Y es que tiene razón (a medias), pedir ayuda no es un acto vergonzoso per se, lo vergonzoso es la total carencia de recursos propios. Para explicarme mejor voy a referirme a otros dos desastres naturales ocurridos este año en América Latina: los terremotos en Haití y Chile.

En enero hubo un sismo de grado 7.0 en la escala Richter que derribó la ciudad de Puerto Príncipe, capital de Haití, como quien sopla un castillo de naipes, dejando más de 150 mil muertos. En febrero hubo un sismo en Chile grado 8.8 (es decir, 30 veces más fuerte que el de Haití) que sacudió a todo el país, dejando "solamente" 521 muertos. Varias localidades chilenas sufrieron importantes daños, pero nada que se acerque a la devastación total provocada por el terremoto en Haití. El terremoto de Chile se cobró menos victimas porque el epicentro estaba más alejado de las zonas más pobladas y no en el medio de la capital como el de Haití. Pero también porque Chile estaba mucho mejor preparado para afrontarlo con edificios bien construidos a prueba de terremotos, mientras que en Haití cualquier niño con piezas de lego habría levantado una ciudad más resistente. Como en el cuento de los tres chanchitos y el lobo, el lobo sopló y sin mucho esfuerzo tiró abajo la casa de paja (Haití), pero por más que lo intentó hasta agotar sus pulmones no pudo demoler la casa de ladrillo (Chile).

Ambos países requirieron ayuda internacional pero está claro que son dos casos muy distintos: Chile sufrió de un desastre natural, Haití sufrió de un desastre natural y de la negligencia humana. Si en Israel hubiéramos estado bien preparados con un cuerpo de bomberos de tamaño adecuado y correctamente equipado, no hubiera sido ninguna vergüenza pedir ayuda adicional al extranjero. Pero el caso de Israel se parece más al de Haití que al de Chile. Que Israel, un país tan avanzado según tantos parámetros, se comporte igual que uno de los países más subdesarrollados del planeta, no es precisamente un motivo de orgullo.


En cuanto a las expresiones de regocijo por parte de Hamás y Hezbolá ante nuestra desgracia... en fin, de ustedes no esperábamos menos. Del rabino Ovadia Iosef, para quien la catástrofe ha sido un castigo divino contra sus opositores (los judíos laicos), al igual que para el líder de Hamás Ismail Hanyia (los judíos en general), tampoco esperábamos otra cosa. Tampoco de Eli Ishai (miembro del mismo partido), mayor responsable del servicio de bomberos como Ministro del Interior, que no se ha demorado en echarle la culpa a sus antecesores en el cargo y negar toda responsabilidad propia. ¿Será mucho pedir que se calle la boca y renuncie?

viernes, 3 de diciembre de 2010

Incendio en el Monte Carmel

Probablemente los medios extranjeros no le estén prestando la misma atención que suelen darle a los enfrentamientos bélicos, pero para Israel la presente catástrofe ya ha alcanzado las dimensiones de una pequeña guerra. El incendio comenzado hace sólo 24 horas (11 a.m del jueves, horario de Israel) ya se ha cobrado 41 muertos y unos 17.000 evacuados. A modo de comparación, en los 34 días de duración de la Guerra del Líbano del 2006, con la enorme movilización de tropas y los miles de misiles lanzados por Hezbolá al norte de Israel, murieron 165 israelíes (entre civiles y militares) y hubo 350.000 evacuados.

Otra de las consecuencias nefastas de aquella guerra para Israel fueron los grandes incendios causados por los misiles que caían en zonas forestales, pero ninguno que se acerque ni por asomo al poder destructivo del incendio actual. Se trata del incendio más grande de la historia de Israel, ya ha alcanzado las 2000 hectarias, lo cual para un país tan pequeño es una inmensidad, si no me fallan los cálculos sería cerca del 1% de todo el territorio (contando Jerusalén Este y el Golán, sin contar Cisjordania). Según datos del KKL se han quemado un millón y medio de árboles, ya no podremos vanagloriarnos de ser uno de los únicos países en el mundo donde aumenta el porcentaje de forestación. Un ómnibus lleno de carceleros que se dirigían a una cárcel de la zona para evacuarla quedó atrapado entre las llamas, de ahí el elevado número de muertos.

Otra triste similitud con la Segunda Guerra de Líbano: como consecuencia de los recortes en el presupuesto de defensa algunas tropas fueron enviadas al frente mal equipadas, al parecer el departamento de bomberos también ha sufrido recortes presupuestarios que han afectado el equipamiento. Una vez más, lo barato nos sale caro, imagino que será infinitamente más alto el costo en daños materiales causado por el incendio que el dinero ahorrado en bomberos. Ni que hablar del costo en vidas humanas que ninguna suma de dinero puede reparar. Es de esperar que al igual que ocurrió tras la guerra, una vez apagado el incendio se forme una comisión investigadora cuyos informes provoquen la dimisión de algunos altos funcionarios. No está claro cuál fue la causa del incendio, se especula que pudo iniciarse debido a una quema ilegal de basura. La sequía de diez meses y los fuertes vientos ayudaron a que se expandiera muy rápidamente hasta quedar fuera de control, pero también es probable que de haber atendido el primer foco a tiempo, los bomberos podrían haber evitado la catástrofe. El primer avión de bomberos llegó recién dos horas y media después de que el foco fuera denunciado.

Además de movilizar a los bomberos de todo el país, al servicio de cárceles, a la policía y al ejército, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y el Ministro de Exteriores Avigdor Lieberman han solicitado ayuda a la comunidad internacional para apagar el incendio. Ya han llegado aviones anti-incendios de Bulgaria, Grecia, Chipre y Azerbaiyán. Se espera que en el correr del día llegue ayuda de varios otros países, incluyendo a Turquía (cuyas relaciones con Israel se han venido deteriorando hasta casi anularse desde el abordaje al Marmara) y España. Cómo se da vuelta la tortilla, por lo general Israel envía ayuda al exterior en caso de catástrofes naturales (médicos y rescatistas, que no bomberos), no es el que necesita recibirla.

En estas fechas se celebra Jánuca, la fiesta de las luces, éste año el fuego nos aguó la fiesta. Aprovecho para enviarle mis condolencias a las víctimas y sus familiares. En este momento toda el país está con ustedes, hoy somos todos del Carmel. Esperamos que el fuego sea apagado pronto.


Canción "El monte siempre verde" (ההר הירוק תמיד). Interpretada por Rujama Raz y Dorit Reubeni.

Y no, no siempre, ya no está tan verde...

Fuentes: ynet, haaretz, wikipedia.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Lengua común

Volvíamos a casa tras una agotadora jornada de servicio en la base militar, mi amigo y yo charlábamos apasiblemente en nuestra lengua madre, mientras esperábamos de a pie cerca de la puerta de descenso, que el ómnibus nos dejara en nuestras respectivas paradas. De pronto se nos acerca un hombre de unos cincuenta años e interrumpiendo el hilo de nuestra conversación, nos pregunta en el mismo idioma:

- ¿Están en la sabá?

Al instante mi amigo y yo nos miramos el uno al otro con gesto de sorpresa, esbozando una sonrisa cómplice, reconociendo cada uno en la expresión del otro las mismas inmediatas reflexiones: qué manera tan brusca y poco educada de irrumpir en una conversación entre dos desconocidos, qué modo más chistoso (típico de hispanoparlantes) de pronunciar la palabra tzavá (ejército). Pero sobre todo: qué pregunta retórica tan tonta, ambos vestíamos de uniforme militar y la respuesta saltaba a la vista, lo mismo hubiera sido preguntarnos si teníamos dos ojos y una nariz. Mi amigo, más paciente que yo, le respondió afirmativamente y luego continuó respondiendo al consiguiente interrogatorio: cuánto tiempo llevábamos en servicio, en qué unidad, bla bla bla. Por suerte mi parada era la siguiente.

El hombre del ejemplo relatado fue un tanto fastidioso por el modo en que estableció el contacto, pero dejando eso de lado, es fácil entender su motivación e identificarse con él. Qué inmigrante - o incluso qué turista - no ha sentido ese impulso de comunicarse con un total desconocido al que se oye hablando el idioma propio en un país donde todos hablan otra lengua. Por más que nunca lo hayas visto antes, sabes enseguida que tienes con esa persona mucho en común: un idioma, quizás una cultura. Claro que después de unos años te acostumbras, aquí no es raro toparse casi a diario con alguien hablando español por la calle o en el ómnibus, llega un momento que ya no les prestas demasiada atención. Hasta que vuelves de visita a Sudamérica y te ocurre exactamente lo inverso.

La primera y única vez que escuché una conversación en hebreo durante mi reciente viaje, tuve la necesidad imperiosa de participar de la misma sin ser invitado. Llevaba más de un mes fuera de Israel, viajaba en el ómnibus de Buenos Aires yendo de Recoleta camino a San Telmo, cuando escuché a dos israelíes charlando a mis espaldas sobre los precios de los boletos de Iguazú a Capital. Obviamente me di vuelta y sin previo aviso ni formal presentación, les pedí que me aclararan los precios de nuevo como si no los hubiera oído bien, tan emocionado estaba que se me trababan las palabras, tantos años de práctica se fueron al garete, volvía a halar como olé jadash recién aterrizado. No importa, igual no tenía ningún interés en sacar pasaje a las cataratas.

Una nueva oportunidad se me presentó al día siguiente en el puerto, el barco de regreso a Uruguay llevaba casi tres horas de retraso por motivos climáticos. Por fin llamaron a abordar y los pasajeros nos paramos en fila, pero la espera continuaba, parecía interminable. A mi lado en la fila había un judío ultra-ortodoxo, por el tipo de sobrero negro creo que era de Jabad Lubabich. Lógicamente, algo de hebreo debía saber. Pero no me dio tiempo de indagarlo porque sacó su sidur y comenzó a rezar, no me atreví a interrumpirlo. Estuve tentado a decirle que ya que rezaba, por qué mejor no recitaba la tfilat haderej (plegaria del camino), a ver si Dios se apiadaba de nosotros y nos permitía partir. Pero no se lo dije. Al poco tiempo pudimos subir al barco, no fue necesario que el Río de la Plata se partiera en dos, zarpamos sin evidencias de intervención divina.

Llegada al puerto de Colonia, Uruguay.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Israel, Israel...

En una estación del metro de Buenos Aires:



En una estación del metro de Madrid:



En algún lugar del mundo, de cuyo nombre no me quiero enterar:




Israel, Israel, qué bonito estar de vuelta.
Israel, Israel, qué ganas de haberme quedado otros dos meses más paseando por otros destinos...

domingo, 5 de septiembre de 2010

Año de paz

El miércoles a la tarde comienza un nuevo año según el calendario hebreo, el año 5771. Es costumbre desearle a la familia y los amigos shaná tová u metuká (año bueno y dulce). Entre las muchas variantes a los tradicionales saludos de Rosh Hashaná, también está la de shnat shalom, desearle a los seres queridos que tengan un año de paz. Un año de paz no sé si vamos a tener, pero al parecer lo que sí nos espera es un año de proceso de paz. Esta semana se encontraron en Washington Benjamín Netanyahu y Abu Mazen, bajo el auspicio de Barack Obama y con la presencia del Presidente de Egipto Hosni Mubarak y el Rey Hussein de Jordania. Por fin, después de varios meses de contactos únicamente a través de intermediarios, comienzan las conversaciones directas entre el Primer Ministro israelí y el Presidente de la Autoridad Palestina. Ambos acordaron reunirse una vez cada dos semanas con el objetivo de lograr un acuerdo en el plazo de un año. Como regalito de apertura al renovado proceso de paz, Hamás nos dejó un atentado con cuatro muertos y la promesa de otros muchos atentados más para el futuro próximo.

Igual que los atentados de Hamás durante el Proceso de Oslo el objetivo es impedir que se llegue a un acuerdo. La estrategia ya ha demostrado ser sencilla y efectiva en los noventa: matas más y más israelíes hasta que los israelíes perdemos los estribos y respondemos con operativos militares, los palestinos responden con más atentados, así volvemos a la espiral de violencia y adiós paz, chau que te vaya bien. Si Hamás consigue cumplir su amenaza, Cisjordania que había alcanzado una tranquilidad aparentemente estable (recordemos que casi todos los líos de los últimos años nos vinieron de Gaza donde gobierna Hamás y no de Cisjordania donde gobierna la AP), volverá a arder. La tranquilidad en Cisjordania se la debemos en parte a la Autoridad Palestina, que según fuentes militares israelíes ha hecho un buen trabajo persiguiendo al Hamás y mitigando las actividades terroristas en su zona de influencia. Después del atentado la AP arrestó a cientos de miembros del Hamás y parece estar llevando a cabo un sincero esfuerzo para atrapar a los responsables. Eso demuestra un verdadero rechazo por parte de Abu Mazen a la vía violenta y un compromiso real por la vía de la negociación, cosa que su predecesor Yasser Arafat nunca tuvo. Eso o simplemente detesta a Hamás tanto o más que a los israelíes.

Abu Mazen llevaba meses negándose a reanudar las conversaciones directas, exigiendo como condición previa que Israel hiciera no sé qué concesiones antes de empezar a negociar siquiera. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? Tal vez la presión norteamericana. Quizás la proximidad del fin del período diez meses de congelamiento de construcción en los asentamientos que Netanyahu había declarado. Ahora Netenyahu tiene que mantener el congelamiento, so pena de quedar ante los norteamericanos como el responsable del prematuro fracaso de las conversaciones de paz. Si es así significa que el congelamiento logró empujar a Abu Mazen a volver a la mesa de negociaciones, kol hakavod a Netanyahu, aunque dudo de que esa haya sido su intención, probablemente sólo quería aflojar la presión americana sobre su gobierno. Kol hakvod a Barack Obama, parece que la presión de su administración sí da sus frutos. Sea por el motivo que sea, Netanyahu está otra vez en aprietos, evitar la reanudación de la construcción con su actual coalición de gobierno derechista no va a ser sencillo.

El proceso de paz es sumamente riesgoso. No solamente por los intentos de impulsar una ola de violencia en medio de las negociaciones para evitar que triunfen. Si las negociaciones se estacan de nuevo, con o sin boicot de Hamás, también es muy posible que estalle de nuevo la violencia. Recordemos que la Segunda Intifada comenzó poco después del fracaso de las negociaciones del año 2000 en Camp David entre Ehud Barak y Yasser Arafat. Y a pesar del espantoso riesgo, Netnayhau hizo bien en retomar el proceso (tampoco es que tuviera mucho margen de elección), todo gobierno israelí sea de izquierda o de derecha, está en la obligación de intentar poner fin al conflicto.

En fin, espero que sí tengamos un año de paz. El año que viene en Jerusalén repartida, capital de Israel y de Palestina. Shnat shalom y shaná tová u metuká para todos. Yo por mi parte no sé si tendré un año dulce, pero planeo empezarlo bien jugoso y quizás un poco grasiento con unas buenas porciones de carne uruguaya. En breve estoy por allá de visita y planeo subir de peso.

martes, 10 de agosto de 2010

Estado judío y democrático

¿Estado judío y democrático? ¿No son acaso dos términos contradictorios? No necesariamente, depende de lo que uno entienda por la conjunción de ambos. Así lo entiendo yo:

  • El pueblo judío tiene el derecho a un estado nacional. Más importante aún, el pueblo judío tiene la necesidad de un estado nacional. Ese estado es el Estado de Israel.
  • Todo judío(1) que así lo desee puede inmigrar a Israel y obtener la ciudadanía. Pero una vez obtenida la ciudadanía, no debe haber absolutamente ninguna diferencia(2) entre los ciudadanos judíos y no judíos. Todos deben ser recibir un trato igualitario como ciudadanos en igualdad de derechos e igualdad de obligaciones(3).
  • Que Israel sea el Estado Judío, no significa que tenga derecho a ejercer ningún tipo de coerción religiosa. Como estado judío Israel debe fomentar el desarrollo de la cultura judía ya sea preservando los sitios de interés histórico, apoyando a las casas de estudio(4), u mediante otros medios que no atenten contra la libertad de culto individual. Está bien que en las oficinas y organismos estatales cierren en shabat y provean a sus empleados sólo comida kasher, pero en cambio el sector privado no debe ser restringido(5). El estado no debe otorgarle el monopolio sobre los casamientos ni las conversiones a ninguna corriente.
  • Israel no es solamente un estado refugio abierto a los judíos del mundo ante eventuales persecuciones, es también el centro cultural y religioso del pueblo judío. Es importante que Israel cultive el lazo cultural con los judíos de la diáspora.


Véase también:
* Religión y Estado en estados democráticos - 4 modelos.

Notas:
  1. O todo familiar de judíos acreedor a la ciudadanía según lo establecido en la "Ley del Retorno".
  2. Podría argumentarse que la "canasta de absorción" y otras beneficios económicos que reciben los inmigrantes judíos es una diferencia, una ventaja desigual. Nótese que es una ventaja del inmigrante judío no solamente sobre los ciudadanos árabes, sino también sobre los ciudadanos judíos nacidos en Israel o sobre inmigrantes llegados en épocas anteriores menos prósperas. Todo lo contrario, al igual que los beneficios a poblaciones en zonas periféricas (de los que se benefician más los árabes que los judíos), a familias numerosas, etc, permiten un mayor grado de equidad socio-económica. Artículo relacionado: Discriminación racial en Israel.
  3. Salvo la obligación del servicio militar. No se puede obligar a los árabes musulmanes a enrolarse a un ejército que demasiado a menudo lucha contra quienes ellos consideran sus hermanos. Tanto para los árabes musulmanes como para los judíos ultra-ortodoxos es importante desarrollar la alternativa del servicio civil (asistencia en escuelas, hospitales, etc.), para alcanzar la igualdad de obligaciones, no sólo la de derechos. Artículo relacionado: No defiendan a Lieberman.
  4. Sí, las yeshivot incluídas. El problema con las yeshivot ultra-ortodoxas es que el porcentaje que se dedica toda su vida exclusivamente al estudio, no trabaja y vive de las subvenciones estatales, es insosteniblemente alto. Que estudien todos tres o cuatro años gratis, pero luego que sigan toda la vida sólo un mínimo de estudiosos destacados que se dediquen a la docencia y el resto a trabajar fuera. Una cosa es fomentar el estudio y otra diferente es criar garrapatas.
  5. Ejemplo de restricción: prohibición de vender productos con harina levada durante la semana de pésaj.

miércoles, 21 de julio de 2010

Doble circuncisión

Tengo un amigo, llamémosle Manuel, que se volvió religioso y se fue a vivir a una yeshivá. El otro día lo fui a visitar con motivo de su Brit Milá. En la ciudad de sudamerica donde nació no había moel, sus padres lo llevaron a que lo circuncide un cirujano. Pero el Birt Milá no es solamente la extracción quirúrgica del prepucio, sino una ceremonia religiosa con sus reglas y bendiciones. ¿Qué hace alguien que ya no tiene prepucio y aún quiere hacerse el Brit Milá como manda la ley? Tranquilos, no hace falta cortarse otro pedazo más. El moel pincha apenas el glande para que salga una gotita de sangre y recita las bendiciones. Asusta pero no duele.

A Dios gracias que no estuve presente para observar el procedimiento. En primer lugar, porque con un adulto lo realiza el moel a solas, no a los ojos de todos los familiares y amigos como con los bebes de ocho días. En segundo lugar porque llegué tarde, no encontraba la yeshivá. Era la primera vez que iba por ese barrio de Jerusalén y me era difícil ubicarme entre sus callejuelas, no podía llamar por teléfono para pedirle indicaciones a mi amigo por miedo a interrumpirlo cuando estuviera con los pantalones abajo. Después de buscar largo rato, cuando por fin llegué a la yeshivá, al entrar me di cuenta que no podía ser la que estaba buscando. Manuel me había dicho que vivía en una yeshivá de religiosos nacionales y en cambio ésta, a juzgar por la vestimenta de los estudiosos, era de algún grupo ultra-ortodoxo. Me daba cosa preguntar justamente allí por la otra yeshivá, sería como entrar a Mc Donald's a pedir la dirección de Buguer King, o a la embajada de Irán a preguntar por la ubicación de la embajada de Israel. Pero ya que estaba allí me armé de valor y pregunté, para mi sorpresa me respondieron muy cordialmente, uno de los jaredim se paró, me acompañó hasta la puerta y desde allí me dio las indicaciones.

Cuando por fin llegué a la yeshivá que buscaba, al entrar me sentí algo intimidado, era el único laico allí, el único que no llevaba kipá en la cabeza y tzitziot colgando desde las caderas. Pero qué más da, todo sea por acompañar a un amigo en un momento tan importante, aunque sea con unos minutos de retraso. Además, nada como unos buenos chistes sobre incisiones perpetradas en las partes íntimas, de boca del afectado, como para bajar la tensión. Manuel me presenta a sus amigos hispanoparlantes de la yeshivá, y entre chistes e introducciones, comenta lo inusual de mi situación, justamente yo en una yeshivá, quién lo hubiese dicho. No en una sino en dos – lo corrijo – y le relato mi pequeña odisea. Qué curiosidad, la primera vez en mi vida que voy a una yeshivá y acabo entrado a dos, menos mal que no soy de los que encuentran señales divinas ocultas tras las coincidencias. Mi amigo que sí lo es, profetiza que algún día yo también me haré religioso, ajzor bitshuba, "volveré a la respuesta". El día que tú te conviertas al Islam – le contesto.

Más tarde Manuel me ofrece un pequeño tour por la yeshivá, me muestra con orgullo las estanterías con libros de temática judía en español, traducciones del Talmud y demás. Yo no doy muestras de impresionarme, le digo en tono provocativo pero en voz baja para que no me escuchen los demás, que por ahora estoy más entretenido leyendo el Evangelio Según Jesucristo de José Saramago. Luego me enseña su habitación y allí sí me impacta el material de lectura, uno de sus compañeros de cuarto posee un grueso tomo azul con la serie completa de la Guía del Autoestopista de la Galaxia de Douglas Adams. Vaya, con libros religiosos como ése (recordemos que Adams reveló a la humanidad el mensaje último de Dios a la creación: "disculpen las molestias"), creo que la vida en una yeshivá se me haría soportable después de todo. Lo cual nos devuelve al asunto de la conversión de Manuel a la fe mahometana.

Mi amigo se pregunta si sería válido convertirse, si ése fuera el único medio para lograr que otro judío se acerque a las mitzvot. Suena absurdo, pero desde el punto de vista judío quizás no lo sea. Si fuera convertirse al cristianismo seguramente ningún rabino lo abalaría, ese Dios que es uno y son tres resulta incompatible con la visión judía del monoteísmo, y del culto católico a los santos ni hablar. Por eso según Maimónides un judío tiene permitido rezar en una mezquita y no en una iglesia. Volviéndose musulmán seguiría practicando un culto monoteísta. De todos modos para el judaísmo, que no reconoce la puerta de salida, Manuel seguiría siendo judío aunque se convirtiera. A partir de ahora ésta es mi segunda cuestión halájica favorita. La primera sigue siendo si acaso es kasher comer queso después de morderse las uñas. Habrá que consultar al rabino pues.

Por cierto, otra curiosidad: hablar de convertirse al Islam el mismo día de su Brit Milá. Menos mal que no soy de los que encuentran señales divinas ocultas tras las coincidencias.

jueves, 15 de julio de 2010

Elogio a la celeste desde Mea Shearim

Menos mal que Uruguay no salió campeón del mundo. Siguiendo la moda impulsada por Diego Maradona y Larissa Riquelme, había prometido que si Uruguay ganaba el Mundial de Sudafrica, saldría a correr desnudo por las calles de Mea Shearim. Lo había dicho en broma cuando la victoria uruguaya perecía completamente inaccesible, cuando todavía dudaba que la celeste fuera a superar la primera fase, suponía que como mucho a duras penas llegaríamos a octavos de final como en Italia 90. No contaba con que Luis Suárez y Diego Forlán hicieran peligrar mi vida de tal manera. Al pasar la fase inicial invictos y con el arco de Fernando Muslera sin vulnerar, tras golear a la selección locataria, todavía no empezaba a temer. Recién en el partido contra Ghana, sentí la mano de Suárez - que no la de Dios - señalándome con el dedo: "para vos Ruben, que no creías en nosotros". Pero no fue hasta el penal de Sebastián Abreu, cuando comprendí qué locura había prometido. Tuve que lajzor vitshuvá, "volver a la respuesta", a la certeza de que Uruguay es el mejor equipo de fútbol de América y uno de los cuatro mejores del mundo. Qué cerquita estuvimos de empatar contra alemanes y holandeses, qué cerquita del podio.

Mea Shearim es uno de los barrios ultra-ortodoxos más antiguos y renombrados de Jerusalén. A la entrada hay un cartel que advierte: "respete la santidad de nuestro barrio vistiendo modestamente". Quien viola la norma establecida que se atenga a las consecuencias. No hace falta andar desnudo, o con las nalgas medio al descubierto como Sasha Baron Cohen en la película "Bruno", para sufrir las represalias. Si eres mujer, exhibir las rodillas o los hombros puede costarte un pañal lleno de caca en la cabeza. Con el alto promedio de hijos por mujer entre los ultra-ortodoxos, los pañales cagados son una munición que nunca se agota. De todos modos, si entras "mal vestida" y sales sin más daños que un poco de mierda tiñendo tus cabellos, puedes considerarte afortunada: al menos no te han apedreado. No recuerdo ningún versículo de la Torá que establezca semejantes castigos para el horrible delito de vestirse cómodamente en verano (con el espantoso agravante de haber nacido mujer), pero cuidado: la religión llevada al extremo suele causar comportamientos tan irracionales como violentos.

Bueno, mejor volvamos al fútbol, que si la religión es el opio de los pueblos, el fútbol es la heroína. Desde Jerusalén me sumo a todos los uruguayos dispersos por el mundo y le rindo homenaje al glorioso plantel del maestro Óscar Tabarez: ¡gracias por esta alegría! ¡Vamo arriba la celeste, la de ayer y la de hoy! Y también la de mañana, espero que Uruguay haya vuelto a la élite del fútbol mundial para permanecer allí por muchos años más. En fin, para el 2014 mejor no correr riesgos con promesas incautas.

lunes, 28 de junio de 2010

Dos judíos, tres colores

En los meses que precedieron al Plan de Desconexión de Gaza consumado por el gobierno de Ariel Sharon en Setiembre del 2005, se podía ver por todas partes gente con cintas de color naranja atadas a la muñeca, colgando del bolso o del espejo del auto. Ese fue uno de los métodos más simples y efectivos utilizado por los opositores al plan, para manifestar un rechazo multitudinario y omnipresente al desalojo de los ocho mil judíos que residían en Gaza. El éxito de los "ktumim" (anaranjados) llegó a tal grado, que en aquella época uno no podía salir a la calle con una prenda de vestir color naranja sin manifestarse políticamente. Han pasado casi cinco años, pero hasta el día de hoy hay personas, aunque menos, que siguen llevando la cinta naranja, uno ya puede volver a vestir la casaca de la selección holandesa.

En respuesta a las cintas naranjas aparecieron las cintas azules. Pero con las azules el mensaje ya no era tan claro. Algunos las llevaban como señal de apoyo a la itnatkut (desconexión), otros para clamar que el pueblo se mantuviera unido, sin desembocar en la violencia interna como consecuencia de la gran tensión social suscitada por el plan. Incluso se podían ver personas que llevaban al mismo tiempo la cinta naranja y la azul: en contra de la itnatkut y a favor de mantener la unidad.

En estos días las cintas de colores han vuelto a inundar las calles, esta vez amarillas: en exigencia al gobierno para que llegue a un acuerdo de intercambio de prisioneros con Hamas y obtenga la liberación de Guilad Shalit, soldado israelí abducido a Gaza por Hamas hace cuatro años. La respuesta no se hizo esperar, quienes se oponen a la liberación de cientos de terroristas encarcelados en Israel a cambio de Shalit, lucen cintas rojas. Yo personalmente, que suelo tomar partido en todo, no me acabo de decidir. El dilema sigue siendo el mismo. Quien mejor lo ha expresado ha sido Amona Alón (escritora religiosa muy de derechas con la que no suelo coincidir en nada): el corazón está a favor y la cabeza en contra.


Es difícil explicar a alguien que lo ve desde afuera con qué intensidad vive la sociedad israelí el asunto de Guilad Shalit, la fuerte identificación emocional con su familia. A finales del 2009 parecía que Israel y Hamás estaban a punto de concretar un acuerdo, Israel liberaría a casi todos los casi mil presos que exigía Hamás, y los presos más pesados - responsables cada uno por la muerte de decenas de israelíes - en lugar de volver a Cisjordania serían exiliados a Gaza o al exterior. Por entonces me fui unos días de paseo a Barcelona, le comentaba a Alan que durante esas vacaciones me había impuesto no leer la prensa israelí, me hacía falta un poco de escapismo y no quería escuchar nada que tenga que ver con el conflicto, a menos que sea para enterarme de que liberaron a Shalit. Pero las negociaciones volvieron a fracasar y siguen estancadas desde entonces.

Después del desastre del abordaje al Marmara, Israel se ha visto obligado a levantar casi por completo el bloqueo a Gaza. Ya no se puede aplicar el bloqueo como método de presión, amenazando a Hamás de mantenerlo hasta que liberen a Shalit. Lo único que le queda a la familia es la presión popular al gobierno de Netanyahu. Netanyahu se ha gestado una imagen de gobernante indeciso y fácil de presionar, tanto desde el exterior como desde el interior. La imagen ya la arrastraba de su mandato anterior, pero la viene reforzando con una larga serie de decisiones forzadas, desde la cancelación del impuesto a las verduras hasta la cancelación del bloqueo a Gaza.


Relacionado:
* El pueblo no se olvida de Guilad Shalit
* Empezó el remate

jueves, 24 de junio de 2010

Comentarios selectos 2

En un post anterior publiqué una selección de los comentarios dejados en el blog acerca de la Operación Plomo Fundido que me parecieron mas inteligentes y bien formulados, tanto a favor como en contra de Israel. Hace tiempo que había pensando en publicar otra selección con otro estilo de comentarios que recibí en abundancia durante aquel mes ajetreado y que sigo recibiendo de vez en cuando, comentarios de pocas palabras: "hijo de puta", "asesino", "judío de mierda", "muéranse" y demás elogios. U otros más elaborados que en definitiva transmiten el mismo mensaje. De inteligentes no tienen nada, pero menos inteligente aún es ignorarlos. Tanto el antisionismo violento como el antisemitismo son asuntos graves, mirar hacia a otro lado no evita sus consecuencias funestas, quizás las acreciente. Como ya he dicho y no me cansaré de repetir: no toda crítica a Israel es antisemitismo. Hay que cuidarse de exagerar y evitar las falsas acusaciones de antisemitismo, por que le quitan efectividad a las verdaderas. Al mismo tiempo, no hay que vacilar en acusar al antisemitismo que busca colarse como legítimo disfrazándose de críticas a Israel.

De la misma manera, no es inteligente para quienes apoyan sincera y genuinamente la asistencia humanitaria y pacifista a Gaza, ignorar quienes se cuelan a su barco. Y no me refiero sólo a los navíos concretos de timón y capitán que pretendieron anclar en Gaza, me refiero en sentido figurado al barco de la propaganda anti-israelí. Puesto que propaganda era el principal suministro de "ayuda humanitaria" que transpotraba la "Flotilla de la Libertad". Aquí, uno de los colados que deja patente con su comentario, con qué clase de "pacifismo" debemos lidiar:

Va a llegar, ese día llegará, no será con mesias ni con templos restaurados, no sera con armagedones ni mierda en las encias de animales ultraortodoxos, el día del juicio será cuando de una vez por todas las naciones arabes y los pueblos de allende el mar se una para presionar la rendición absoluta el fanatismo exaservado, del segregacionismo cruel y despiadado, de la lujura de las naciones complices, cada ciudadano mirará con horror la realidad disfrazada, atacaremos a cada judio israeli afuera de sus embajadas, a cada vacacionista en nuestras playas y ciudades, a cada joven, niño y adulto, la estrella de david sera hoy como ayer su distintivo y serán los profanados gentiles quienes seguiremos cumpliendo la promesa de D-s persiguiendo a esa raza semitica barbara y desalmada.

MATA, ATACA, LASTIMA, HIERE, OFENDE, PERSIGUE, RADICA A UN ISRAELI... SERA EL GENESIS DE LA PAZ EN MEDIO OREINTE

Seleccioné sólo el ejemplo más extremo, hay unos cuántos más que se le acercan.

martes, 8 de junio de 2010

Evolución de un eufemismo

Le preguntaron a uno de los organizadores de la "flotilla de la libertad" si estaba triste por los muertos: respondió que sí, triste pero satisfecho. Y yo me pregunto ¿satisfecho de qué? La ayuda humanitaria que cargaba el barco donde murieron los nueve pasajeros no llegó a Gaza, Hamás no permitió la entrada de las mercancías por tierra, insistiendo en que estas lleguen sólo por mar. Le preguntaron al padre del pasajero turco de ciudadanía norteamericana, cuya muerte dejó satisfechos a los miembros del IHH, que sentía tras la pérdida de su hijo. Aseguró que la familia no estaba triste porque consideraba que murió de manera honorable: "Siento que mi hijo ha sido bendecido con el paraíso".

A la persona que intenta secuestrar a un soldado israelí o matarlo a tiros, puñaladas o mediante cualquier otro método, dispuesta a morir en el intento, convencida de que una muerte así le asegura la entrada al paraíso, en árabe es conocida con el título honorífico de "jahid", que se puede traducir al español como "mártir". Jahid y mártir tienen connotaciones distintas, si bien hubo mártires que ganaron ese calificativo luchando contra un enemigo como Juana de Arco, los primeros mártires cristianos eran asesinados por los romanos sin oponer resistencia violenta, la primera imagen que a mí me viene a la mente es la de un santo con aureola y todo rezando con las manos en alto, a punto de ser devorado por un león para deleite de un público que reclama pan y circo. Pero algo tienen en común ambos términos, aún sacados de sus contextos originales los dos mantienen connotaciones religiosas.

Quienes creen en alguna de las ideologías europeas, cualquiera de las ramas del liberalismo o el socialismo, casi todas de corte marcadamente laico, nacidas de las Nuevas Ideas del siglo XVIII y sintetizadas en el famoso lema de la Revolución Francesa "libertad, igualdad, fraternidad", no suelen sentirse cómodos con la religiosidad medieval de mártires y jahids. Aquellos que por algún motivo (un enemigo común, simpatía hacia el débil, etc), sienten fraternidad hacia los jahids, tienen la necesidad de convertirlos. Dejan de lado el pequeño detalle de que los jahids no comparten sus valores de "libertad e igualdad", pero sobre todo, barren debajo de la alfombra semántica sus motivaciones religiosas. Así es como los jahids son rebautizados (uso a propósito la palabra bautismo, pues se trata paradójicamente de una especie de bautismo laico), como "milicianos", "guerrilleros" o con un eufemismo aún mayor: "freedom fighters" (luchadores de la libertad). Pero nunca antes de este trágico episodio, habían sido denominados "activistas humanitarios" o "pacifistas", el grado de eufemismo ha alcanzado un nuevo nivel antes desconocido.

Y claro, ahora resulta que éste señor es un activista humanitario:


Igualito que esta señora:


Los dos iban a bordo de dos barcos distintos de la flotilla. Una adivinanza: ¿en cuál hubo un enfrentamiento violento con nueve muertos y varios heridos y cuál fue desviado a puerto sin problemas? Otra: ¿en cuál de los dos respondieron a las advertencias por radio de la marina israelí con un humanitario "váyanse a Auswitch"?

lunes, 31 de mayo de 2010

Operación plomo mojado

Mucho se escribió sobre la "Flotilla de la Libertad" que zarpó de Turquía a las costas de Gaza para desafiar el bloqueo israelí y mucho se seguirá escribiendo. Una de los dilemas previos al enfrentamiento desde el punto de vista israelí, consistía en si era mejor ignorarlos y dejarlos pasar o si acaso era necesario detenerlos y verificar que la flotilla tan pacífica no transportara armas. La ventaja de la primera opción era que hubiera impedido a los organizadores del evento conseguir su objetivo: la atención mediática ganada al enfrentarse en vivo y en directo con un ejército tan pero tan malvado, que es capaz de impedir por la fuerza semejante acto simbólico de solidaridad pacífica y de ayuda humanitaria a la población de Gaza. ¿Pero que ocurriría si de verdad llevaban armas? Aunque se consideraba muy poco probable que esta vuelta vinieran armados, si se los dejaba pasar, ¿no invitaría esta acción a futuros intentos de contrabando de armas por la misma vía? La decisión tomada fue detener los barcos y llevarlos a ser inspeccionados en el puerto de Ashdod, si llevaban ayuda humanitaria transportarla por tierra a Gaza, si llevaban armas confiscarlas.

Una cosa sí ha quedado clara hoy: sí portaban armas y de pacíficos no tenían un pelo. Para sorpresa del comando 13 de la marina israelí, al abordar los barcos humanitarios y pacíficos, fueron recibidos a disparos y puñaladas. El resultado: por lo menos 15 muertos y varias decenas de heridos y entre ellos seis soldados heridos graves. El mundo, nuevamente, pone el grito en el cielo y condena el desproporcionado uso de la fuerza del ejército de Israel. La película se repite: como en la Operación Plomo Fundido en Gaza hace año y medio, pero en menor escala y en el mar. El guión ya es todo un clásico: alguien le dispara a los israelíes en nombre de la paz y la libertad, los israelíes responden a los disparos con mejor puntería y mejores recursos, pocos israelíes heridos o algún muerto, del otro lado muertos a cantidades, Israel es Satanás, los terroristas islámicos (o sus partidarios solidarios civiles) son los mártires de la libertad. Los organizadores de la flota consiguieron su objetivo con creces, a qué terrible precio. Esa es al menos la imagen que me queda tras leer las primeras noticias sobre el enfrentamiento, habrá que esperar a que fluya más información para hacerse una imagen más abarcadora.

¿Qué tenían que haber hecho las tropas israelíes para ahorrarse las condenas? Muy fácil, dejarse matar o permitir el tráfico de armas con las cuales Hamas intente matar civiles israelíes cunado se les presente la próxima ocasión. De todas las opciones, para quien lo mira desde afuera la menos peor es la que deje menos muertos y heridos, qué más da que sean israelíes mientras sean pocos, que más da que en ningún otro lado nadie se deje matar así de buen grado y sin ofrecer resistencia, que más da que cualquier otro también usaría todos los medios que estén a su alcance si es su vida y la de los suyos las que están en juego. Yo como israelí que soy, lo veo diferente, me gusta respirar.


A raíz de los comentarios añado: Me sigo preguntando si detener los barcos era la opción adecuada, como dije había razones de peso a favor y en contra, pero una vez que se tomó la decisión de detenerlos - Israel estaba en potestad de tomar dicha decisión - y las tropas fueron recibidas a tiros, está claro que no había otra que responder al fuego con fuego. La prensa israelí sugiere que las tropas no estaban preparadas y equipadas para ese escenario, otras flotas con consignas similares habían sido detenidas en el pasado sin que ofrecieran resistencia armada y se esperaba algo parecido, el gran error fue no anticipar ese desenlace y enviar a los soldados con material anti-disturbios apropiado que permitiera al menos minimizar el desastre.

Actualizaciones 2/6: A bordo del barco no llevaban armas de fuego, el arma que utilizaron para disparar fue la que le arrebataron a uno de los soldados que intentaban linchar. Lo que sí había era un buen surtido de armas blancas: palos, barrotes de hierro, cuchillos de varias formas y tamaños. El caso es el mismo, un soldado que ve como a su compañero le disparan con su propia arma, a otro lo apuñalan y a un tercero lo apalean, está en la obligación de abrir fuego. Otro dato de interés: el número de muertos asciende a 9, no a 15 como afirmaban al principio desde el barco. Eso de exagerar en más de un 50% la cantidad de víctimas, también es parte del clásico guión que ya hemos visto otras veces, al menos no la multiplicaron por diez como en Jenin 2002. Otra corrección: el canal Al-Jazeera anunció al principio 50 muertos.

sábado, 22 de mayo de 2010

Israel creó al pueblo palestino

“¿Cómo es que el 4 de junio de 1967 yo era jordano y durante la noche me convertí en palestino?” - Walid Shoebat

Como lo define Benedict Anderson, toda nación es una "comunidad imaginaria". Ningún individuo conoce personalmente más que a una pequeña parte de los miembros de su nación, su conexión con el resto es psicológica y social. Imaginaria en el sentido positivo, no quiere decir que sea falsa, alucinada, engañosa o inválida, la imaginación es una herramienta que utiliza el ser humano para unirse en sociedad y suplir sus necesidades.

¿Cuándo empezamos los israelitas a imaginarnos a nosotros mismos como pueblo o nación? Según la tradición nuestro patriarca Abraham llegó a la zona hace 4.000 años, pero nos constituimos en un pueblo propiamente dicho, el día que Moisés bajó del monte Sinaí con las tablas de la ley hace unos 3.500 años. Reformulo la pregunta: ¿cuándo comenzamos a imaginarnos a Abraham mudándose de Ur a la Tierra de Canaán y a Moisés conduciéndonos por el desierto? No hay cómo saberlo. Según historiadores y arqueólogos el Reino de Israel y el Reino de Judá ya existían hace unos 2.800 años (tengo entendido que no hay evidencias científicas que vayan más lejos), probablemente para entonces nuestra mitología ya se venía desarrollando desde hacía décadas o siglos.

¿Cuándo comenzaron los palestinos a imaginarse a sí mismos como pueblo o nación? Por tratarse de eventos más recientes es más fácil discernir entre historia y mitología y dar una respuesta más precisa: a partir de 1967, o como muy temprano luego de la Guerra del 48. Su caso es quizás opuesto al nuestro, nosotros nos fuimos formando gradualmente hasta imaginarnos un punto de partida concreto en tiempos remotos (Moisés en el Sinaí), ellos primero tuvieron su punto de partida concreto y reciente, luego fueron imaginándose un pasado remoto (orígenes filisteos o jebuseos). Ojo, esos inicios recientes no les quitan validez, de hecho la mayoría de las naciones que existen hoy se formaron en los siglos XIX y XX, en nuestra milenaria antigüedad como nación, los judíos somos la excepción (aunque no la única, los chinos también por ejemplo).

Aquel viejo lema sionista de "un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo" a finales del siglo XIX era cierto, aunque no del todo. En la región de palestina, no había lo que se dice un pueblo, pero sí había pobladores, aunque entonces fueran muy pocos y la región estuviese mayormente deshabitada, como prueban las notas de Mark Twain sobre su viaje a la región y otros testimonios de la época. Nadie anticipó que del enfrentamiento entre los judíos y aquellos pobladores árabes nativos (más los inmigrantes árabes que llegaron durante el Mandato Británico), nacería un nuevo pueblo. El pueblo palestino surgió como efecto colateral del sionismo, fue su oposición a los judíos que los unió hasta darles cohesión y despertarles una conciencia nacional.

Golda Meir dijo la verdad al expresar que no había existido un pueblo palestino, refiriéndose claramente al período anterior a la creación del Estado de Israel, nótese que no negaba explícitamente que sí existía un pueblo palestino para 1969, fecha en la que pronunció dichas declaraciones, y eso que en aquel entonces ellos mismos no tenían del todo claro si eran un pueblo aparte, miembros de la nación siria o simplemente de la nación árabe. Pero a estas alturas, quien niegue que hoy en día existe un pueblo palestino, niega fanáticamente la realidad, no sólo que existe: nosotros lo forjamos.

Los palestinos, como pueblo que son, por más que sean un pueblo núbil, tienen el derecho y (más importante aún) la necesidad de la autodeterminación, al igual que el pueblo judío. Pero al lado del pueblo judío, no en su lugar. Estos dos derechos se pueden y se deben conciliar.


Relacionado: ¡PALESTINA EXISTE!

martes, 18 de mayo de 2010

Recopilación, reacción y creación

Últimamente le estoy dedicando menos tiempo al blog. Así que aprovecho para recomendarles otros blogs afines:

Acción por Israel. El más allegado a Pensando Israel en cuanto a sus posturas sobre el conflicto palestino-israelí, aunque diferimos en nuestras opiniones sobre algunos de los grupos que conforman la sociedad israelí. Ariel tiene la notable capacidad de explicar temas muy complejos con brevedad, sencillez y precisión, aunque en contadas ocasiones se pase de simple a simplista. Me deleita su manejo del idioma español, que torna su lectura en agradable y a veces emotiva, sobre todo cuando narra sus vivencias personales. Es el blog israelí en español con más seguidores. Igual que el vino, va mejorando con el tiempo. Entrada favorita: España e Israel ¿Aliados?

El Comunicador Personal. De todos los blogs israelíes, el de Marcelo me parece el más auténtico y el más insertado dentro de Israel. No se centra en defender o criticar a Israel, ni tampoco se mete demasiado con los palestinos, no transmite ese aire de tensión tan común en otros blogs (éste incluido). Representa con claridad el diálogo interno israelí sobre los temas candentes del momento. Se nota que continúa fiel a su misión periodística de ampliar y contextualizar la información, y no sólo aprovecharla para respaldar sus posturas. Lo cual no quita que deje claro sus opiniones. Entrada favorita: Israel 2010: Adiós paz, hola disuasión

Fronteras Movedizas. Al contrario del anterior, un nudo de tensiones en cada enunciado. Enric trabaja para El País de España y mira desde afuera perplejo, un recién llegado que aún no sale de su asombro por las cosas más triviales (como los impuestos de aduanas) y todavía no aprende los términos básicos (utiliza el plural "haredim" para referirse a un haredí en singular o lo escribe con n). Cuenta sobre sectores israelíes minoritarios o extravagantes, al israelí medio parece que aún no se lo ha cruzado. Igual me gusta, se nota que estudia a fondo cada tema que transmite por las reseñas históricas con las que abre algunos de sus posts, muy buenas. Como decía antes, adopta una postura bastante imparcial en cuanto al conflicto palestino-israelí, lo cual tiene mucho mérito. Entrada favorita: Shakespeare y Chejov

Sobre Israel Opinamos Todos
. Nada que añadir a lo que ya publiqué sobre dicho blog tiempo atrás. Jorge sigue tan irónico y mordaz como siempre, atento a las noticias que otros prefieren ignorar. Entrada favorita: Obama y la lechuga israelí.

La Fusión. Blog sionista colectivo, solía participar cuando se inició pero luego me aparté. En general no puedo decir que me guste, pero vale la pena seguirlo porque cada tanto pone un huevo de oro. Entrada favorita: El mito de que la izquierda no puede ser antisemita.

Judaica. Recopilación de obras de arte de autores judíos: pintura, fotografía, arquitectura, escultura, música, poesía, etc. No sabría señalar una entrada favorita, tendría que bucear más por la etiqueta literatura.


Se podría clasificar a los blogs en general en tres categorías: recopilación, reacción y creación. Recopilación: aquellos que se dedican a buscar y distribuir material de interés producido por otros. Reacción: aquellos que se dedican a comentar material producido por otros, ya sea comentar acontecimientos, noticias, discursos, películas, libros u otros blogs. Creación: aquellos que se centran en la creación de material original, más allá de la opinión del bloguero sobre lo dicho o hecho por otros. Si nos ponemos muy filosóficos, podemos decir que reacción y creación no se pueden separar del todo, toda creación es en definitiva una reacción a las anteriores vivencias e interacciones del autor con su entorno, la diferencia está en dónde se pone el énfasis. Entre los blogs sobre Israel predomina la reacción, aunque la mayoría alternan en menor o mayor medida dos o tres categorías, como casi todos los anteriormente citados. Quizás falte más creación y sobre un poco de reacción.

P.D: Jag shavuot sameaj, feliz shavuot.

lunes, 10 de mayo de 2010

De poco un todo 2

Súbditos sí, sionistas no.
Hace una semana una delegación de diputados árabes-israelíes viajó a Libia a encontrarse con Muammar Kadafi. Sí, el mismo Kadafi que en 1993, como protesta contra la firma de los Acuerdos de Oslo, amenazó con expulsar a los 30.000 palestinos que residían en su país. ¿A qué fueron? A promover la paz y la coexistencia entre árabes y judíos supongo que no. Kadafi declaró que él no tiene nada contra los judíos, sólo contra los sionistas. Es verdad, en eso le creo. Este partidario del panarabismo no tiene problema con los judíos que acepten someterse como dhimmi en regímenes árabes, y queden a merced de la buena voluntad del tirano de turno. Su problema es con los judíos que preferimos ser "un pueblo libre en nuestra tierra" como reza nuestro himno nacional, o en tierras robadas maliciosamente a los árabes si el lector lo prefiere. Y claro, desde que el Califa Omar la conquistó hace 1.200 años, las masacres y expulsiones de judíos en la zona fueron mucho menos frecuentes que en Europa, deberíamos estar agradecidos y rogar que nos acepten como súbditos en Libia, Marruecos, Egipto, Siria, Iraq o Yemen.

¿Acercamiento?
Ayer comenzaron las "conversaciones de acercamiento" entre Israel y la Autoridad Palestina. "Acercamiento" quiere decir que Netanyahu y Abu Mazen siguen sin mirarse ni de lejos, cada uno habla con George Mitchell, enviado de Obama a la región, y éste transmite a cada parte lo que dice la otra. Para celebrar el acontecimiento, desde Gaza renuevan el lanzamiento de misiles Grad a la zona de Ashkelón. Más tarde el gobierno de Obama anuncia que el "acercamiento" se logró luego de que Israel aceptara congelar la construcción en Jerusalén, acto seguido el gobierno de Netanyahu niega que haya accedido a dicha exigencia. Y yo me pregunto: ¿a qué nos acerca semejante acercamiento? ¿a la cantante calva? Me recuerda al chiste del político que para anunciar los grandes avances de su gestión anuncia lleno de orgullo: "hemos dado un giro de 360 grados".

Partida simultánea
Gari Kasparov, el ex-campeón mundial de ajedrez considerado el mejor jugador de todos los tiempos, llega a Israel y jugará hoy una partida simultánea contra treinta israelíes: políticos, empresarios y estudiantes. Un ajedrecista de ese calibre, aunque esté retirado hace cinco años, ponerlo a jugar con esos aficionados, qué desperdicio. Pero tendrá al menos una contrincante capaz de presentarle un buen desafío: Marsel Efroimski, campeona mundial de ajedrez femenino hasta 14 años. Y también a Natan Sharansky, presidente de la Agencia Judía, que una vez le ganó a Kasparov en una simultánea, toda una hazaña. Si de los 30 por lo menos uno le empata, ya es un logro, hagan sus apuestas. No sé qué es más probable: que le ganen los treinta o que prospere el "acercamiento" entre Netanyahu y Abu Mazen.

jueves, 6 de mayo de 2010

De poco un todo

La burca de Marina
La semana pasada Marina Solodokin, diputada del partido Kadima, tras volver de un viaje al sur de Francia y escandalizarse por la cantidad de mujeres que allí usan la burca, anunció que presentará un proyecto de ley que prohíba las burcas en Israel. En nombre de los derechos de la mujer, claro está. Qué raro, he visto por aquí mujeres árabes con todo tipo de pañuelos que cubren la cabeza, algunos cubren las orejas y el cuello, pero ni una sola de esas burcas que cubren la cara y apenas dejan lugar para la visión. Supongo que alguna habrá, pero deben ser bien pocas si para escandalizarse por ellas en Israel, primero hay que viajar a Francia. ¿Para qué prohibir una prenda de vestir donde no se usa? ¿Qué hay de las judías ultra-ortodoxas que después de casadas se rapan el pelo y se ponen peluca, eso sí se seguirá permitiendo? ¿Hacen falta justo en Israel aún más puntos de tensión entre judíos y árabes, como el que ya suscita dicha propuesta?

El pueblo del libro y de los teléfonos celulares
Hace unos días publicaron los resultados del censo realizado por el Ministerio del Interior en el 2008. Dos datos que me llamaron la atención. 1. Poco más de un 25% de los israelíes poseen al menos un título académico. Sumando ese dato a que Israel es el país con mayor cantidad de publicaciones científicas per capita y uno de los mayores registradores de patentes, parece ser que a pesar de los recortes presupuestarios en educación, todavía seguimos haciéndole honor al apodo "Pueblo del Libro". 2. Hay por familia un promedio de 2,1 teléfonos celulares. ¿Nada más? Pensé que estábamos más cercanos a 2,1 por persona.

Goldstone criminal
Ayer Yedihot Ahoronot publicó una nota sobre el pasado de Goldstone como juez durante el régimen de Aparheit en Sudáfrica. Resulta que este señor que viaja por el mundo dando lecciones de derechos humanos, cunado oficiaba de juez envió a la horca por lo menos a 28 personas de piel negra, condenó a otros cuatro a ser golpeados, y absolvió a cuatro policías blancos por irrumpir en la casa de una mujer blanca sospechosa de mantener relaciones con un hombre negro. Su disculpa: "esas eran las leyes y estaba obligado a respetarlas". Me gustaría verlo intentar esa defensa ante un tribunal. Pero como están las cosas en los organismos internacionales, el banquillo de los acusados está reservado para otro, él sigue siendo el juez.

sábado, 1 de mayo de 2010

Shakespeare, Chejov y Enric González

Fronteras Movedizas es un nuevo blog del periodista español Enric González publicado por Elpais.com que trata sobre el conflicto palestino-israelí. Por ahora es el único blog en español que conozco dedicado a ese tema tan acalorado, que no toma un partido claro por uno de los bandos. Algunas de sus críticas a Israel las hallo injustas y prejuiciosas, pero echando un rapido vistazo a los comentarios que le dejan los lectores, se nota que en ocaciones (menos frecuentes) también ofende y enoja a los pro-palestinos. Parece que produce el efecto del medio hostil, señal de que el blog es relativamente imparcial. Lo cual no quita que Enric González tenga su postura acerca de cómo debe resolverse el conflicto, tal como la explica en su primer post:


El escritor israelí Amos Oz dijo que existían dos tipos de solución para el conflicto: la shakespeariana y la chejoviana. En las obras de Shakespeare acaba triunfando la justicia y resplandeciendo la verdad, pero no queda vivo nadie. En las obras de Chejov los protagonistas sobreviven, condenados a lamentar sus errores y a añorar lo perdido.


La “opción Shakespeare” cuenta con muchos partidarios, especialmente entre el público. Si hubiera que preguntar confidencialmente a los actores, es decir, a los israelíes y a los palestinos, uno sospecha que se impondría la “opción Chejov”: morirse es mucho menos divertido que ejercer de palmero de la muerte.


Gozález cita en otro post al filósofo israelí Avishai Margalit que dice lo mismo con otras palabras: prefiere "just a peace over a just peace". En pensandoisrael también había expuesto la misma idea, citando a David Grossman:

"...la persona que busca justicia infinita está evadiendo las decisiones prácticas, yo no busco justicia pura, ni tampoco saldar cuentas históricas, sino más bien una vida factible, no más que imperfecta y tolerable, causando cuanto menos injusticia sea posible."

Lo triste, lo que Enric González no se atreve a admitir (Amos Oz tampoco) es que esa postura la puedes encontrar reflejada en las palabras de pensadores israelíes como David Grossman, Avishai Margalit o Amos Oz, pero no tiene ninguna resonancia entre los palestinos. González prefiere sospechar las respuestas de los actores, en lugar de escucharlas y corroborar cuán erradas están sus sospechas.

En Israel la solución shakespereana expresada en frases como "Jerusalén única, eterna e indivisible", sigue siendo la respuesta mayoritaria. Pero al menos siempre ha existido una minoría constante e influyente que no ha dejado de abogar por la solución chejoviana, minoría que con el correr de los años ha logrado que la mayoría shakespereana al menos admita la necesidad chejoviana de las "concenciones dolorosas". Ojalá que esté equivocado, ojalá Eric Gozález me demuestre lo contrario con ejemplos de intelectuales y activistas palestinos a favor de una solución chejoviana, con ejemplos de organizaciones palestinas que hagan un trabajo paralelo al de Rompiendo el Silencio que tanto admira, de Paz Ahora o de Betselem. Sencillamente no hay. Los palestinos siguen en la misma, más que buscar la paz buscan ajustar cuentas, ninguno se cuestiona el precio moral de sus propias acciones, frente al sufrimiento del enemigo sólo hay lugar para el mayor de los desprecios.


Agradecimiento: me enteré de la apertura de Fronteras Movedizas siguiendo a israeltodos en twitter.
Post relacionado: En los zapatos del otro.

miércoles, 28 de abril de 2010

El Manifiesto de la Izquierda Nacional

A finales del 2009 el abogado Eldad Yaniv y el dramaturgo Shmuel Hasfari publicaron su "Manifiesto de la Izquierda Nacional. Primer borrador." No hubiera llegado a leerlo si no fuera por la controversia de hace un par de semanas, cuando bajo presión de grupos de colonos el "librillo azul" fue retirado de Tzomet Sfarim, una de las dos cadenas de librerías más grandes del país. Allí "vendían" el libro junto con una bandera de Israel a la módica suma de un shekel (20 centavos de euro). Pongo vendían entre comillas, porque a ese precio simbólico, más que venderlo lo repartían gratis. Como era de esperar, varios grupos de izquierda protestaron ante lo que consideraron un ataque a la democracia, que un grupo de presión política impida la "venta" de libros de otra corriente.

Todo lo contrario. En Israel existen leyes que impiden a candidatos políticos tanto nacionales como municipales, adquirir periódicos o estaciones de radio. Así los medios de comunicación mantienen cierta independencia, necesaria para que ejercer su rol como "perro guardián" de la democracia. En Israel no es posible un Silvio Berlusconi, que se abra paso al poder comprando medios de comunicación gracias al peso de su dinero. Esto no quiere decir que cada medio no tenga su clara postura ideológica, con sus evidentes preferencias políticas y partidarias. Pero no se da el caso que se pongan lisa y llanamente al servicio directo de tal o cual movimiento político, no veo por qué deba ser distinto para las cadenas de librerías. No me cabe duda de que si en lugar de distribuir propaganda de la "Izquierda Nacional", Tzomet Sfarim dedicara su basta red comercial a repartr panfletos propagandísticos de la derecha nacionalista, los de izquierda pondríamos el grito en el cielo. Juguemos todos bajo las mismas reglas.

De todos modos, la "censura" jugó a favor del dichoso manifiesto. No debo ser el único que pensó: si causa tanto revuelo, si tanto enfurece a los colonos, puede que valga la pena echarle un vistazo. Por esta vez les doy la razón, su enojo está más que justificado. Me gusta la yuxtaposición de esas dos palabras, izquierda y nacional, por ese lado me siento identificado. Más que con el manifiesto en sí, concuerdo con el artículo de Gadi Taub adjunto al final: la izquierda israelí ha dejado de lado la bandera de Israel, se la ha cedido a la derecha, bienvenidos sean quienes se disponen a recuperarla. Pero las ideas de Taub sobre el patriotismo - entendido como el compromiso solidario con el bienestar de tus compatriotas, compromiso necesario para la supervivencia de la democracia - son tema para otro post. El problema con el manifiesto es que cae en un lenguaje plagado de odio (bastante soez además, aunque eso es lo de menos), no apunta a la solidaridad, sino a los sentimientos de frustación y venganza. Esa agresividad me recuerda a Avigdor Lieberman, sólo que en lugar de tomárselas con los árabes-israelíes, Eldad y Hasfari dirigen su furia hacia los evasores del servicio militar y a los colonos. Un método efectivo, pero cuestionable.

El texto abarca en poco espacio una gran variedad de temas, ofrece una postura compleja e interesante sobre la sociedad israelí y el conflicto con los palestinos. Sumado a ello, el estilo con el que va saltando de tema en tema como por asociación libre de ideas, y al mismo tiempo siguiendo una clara y progresiva argumentación, lo hace muy difícil de resumir (me proponía hacerlo, por ahora desistí). Pero por los mismos motivos su lectura se hace bastante llevadera, se puede leer completo en hebreo o en inglés.


Relacionado: Una nueva izquierda sionista.

lunes, 19 de abril de 2010

Qué significa para ti el pueblo judío

Viernes a la tarde, cena de shabat en Jerusalén. Unos veinte o treinta estudiantes judíos sentados a la mesa, algunos nacidos en Israel, otros inmigrantes llegados hace más o menos años, turistas que se encuentran de paso y un rabino de Estados Unidos, sheliaj (enviado) de Jabad Lubavitch. En las pausas entre la comida, las canciones de shabat y las bendiciones, suenan en simultáneo conversaciones en hebreo, inglés, ruso, francés y español. El rabino pide la palabra y comienza su "dvar torá" (como un sermón, pero más corto e informal), nos habla de qué es el pueblo judío. No le presto mucha atención, probablemente algún cuento con moraleja como de costumbre, quizás sobre el Rebe. Su hebreo balbuceante se me hace difícil de seguir, las francesas sentadas frente a mí son más llamativas. Para concluir el jabadnik pide a los presentes que expresen qué significa para cada uno el pueblo judío. Un israelí cuenta acerca de un encuentro fortuito e inesperado que tuvo con otros judíos en un paraje aislado de la India, ese sentimiento fraternal que te invade cuando te encuentras con uno de los tuyos allí dónde menos lo esperas. Mientras los demás comensales cuentan en ronda historias similares, mi turno se va acercando y yo revuelvo mi cabeza en busca de una respuesta adecuada. Llegado el momento enuncio el siguiente relato:

Érase una pequeña ciudad de unos veinte mil habitantes en el interior de un país sudamericano. En el centro de la ciudad la plaza, alrededor de la plaza el banco, la comisaría, la municipalidad y la iglesia, al igual que en otros incontables pueblos esparcidos a lo largo y ancho de aquel país. Pero a las afueras de esa población había algo que no se encuentra en las demás, un frigorífico industrial dedicado a la exportación de carne a todas partes del mundo. Desde hacía poco el frigorífico exportaba carne también a Israel. Para ello se habían establecido en la ciudad con o sin sus familias al menos diez shojtim, (matarifes encargados de matar al animal según la práctica judía para que la carne sea kasher), venidos en su mayoría de Israel, algunos de Estados Unidos y uno de Argentina. Los habitantes de la ciudad miraban con curiosidad a esos recién llegados, que sobresalían entre la multitud por sus vestimentas negras no muy a tono con el clima veraniego. Uno de ellos, joven y soltero, dejó embarazada a una trabajadora local del frigorífico y se escapó de vuelta a Israel, pero esa es otra historia.

Los viernes antes de shabat, algunos shojtim acostumbraban salir a caminar por el pueblo. En una ocasión a uno casi lo atropella un auto, estaba llegando a la plaza y cruzó la calle sin notar que el semáforo estaba en rojo. El auto frenó justo a tiempo, apenas a unos escasos centímetros del judío. Antes que éste alcanzara a reaccionar y dar gracias a Dios por haberse salvado, el conductor se bajó del auto, y visiblemente furioso por la imprudencia del peatón: comenzó a insultarlo en idish. Luego de descargarle toda la cuantiosa y colorida variedad de injurias que el idioma idish tiene para ofrecer, el desconocido volvió al auto y siguió su camino.

Eso es el pueblo judío, le digo al rabino, ese sentimiento de sorpresa que te invade cuando te encuentras con otro judío que te insulta en idish allí donde menos te lo esperas. Antes de que llegaran los shojtim – explico – ya había en el pueblo dos familias judías no religiosas, el conductor desconocido no era otro que mi querido padre.

Años más tarde le cuento ese mismo relato a un amigo que conocí en el ejército y me entero que es hijo del shojet argentino de la ciudad de mi padre, pero esa es otra historia.


Iom Hatzmaut Sameaj. Feliz Día de la Independencia. Si van a celebrarlo con el tradicional "al haesh" (asado), compren carne importada de Uruguay.

viernes, 9 de abril de 2010

Harry Potter sepultado en Israel

Para quienes no nos creyeron cuando en pensandoisrael informamos que Harry Potter es parte de una conspiración sionista, aquí les dejo la evidencia. Las siguientes fotografías fueron tomadas en el cementerio militar británico en la ciudad de Ramle, Israel:



Otra curiosidad, me llegó el rumor de que en el cementerio militar británico de Jerusalén descansan los restos del soldado William Shakespeare. Me fui a dar una vuelta por allí y no lo encontré, pero admito que no tuve la paciencia de buscar una por una entre las 2539 tumbas de soldados de la Commonwealth, caídos en los alrededores de Jerusalén luchando contra el ejército turco en la Primera Guerra Mundial. Aunque sí encontré algunas otras celebridades como Private Ryan, J. Bond y Anónimo.


Agradecimiento: a Lady Di, por tomar las fotos y autorizarme a publicarlas.

jueves, 25 de marzo de 2010

El sub-ministro insalubre

Iahadut HaTorá es un partido político ultra-ortodoxo ashkenazí no sionista. Se oponen a un Estado Judío que no se rige rigurosamente según la halajá (ley religiosa judía). Se diferencian de otros sectores de la ultra-ortodoxia a quienes esa misma oposición los lleva a evitar toda participación política en ese estado que consideran ilegítimo, sectores abiertamente anti-sionistas que no votan ni postulan candidatos a la Knesset. Los miembros de Iahadut HaTorá son quizás muy rigurosos, pero no son tontos, aprovechan su participación en la Knesset y el gabinete para defender sus intereses: obtener presupuestos multi-millonarios para sus casas de estudio (yeshivot) e imponer leyes religiosas al resto de la población. Son un partido pequeño (cinco escaños), pero el sistema parlamentario israelí los favorece, para obtener la mayoría parlamentaria y formar coalición de gobierno, el partido que gana las elecciones debe recurrir a otros partidos más pequeños, es muy difícil formar gobierno y mantenerse en él sin el apoyo de esos "partidos visagra". Así es que los ultra-ortodoxos muchas veces se salen con la suya, incluso con demandas de lo más inverosímiles como la que trato a continuación.

La actitud dual de Iahadut Hatorá hacia el Estado de Israel genera un fenómeno que visto desde afuera resulta absurdo y ridículo. Para no ser partícipes del gobierno laico no aceptan cargos de ministro, pero sí aceptan cargos de sub-ministro (סגן שר) con todas las mismas funciones y potestades que las de un ministro. Cuando se lo proponen, son muy creativos inventando subterfugios que les permiten saltearse las limitaciones que se han impuesto a sí mismos, así pueden ser miembros del gobierno en la práctica sin se serlo en la teoría. Tal es el caso de Yaakov Litzman, sub-Ministro de Salud. Poco importa que se haga llamar Ministro, sub-Ministro, Reina de Inglaterra o Asistente de Lavaplatos Suplente, mientras que haga su trabajo y se dedique a mejorar el sistema de salud pública israelí. Pero no lo hace, a este señor más que la salud de los israelíes que vivimos hoy en día, le preocupa el respeto a unas tumbas centenarias. Llegados al asunto de las tumbas, la creatividad y el pragmatismo fallecen, para proteger tumbas vale desviar carreteras y mover hospitales.

Ya en el 2007 el gobierno de Ehud Ólmert había aprobado el plan para la construcción de salas de emergencias a prueba de cohetes en el sur, pero las obras en Ashkelón no comenzaron debido que en el terreno destinado para dicho fin se encontraron tumbas antiguas, probablemente tumbas paganas del período bizantino. Durante la Operación Plomo Fundido la necesidad de dicha sala se hizo más patente, cuando los cohetes alcanzaron el perímetro del hospital (recuerdo uno que impactó en el estacionamiento, no hubo heridos). Si existiera la seguridad de que no eran tumbas de judíos, se acababa el problema, movían los huesos a otra parte donde no molestaran a los vivos y asunto arreglado, pero ante la duda algunos rabinos importantes insistieron en que las tumbas no se tocan, son los pacientes vivos quienes deben moverse a donde no molesten a los huesos. Otros, como El Gran Rabino de Israel Iona Metzguer, son de la opinión que para salvar vidas se justifica mover las tumbas, argumento que no convence al señor sub-Ministro.

Esta semana, con el apoyo de Netanyahu, el sub-Ministro necrófilo consiguió que el gobierno aprobara mudar la sala a otra localización más lejos del hospital, con el costo adicional de 90 millones de shekels (como si al Ministerio de Salud le sobraran, como si no hubieran israelíes que no pueden costearse sus medicinas) y una demora adicional de meses o años en la construcción. El Director Genereal del ministerio renunció a modo de queja, el gremio de médicos se prepara para protestar. Mientras tanto, desde Gaza retoman el lanzamiento de kassams (un muerto la semana pasada) y los habitantes de Ashkelón siguen siendo escudos humanos para la defensa de las tumbas.


P.D: El lunes que viene empieza la pésaj (pascua judía). Jag sameaj, feliz fiesta.
Véase también: Propuestas para nuevos ministerios.

viernes, 19 de marzo de 2010

Los medios y los derechos humanos

Hace un par de semanas asistí a un panel sobre el tema de los medios masivos de comunicación y los derechos humanos, evento organizado por el gremio de estudiantes de la Universidad Hebrea en el marco de la Semana de los Derechos Humanos. Los tres panelistas dijeron cosas muy interesantes:

Primero habló Nitzan Horowitz, Miembro de la Knesset por el partido Meretz, ex-periodista que estuvo a cargo de la sección de asuntos exteriores en el Canal 10. Habló de la importancia de la libertad de prensa para evitar la violación de derechos humanos. Señaló una relación directa entre el grado de atención de la prensa internacional a las zonas de conflicto y la protección de los derechos humanos en dichas zonas. Puso como ejemplo a Rwanda, cuando la prensa dejó de interesarse por lo ocurrido allí se reanudaron las masacres. Reconoció que hay una mayor atención de la prensa internacional a Israel que a otras zonas de conflicto, lo cual para él no debería ser motivo de queja. Según él las autoridades israelíes ponen trabas al trabajo de los periodistas, sobre todo a los extranjeros pero también a los locales, una peligrosa tendencia que va en aumento. Dijo que la libertad de expresión está bajo constante amenaza, aunque dio como único ejemplo un proyecto de ley que no salió, proyecto que pretendía reducir de cincuenta a cero la cantidad máxima de manifestantes que pueden salir con pancartas en espacios públicos sin tener que coordinar antes con la policía. Le pregunté si ni siquiera casos como el periodista que publicó en Suecia el libelo sobre el robo de órganos de palestinos a manos de soldados israelíes, ameritan algún tipo de restricción. Su respuesta fue que no, contra las calumnias no se puede hacer nada más que demandas a posteriori. Añadió que no es cierto que la prensa internacional tenga una tendencia anti-israelí, muestra la realidad "tal cuál es". Con eso último me decepcionó, me quedé con las ganas de contestarle que en la primera clase de "Comunicación y Periodismo" enseñan que es imposible "mostrar la realidad tal cual es", toda noticia es necesariamente editada, enmarcada, etc.

Luego habló Gadi Wolsfeld, profesor de los departamentos de "Comunicación y Periodismo" y "Ciencias Políticas". Expresó una visión muy pesimista sobre la capacidad de los medios masivos de influir en favor de los derechos humanos en las democracias occidentales. Explicó que los medios se dedican a cubrir "acontecimientos" más que "procesos". Asuntos como los derechos humanos o la pobreza son procesos y por lo tanto quedan por fuera del espectro, salvo cuando se produce algún acontecimiento de valor sensacionalista. Aún en los pocos casos que una organización de derechos humanos logra captar la atención de la prensa, para a través de ella influir sobre los políticos y su toma de decisiones (ej: cancelar la deportación de niños hijos de inmigrantes ilegales), esa atención dura un tiempo muy limitado. Los periódicos más serios que no mezclan información y entretenimiento, que se dedican a esos procesos en profundidad y no sólo como sensacionalismo, pierden lectores y se les hace difícil (cuando no imposible) subsistir económicamente. Tampoco las nuevas tecnologías son de gran ayuda, la televisión y la prensa impresa siguen siendo los medios masivos que influyen sobre los políticos, los miembros de la Knesset no se dedican a leer la blogosfera. Horowitz acotó que si bien es cierto que él no suele leer blogs, la internet facilita el activismo político, utiliza Facebook, Twitter y demás para convocar a sus seguidores a actos y manifestaciones en forma rápida y efectiva, cosa que en otra época no era posible sin emplear en ello importantes recursos económicos.

Por último habló Elisheva Milikovsky, asistente social y activista por los derechos de los refugiados en Israel del genocidio en Sudán. Contó como la amplia cobertura mediática que recibieron sus actividades, despertó la simpatía de la opinión pública y ayudó a conseguir mejoras en las condiciones de los refugiados y el trato que reciben de las autoridades. Al mismo tiempo, acusó a los medios de propagar prejuicios y calumnias contra los refugiados, reproduciendo en forma poco profesional informes falsos sobre los porcentajes de portadores de enfermedades venéreas y la cantidad de refugiados esperando a entrar desde Egipto.