“Ahora que tengo más de 50.000 followers y me he tomado cuatro vinos, podré decir mi mensaje: ‘El holocausto fue un montaje’”
Seguido de otra serie de chistes sobre el Holocausto. Se armó un buen escándalo. Los detalles según el director's cut: aquí.
Para explicar cuál es el problema con dicho chiste parto de la base que:
- Como decía en un post de hace un par de años sobre la película de Roberto Benigni, "La Vida es Bella", es perfectamente legítimo utilizar el humor en el contexto del Holocausto. Más aún, no hace falta que sea una película con un mensaje profundo sobre el Holocausto, la vida, la paternidad, etc, también es legítimo contar un chiste sobre el Holocausto que sea totalmente banal. Un viejo ejemplo: "¿Cómo entran cuatro alemanes y diez mil judíos en un Fiat 600? Dos alemanes adelante, dos alemanes atrás y diez mil judíos en el cenicero".
- Pero si ya te pones a contar un chiste sobre el Holocausto y te arriesgas a ofender a no sé cuanta gente, al menos que sea un chiste bueno.
- Qué es un chiste bueno. Eso es muy discutible y muy subjetivo, pero una cosa es segura: si es necesario aclarar que se trata de un chiste, si es necesario explicar cuál es el chiste, el chiste es malo. Volviendo al ejemplo del Fiat 600: ¿hace falta explicar que es físicamente imposible, que no puede tratarse de una propuesta seria de como ingresar toda esa gente en un auto? Bueno o malo, el chiste no requiere aclaración.
Si no me aclaran que el chiste de Vigalondo es eso, un chiste, no me entero. No porque yo sea una persona malhumorada incapaz de captar una ironía. Sino porque todavía hay demasiada gente que niega el Holocausto con toda la seriedad del mundo, sin la menor pizca de ironía: he ahí el problema. Porque hay gente como Quique Alcedo, que escudándose en la libertad de expresión, sigue reavivando las viejas teorías conspiranoicas de la dominación judía mundial (más políticamente correctas que las conspiranoias negacionsitas, pero provenientes del mismo tradicional antisemitismo que aún echa raíces en el viejo continente). Son los Quiques Alcedos que nos arruinan el chiste de Vigalondo. Esa gente dice cosas tan absurdas que provocarían risa, pero al ser tantos y al decirlas tan en serio, más que risa dan miedo.
A raíz de este asunto ha surgido una nueva moda de parodiar chistes hasta volverlos políticamente correctos: "¿Cómo entran cuatro alemanes y diez mil judíos en un Fiat 600? No entran, es físicamente imposible". La encuentro muy divertida. Pero lo que no parecen darse cuenta los parodistas es la diferencia fundamental entre esos chistes y el chiste de Vigalondo. Esos chistes se entienden sin necesidad de explicación, la graciosa parodia en ese ejemplo consiste en la absurda tarea de explicar lo obvio. Pero justamente, el chiste de Vigalondo no es obvio, me gustaría ver como se las arreglan para parodiarlo.
Otro caso polémico de chistes malos sobre un tema sensible:
* Jesús sí es tema de sátira.


