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sábado, 7 de noviembre de 2009

La Oreja de Van Gogh en Tel Aviv

Martes, 3 de la tarde:

- Hola, voy para Tel Aviv, ¿que hacen a la tarde?
- Vamos al recital de La Oreja de Van Gogh.
- ¿La oreja de quién?
- De Van Gogh, el grupo español.
- Ah. ¿Dónde es? ¿A qué hora? ¿Quedan entradas?
- En el puerto de Tel Aviv a las 10. Te averiguo por las entradas.



Yo había escuchado nombrar a la banda un par de veces y conocía una sola canción, pero del resto de la asistencia - como 300 personas que llenaban el Club Reading 3 - para sorpresa de los músicos, buena parte no sólo sabía de quién era la oreja, sino que incluso coreaban con entusiasmo las letras de las canciones. La cantante expresó varias veces durante el transcurso del concierto, su asombro y satisfacción por semejante recibimiento al otro extremo del mediterráneo. La muy simpática Leire Martínez, en un esfuerzo por estar a tono con el lugar, lanzó al comienzo una frase en un hebreo con un cargadísimo acento español: "anajnu meod smejim liot po", "estamos muy contentos de estar aquí". La verdad es que si la hubiera dicho directamente en la lengua de Cervantes, más de la mitad del público la hubiera entendido con mayor claridad. Como era de esperar, la concurrencia era predominantemente hispanoparlante, de origen latinoamericano. Lo único que me parecía fuera de lo común, era la diversidad de edades, algunas personas que superaban los cuarenta y cincuenta años, padres que llegaban con sus hijos, y no sólo los adolescentes y veinteañeros que normalmente llenan un recital de pop-rock.

El evento estuvo organizado por la Casa Sefarad-Israel y comenzó con una excelente sorpresa, una artista invitada amiga de la institución: Ajinoam Nini, más conocida en el exterior como Noa. Saltaba a la vista su avanzado embarazo, quintillizos en el décimo mes, por lo menos. Cantó dos canciones, incluyendo una versión mitad en español mitad en hebreo del tema de la película "La vida es bella" que por poco no me arranca lágrimas de emoción (aunque no tanto como el salame del post anterior). En ese momento pensé que si se quedaba Noa todo el espectáculo y todos sus órganos sustituían a La Oreja, yo no me opondría. Pero luego subió la banda española al escenario y también superó mis expectativas, las letras no me parecieron la gran cosa, pero el sonido estaba muy bien. Mientras mis oídos disfrutaban de la música, mis ojos circulaban entre el público extasiado, la vocalista del grupo (¡Por Dios, que buena que está!) y el tecladista, que era otro espectáculo por sí mismo, más excitado que una cabra en celo.

Los artistas invitados siguieron desfilando. En un momento Martínez nos anuncia que a ella eso del hip-hop no se le da bien, y da la bienvenida a un conjunto de cuatro jóvenes isaraelíes gritones, el punto bajo del concierto. En contraste, más tarde se aparecieron Mira Awad y David Broza. En una canción en conjunto, Mira cantó en español y árabe, David en español y hebreo, Leire en español. Dúo Awad-Martínez, Dúo Martínez-Broza, y el climax de la noche: los tres cantando a trío. Al final, cuando La Oreja se retiró no podía creer que ya habían pasado casi dos horas (culpo al vino por mi incapacidad de medir el tiempo), tuvimos que permanecer de a pie gritando "otra, otra" lo que a mí me pareció una eternidad, antes de que volvieran al escenario a tocar tres o cuatro canciones más y finalizar de verdad.


Relacionado:
* Reportaje de El Mundo.es. Según El Mundo asistieron 900 personas. No soy muy bueno calculando espacios, pero estoy convencido de que allí no caben 900 personas ni a empujones.