Ismail Hania. Líder del Hamas. Expulsó a Al Fatah de la Franja de Gaza en el 2007 y aumentó el lanzamiento de cohetes y misiles contra objetivos civiles en Israel.
lunes, 7 de mayo de 2012
Los martillos del proceso de paz
Ismail Hania. Líder del Hamas. Expulsó a Al Fatah de la Franja de Gaza en el 2007 y aumentó el lanzamiento de cohetes y misiles contra objetivos civiles en Israel.
viernes, 3 de febrero de 2012
No hay rey en Israel
...actualmente "no hay rey en Israel", es decir, nuestros jefes, políticos y militares, están vacíos. Y no hablo ahora de sus evidentes negligencias durante la guerra, ni de los grandes y pequeños casos de corrupción. Hablo de que las personas que hoy gobiernan Israel no son capaces de integrar los aspectos saludables, revitalizantes y fértiles de la identidad israelí, esos elementos de la memoria histórica que podrían dar fuerza e ilusión y que darían algún significado a la lucha agotadora y desesperante por la supervivencia.Nuestros líderes se caracterizan por el miedo y la intimidación, por el guiño del negocio sucio, por el mercadeo de todo lo que más apreciamos. No son realmente líderes, y, desde luego, no son los líderes que necesitamos en una situación tan complicada y carente de rumbo como la nuestra. A veces, parece que lo que realmente les importa ocupa el minúsculo espacio entre dos titulares de periódico o entre dos investigaciones del fiscal general del Estado. Quiénes nos gobiernan -no todos, por supuesto, pero sí la mayoría- se muestran asustados, reticentes, inquietos. Resulta ridículo pensar que de ellos surja alguna visión o idea original, osada, de altas miras. [...]
Acérquese a los palestinos, señor Olmert, deje de buscar todo el rato razones para no hablar con ellos. Usted renunció a un repliegue unilateral, e hizo bien. Pero ahora no deje un espacio vacío, porque enseguida se llenará de violencia y destrucción. Hable con ellos. Ofrézcales una propuesta que puedan aceptar los palestinos moderados, que son muchos más de los que nos muestran los medios de comunicación. Presénteles una propuesta así y que ellos decidan si aceptan o si prefieren seguir siendo rehenes del islamismo fanático. Vaya a ellos con el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer.
sábado, 14 de enero de 2012
Pacismo Ficción 2
miércoles, 4 de enero de 2012
La calma y la paz
sábado, 18 de junio de 2011
Pacifismo ficción
viernes, 6 de mayo de 2011
Reconozcamos al Estado de Palestina

Lo ideal sería llegar a un acuerdo de fronteras que establezca dos estados para dos pueblos en mutuo reconocimiento, el fin de los reclamos mutuos por ambas partes y el fin del conflicto. Es decir, un acuerdo de paz.
Pero las negociaciones están estancadas hace dos anos. Los palestinos se han negado a negociar con Israel desde que Benjamin Netanyahu y Barack Obama subieron al poder. Pero ahora más que nunca, parece que han cerrado la puerta a las negociaciones y han arrojado la llave. Los últimos días Fatah y Hamás han llegado a un acuerdo de unidad, tras una larga división vuelve a incorporarse oficialmente al gobierno palestino el grupo que exalta a Osama Bin Laden como un "Guerrero Santo del Islam", que no reconoce a Israel y tiene por objetivo declarado la destrucción de "la entidad sionista", que no reconoce ninguno de los entendimientos previamente firmados entre Israel y la Autoriad Palestina. Fatah ha adoptado una estrategia alternativa a las negociaciones: declarar el estado palestino (por segunda vez, la primera vez lo hizo en 1987), fijar sus fronteras en forma unilateral y buscar el reconocimiento internacional de las mismas. Su reconciliación con Hamás - a quien temen y odian tanto o más que a Israel - es parte de esa estrategia, mantener un frente unido hasta la declaración de independencia programada para septiembre.
Dadas las circunstancias, qué debe hacer Israel? Podríamos continuar con la especialidad de Bibi "congelamiento" Netanyahu: decidir no decidir, quedarnos de brazos cruzados, quejarnos, no hacer nada, dejar que sean los palestinos los quienes lleven la iniciativa. Así llevamos las de perder, el mundo acabará reconociendo a los palestinos en sus propios términos sin que tengan que ceder nada: ni reconocimiento de Israel, ni abandono del terrorismo, ni cambios a las líneas del 49, ni fin de reclamos. Y el Ministerio de Relaciones Exteriores, ni aunque ponga a todo el plantel dentro del arco, no va a poder más que retrasar el gol palestino. Es una desgracia que en momentos como este tengamos un Ministro de Exteriores tan poco adecuado al cargo.
Mientras tanto han surgido dos ideas alternativas a la inactividad de Netanyahu, de como reaccionar a los pasos unilaterales palestinos, una proveniente de la izquierda y otra de la derecha. De izquierda: reconocer la independencia del estado palestino aún antes que los propios palestinos. De derecha: anexar a Israel los asentamientos judíos de cisjordania. Yo creo que habría que adoptar ambas al mismo tiempo. Hay que retomar lo que inició Ariel Sharón en el 2005, ante la imposibilidad de negociar, establecer nuestras fronteras por nosotros mismos. Los palestinos aprendieron de Sharón y lo están haciendo, debemos retomar la delantera y volver a ser quienes encabecen el proceso, no dejar que nos arrastren. Ellos establecen unilateralmente sus fronteras, nosotros establecemos unilateralmente las nuestras.
Y me queda la esperanza de que en algún momento volvamos al carril del que tanto palestinos como israelíes no tendríamos que habernos salido, volver a la mesa de negociaciones, para reemplazar los dos trazados unilaterales por un único tratado bi-lateral. Que a fin de cuentas el conflicto no va a acabar hasta que lleguemos a un acuerdo en el que ambas partes cedan, por más vueltas que le den volvemos al mismo punto ineludible.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Es difícil en Israel
Es difícil ser amable y educado en Israel. La gente es agresiva y levanta la voz por cualquier cosa, pretende resolver a los gritos lo que en Uruguay y el resto de América Latina se hace con más calma y respeto, desde pedirle el cambio al taxista hasta resolver los problemas de la política nacional. Dicen que es consecuencia de la vida bajo tensión permanente. Quizás sea simplemente parte de la idiosincrasia israelí. Se hace difícil no contagiarse de esta mala costumbre y poder seguir manteniendo el buen trato con la gente.
Es difícil ser judío laico en Israel. Uno no necesita ir a la escuela judía, a la tnuá o al templo, para seguir siendo judío. Alcanza con levantarse a la mañana para hablar en hebreo, para acordarse de que es shabat, pésaj o iom jol (día no festivo). No hace falta estar con el ojo mirando hacia Sión como dice nuestro himno nacional, puesto que uno ya esta en Sión. Se hace difícil no dejarse llevar por la inercia, poder llevar una vida laica y a la vez comprometida con el judaísmo.
Es difícil ser tolerante en Israel. Ojalá el problema fuera sólo con los palestinos o los árabes israelíes. Pero entre nosotros los judíos, no son pocos los que convencidos de poseer el monopolio de la verdad, se abren paso a empujones para dictarle a los demás como deben pensar y actuar. Tampoco faltan, los que en virtud de poseer tan precioso bien, exigen ser privilegiados con menos obligaciones y más derechos que el resto. Por otro lado, este país posee una diversidad cultural enormemente rica que genera una creación asombrosa, pero esta misma diversidad, muchas veces no muy armoniosa, genera conflictos y rencores. En este contexto se hace muy difícil ser tolerante.
Es difícil ser sionista en Israel. Descubrir que acá en Israel, el país donde deberíamos sentirnos como judíos libres, muchos tienen miedo de subir al ómnibus, de ir a la feria o a un pub. Descubrir que esa libertad, a diferencia de lo que piensan quienes afirman que el sionismo cumplió su principal función con la creación del Estado de Israel en 1948, aún exige el sacrificio de mucha de nuestra sangre, y quizás peor aún, exige ensuciar nuestras manos con sangre ajena. Se hace difícil ser sionista para un olé jadsah, que ve como cada vez son mas los ielidei haaretz (nacidos en Israel) que agotados de esta realidad, prefieren antes que aceptar el desafío, escaparse a la relativa tranquilidad de Estados Unidos, Europa occidental o Australia, y dedicarse a hacer dinero.
Es difícil ser de izquierda en Israel. En ambos sentidos de la palabra. Abrimos los diarios, no menos tendenciosos que la prensa internacional a la que criticamos tanto, y nos desayunamos con las fotos del atentado en Natania o los misiles Kasam que cada día se acercan más a Ashkelon. Cómo no clamar venganza, como lograr que la razón triunfe sobre nuestros sentimientos. Por otro lado, cómo no desanimarse cuando en el país que en pasadas décadas era ejemplo de igualdad social, hay cada vez más niños hambrientos, y de a poco, van apareciendo incluso niños que piden monedas en los semáforos, recordándonos cada vez más, aquello que creímos dejar atrás en el aeropuerto de Carrasco en Montevideo. En las últimas semanas, por fin suenan con fuerza alentadoras señales de alarma ante el fenómeno. Pero se hace difícil prestarle la constante atención que dicho fenómeno merece, cuando cada atentado nos recuerda que todavía debemos invertir nuestras mayores energías en el que sigue siendo nuestro principal problema. Por suerte, hoy en día, gracias a la adopción de las ideas políticas de la izquierda por la gran mayoría de la sociedad y su puesta en práctica con la Inatkut (Desconexión de la Franja de Gaza), luego de tantos años de atascamiento, al menos volvemos a tener la esperanza que el conflicto pueda ser solucionado al corto plazo. Esto traería una mejora en la economía que se podría orientar al bienestar social en lugar de a la defensa.
Es difícil en Israel. Pero tengo esperanzas de que vengan tiempos mejores, que este se convierta en el país civilizado, judío, libre, democrático, tolerante, pacífico e igualitario con el que soñaron los jalutzim (los pioneros de las primeras olas inmigratorias). Tengo esperanzas de que los vientos de idealismo que hicieron florecer al desierto y levantaron un magnifico país en pocas décadas, vuelvan a hacer flamear nuestra bandera. Nuestro pueblo nunca ha perdido la esperanza y yo no voy a perderla tampoco. Pues por más difícil que sea, como dice la conocida canción: ein li eretz ajeret, gam kshe admati boeret - no tengo otra patria, aún cuando mi tierra arde…
5 años después:
* Todos esos puntos siguen vigentes, pero con el tiempo uno aprende a convivir con la mayoría de ellos. Por supuesto, hay otras cosas buenas también. Me sorprende cuán negativo fui, no se puede decir que hoy sea más optimista pero tampoco veo las cosas tan grises.
* Hasta ahora parece ser que la itnatkut acabó siendo para peor.
* Con todo, en los últimos dos años ha disminuido la violencia, han habido ciertas mejoras.
* Sí tengo otra patria, pero el final quedaba más poético así.
* Como dice el dicho popular: muchas aguas pasaron por el Yarkón.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Año de paz
Igual que los atentados de Hamás durante el Proceso de Oslo el objetivo es impedir que se llegue a un acuerdo. La estrategia ya ha demostrado ser sencilla y efectiva en los noventa: matas más y más israelíes hasta que los israelíes perdemos los estribos y respondemos con operativos militares, los palestinos responden con más atentados, así volvemos a la espiral de violencia y adiós paz, chau que te vaya bien. Si Hamás consigue cumplir su amenaza, Cisjordania que había alcanzado una tranquilidad aparentemente estable (recordemos que casi todos los líos de los últimos años nos vinieron de Gaza donde gobierna Hamás y no de Cisjordania donde gobierna la AP), volverá a arder. La tranquilidad en Cisjordania se la debemos en parte a la Autoridad Palestina, que según fuentes militares israelíes ha hecho un buen trabajo persiguiendo al Hamás y mitigando las actividades terroristas en su zona de influencia. Después del atentado la AP arrestó a cientos de miembros del Hamás y parece estar llevando a cabo un sincero esfuerzo para atrapar a los responsables. Eso demuestra un verdadero rechazo por parte de Abu Mazen a la vía violenta y un compromiso real por la vía de la negociación, cosa que su predecesor Yasser Arafat nunca tuvo. Eso o simplemente detesta a Hamás tanto o más que a los israelíes.
Abu Mazen llevaba meses negándose a reanudar las conversaciones directas, exigiendo como condición previa que Israel hiciera no sé qué concesiones antes de empezar a negociar siquiera. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? Tal vez la presión norteamericana. Quizás la proximidad del fin del período diez meses de congelamiento de construcción en los asentamientos que Netanyahu había declarado. Ahora Netenyahu tiene que mantener el congelamiento, so pena de quedar ante los norteamericanos como el responsable del prematuro fracaso de las conversaciones de paz. Si es así significa que el congelamiento logró empujar a Abu Mazen a volver a la mesa de negociaciones, kol hakavod a Netanyahu, aunque dudo de que esa haya sido su intención, probablemente sólo quería aflojar la presión americana sobre su gobierno. Kol hakvod a Barack Obama, parece que la presión de su administración sí da sus frutos. Sea por el motivo que sea, Netanyahu está otra vez en aprietos, evitar la reanudación de la construcción con su actual coalición de gobierno derechista no va a ser sencillo.
El proceso de paz es sumamente riesgoso. No solamente por los intentos de impulsar una ola de violencia en medio de las negociaciones para evitar que triunfen. Si las negociaciones se estacan de nuevo, con o sin boicot de Hamás, también es muy posible que estalle de nuevo la violencia. Recordemos que la Segunda Intifada comenzó poco después del fracaso de las negociaciones del año 2000 en Camp David entre Ehud Barak y Yasser Arafat. Y a pesar del espantoso riesgo, Netnayhau hizo bien en retomar el proceso (tampoco es que tuviera mucho margen de elección), todo gobierno israelí sea de izquierda o de derecha, está en la obligación de intentar poner fin al conflicto.
En fin, espero que sí tengamos un año de paz. El año que viene en Jerusalén repartida, capital de Israel y de Palestina. Shnat shalom y shaná tová u metuká para todos. Yo por mi parte no sé si tendré un año dulce, pero planeo empezarlo bien jugoso y quizás un poco grasiento con unas buenas porciones de carne uruguaya. En breve estoy por allá de visita y planeo subir de peso.
lunes, 10 de mayo de 2010
De poco un todo 2
Hace una semana una delegación de diputados árabes-israelíes viajó a Libia a encontrarse con Muammar Kadafi. Sí, el mismo Kadafi que en 1993, como protesta contra la firma de los Acuerdos de Oslo, amenazó con expulsar a los 30.000 palestinos que residían en su país. ¿A qué fueron? A promover la paz y la coexistencia entre árabes y judíos supongo que no. Kadafi declaró que él no tiene nada contra los judíos, sólo contra los sionistas. Es verdad, en eso le creo. Este partidario del panarabismo no tiene problema con los judíos que acepten someterse como dhimmi en regímenes árabes, y queden a merced de la buena voluntad del tirano de turno. Su problema es con los judíos que preferimos ser "un pueblo libre en nuestra tierra" como reza nuestro himno nacional, o en tierras robadas maliciosamente a los árabes si el lector lo prefiere. Y claro, desde que el Califa Omar la conquistó hace 1.200 años, las masacres y expulsiones de judíos en la zona fueron mucho menos frecuentes que en Europa, deberíamos estar agradecidos y rogar que nos acepten como súbditos en Libia, Marruecos, Egipto, Siria, Iraq o Yemen.
¿Acercamiento?
Ayer comenzaron las "conversaciones de acercamiento" entre Israel y la Autoridad Palestina. "Acercamiento" quiere decir que Netanyahu y Abu Mazen siguen sin mirarse ni de lejos, cada uno habla con George Mitchell, enviado de Obama a la región, y éste transmite a cada parte lo que dice la otra. Para celebrar el acontecimiento, desde Gaza renuevan el lanzamiento de misiles Grad a la zona de Ashkelón. Más tarde el gobierno de Obama anuncia que el "acercamiento" se logró luego de que Israel aceptara congelar la construcción en Jerusalén, acto seguido el gobierno de Netanyahu niega que haya accedido a dicha exigencia. Y yo me pregunto: ¿a qué nos acerca semejante acercamiento? ¿a la cantante calva? Me recuerda al chiste del político que para anunciar los grandes avances de su gestión anuncia lleno de orgullo: "hemos dado un giro de 360 grados".
Partida simultánea
Gari Kasparov, el ex-campeón mundial de ajedrez considerado el mejor jugador de todos los tiempos, llega a Israel y jugará hoy una partida simultánea contra treinta israelíes: políticos, empresarios y estudiantes. Un ajedrecista de ese calibre, aunque esté retirado hace cinco años, ponerlo a jugar con esos aficionados, qué desperdicio. Pero tendrá al menos una contrincante capaz de presentarle un buen desafío: Marsel Efroimski, campeona mundial de ajedrez femenino hasta 14 años. Y también a Natan Sharansky, presidente de la Agencia Judía, que una vez le ganó a Kasparov en una simultánea, toda una hazaña. Si de los 30 por lo menos uno le empata, ya es un logro, hagan sus apuestas. No sé qué es más probable: que le ganen los treinta o que prospere el "acercamiento" entre Netanyahu y Abu Mazen.
lunes, 8 de marzo de 2010
Una nueva izquierda sionista
Was there ever a left wing in Israel? Yes, between 1967 and 2000 there was a dovish and courageous Zionist left. It took shape on the seventh day of the Six-Day War, when a small but farsighted group quickly grasped the moral significance of what had been conquered. At a time when the public was swept away by triumphal euphoria, that small avant-garde saw clearly that there was calamity bound up with the victory.
Although it was castigated, the Zionist left was not deterred. It foresaw the Yom Kippur War, warned against the repercussions of the settlements and tried to block the center-right's march of folly. Gradually, reality proved that it was right, and the narrow circle expanded. In 1992 the party of the Zionist left, Meretz, won 12 seats and in 1993, prime minister Yitzhak Rabin adopted its stance in Oslo. From an inspiring but inconsequential group of bohemians, the Zionist left fostered a mainstream movement that shaped the national agenda.
In the 1990s, problems arose. Just when the left's program was broadly accepted it turned out there was a wide gap between its beliefs and reality. Against expectations, Yasser Arafat wasn't Nelson Mandela. Against hopes, the Palestinian national movement's conduct was not patterned on the deeds of Mahatma Gandhi. However, the Zionist left stood firm and did not allow the facts to get in its way. With admirable resolve, it refused to distinguish between its justified view of the occupation and its mistaken view of the prospects for peace. It continued to presume - and to promise - that because occupation was doomed, peace was inevitable.
The truth struck home in the summer of 2000. Ehud Barak proposed the establishment of a Palestinian state and the partition of Jerusalem, but the Palestinians rejected the offer out of hand. [...]
Shavit continúa enumerando otras tres ocaciones en las que los palestinos rechazaron las ofertas de un estado palestino entre el 2000 y el 2008. Luego ridiculiza las diferentes explicaciones del comite de investigación interno de Meretz para justificar la derrota electoral y propone su propia explicación:
The left has not done any soul-searching, has not confessed its historical errors, has not drawn bold conclusions. In contrast to its courage in the 1970s, it has been faint-hearted in the 2000s. Its inability to acknowledge that it led Israel into a dead end has caused it to end up in a dead end itself. [...]
Y concluye apuntando a lo que, en mi opinión, deberían ser las bases para un nuevo programa:
It is the left that must lead the way to the end of the occupation while ensuring Israel's existence as a Jewish, democratic and enlightened state. To do so, the left must go back to being Zionist and realistic. It has to suggest a practical way of getting out of the territories without endangering our national existence.
It has to represent the essence of Israel and not condemn it. It has to come up with a positive, constructive ethos and not a negative, hate-ridden one. If it dares to do this, it will be possible to say that not only was there a left in the past, but there will also be a left in the future. With or without Meretz, the Israeli left has to create itself anew.
Nota: Sólo dos pequeñas discrepancias. 1. Shavit subestima el peso de los otros factores que también contribuyeron a la derrota electoral de Meretz, como la falta de carisma del líder Jaim Oron, y a la influencia de la operación Plomo Fundido ni se refiere. 2. Cambiaría la palabra "enlighted" por la palabra libre. En Israel la izquierda suele usar el término para resaltar los valores laicos, liberales y humanistas del iluminismo, en contraste con los valores religiosos, conservadores y teocéntricos. Pero las cosas son más complicadas, no se puede dividir al mundo en dos polos opuestos de luz-oscuridad, buenos-malos. No hay que olvidarse que la "iluminación" europea también sirvió como apología para los crimenes colonialistas.
Relacionado:
* Decidiendo a quién votar
sábado, 6 de febrero de 2010
Abu Silla
Mientras que Netanyahu se flexibiliza, Abu Mazen (Mahmud Abbas) se vuelve más intransigente y se niega siquiera a reunirse con el Primer Ministro israelí. ¿Qué tiene Netanyahu que lo hace peor que Ólmert, con quien Abu Mazen no tenía inconveniente en negociar? ¿Qué lo hace peor que el mismísimo Ariel Sharon, el lider israelí más demonizado de todos los tiempos? La clave no es Netanyahu sino la otra constante de las dos fotos, el asunto no es el cambio de gobernantes en Israel sino en EEUU. En un año de oficio, el flamante Premio Nobel de la paz, no ha conseguido ni siquiera la acción más básica que hasta el vaquero texano lograba sin tanto estorbo, sentar a palestinos e israelíes en la misma mesa. Con la asunción de Obama, creyendo tener a los norteamericanos de su parte, o esperando de ellos al menos una postura "más balanceada" que su tradicional posición pro-israelí, Abu Mazen adoptó la táctica de la silla.
Ahora su política consiste en quedarse sentado en Ramala esperando a que Obama haga su trabajo por él, en lo que se refiere a conseguir renuncias israelíes en favor de los reclamos palestinos. Y le ha dado resultado, pero sólo hasta cierto punto, menos de lo que pretendía. Cuando llegó al máximo y entendió que así no obtendría más, amagó con abandonar su silla, su puesto de Presidente de la Autoridad Palestina. Es decir, anunció que no se presentaría a las próximas elecciones, pero luego canceló las elecciones quedando de todos modos en el mismo puesto a pesar de su anunciado retiro. La amenaza que formulaba era clara, si abandona la silla probablemente pase a ocuparla otro peor, quizás algún miembro del Hamás. De esta manera, Abu Mazen puso a prueba todo el peso de su principal capital político: ser reconocido en Israel, EEUU y Europa como el menos peor de los posibles ocupantes de la silla. Así todos consentimos que se quede allí sentado sin hacer nada, con tal de que sea él y no otro. Y yo me pregunto ¿tan terrible sería si cumpliera sus amenazas y se fuera? ¿No hay ningún posible sustituto realmente comprometido a lograr la paz y sacar a su pueblo de la miseria? ¿Es eso lo más que se puede esperar de los palestinos, un líder cuya única cualidad es ser "menos peor" que otros?
Los gobiernos en Israel van cambiando incluso con demasiada frecuencia, cambian también en EEUU, cambian en Europa, en Rusia. Pero en más de 60 años hay un elemento del conflicto que no ha cambiado, la negativa palestina a toda propuesta (también cambiantes) de un estado propio que viva en paz con el estado judío, lo rechazaron en el '47, lo rechazó Arafat en el 2000 y lo rechazó Abu "el menos peor" Mazen en el 2008.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Correspondencia
Les dejo algunos extractos.
2 de marzo:
"Te cuento que acá no tuvimos terremotos, pero si hubo tiroteos, intentos de atentados y un árabe enloquecido que con su ómnibus atropelló a ocho judíos. Pero acá la gente sigue su vida con la mayor tranquilidad. Desde acá no se siente tan terrible, como parece desde afuera, nadie vive con miedo, no más que alguien que vive en Rio de Janeiro, por ejemplo. El otro día escuché un ruido fuerte, y los vidrios retumbaron, se me ocurrió que podía ser una bomba, pero después me explicaron que son aviones [F-16] que pasan a mayor velocidad que el sonido y causan ese efecto."
10 de marzo:
"Acabo de volver del cine, de ver una película sobre un tipo que come cerebros. Estaba en inglés con subtítulos en hebreo. No entendí un carajo. Después de esta hermosa experiencia, de vuelta bajo el calor del techo de estos familiares, aprovecho para escribir antes de degustar la delicia del sueño.
Acá en israel la estoy pasando bárbaro. Imainate que toda tu vida estudiaste acerca de los romanos, y tenés la posibilidad de viajar en el tiempo y conocer a Julio Cesar. Así me siento yo ahora. Un sueno hecho realidad. No sabés lo que significa para mí, reconocer cosas que nunca había visto pero de las que había leído, antes siquiera que el guía nos diga que son. Ir al Muro de los Lamentos, un montón de piedras inservibles, pero que están allí desde hace dos mil años, y que significaron la dirección de los rezos de mis antepasados durante dos milenios. Una experiencia fuerte.
En cuanto a la sociedad israelí tengo una sensación ambigua. La gente acá es muy agitada, todo el mundo grita y se enoja a cada rato, ves soldados o civiles con armas por todos lados. No me gusta para nada. Por otro lado, me fascina la enorme diversidad cultural, mucho mayor de lo que yo me imaginaba. No son simplemente las tres religiones, hay un montón de minorías más, como cinco o seis pequeñas religiones, y cada religión con infinitas divisiones. La mezcla de lo antiguo con lo moderno, lo europeo con lo oriental, la tradición con la innovación, el arte y la tecnología. Éste es sin duda el país de la heterogeneidad. Aunque lamentablemnte, no se una heterogeneidad armoniosa, como todo el mundo sabe.
¿Si extraño? Más de lo que o esperaba. Pero igual la estoy pasando fenomenal."
19 de mayo:
"Las cosas con los palestinos están como el culo. Es como lo ves vos en el diario. Lo único que no tenés que creer mucho es la imagen de pobrecitas victimas ellos, y que hijos de puta nosotros. Ya sabes como son las cosas, hay mierda de los dos lados. Y que tan podrida está la cosa, eso si lo podés ver con claridad en los diarios. Por ahora estamos en un circulo vicioso:
1) Los del Hamás, el Jihad, la fuerza 17 (guardia personal de Arafat) o el que sea, hace un atentado.
2) Israel responde con tanques, helicópteros, ejecuciones de terroristas, toma de territorios de la Autoridad Palestina, bloqueos económicos, etc.
3) Los palestinos responden con más violencia.
4) Israel vuelve a responder.
5) Europa y USA hacen que Israel alivie los bloqueos, los palestinos se toman un respiro.
6) Empieza todo de nuevo."
28 de mayo:
"Como habrán leído en el diario, estuvo por acá un yanqui, un tal Mitchel, que propuso un plan para volver a encaminar el proceso de paz. Proponía el cese de las hostilidades, cada uno en forma unilateral, o sea que no se pongan a conversar a ver como dejan los tiros, sino que cada uno suelte el gatillo por una semana. Además, Israel debe dejar de ampliar los asentamientos, incluso las ampliaciones supuestamnete necesarias por el crecimiento vegetativo de la población de colonos."
Continuará...
Relacionado:
* Y se hizo la luz
domingo, 1 de noviembre de 2009
Si Rabin estuviera vivo
En estas fechas de duelo y reflexión cabe volver a plantearse varias interrogantes, y entre ellas: qué hubiera ocurrido entre israelíes y palestinos si Isaac Rabin siguiera con vida. Nunca sabremos la respuesta, lo que pasó pasó, no es posible resucitarlo y comprobarla. Aún así quiero aprovechar la pregunta para analizar un poco la figura de Isaac Rabin y la dinámica del conflicto.
Hay quienes creen que si Rabin no hubiera sido asesinado, ya habríamos alcanzado un tratado de paz que habría puesto el punto final a todas las disputas, se habría establecido el estado palestino, y al este del río Jordán todos viviríamos felices y comeríamos perdices (con humus). Las trabas que surgieron tras su muerte no habrían surgido, y en el caso de que sí surgieran, San Isaac obraría milagros y las sortearía sin que se derrame una sola gota de sangre. Como si todo el peso y toda la responsabilidad por la violencia en Israel y Medio Oriente, recayeran únicamente sobre aquel que ocupe el puesto de Primer Ministro de Israel.
Me llaman la atención los elogios que recibe después de muerto, por parte de quienes condenan absolutamente toda acción militar israelí, quien en vida fuera uno de los más grandes generales que hayan pasado por el ejército de Israel. El Jefe de Estado Mayor durante la Guerra de los Seis Días, quien comandó a las tropas que conquistaron Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los altos del Golán y la Península del Sinaí en 1967. El Ministro de Defensa que al comenzar la Primera Intifada en 1987, dio la orden de reprimirla quebrando huesos.
En aquella trágica tarde de sábado dijo Rabin en su inolvidable discurso:
"Fui un militar durante 27 años, he librado guerras cuando no había la posibilidad de lograr la paz. Creo que hoy existe una opción para la paz, una oportunidad única que debemos aprovechar para quienes están aquí hoy y para quienes no lo están - y ellos son muchos. Siempre he creído que la mayoría del pueblo quiere la paz y quiere darle una oportunidad a la paz."Esas palabras denotan un intenso cambio de rumbo. Pero nótese que el cambio no comienza desde la persona, sino a partir de las circunstancias, de la "opción" que antes no existía. Según esta retórica es la "opción" la que cambia a la persona y no a la inversa, él ya creía en la paz desde siempre, sólo faltaba que se presentara la "oportunidad única". En definitiva, seguimos hablando de un mismo individuo, Isaac Rabin de 1995 era el mismo que Isaac Rabin de 1987. La pregunta es entonces, qué hubiera hecho frente a las circunstancias cambiantes. Ante los posteriores ataques desde Gaza, Cisjordania y el Líbano, ¿habría actuado sin recurrir a la violencia? No lo creo. Algún devoto de San Rabin me responderá que buena parte de esos ataques ni siquiera habrían ocurrido. ¿Acaso Rabin se habría escurrido del callejón sin salida al que llegó más tarde Ehud Barak con Yasser Arafat? Lo dudo. Me parece más verosímil decir que si Rabin estuviera vivo hoy, se redactarían informes acusándolo de crímenes de guerra y muchos de quienes lo idolatran exigirían ver su cabeza colgada en La Haya.
"Eifo ieshnam od anashim quemó ha-ish ha-hú". "Dónde hay otros hombres como aquel hombre", pregunta la letra de una de las canciones que es costumbre cantar en los actos de recuerdo a Rabin. No sé dónde hay otros hombres "ka-aravot ha-bojiot", "como los sauces llorones", pero militares israelíes dedicados a la política y partidarios de buscar un acuerdo de paz con los palestinos, los hay al por mayor. Ya teníamos otro Primer Ministro con ese mismo perfil menos de cuatro años después del asesinato, Ehud Barak de 1999. Tampoco se han agotado los hombres como Arafat 2000, políticos ladrones más ocupados en amasar fortunas personales que en asegurar el bienestar de su pueblo, siempre prontos para retornar al camino del terrorismo.
Les dejó aquí el video de la canción interpretada por Shlomo Artzi en la Plaza Rabin:
Isaac Rabin, de 1922 a 1995, ihié zijró baruj, que su recuerdo sea bendito.
¹. Ocupaba ambos cargos en simultáneo, igual que David Ben-Gurión.
martes, 14 de julio de 2009
Palestina y Plutón
Ayer el representante de la Unión Europea para asuntos de política exterior, Javier Solana, afirmó que si Israel y los palestinos no llegan a un acuerdo, la ONU "debería proclamar la adopción de una solución de dos estados". Parece que Javier Solana vive en las nubes, o más alto todavía, allá entre los planetas o planetoides. Alguno de sus asistentes debería haberlo actualizado, informándole que la ONU ya proclamó la solución de dos estados el 29 de noviembre de 1947. En esa misma resolución la ONU establecía los límites que iban a tener los dos estados, el asistente podría contarle a Solana sobre las reacciones ante aquella resolución: los líderes árabes locales y los países árabes vecinos se pasaron ese trazado de límites por el ojete y estalló la guerra. Le pediría al señor Solana que diera un solo ejemplo de una resolución de la ONU que haya impuesto exitosamente una solución a un conflicto territorial, sin el consentimiento previo de las partes en conflicto. Debe ser que el conflicto palestino-israelí es mucho más simple que todos los demás, por eso Solana se cree capaz de imponer desde afuera una solución a todas las disputas sobre "las fronteras, el tema de los refugiados, control sobre Jerusalén y pactos de seguridad". A menos que Solana esté buscando que vuelva a estallar la violencia como en el 47, le recomendaría que lo medite con menos arrogancia y más detenimiento.
De paso, ya que está tan apurado por ver un estado palestino, el mismo asistente podría darle una alegría avisándole que Yasser Arafat ya declaró la independencia del estado palestino el 15 de noviembre de 1988. Curiosamente, algunos palestinos siguen conmemorando la fecha cada año como el aniversario de su independencia. Conmemoran pero no celebran, no tienen mucho que celebrar. Tras la declaración de independencia de la República de Kosovo en febrero del 2008, algunos líderes palestinos coquetearon con la idea de proclamar unilateralmente la independencia del estado palestino. La idea no prosperó, por el simple hecho de que ya lo hicieron hace 20 años y aquello no les reportó ningún provecho. Supongo que si consiguen el empuje de la Unión Europea, podrían volver a intentarlo como método de propaganda.
Pero si lo que quieren es un estado de hecho y no sólo de palabra, no alcanza con proclamaciones y resoluciones. Da igual si la ONU los reconoce como estado, daría lo mismo que los reconozcan como planeta o como planetoide. Si realmente quieren la independencia, le guste a Solanas o no, los palestinos tienen que llegar a un acuerdo con Israel. Abu Mazen haría bien en volver a la mesa de negociaciones, en lugar de sentarse a esperar que la UE o Estados Unidos le resuelvan sus problemas.
martes, 16 de junio de 2009
Coraje y honestidad de ambas partes
En el post anterior comentaba que a pesar de mis objeciones ante el discurso de Netanyahu en Bar Ilán, me pareció muy valiosa la reseña histórica del conflicto palestino-israelí que expuso. Destaca algunos puntos imprescindibles para entender la raíz del conflicto. Me gustó tanto que me tomé la molestia de traducir algunos fragmentos:
En 1947 cuando fue propuesto en la ONU el plan de partición [del territorio del Mandato Británico de Palestina], en un estado judío y un estado árabe, el mundo árabe en su totalidad rechazó la resolución, mientras que la población judía la recibió con danzas de alegría. El rechazo árabe era contra un estado judío, fueran cuales fueran sus fronteras.
Quien piensa que la hostilidad continua hacia Israel es el resultado de nuestra presencia en Gaza y Cisjordania, confunde causa con consecuencia. Los ataques hacia nosotros empezaron en los años veinte del siglo pasado, se transformaron en un ataque masivo en 1948 tras la Declaración de Independencia, continuaron con los ataques de los fedayines en los años cincuenta y llegaron a su cima en 1967, en vísperas de la Guerra de los Seis Días, con el intento de atar un lazo asfixiante al rededor del cuello de Israel [en referencia al bloqueo marítimo por parte de Egipto, y a las movilizaciones de tropas egipcias, sirias y jordanas hacia las fronteras de Israel en todos los frentes]. Todo eso ocurrió a lo largo de casi cincuenta años antes de que ni un solo soldado israelí pusiera pie sobre Judea y Samaria.
Felizmente, Egipto y Jordania salieron de ese círculo de hostilidad. La firma de los tratados de paz trajeron el fin de sus reclamos hacia Israel y el fin del conflicto con ellos, trajeron la paz. Lamentablemente, ese no es el caso con los palestinos. Cuanto más nos acercamos nosotros a un acuerdo de paz, más se alejan ellos. Vuelven a exponer reclamos incompatibles con el deseo de acabar con el conflicto.
Muchos nos dicen que la retirada es la clave para la paz con los palestinos. Y efectivamente, nos hemos retirado. Pero el hecho es que cada retirada nuestra fue correspondida con grandes olas de atentados suicidas y miles de misiles. Intentamos retiradas acordadas y retiradas unilaterales, retiradas parciales y retiradas completas. En el año 2000 [bajo Ehud Barak] y de nuevo el año pasado [bajo Ehud Ólmert], Israel ofreció una retirada casi completa a cambio del fin del conflicto, ambas veces la oferta fue rechazada. Nos retiramos de la Franja de Gaza hasta el último centímetro, desmantelamos decenas de asentamientos y arrancamos a miles de israelíes de sus casas, y recibimos a cambio una lluvia de misiles sobre nuestras ciudades, nuestros poblados y nuestros hijos. La afirmación de que la retirada traerá la paz con los palestinos, o al menos la acercará, hasta el día de hoy no ha aprobado la prueba del pasaje de la teoría a la realidad. [...]
Incluso los moderados de entre los palestinos, lamentablemente hasta ahora no están dispuestos a decir las cosas simples: el Estado de Israel es el estado nacional del pueblo judío y seguirá siéndolo. Para que podamos alcanzar la paz, es necesario coraje y honestidad de ambas partes, y no sólo del lado israelí. Es necesario que el liderazgo palestino se levante y diga con sencillez: "Basta de conflicto: reconocemos el derecho del pueblo judío a un estado propio en esta tierra, y viviremos al lado vuestro en una paz verdadera."
Hasta aquí Netanyahu tiene razón, no toda la razón, pero buena parte. El problema es que, como diría Ben Caspit, la paz no se hace con demostraciones de razón sino con demostraciones de generosidad. O como dice el dicho: "a veces más vale ser inteligente que tener la razón". Con dos partes más empeñadas en demostrar que tienen la razón que en buscar una verdadera vía para solucionar el conflicto, no vamos a llegar muy lejos. Lo de "exponer reclamos incompatibles con el deseo de acabar con el conflicto", se aplica a Netanyahu también.
domingo, 14 de junio de 2009
El discurso del equilibrista
Sobre el proceso de paz:
1. Netanyahu se declara dispuesto a renovar las conversaciones de paz con los líderes palestinos moderados, en forma inmediata y sin precondiciones.
2. Netanyahu se dice dispuesto a juntarse con los líderes árabes tanto en Rihad, Damasco y Beirut, como en Jerusalén.
3. Uno de los componentes fundamentales del proceso de paz es el desarrollo económico local y regional. Netanyahu convoca a los empresarios árabes a invertir en emprendimientos en los territorios palestinos que generen empleos y prosperidad. La "paz económica" es un complemento de la paz y no un sustituto.
4. Hamás no formará parte de las negociaciones.
Sobre el estado palestino:
Netanyahu por primera vez en su carrera acepta en forma explícita la creación de un Estado Palestino, pero le antepone dos precondiciones:
1. Los palestinos deberán reconocer al Estado de Israel como el Estado Nacional del Pueblo Judío.
2. El estado palestino será un estado demilitarizado: no podrá tener ejército propio, no podrá pactar alianzas militares, ni tendrá control sobre su espacio aéreo. Se establecerán mecanismos efectivos para impedir el contrabando de armas y evitar que el estado palestino se transformé en una plataforma de ataques a Israel.
Sobre los asentamientos:
1. Israel no construirá nuevos asentamientos ni expandirá el territorio que ocupan los asentamientos existentes.
2. Israel seguirá construyendo dentro de los límites del terreno que ya ocupan los asentamientos existentes.
Sobre Jerusalén:
Jerusalén seguirá unificada bajo soberanía israelí con libertad de culto para todas las religiones.
Sobre los refugiados:
La solución al problema de los refugiados palestinos de la Guerra del 48 se hallará en el territorio palestino y no dentro de las fronteras del Estado de Israel.
Siguiendo las primeras reacciones parece ser que el discurso ha sido bien recibido dentro de Israel. Parece ser que cuenta con el visto bueno de Kadima, Avodá y el ala moderada del Likud. Desde Meretz se lo ve como un adelanto positivo aunque insuficiente, para los miembros más derechistas del Likud el discurso fue negativo pero se mantuvo dentro de los límites que pueden soportar. Lograr una aceptación tan amplia entre sectores tan alejados es todo una hazaña de equilibrista, sólo quedan afuera algunos sectores de la ultra-derecha y los partidos árabes. Hay que ver qué dice la administración Obama, probablemente la reacción norteamericana también oscile entre un "bueno pero insuficiente" a "malo pero no tanto". Lograr contentar a los norteamericanos sin perder a su coalición de derechas, es el mayor éxito al que Netanyahu puede aspirar.
Yo me encuentro entre los que definirían al discurso como "positivo pero insuficiente". Mi principal desacuerdo es sobre el tema de Jerusalén, opino que hay que ceder la parte este de Jerusalén a los palestinos. En cuanto a las precondiciones para aceptar la creación del estado palestino, me parece razonable lo planteado por Netanyahu, pero me parece que ese debería ser el punto de llegada y no el punto de partida, colocado como precondición es difícil que se abra el diálogo en la práctica. Además de aquello que dijo, quedan abiertas las interrogatorias sobre aquello que omitió, ¿cuáles son los pasos concretos que hay que dar para pasar del dicho al hecho? ¿qué fronteras tendrá el estado palestino desmilitarizado? ¿volveremos a las fronteras del '67? ¿que ocurrirá con la verja de separación?
Mi primera impresión es que con este discurso Netanyahu logra hábilmente dejar la pelota en la cancha de los palestinos. Saeb Erakat del Fatah, ya se ha apresurado a anunciar que ningún palestino aceptará las condiciones de Netanyhau para la creación de un estado palestino ni en mil años. Le creo, los antecedentes lo confirman, en 61 años ya rechazaron tres veces ofertas muchísimo más generosas.
sábado, 6 de junio de 2009
La desazón de la izquierda israelí
De lo que no me retracto, es del tono pesimista con el que me refierí a las posibilidades de éxito del proceso de paz, sigo pensando que Obama no ofrece grandes novedades en ese aspecto. Ese pesimismo ha sido una constante desde inicié el blog hace poco más de un año atrás, incluso aclaré esa postura en el post de apertura. Pero no siempre fue así, al principio cuando llegué a Israel en el año 2003, era irremediablemente optimista. Viví en Jerusalén en una época en la que aún había terroristas suicidas que se hacían explotar en los ómnibus y los cafés, pero ni siquiera esos atentados mermaban mi optimismo. Consideraba a la Intifada de Al-Aqsa como una interrupción criminal del proceso de paz, se postponía el proceso al trágico precio de un derramamiento de sangre tan cruento como innecesario. Pero lo veía como un retraso, de ningún modo como una cancelación, mi visión del proceso de paz seguía siendo determinista, para mí se trataba de un tren que una vez puesto en marcha no era posible detener, no había nada que Arafat y Sharón pudieran hacer para descarrilarlo, los rieles de la historia ya habían sido fijados en Oslo, como mucho esos dos podían afectar la velocidad.
Luego llegó la Barrera de Separación, construida para impedir la entrada de palestinos desde Cisjordania a Israel. Mucho se ha dicho en contra de la barrera (o del muro como prefieren llamarla los detractores), pero eso es tema para otro post, aquí diré sólo que yo veía sobre todo (y en este punto en particular sigo viendo), la mitad llena del vaso medio vacío. Por primera vez un gobierno de derechas reconocía la necesidad de la separación, por primera vez trazaba una línea divisoria y admitía sobre el terreno que lo que está más allá de esa línea no nos pertenece. La idea de construir la barrera vino desde la izquierda israelí, expresada por primera vez por el entonces laborista Jaim Ramón, la ultra-derecha israelí se le oponía tanto o más que los palestinos y los pseudo-pacifistas de la izquierda europea. La barrera detuvo por completo los atentados suicidas palestinos y las consiguientes represalias israelíes.
En el 2005 llegó el plan de desconexión: la retirada israelí de la Franja de Gaza con el desmantelamiento de todos los asentamientos judíos de la zona. También este paso fue acompañado por duras críticas nacionales e internacionales. Desde la izquierda se criticaba el carácter unilateral del plan, llevado a cabo sin lograr antes un acuerdo con los palestinos. Pero a pesar de sus objeciones la izquierda apoyó el plan, más valía retirarse aunque no fuera de la manera ideal. Mi opinión era que de Gaza tendríamos que retirarnos tarde o temprano, ocho mil colonos judíos no tenían nada que hacer entre un millón de palestinos, menos aún en la Franja de Gaza que ni siquiera tiene sitios de mayor importancia religiosa para el judaísmo, y ya que era una cuestión de tiempo, cuanto antes mejor. Estaba de acuerdo con la postura de Sharón de que en aquel momento no había un "partner" con quien llegar a un acuerdo (aún hoy no lo hay), y por lo tanto no nos quedaba otra que tomar nuestro destino en nuestras propias manos, dar pasos unilaterales. Hoy me pregunto si estaba equivocado, si la retirada unilateral fue un error garrafal.
Recuerdo una discusión que tuve con un amigo de derechas en vísperas de la retirada, el me decía que si nos retirabamos de Gaza los cohetes iban a llegar hasta Ashkelón, yo lo taché de alarmista, y sin embargo Hamás le dio la razón, sólo que se quedó corto en su pronóstico, llegaron muchos más lejos. Mi amigo me preguntaba qué haríamos si a pesar de la retirada nos seguían atacando desde Gaza, tendríamos que contraatacar y si iba haber que hacer regresar a las tropas, mejor no retirarlas de allí en primer lugar. Yo le decía que en ese caso sería distinto, una vez concluida la ocupación de Gaza, si Hamás seguía atacando desde allí, estaríamos en nuestro derecho de defendernos y el mundo lo entendería. Pero no fue así, el mundo siguió condenando a Israel como si la retirada nunca hubiera ocurrido. También la izquierda israelí, a la hora de la verdad, expresó fuertes reticencias ante la magnitud del contraataque que antes habíamos justificado - cuando era sólo un escenario hipotético - para así justificar la desconexión a pesar de sus previsibles consecuencias negativas.
El hecho de que la retirada fuera llevada a cabo por Israel en forma unilateral sin exigir ni recibir nada a cambio del cese de la ocupación en Gaza, favoreció a Hamás. Muchos palestinos interpretaron que los métodos violentos de Hamás sí daban resultados, a diferencia de las interminables e infructuosas negociaciones pacíficas de Fatah bajo el mando de Abu Mazen. Hamás quedó como el héroe que logró expulsar a Israel de Gaza y ganó las elecciones en enero del 2006 (año y medio después echó a tiros de Gaza a la oposición del Fatah). Si el proceso de paz fuera un videojuego, aquello fue el game over. Quedamos estancados en una situación en la que no hay con quién firmar un acuerdo, ni tampoco es posible avanzar en forma unilateral. El sentimiento de desesperanza y frustración nos alcanza incluso a quienes antes éramos los más optimistas. En este contexto, la izquierda israelí se desplomó, Benjamín Netanyahu fue elegido Primer Ministro y Avigdor Lieberman fue nombrado Ministro de Exteriores.
sábado, 23 de mayo de 2009
La industria de la paz
Ante esta objeción es común sacar a relucir el caso del Primer Ministro derechista Menájem Beguin, quien contra todo pronóstico, firmó la paz con los egipcios y devolvió la Peninsula del Sinaí, un territorio tres veces más grande que el actual Israel (con los territorios ocupados incluídos). En este país del revés, como se dice a veces, la derecha hace la paz y la izquierda hace la guerra. Pero hay que recordar también que en aquel entonces los egipcios tenían al Presidente Anwar al-Sadat, un líder de una altura y un coraje al que no se le acerca ningún líder palestino del presente ni del pasado. Tras nada menos que cinco guerras en menos de 30 años, en 1977 un buen día se toma un avión, aterriza en Jerusalén y da un discurso de paz en la kneset. Eso sí que fue un evento mediático de primera, como la llegada del hombre a la luna, el asesinato de Kennedy o la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing; lo de Obama en Egipto, en comparación, no será más que la final del campeonato uruguayo de ping pong. Otro detalle no menor: el Ministro de Exteriores de Beguin era el laborista Moshé Dayán, involucrado personalmente con el proceso de paz, hoy tenemos al fascista Avigdor Lieberman, quien descarta cualquier intento de solución al conflicto como otro despilfarro de dinero de lo que él llama "la industria de la paz".
Cada centavo de shekel está siempre mejor empleado en la industria de la paz que en la multimillonaria industria de la guerra. Mejor que el dinero vaya a los dueños de los hoteles cinco estrellas donde se alojan los dignatarios (y a los sueldos de los periodistas que cubren el evento), y no a las manos de los fabricantes de armas. Pero repito, no veo probable que los primeros vayan a conseguir recortar los ingresos de los segundos en un futuro visiblemente cercano. Una de las cosas que me desaniman es el retorno a la retórica de las oportunidades históricas irrepetibles, repetidas sin éxito una y otra vez. Las novedades que enscienden una tímida luz de esperanza, son la fuerte insistencia del gobierno norteamericano en el congelamiento de la actividad colonizadora en Cisjordania (ya parece estar dando algún resultado), y el hincapié en la mayor participación de los países árabes en el proceso. Ninguna de estás cosas es realmente nueva, la participación árabe ya estaba contemplada por la propuesta de paz saudí del 2002 y el desmantelamiento de parte de los asentamientos está incluida en la primera fase de la Hoja de Ruta del mismo año. La diferencia sería en el énfasis y en las cualidades personales de Barack Obama, su discurso más contemplativo con el mundo árabe y sus menores reticencias a la hora de presionar a Israel. De nuevo, dudo de que con eso baste.
Entradas relacionadas:
* ¿Todo irá bien?
lunes, 29 de septiembre de 2008
15 años de Oslo

Recuerdo que aquel día en la escuela judía interrumpieron las clases y nos llevaron frente al televisor a presenciar en directo aquel apretón de manos entre Isaac Rabin e Yasser Arafat, patrocinado por Bill Clinton. En aquel entonces no fui consciente de la magnitud histórica del momento. Tendría que habérmelo figurado, la suspensión de las clases en favor de la pantalla era una acción altamente excepcional, cosa que no había ocurrido desde aquellos otros eventos irrepetibles, es decir, desde los partidos de la selección uruguaya de fútbol en el mundial de Italia '90. Hoy en día me resulta curioso pensar que me exalté más con el penal que erró Ruben Sosa contra Corea del Sur, que con la firma de los acuerdos. Y eso que ni me gusta el fútbol.
Oslo abrió una nueva era de esperanza, los otrora enemigos irreconciliables bajaban las armas y se sentaban a negociar. Pero desde entonces ocurrieron una serie de eventos claves que fueron ahogando al optimismo: el asesinato de Isaac Rabin en 1995, el comienzo de la Intifada de Al-Aqsa en el 2000, la subida al poder del Hamás en el 2006.
Desde la tarde de hoy a la tarde del martes se celebra el año nuevo del calendario hebreo, el 5769. En esta festividad se acostumbra bendecir a nuestros familiares y amigos deseándoles, entre otras cosas, un año de paz. Nos deseo a todos que en ese aspecto el año que comienza sea mejor que el se acaba, que al menos sea un año que nos de buenos motivos para renovar las esperanzas. Feliz año a todos los lectores, Shaná Tová.
jueves, 25 de septiembre de 2008
¿Todo irá bien?
Todo irá bien
Miro por la ventana
y me provoca tristeza,
la primavera ya se ha ido
quién sabe si volverá,
el payasó se convirtió en rey
el profeta se convirtió en payaso
y me olvidé del camino,
pero todavía estoy aquí.
estribillo:
Y todo irá bien
todo irá bien, sí,
a veces me quiebro,
pero esta noche
oh, esta noche
me quedo contigo.
Los niños visten alas
y vuelan al ejército
y luego de dos años
vuelven sin respuestas.
Las personas viven estresadas,
buscan una razón para respirar,
y entre odio y asesinato
hablan de la paz.
estribillo
Sí, allí arriba en el cielo
las nubes saben volar
y yo miro hacia arriba
y veo un avión secuestrado.
Un gobierno de generales
reparte el paisaje
entre qué es de ellos y qué es nuestro
y vemos ¿cuándo veremos el final?
Aún aprenderemos a vivir juntos
entre los campos de olivos
los niños vivirán sin miedo
sin límites, sin refugios.
Sobre las tumbas florecerá la hierba
por la paz y el amor,
cien años de espada
y aún no se ha perdido la esperanza.
estribillo
Miro por la ventana
tal vez llegará, tal vez llega, sí llega
un nuevo día
Aquí viene el Presidente de Egipto
cómo me alegré ante su llgada,
pirámides en sus ojos
y paz en su pipa.
Dijimos vamos a llenarla
y vivamos como hermanos,
y entonces el dijo: adelante,
sólo salgan de los territorios.



