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domingo, 28 de junio de 2009

El Momento Altalena


Hace una semana se cumplieron 61 años del "Caso Altalena". Altalena era el nombre de un barco del Irgún (grupo paramilitar judío dirigido por Menajem Beguin), que llevaba 930 combatientes y un cargamento de armas destinadas a ser usadas contra los ejércitos árabes durante la Guerra del '48. El 21 de junio del 1948 el barco fue bombardeado por las recién formadas Fuerzas de Defensa de Israel, por orden del Primer Ministro del gobierno provisorio, David Ben-Gurión.

Hasta el día de hoy el bombardeo del Altalena es un tema polémico, según a quién se le pregunte se obtendrá una versión distinta de lo ocurrido. Una muestra de ello es este memorial en la rambla de Tel Aviv, frente a la orilla a la que la nave se acercaba para desembarcar. Según lo que el monumento lleva escrito en hebreo¹, la orden de bombardear el barco se debió a una diferencia de opiniones entre el gobierno de Israel y la comandancia del Irgún sobre la destinación de una pequeña parte de las armas a un regimiento del Irgún. Luego aparecen los nombres de los 16 combatientes del Irgún que murieron en el ataque y ni una sola palabra sobre los 3 soldados de las FDI que murieron en aquel mismo enfrentamiento.

La negativa de Menajem Beguin de desmantelar el Irgún y entregarle las armas a las FDI, para Ben-Gurión no fue una simple "diferencia de opiniones", sino un acto de sublevación contra la autoridad de su gobierno. Parece increíble que en medio de una guerra contra numerosos enemigos comunes, unidos bajo el objetivo de borrar del mapa al recién nacido Estado de Israel, Ben-Gurión tuviera la osadía de abrir un frente interno contra quien podría haber sido un aliado bien armado, arriesgándose a desatar una guerra civil entre judíos en paralelo a la guerra contra los árabes. No hubo guerra civil entre judíos, Menajem Beguin en su histórico discurso transmitido por radio conocido como "el discurso de las lágrimas", exhortó a sus hombres a no tomar represalias contra las FDI para evitar la guerra entre hermanos.

Yo soy de los que cree que Ben-Gurión tomó la decisión correcta. Miró dos pasos hacia adelante y entendió con una clarividencia asombrosa que no alcanza con derrotar al enemigo, que para erigir un estado realmente soberano no se puede permitir la presencia de grupos armados independientes, grupos paramilitares que se rijan por su propia ley y amenacen con desconocer a la autoridad central a cada "diferencia de opinión", amparándose en el poder que les otorgan sus armas.

¿Qué hubiera pasado si Yasser Arafat hubiera aprovechado su "Momento Altalena" cuando todavía existía la oportunidad? ¿Qué hubiera pasado si hubiera atacado al Hamás y la Jihad Islámica con la misma determinación con que Ben-Gurión atacó al Irgún? Quizás hubiera logrado arrancar el problema de raíz y hoy las cosas estarían mejor tanto para los israelíes como para los palestinos. No sé si ya se habrían concretado las aspiraciones palestinas a un estado propio, pero me imagino que las posibilidades serían más reales que las actuales, puesto que los palestinos no estarían divididos en dos gobiernos de facto y dos grupos armados que se siguen bañando a tiros entre sí. O puede que no hubiera conseguido nada, entre otros motivos porque en el Hamás nunca hubo un líder que le pidiera a su gente que se refrene como lo hizo Beguin con el Irgún. Yasser Arafat tenía por libro de cabecera a "La Rebelión", escrito por Menajem Beguin sobre su lucha contra los británicos, es una lástima que en lugar de aprender de Beguin no haya procurado aprender de Ben-Gurión.


¹ El texto se puede leer con más claridad aquí. La versión en inglés en el mismo monumento es más corta y deja una imagen muy distinta de la misma historia.

martes, 3 de febrero de 2009

David, Goliat y Salomón

Se suele utilizar el episodio bíblico de David y Goliat como alegoría de la lucha entre Israel y los palestinos. Según cuenta el relato en el primer libro de Samuel, David siendo aún un muchacho, armado sólo con una honda y una piedra derribó a Goliat, el guerrero enemigo gigante e invicto. Muchos ven a los palestinos como David, el joven osado que se presenta a la pelea en condición de inferioridad, y a Israel como Goliat, el gigante malvado e engreído, demasiado confiado de su propia superioridad militar. David pequeño y débil, contra Goliat, grande y fuerte. Quienes lo ven de este modo, naturalmente, inclinan su simpatía hacia los palestinos.

Esto no siempre fue así. Por el contrario, durante sus primeros años Israel era visto como David mientras que el mundo árabe representaba a Goliat. Un país diminuto, con unas fronteras casi indefendibles, habitado por un puñado de judíos que incluía a los refugiados del reciente holocausto, rodeado por un mar de países árabes comprometidos a lanzarlos al mar. Cientos de miles resistiendo contra cientos de millones. Entre los líderes judíos sionistas, hubo varios que votaron en contra de declarar la independencia del estado en mayo del 48, siguiendo la recomendación del gobierno de Truman de postponerla, bajo el temor de que el nuevo estado no lograra sobrevivir a sus primeros meses. Se dice que fue David Ben-Gurión, mediante su liderazgo y diligencia, quien consiguió que la independencia se aprobara por un margen estrecho. Al día siguiente de la declaración, cinco países le declararon la guerra, la más larga y sangrienta de la serie de guerras que vendrían después. Israel nació pagando un precio terrible por su derecho a existir.

Los 22 países que forman hoy la Liga Árabe.
No incluye países musulmanes no árabes como Irán o Indonesia.
Área: casi 14 millones de kilómetros cuadrados.
Población: 340 millones de habitantes.
Producto bruto interno: U$S 2.365.000 millones
.

Fue a partir de junio de 1967 cuando la percepción sobre quién es el fuerte y quién el débil cambió. Israel cometió el crimen imperdonable, no sólo ganó la guerra, sino que la ganó de forma tan rápida, aplastante y contundente que esfumó toda imagen de debilidad. Al principio occidente lo recibió con vítores, cuentan quienes eran jóvenes en aquella época, que si viajabas por Europa con una bandera de Israel, en todos lados te recibían como a un héroe, como a David al volver al campamento de Saúl después de derrotar a Goliat. No conozco mejor ejemplo de aquel entusiasmo que el poema de Jorge Luis Borges: Israel. Pero el entusiasmo fue breve, entró en escena un nuevo personaje a quien compadecer, otro que se ganaba su compasión a un costo espantoso: el pueblo palestino. Gaza y Cisjordania ya estaban allí de antes, bajo gobierno de Egipto y Jordania respectivamente, pero no fue hasta que Israel conquistó esos territorios, que el mundo empezó a prestar oídos a la tragedia de sus pobladores.

Cuando se aplica la alegoría de David y Goliat, se deja de lado el resto de la trayectoria bíblica de David. En cierto modo, Israel siempre siguió siendo David, el David que luego se volvió poderoso y expandió sus dominios por medio de la espada, el David cuyo pecado de soberbia y lujuria Dios castigó sobre la carne de sus hijos. Por momentos también hemos sabido ser el su sucesor de David, Salomón, el rey que estuvo dispuesto a ceder parte del territorio conquistado por su padre, el que se concentró en forjar alianzas y afianzar la paz. Así fue cuando aceptamos el plan de partición en 1947, cuando devolvimos el Sinaí a Egipto, cuando firmamos la paz con Jordania y cuando negociamos con Siria o Fatah. Sin embargo, a la hora de alcanzar un acuerdo con Hamás, al parecer carecemos del mítico don del Rey Salomón: la capacidad de entendernos con los animales.

lunes, 26 de enero de 2009

Fumando un porro sobre la tumba de Ben-Gurión

Si alguien creyó que el Livni Boy es la única o la mayor de las curiosidades bizarras de la actual campaña electoral, está equivocado. Los videos propagandísticos más disparatados vienen de los partidos diminutos, esos que tienen pocas o nulas posibilidades de alcanzar siquiera el mínimo de dos escaños necesarios para ingresar al parlamento, hay cerca de 20 partidos de esos partidos, la mayoría de los cuales son totalmente desconocidos al público. Algunos de ellos están dispuestos a cualquier delirio que los ayude a colarse en la memoria de los votantes. No están en posición de lanzar una guerra, tienen que llamar la atención de alguna otra manera.

Veamos un ejemplo:



Traducción: También los discapacitados disfrutan de la vida. Así que salgan de la película (doble sentido, en hebreo la expresión significa dejar de lado una visión preconcebida).

El video es del partido por los derechos de los discapacitados. Leí en Israeli Hayom que según el líder del partido, la lógica detrás del video es que la gente se de cuenta que los discapacitados son como todos los demás. A mí igual me rechina que rebajen la lucha por sus derechos hasta equipararla con la venta de autos, refrescos, desodorantes y zapatos deportivos, nunca había visto llevar tan al extremo aquello de "el sexo todo lo vende".

El video anterior opta por impactarnos con una realidad a la que no estamos acostumbrados a tener en cuenta. En cambio, cuando de propaganda electoral surrealista se trata, el premio mayor se lo lleva partido por la legalización del canabis, Alé Yarok (Hoja Verde). En este caso el recurso es intentar escandalizarnos con lo que muchos considerarían una falta de respeto a un símbolo patrio. Ya habían intentado algo parecido hace unos años, en una propaganda en la que se escuchaba a alguien cantando el himno nacional ("Hatikva") con voz de fumado. A mí este video no me escandaliza, por el contrario, me resulta muy gracioso, pero no me hace olvidar que vivimos en un país con problemas serios y con más que suficientes políticos bufones. El escenario es la tumba de David Ben-Gurión, en el kibutz Sde Boker, desierto del Néguev. Veamos:



Traducción:
Hace mucho tiempo que no hablabamos David. ¿Quieres una pitada? Ah, me olvidé que vos fumabas cigarrillos. Tu sabes David, hay como un millón de personas en Israel que fuman hoy esta cosa. ¿Sabes cuanto me sale? ¡Una fortuna! ¿Sabes quién lo cultiva y lo produce? El Hamás y la Hezbolá. Sí David, sí, como Ministro de Defensa es importante que lo sepas. Obtienen de nosotros una fortuna, de todas esas cosas, y toman el dinero y compran con eso cohetes Kassam y los tiran sobre nosotros. ¿No es una lástima David? ¿Por qué no hacemos que sea legal? David, si hacemos que sea legal, lo cultivaremos aquí en el Néguev, sobre estas colinas, lo cultivaremos, haremos florecer al desierto, el dinero se quedará en Israel y lo usaremos para buenas causas David, subiremos el salario de los maestros tal vez, es importante. Sólo una pregunta ¿qué harán Hamás y Hezbolá con todo el hachís que les quede? Respuesta sencilla: se lo fumarán. Se lo fumarán David, y estarán tranquilos. Y el árabe bueno es el árabe tranquilo, esa es mi política de defensa.


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