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viernes, 3 de febrero de 2012

No hay rey en Israel

Recomiendo efusivamente el libro (en hebreo) de Anita Shapira, "Anu Majrizim bezot", donde recoge 60 discursos selectos de la historia de Israel. Hay varios discursos realmente fascinantes por su contenido historiográfico, como las versiones opuestas de Ben Gurion y Beguin sobre el hundimiento del Altalena en 1948. Otros sobresalen por su fuerte contenido emocional, como las palabras de Dalia Rabin en homenaje a su abuelo asesinado, Isaac Rabin, en el día de su entierro, noviembre de 1995.

El discurso de David Grossman en noviembre del 2006, en el acto por el onceavo aniversario del asesinato de Rabin, resalta por las dos cosas. Grossman expresó mejor que nadie el momento de crisis que estaba viviendo la sociedad israelí en su conjunto, tras el paupérrimo desempeño de la cúpula política y militar en la Segunda Guerra del Libano. Aunque Grossman no se centra en ello, el texto refleja no sólo el bajón nacional, sino también su terrible desgracia particular, la muerte de su hijo en esa misma guerra.

Releyendo hace poco el discurso hubo dos fragmentos que me llamaron la atención. El primero por su contenido tan actual y vigente cerca de 6 años después de ser pronunciado. David Grossman se refería a Ehud Olmert y su gobierno, pero se puede aplicar casi palabra por palabra al de Bibi Netanyahu:

...actualmente "no hay rey en Israel", es decir, nuestros jefes, políticos y militares, están vacíos. Y no hablo ahora de sus evidentes negligencias durante la guerra, ni de los grandes y pequeños casos de corrupción. Hablo de que las personas que hoy gobiernan Israel no son capaces de integrar los aspectos saludables, revitalizantes y fértiles de la identidad israelí, esos elementos de la memoria histórica que podrían dar fuerza e ilusión y que darían algún significado a la lucha agotadora y desesperante por la supervivencia.

Nuestros líderes se caracterizan por el miedo y la intimidación, por el guiño del negocio sucio, por el mercadeo de todo lo que más apreciamos. No son realmente líderes, y, desde luego, no son los líderes que necesitamos en una situación tan complicada y carente de rumbo como la nuestra. A veces, parece que lo que realmente les importa ocupa el minúsculo espacio entre dos titulares de periódico o entre dos investigaciones del fiscal general del Estado. Quiénes nos gobiernan -no todos, por supuesto, pero sí la mayoría- se muestran asustados, reticentes, inquietos. Resulta ridículo pensar que de ellos surja alguna visión o idea original, osada, de altas miras. [...]

El segundo me llamó la atención por su carácter premonitorio. Olmert hizo en el 2008 lo que Grossman le reclamaba en el 2006:

Acérquese a los palestinos, señor Olmert, deje de buscar todo el rato razones para no hablar con ellos. Usted renunció a un repliegue unilateral, e hizo bien. Pero ahora no deje un espacio vacío, porque enseguida se llenará de violencia y destrucción. Hable con ellos. Ofrézcales una propuesta que puedan aceptar los palestinos moderados, que son muchos más de los que nos muestran los medios de comunicación. Presénteles una propuesta así y que ellos decidan si aceptan o si prefieren seguir siendo rehenes del islamismo fanático. Vaya a ellos con el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer.

Lamentablemente ni siquiera "el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer" sirvió de nada. Ante la negativa de los palestinos, incluyendo a los "moderados", de llegar a cualquier tipo de compromiso. Siguen igual que en 1947, jugando al todo o nada.

viernes, 10 de junio de 2011

Subiendo al ómnibus

Hay quienes consideran a su partido político como un hogar, un lugar que les da un sentido de pertenencia, de identidad. No tienen que preguntarse a quién votar en cada elección, votan siempre al mismo partido, sin que cambie quién lo dirija ni quién lo integre. Como un cuadro de fútbol, que sigue siendo nuestro equipo aunque cambien los los jugadores y el cuerpo técnico, gane o pierda, cumpla o no con sus objetivos, es nuestro equipo y siempre le seremos fiel en las buenas y en las malas. "Hola, soy Abi Cohen, 24 años, soltero, nacido en la ciudad X, vivo en la ciudad Y, hincha de tal equipo y votante de tal partido". Sí así nos presentamos, esos son los parámetros que nos definen y no es fácil que cambien. Si por algún motivo decido dejar de votar al partido con el que llevo tiempo identificándome, puede ser un cambio muy duro no sólo a nivel ideológico, sino sobre todo a nivel emocional.

Los políticos no dudan en aprovechar esa conexión emocional, por ejemplo Shaúl Mofaz quien al escindirse Kadima del Likud anunció que seguiría en el Likud porque "el Likud es mi hogar y al hogar no se lo abandona". Acabó mudándose igual pocas semanas después, cuando quedó claro que no tenía posibilidades de heredar la cabecera del "hogar" que Ariel Sharón había dejado vacante, según todas las encuestas Netanyahu le ganaba por lejos. También otros diputados explicaron su permanencia en el Lkud en términos más hogareños que ideológicos. Pero en general en Israel la cosa está muy movida, partidos que se separan o se fusionan, políticos que se pasan de un partido a otro, partidos nuevos que surgen de la nada para triunfar brevemente y caer en el olvido. Como diría un amigo mío, existe un buen mercado de pases.

No recuerdo quién fue el escritor israelí que propuso cambiar de metáfora: un partido político no es un hogar, es un ómnibus. Te subes al que crees que te arrima lo más posible a la estación correcta, si el que tomaste no logra llegar a destino porque cambia de rumbo, cambia la estación, el conductor no sabe manejar, o por el motivo que sea, te bajas y tomas otro. Lo importante es llegar a la estación, no el ómnibus; la causa merece lealtad, no el partido. Y en Israel, donde proliferan los partidos políticos como hongos después de la lluvia, en cada sector del espectro político hay varios para elegir, las diferencias ideológicas entre uno y otro muchas veces no son más que matices borrosos. En el 2009 voté a Meretz, en el 2006 voté a Kadima, en el 2003 si hubiese hecho aliá a tiempo para las elecciones casi seguro que hubiese votado a Avodá. Considero que no cambié en forma sustancial mi forma de pensar, fue el mapa político en su conjunto el que cambió cada vez. Imposible saber a quién votaré en las próximas elecciones nacionales, que serán en el 2013 si no se adelantan, estimo que por primera vez desde 1988 no se adelantarán, la actual coalición de gobierno sobrevivirá hasta el fin de su cadencia.

Dudé mucho si afiliarme a Avodá. Temía que la afiliación me conduzca a la trampa del "hogar", que me predisponga demasiado a votar a "mi" partido, al que ya pertenezco oficialmente si es que no hay problemas por la inscripción vía internet a último momento. Había tiempo hasta el martes a la medianoche, para afiliarse a Avodá con derecho a voto en las internas que tendrán lugar dentro de tres meses, yo me inscribí a las 22:35. Acabó por convencerme la noticia sobre la ventaja en reclutamiento de afiliados que sacó Amir Peretz a los demás candidatos. Cuando Ehud Barak se fue del Laborismo para formar su propio partido llamado Atzmaut, pensé que por fin Avodá al que había dado por muerto hace dos anos, tenía esperanzas de resucitar. Evidentemente me adelanté a los acontecimientos, todavía cabe la posibilidad de que gane Peretz y lo hunda aún más metros bajo tierra. Como decía, no sé aún a quién voy a votar en las nacionales, pero en las internas de Avodá no tengo ninguna duda: a Shelly Yechimovich. Me queda para otro post más adelante, explicar por qué a pesar de no estar de acuerdo con varias de sus posturas, es una de los únicos políticos israelíes actuales que me inspiran respeto y admiración.


Nota: éste es el post número 200 publicado en Pensando Israel. ¡Hurra!

sábado, 19 de febrero de 2011

Tweet, tweet: ¡revolución!

Encajar lo que está ocurriendo en estos momentos en el Medio Oriente en un máximo de 140 caracteres es imposible. De todos modos, a continuación transcribo algunos de mis intentos, cambiando un poco el orden para formar una secuencia más o menos coherente. Pero primero que nada estoy en la obligación de aclarar que la culpa de todo lo que ocurre en Medio Oriente, incluida la publicación de este post, la tienen los judíos. Empezando por el presidente del lobby, @ArielKanievsky, quien me arrastró a twitter. Ahora sí, prosigamos:


Cronológicamente, la democracia es primero una filosofía política y sólo después un sistema de gobierno. Invirtiendo el orden no funciona.

La pregunta no es si habrá elecciones, sino dónde están los Jean-Jacques Russeau y los James Madison del mundo árabe y qué alcance tienen.

Propuesta a EEUU: si quieren democracia en Medio Oriente, en lugar de subvenciones militares envíen copias en árabe de "The Federalist".

Espero que esta vuelta el pueblo iraní demuestre tanta persistencia como el egipcio.

- This is madness.
- No, this is Sparta.
- No, this is Bahrein. (O cualquier otro país árabe).

Encuentre en el mapa la isla de estabilidad entre el mar de revueltas:

Fallido intento de imitar a Egipto. Manifestación contra el alza de precios en Jerusalén (hace unos días): sólo 30 participantes.

[Respuesta a un tweet que pregunta para cuando una revolución en Israel:] para el día en que los gobiernos no se puedan cambiar en las urnas (como en Egipto, Túnez, Gaza o la ANP). Ni un día antes.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Amsalem

Fuente y datos de la imagen aquí.

El rabino Jaim Amsalem ya venía desafiando la paciencia de sus compañeros del partido ultra-ortodoxo sefaradí Shas. Primero se le ocurrió declararse a favor de facilitar la conversión al judaísmo a soldados no judíos que sirven en el Ejército de Israel, reconocer la validez de las conversiones realizadas mediante el programa de conversión patrocinado por el ejército. Se trata de un programa que permite a los soldados que así lo deseen, estudiar para la conversión y llevar a cabo la ceremonia, a cuenta de parte del tiempo del servicio militar obligatorio. Quienes más se benefician del programa, en general son jóvenes inmigrantes de la ex-URSS que se sienten parte del pueblo judío y del Estado de Israel, pero que no son extricamente judíos según la halajá (no son hijos de madre judía). Los rabinos a cargo de certificar el proceso pertenecen a la corriente llamada religiosa-nacional o otrodoxa moderna, no a la ultra-ortodoxia. ¡Cómo se le ocurre! ¡aceptar conversiones realizadas por miembros de una corriente distinta y menos rigurosa que la propia! ¡Dios nos libre! ¿Podría haber algo peor?

Sí que podría, Amsalem ha tenido la alevosía de afirmar que los ultra-ortodoxos deberían trabajar e ir al ejército como todo hijo de vecino, que sólo una élite de estudiantes destacados debería ser a de subvencionada para que se dedique toda la vida a los estudios religiosos, el resto que salgan a ganarse el pan por su propia cuenta como lo hicieran sus antepasados durante siglos. Esa fue la gota que derramó el vaso, exigirle a un ultra-ortodoxo que renuncie a sus privilegios y deje de vivir de arriba es como intentar bañar a un gato, no sales de allí sin ligarte un arañazo. El autoproclamado "comité de sabios de la tora" (מועצת חכמי התורה), encabezado por el afamado Ovadia Iosef le ordenó que renuncie al parlamento y ceda su puesto a quien lo sigue en la lista Shas. Y entonces fue cuando Amsalem hizo lo inconcebible: se comportó como una persona capaz de razonar y actuar en forma independiente, sin someterse a cada mandato del líder espiritual incuestionable. Se negó a renunciar.

Días después comenzó el Incendio en el Monte Carmel. Me extrañó que Ovadia Iosef no culpara a Amsalem del incendio y se conformara con atribuir el castigo divino solamente a los laicos que no santificamos el shabat. Eli Ishai, el líder político de Shas, tan ocupado unos días antes en hacer expulsar al blasfemo Amsalem, de pronto tuvo que dejar tan sagrada tarea para dedicarse a la aún más santa misión de explicarle a todo el mundo, porque él, a pesar de ocupar el puesto de Ministro del Interior y tener a su cargo al servicio de bomberos no es responsable del desastre, sino todo el resto del mundo. Culpó entre otros a Ariel Sharon, que está en coma desde hace casi cinco años. De nuevo, me extraña que no haya culpado también a Amsalem.

Varios analistas sostienen que con la expulsión de Amsalem, Shas se ha disparado a si mismo el pie. Muchos judíos sefaradíes religiosos (no ultra-ortodoxos) que sí trabajan, ven a Shas como el representante de su comunidad y le otorgaban sus votos en las elecciones. Es probable que si Amsalem forma su propio partido esos votos vayan a parar a él.

No es común que un rabino ultra-ortodoxo me inspire admiración y respeto. Le agradezco a Amsalem que me haya recordado una vez más que no todos son iguales, es algo que nunca se debe perder de vista.

lunes, 28 de junio de 2010

Dos judíos, tres colores

En los meses que precedieron al Plan de Desconexión de Gaza consumado por el gobierno de Ariel Sharon en Setiembre del 2005, se podía ver por todas partes gente con cintas de color naranja atadas a la muñeca, colgando del bolso o del espejo del auto. Ese fue uno de los métodos más simples y efectivos utilizado por los opositores al plan, para manifestar un rechazo multitudinario y omnipresente al desalojo de los ocho mil judíos que residían en Gaza. El éxito de los "ktumim" (anaranjados) llegó a tal grado, que en aquella época uno no podía salir a la calle con una prenda de vestir color naranja sin manifestarse políticamente. Han pasado casi cinco años, pero hasta el día de hoy hay personas, aunque menos, que siguen llevando la cinta naranja, uno ya puede volver a vestir la casaca de la selección holandesa.

En respuesta a las cintas naranjas aparecieron las cintas azules. Pero con las azules el mensaje ya no era tan claro. Algunos las llevaban como señal de apoyo a la itnatkut (desconexión), otros para clamar que el pueblo se mantuviera unido, sin desembocar en la violencia interna como consecuencia de la gran tensión social suscitada por el plan. Incluso se podían ver personas que llevaban al mismo tiempo la cinta naranja y la azul: en contra de la itnatkut y a favor de mantener la unidad.

En estos días las cintas de colores han vuelto a inundar las calles, esta vez amarillas: en exigencia al gobierno para que llegue a un acuerdo de intercambio de prisioneros con Hamas y obtenga la liberación de Guilad Shalit, soldado israelí abducido a Gaza por Hamas hace cuatro años. La respuesta no se hizo esperar, quienes se oponen a la liberación de cientos de terroristas encarcelados en Israel a cambio de Shalit, lucen cintas rojas. Yo personalmente, que suelo tomar partido en todo, no me acabo de decidir. El dilema sigue siendo el mismo. Quien mejor lo ha expresado ha sido Amona Alón (escritora religiosa muy de derechas con la que no suelo coincidir en nada): el corazón está a favor y la cabeza en contra.


Es difícil explicar a alguien que lo ve desde afuera con qué intensidad vive la sociedad israelí el asunto de Guilad Shalit, la fuerte identificación emocional con su familia. A finales del 2009 parecía que Israel y Hamás estaban a punto de concretar un acuerdo, Israel liberaría a casi todos los casi mil presos que exigía Hamás, y los presos más pesados - responsables cada uno por la muerte de decenas de israelíes - en lugar de volver a Cisjordania serían exiliados a Gaza o al exterior. Por entonces me fui unos días de paseo a Barcelona, le comentaba a Alan que durante esas vacaciones me había impuesto no leer la prensa israelí, me hacía falta un poco de escapismo y no quería escuchar nada que tenga que ver con el conflicto, a menos que sea para enterarme de que liberaron a Shalit. Pero las negociaciones volvieron a fracasar y siguen estancadas desde entonces.

Después del desastre del abordaje al Marmara, Israel se ha visto obligado a levantar casi por completo el bloqueo a Gaza. Ya no se puede aplicar el bloqueo como método de presión, amenazando a Hamás de mantenerlo hasta que liberen a Shalit. Lo único que le queda a la familia es la presión popular al gobierno de Netanyahu. Netanyahu se ha gestado una imagen de gobernante indeciso y fácil de presionar, tanto desde el exterior como desde el interior. La imagen ya la arrastraba de su mandato anterior, pero la viene reforzando con una larga serie de decisiones forzadas, desde la cancelación del impuesto a las verduras hasta la cancelación del bloqueo a Gaza.


Relacionado:
* El pueblo no se olvida de Guilad Shalit
* Empezó el remate

lunes, 10 de mayo de 2010

De poco un todo 2

Súbditos sí, sionistas no.
Hace una semana una delegación de diputados árabes-israelíes viajó a Libia a encontrarse con Muammar Kadafi. Sí, el mismo Kadafi que en 1993, como protesta contra la firma de los Acuerdos de Oslo, amenazó con expulsar a los 30.000 palestinos que residían en su país. ¿A qué fueron? A promover la paz y la coexistencia entre árabes y judíos supongo que no. Kadafi declaró que él no tiene nada contra los judíos, sólo contra los sionistas. Es verdad, en eso le creo. Este partidario del panarabismo no tiene problema con los judíos que acepten someterse como dhimmi en regímenes árabes, y queden a merced de la buena voluntad del tirano de turno. Su problema es con los judíos que preferimos ser "un pueblo libre en nuestra tierra" como reza nuestro himno nacional, o en tierras robadas maliciosamente a los árabes si el lector lo prefiere. Y claro, desde que el Califa Omar la conquistó hace 1.200 años, las masacres y expulsiones de judíos en la zona fueron mucho menos frecuentes que en Europa, deberíamos estar agradecidos y rogar que nos acepten como súbditos en Libia, Marruecos, Egipto, Siria, Iraq o Yemen.

¿Acercamiento?
Ayer comenzaron las "conversaciones de acercamiento" entre Israel y la Autoridad Palestina. "Acercamiento" quiere decir que Netanyahu y Abu Mazen siguen sin mirarse ni de lejos, cada uno habla con George Mitchell, enviado de Obama a la región, y éste transmite a cada parte lo que dice la otra. Para celebrar el acontecimiento, desde Gaza renuevan el lanzamiento de misiles Grad a la zona de Ashkelón. Más tarde el gobierno de Obama anuncia que el "acercamiento" se logró luego de que Israel aceptara congelar la construcción en Jerusalén, acto seguido el gobierno de Netanyahu niega que haya accedido a dicha exigencia. Y yo me pregunto: ¿a qué nos acerca semejante acercamiento? ¿a la cantante calva? Me recuerda al chiste del político que para anunciar los grandes avances de su gestión anuncia lleno de orgullo: "hemos dado un giro de 360 grados".

Partida simultánea
Gari Kasparov, el ex-campeón mundial de ajedrez considerado el mejor jugador de todos los tiempos, llega a Israel y jugará hoy una partida simultánea contra treinta israelíes: políticos, empresarios y estudiantes. Un ajedrecista de ese calibre, aunque esté retirado hace cinco años, ponerlo a jugar con esos aficionados, qué desperdicio. Pero tendrá al menos una contrincante capaz de presentarle un buen desafío: Marsel Efroimski, campeona mundial de ajedrez femenino hasta 14 años. Y también a Natan Sharansky, presidente de la Agencia Judía, que una vez le ganó a Kasparov en una simultánea, toda una hazaña. Si de los 30 por lo menos uno le empata, ya es un logro, hagan sus apuestas. No sé qué es más probable: que le ganen los treinta o que prospere el "acercamiento" entre Netanyahu y Abu Mazen.

miércoles, 28 de abril de 2010

El Manifiesto de la Izquierda Nacional

A finales del 2009 el abogado Eldad Yaniv y el dramaturgo Shmuel Hasfari publicaron su "Manifiesto de la Izquierda Nacional. Primer borrador." No hubiera llegado a leerlo si no fuera por la controversia de hace un par de semanas, cuando bajo presión de grupos de colonos el "librillo azul" fue retirado de Tzomet Sfarim, una de las dos cadenas de librerías más grandes del país. Allí "vendían" el libro junto con una bandera de Israel a la módica suma de un shekel (20 centavos de euro). Pongo vendían entre comillas, porque a ese precio simbólico, más que venderlo lo repartían gratis. Como era de esperar, varios grupos de izquierda protestaron ante lo que consideraron un ataque a la democracia, que un grupo de presión política impida la "venta" de libros de otra corriente.

Todo lo contrario. En Israel existen leyes que impiden a candidatos políticos tanto nacionales como municipales, adquirir periódicos o estaciones de radio. Así los medios de comunicación mantienen cierta independencia, necesaria para que ejercer su rol como "perro guardián" de la democracia. En Israel no es posible un Silvio Berlusconi, que se abra paso al poder comprando medios de comunicación gracias al peso de su dinero. Esto no quiere decir que cada medio no tenga su clara postura ideológica, con sus evidentes preferencias políticas y partidarias. Pero no se da el caso que se pongan lisa y llanamente al servicio directo de tal o cual movimiento político, no veo por qué deba ser distinto para las cadenas de librerías. No me cabe duda de que si en lugar de distribuir propaganda de la "Izquierda Nacional", Tzomet Sfarim dedicara su basta red comercial a repartr panfletos propagandísticos de la derecha nacionalista, los de izquierda pondríamos el grito en el cielo. Juguemos todos bajo las mismas reglas.

De todos modos, la "censura" jugó a favor del dichoso manifiesto. No debo ser el único que pensó: si causa tanto revuelo, si tanto enfurece a los colonos, puede que valga la pena echarle un vistazo. Por esta vez les doy la razón, su enojo está más que justificado. Me gusta la yuxtaposición de esas dos palabras, izquierda y nacional, por ese lado me siento identificado. Más que con el manifiesto en sí, concuerdo con el artículo de Gadi Taub adjunto al final: la izquierda israelí ha dejado de lado la bandera de Israel, se la ha cedido a la derecha, bienvenidos sean quienes se disponen a recuperarla. Pero las ideas de Taub sobre el patriotismo - entendido como el compromiso solidario con el bienestar de tus compatriotas, compromiso necesario para la supervivencia de la democracia - son tema para otro post. El problema con el manifiesto es que cae en un lenguaje plagado de odio (bastante soez además, aunque eso es lo de menos), no apunta a la solidaridad, sino a los sentimientos de frustación y venganza. Esa agresividad me recuerda a Avigdor Lieberman, sólo que en lugar de tomárselas con los árabes-israelíes, Eldad y Hasfari dirigen su furia hacia los evasores del servicio militar y a los colonos. Un método efectivo, pero cuestionable.

El texto abarca en poco espacio una gran variedad de temas, ofrece una postura compleja e interesante sobre la sociedad israelí y el conflicto con los palestinos. Sumado a ello, el estilo con el que va saltando de tema en tema como por asociación libre de ideas, y al mismo tiempo siguiendo una clara y progresiva argumentación, lo hace muy difícil de resumir (me proponía hacerlo, por ahora desistí). Pero por los mismos motivos su lectura se hace bastante llevadera, se puede leer completo en hebreo o en inglés.


Relacionado: Una nueva izquierda sionista.

jueves, 25 de marzo de 2010

El sub-ministro insalubre

Iahadut HaTorá es un partido político ultra-ortodoxo ashkenazí no sionista. Se oponen a un Estado Judío que no se rige rigurosamente según la halajá (ley religiosa judía). Se diferencian de otros sectores de la ultra-ortodoxia a quienes esa misma oposición los lleva a evitar toda participación política en ese estado que consideran ilegítimo, sectores abiertamente anti-sionistas que no votan ni postulan candidatos a la Knesset. Los miembros de Iahadut HaTorá son quizás muy rigurosos, pero no son tontos, aprovechan su participación en la Knesset y el gabinete para defender sus intereses: obtener presupuestos multi-millonarios para sus casas de estudio (yeshivot) e imponer leyes religiosas al resto de la población. Son un partido pequeño (cinco escaños), pero el sistema parlamentario israelí los favorece, para obtener la mayoría parlamentaria y formar coalición de gobierno, el partido que gana las elecciones debe recurrir a otros partidos más pequeños, es muy difícil formar gobierno y mantenerse en él sin el apoyo de esos "partidos visagra". Así es que los ultra-ortodoxos muchas veces se salen con la suya, incluso con demandas de lo más inverosímiles como la que trato a continuación.

La actitud dual de Iahadut Hatorá hacia el Estado de Israel genera un fenómeno que visto desde afuera resulta absurdo y ridículo. Para no ser partícipes del gobierno laico no aceptan cargos de ministro, pero sí aceptan cargos de sub-ministro (סגן שר) con todas las mismas funciones y potestades que las de un ministro. Cuando se lo proponen, son muy creativos inventando subterfugios que les permiten saltearse las limitaciones que se han impuesto a sí mismos, así pueden ser miembros del gobierno en la práctica sin se serlo en la teoría. Tal es el caso de Yaakov Litzman, sub-Ministro de Salud. Poco importa que se haga llamar Ministro, sub-Ministro, Reina de Inglaterra o Asistente de Lavaplatos Suplente, mientras que haga su trabajo y se dedique a mejorar el sistema de salud pública israelí. Pero no lo hace, a este señor más que la salud de los israelíes que vivimos hoy en día, le preocupa el respeto a unas tumbas centenarias. Llegados al asunto de las tumbas, la creatividad y el pragmatismo fallecen, para proteger tumbas vale desviar carreteras y mover hospitales.

Ya en el 2007 el gobierno de Ehud Ólmert había aprobado el plan para la construcción de salas de emergencias a prueba de cohetes en el sur, pero las obras en Ashkelón no comenzaron debido que en el terreno destinado para dicho fin se encontraron tumbas antiguas, probablemente tumbas paganas del período bizantino. Durante la Operación Plomo Fundido la necesidad de dicha sala se hizo más patente, cuando los cohetes alcanzaron el perímetro del hospital (recuerdo uno que impactó en el estacionamiento, no hubo heridos). Si existiera la seguridad de que no eran tumbas de judíos, se acababa el problema, movían los huesos a otra parte donde no molestaran a los vivos y asunto arreglado, pero ante la duda algunos rabinos importantes insistieron en que las tumbas no se tocan, son los pacientes vivos quienes deben moverse a donde no molesten a los huesos. Otros, como El Gran Rabino de Israel Iona Metzguer, son de la opinión que para salvar vidas se justifica mover las tumbas, argumento que no convence al señor sub-Ministro.

Esta semana, con el apoyo de Netanyahu, el sub-Ministro necrófilo consiguió que el gobierno aprobara mudar la sala a otra localización más lejos del hospital, con el costo adicional de 90 millones de shekels (como si al Ministerio de Salud le sobraran, como si no hubieran israelíes que no pueden costearse sus medicinas) y una demora adicional de meses o años en la construcción. El Director Genereal del ministerio renunció a modo de queja, el gremio de médicos se prepara para protestar. Mientras tanto, desde Gaza retoman el lanzamiento de kassams (un muerto la semana pasada) y los habitantes de Ashkelón siguen siendo escudos humanos para la defensa de las tumbas.


P.D: El lunes que viene empieza la pésaj (pascua judía). Jag sameaj, feliz fiesta.
Véase también: Propuestas para nuevos ministerios.

viernes, 19 de marzo de 2010

Los medios y los derechos humanos

Hace un par de semanas asistí a un panel sobre el tema de los medios masivos de comunicación y los derechos humanos, evento organizado por el gremio de estudiantes de la Universidad Hebrea en el marco de la Semana de los Derechos Humanos. Los tres panelistas dijeron cosas muy interesantes:

Primero habló Nitzan Horowitz, Miembro de la Knesset por el partido Meretz, ex-periodista que estuvo a cargo de la sección de asuntos exteriores en el Canal 10. Habló de la importancia de la libertad de prensa para evitar la violación de derechos humanos. Señaló una relación directa entre el grado de atención de la prensa internacional a las zonas de conflicto y la protección de los derechos humanos en dichas zonas. Puso como ejemplo a Rwanda, cuando la prensa dejó de interesarse por lo ocurrido allí se reanudaron las masacres. Reconoció que hay una mayor atención de la prensa internacional a Israel que a otras zonas de conflicto, lo cual para él no debería ser motivo de queja. Según él las autoridades israelíes ponen trabas al trabajo de los periodistas, sobre todo a los extranjeros pero también a los locales, una peligrosa tendencia que va en aumento. Dijo que la libertad de expresión está bajo constante amenaza, aunque dio como único ejemplo un proyecto de ley que no salió, proyecto que pretendía reducir de cincuenta a cero la cantidad máxima de manifestantes que pueden salir con pancartas en espacios públicos sin tener que coordinar antes con la policía. Le pregunté si ni siquiera casos como el periodista que publicó en Suecia el libelo sobre el robo de órganos de palestinos a manos de soldados israelíes, ameritan algún tipo de restricción. Su respuesta fue que no, contra las calumnias no se puede hacer nada más que demandas a posteriori. Añadió que no es cierto que la prensa internacional tenga una tendencia anti-israelí, muestra la realidad "tal cuál es". Con eso último me decepcionó, me quedé con las ganas de contestarle que en la primera clase de "Comunicación y Periodismo" enseñan que es imposible "mostrar la realidad tal cual es", toda noticia es necesariamente editada, enmarcada, etc.

Luego habló Gadi Wolsfeld, profesor de los departamentos de "Comunicación y Periodismo" y "Ciencias Políticas". Expresó una visión muy pesimista sobre la capacidad de los medios masivos de influir en favor de los derechos humanos en las democracias occidentales. Explicó que los medios se dedican a cubrir "acontecimientos" más que "procesos". Asuntos como los derechos humanos o la pobreza son procesos y por lo tanto quedan por fuera del espectro, salvo cuando se produce algún acontecimiento de valor sensacionalista. Aún en los pocos casos que una organización de derechos humanos logra captar la atención de la prensa, para a través de ella influir sobre los políticos y su toma de decisiones (ej: cancelar la deportación de niños hijos de inmigrantes ilegales), esa atención dura un tiempo muy limitado. Los periódicos más serios que no mezclan información y entretenimiento, que se dedican a esos procesos en profundidad y no sólo como sensacionalismo, pierden lectores y se les hace difícil (cuando no imposible) subsistir económicamente. Tampoco las nuevas tecnologías son de gran ayuda, la televisión y la prensa impresa siguen siendo los medios masivos que influyen sobre los políticos, los miembros de la Knesset no se dedican a leer la blogosfera. Horowitz acotó que si bien es cierto que él no suele leer blogs, la internet facilita el activismo político, utiliza Facebook, Twitter y demás para convocar a sus seguidores a actos y manifestaciones en forma rápida y efectiva, cosa que en otra época no era posible sin emplear en ello importantes recursos económicos.

Por último habló Elisheva Milikovsky, asistente social y activista por los derechos de los refugiados en Israel del genocidio en Sudán. Contó como la amplia cobertura mediática que recibieron sus actividades, despertó la simpatía de la opinión pública y ayudó a conseguir mejoras en las condiciones de los refugiados y el trato que reciben de las autoridades. Al mismo tiempo, acusó a los medios de propagar prejuicios y calumnias contra los refugiados, reproduciendo en forma poco profesional informes falsos sobre los porcentajes de portadores de enfermedades venéreas y la cantidad de refugiados esperando a entrar desde Egipto.

lunes, 8 de marzo de 2010

Una nueva izquierda sionista

En este blog no suelo reproducir artículos escritos por otras personas, si no tengo algo original de mi parte que añadir no tiene caso repetir aquí lo que ya aparece en otros medios de mayor tiraje. Otros blogs y páginas en español ya hacen un buen trabajo recopilando recortes interesantes de la prensa israelí. Voy a hacer una excepción con este artículo del columnista Ari Shavit publicado hace una semana en Haaretz, que comparto casi en un 100% y explica en forma mucho más clara y concisa que yo, la misma idea que intenté expresar en otras ocaciones. Ari Shavit analiza la caída de la izquierda israelí y la derrota electoral de Meretz, haciendo un recuento desde el fin de la Guerra de los Seís días en adelante:

Was there ever a left wing in Israel? Yes, between 1967 and 2000 there was a dovish and courageous Zionist left. It took shape on the seventh day of the Six-Day War, when a small but farsighted group quickly grasped the moral significance of what had been conquered. At a time when the public was swept away by triumphal euphoria, that small avant-garde saw clearly that there was calamity bound up with the victory.

Although it was castigated, the Zionist left was not deterred. It foresaw the Yom Kippur War, warned against the repercussions of the settlements and tried to block the center-right's march of folly. Gradually, reality proved that it was right, and the narrow circle expanded. In 1992 the party of the Zionist left, Meretz, won 12 seats and in 1993, prime minister Yitzhak Rabin adopted its stance in Oslo. From an inspiring but inconsequential group of bohemians, the Zionist left fostered a mainstream movement that shaped the national agenda.

In the 1990s, problems arose. Just when the left's program was broadly accepted it turned out there was a wide gap between its beliefs and reality. Against expectations, Yasser Arafat wasn't Nelson Mandela. Against hopes, the Palestinian national movement's conduct was not patterned on the deeds of Mahatma Gandhi. However, the Zionist left stood firm and did not allow the facts to get in its way. With admirable resolve, it refused to distinguish between its justified view of the occupation and its mistaken view of the prospects for peace. It continued to presume - and to promise - that because occupation was doomed, peace was inevitable.

The truth struck home in the summer of 2000. Ehud Barak proposed the establishment of a Palestinian state and the partition of Jerusalem, but the Palestinians rejected the offer out of hand. [...]


Shavit continúa enumerando otras tres ocaciones en las que los palestinos rechazaron las ofertas de un estado palestino entre el 2000 y el 2008. Luego ridiculiza las diferentes explicaciones del comite de investigación interno de Meretz para justificar la derrota electoral y propone su propia explicación:

The left has not done any soul-searching, has not confessed its historical errors, has not drawn bold conclusions. In contrast to its courage in the 1970s, it has been faint-hearted in the 2000s. Its inability to acknowledge that it led Israel into a dead end has caused it to end up in a dead end itself. [...]

Y concluye apuntando a lo que, en mi opinión, deberían ser las bases para un nuevo programa:

It is the left that must lead the way to the end of the occupation while ensuring Israel's existence as a Jewish, democratic and enlightened state. To do so, the left must go back to being Zionist and realistic. It has to suggest a practical way of getting out of the territories without endangering our national existence.

It has to represent the essence of Israel and not condemn it. It has to come up with a positive, constructive ethos and not a negative, hate-ridden one. If it dares to do this, it will be possible to say that not only was there a left in the past, but there will also be a left in the future. With or without Meretz, the Israeli left has to create itself anew.

Nota: Sólo dos pequeñas discrepancias. 1. Shavit subestima el peso de los otros factores que también contribuyeron a la derrota electoral de Meretz, como la falta de carisma del líder Jaim Oron, y a la influencia de la operación Plomo Fundido ni se refiere. 2. Cambiaría la palabra "enlighted" por la palabra libre. En Israel la izquierda suele usar el término para resaltar los valores laicos, liberales y humanistas del iluminismo, en contraste con los valores religiosos, conservadores y teocéntricos. Pero las cosas son más complicadas, no se puede dividir al mundo en dos polos opuestos de luz-oscuridad, buenos-malos. No hay que olvidarse que la "iluminación" europea también sirvió como apología para los crimenes colonialistas.

Relacionado:
* Decidiendo a quién votar

domingo, 20 de septiembre de 2009

Sí, Primer Ministro

Yes, Prime Minister es una serie de televisión de la cadena británica BBC emitida en los años ochenta. Se trata de una sátira política centrada en las peripecias del Primer Ministro inglés ficticio, Jim Hacker. Uno de los motivos recurrentes de la serie es la dificultad de Hacker para imponer su políticas a los distintos ministerios, ante las trabas que le presentan los altos funcionarios públicos, tecnócratas que desprecian a los políticos electos y pretenden gobernar según sus propios criterios, en especial el Secretario del Gabinete, Sir Humphrey Appleby. La serie es la secuela de una serie anterior, Yes Minister, con los mismos personajes ocupando puestos más bajos, en la etapa previa de sus carreras.

En Israel, cuyo sistema político está basado en el sistema británico, también son frecuentes las tensiones entre los políticos y los funcionarios, particularmente con los funcionarios del Ministerio de Economía, a los que se los suele acusar de impedir la implementación de decisiones gubernamentales y legislativas. Al parecer, el sistema político no es lo único que tomamos de los británicos, también algunas ideas para series de televisión, como la Serie Polishok (פולישוק), sobre las andanzas de un imaginario Ministro de Avance Social, quien al igual que Hacker, debe sortear los obstáculos que le interponen sus propios asistentes.

En uno de los capítulos, los funcionarios del Ministerio de Exteriores votan en contra de Israel en las Naciones Unidas, contradiciendo las instrucciones de Hacker de abstenerse. El Primer Ministro quiere complacer a los norteamericanos, pero los funcionarios deciden que "naturalmente, vamos a votar del lado árabe". El siguiente video recopila algunos fragmentos del capítulo:



Traducción de algunos fragmentos:

0:36 - 0:55
PM (Primer Ministro): Entiendo que hemos propuesto votar en contra de Israel en la ONU.
ME (Ministro de Exteriores): Por supuesto.
PM: ¿Por qué?
ME: Bombardearon a la OLP.
PM: La OLP bombardeó a Israel.
ME: Sí, pero los israelíes tiraron más bombas que la OLP.
PM: La OLP lo empezó.
ME: No, no lo hicieron.
PM: De todos modos, parece que las dos partes tienen la culpa.
ME: No según mis consejeros.

1:31 - 1:52
SG (Secretario del Gabinete): Bueno, si insites en una actitud balanceada, el Ministerio del Exterior podría aceptar tu absteneción en el asunto de Israel, siempre y cuando autorices a nuestro representante a pronunciar un poderoso discrurso atacando al sionismo.
PM: Deberíamos aprovechar el debate para promover paz y armonía, buena fe.
SG: Sería de lo más inusual. La ONU es el foro aceptado para la expresión de odio internacional.

2:09 - 2:17
PM: Debemos luchar siempre por el débil y en contra del fuerte.
SG: ¿Y entonces porque no enviamos tropas a Afganistán a luchar contra los rusos?
PM: Los rusos son demasiado fuertes.


Para aquellos que les interese el tema o les guste el humor inglés, vale la pena ver el capítulo completo, el final es realmente sublime. Se puede encontrar dividio en tres partes de diez minutos en youtube. También hay una descripción detallada del argumento en wikipedia.

martes, 21 de julio de 2009

El juramento de Jabotinsky


El día de hoy se cumplen 69 años de la muerte de Zeev Zabotinsky, padre del "sionismo revisionista", el ala derecha del movimiento sionista. Del sionismo revisionista surgió el partido liberal (Jerut) de Menajem Beguin, que más tarde se unió con otras facciones menores y formó el Likud, el actual partido de gobierno liderado por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu. Además del Likud hay hoy en día otros dos partidos políticos en el parlamento israelí que se dicen seguidores de Jabotinsky, Israel Beiteinu de Avigdor Liberman y Unión Nacional (Haijud Haleumí). A estos supuestos seguidores y a sus simpatizantes, les recomendaría aprovechar la ocasión para darle una releida al célebre artículo de Jabotinsky, "La muralla de hierro". Ya en el primer párrafo se van a encontrar con una molesta sorpresa, decía aquel al que dicen seguir:

Estoy dispuesto a jurar, por nosotros y nuestros descendientes, que nunca destruiremos esta igualdad y nunca intentaremos expulsar u oprimir a los árabes.


Post relacionado:
* ¿Qué han hecho por nostros los romanos?

sábado, 6 de junio de 2009

La desazón de la izquierda israelí

En un post anterior comentaba las expectativas que generaba la visita de Barack Obama al Cairo. Al final no presentó ningún plan de paz novedoso, en su discurso reiteró lo postulado por Bush en el 2004, la primera fase de la Hoja de Ruta: los palestinos deben abandonar la violencia y los israelíes debemos frenar la construcción de asentenmientos y aliviar las restricciones en Gaza y Cisjordania. Debo retractarme, había dicho que este evento no tendría la magnitud de los grandes eventos mediáticos. Pero lo cierto es que Obama logró convocar a millones junto a las pantallas de televisión, bajo la sensación de estar prescenciando un gran momento histórico. Como bien dice Marcelo Kisilievski, Obama hizo un excelente trabajo en cuanto al marketing, la oratoria y la puesta en escena.

De lo que no me retracto, es del tono pesimista con el que me refierí a las posibilidades de éxito del proceso de paz, sigo pensando que Obama no ofrece grandes novedades en ese aspecto. Ese pesimismo ha sido una constante desde inicié el blog hace poco más de un año atrás, incluso aclaré esa postura en el post de apertura. Pero no siempre fue así, al principio cuando llegué a Israel en el año 2003, era irremediablemente optimista. Viví en Jerusalén en una época en la que aún había terroristas suicidas que se hacían explotar en los ómnibus y los cafés, pero ni siquiera esos atentados mermaban mi optimismo. Consideraba a la Intifada de Al-Aqsa como una interrupción criminal del proceso de paz, se postponía el proceso al trágico precio de un derramamiento de sangre tan cruento como innecesario. Pero lo veía como un retraso, de ningún modo como una cancelación, mi visión del proceso de paz seguía siendo determinista, para mí se trataba de un tren que una vez puesto en marcha no era posible detener, no había nada que Arafat y Sharón pudieran hacer para descarrilarlo, los rieles de la historia ya habían sido fijados en Oslo, como mucho esos dos podían afectar la velocidad.

Luego llegó la Barrera de Separación, construida para impedir la entrada de palestinos desde Cisjordania a Israel. Mucho se ha dicho en contra de la barrera (o del muro como prefieren llamarla los detractores), pero eso es tema para otro post, aquí diré sólo que yo veía sobre todo (y en este punto en particular sigo viendo), la mitad llena del vaso medio vacío. Por primera vez un gobierno de derechas reconocía la necesidad de la separación, por primera vez trazaba una línea divisoria y admitía sobre el terreno que lo que está más allá de esa línea no nos pertenece. La idea de construir la barrera vino desde la izquierda israelí, expresada por primera vez por el entonces laborista Jaim Ramón, la ultra-derecha israelí se le oponía tanto o más que los palestinos y los pseudo-pacifistas de la izquierda europea. La barrera detuvo por completo los atentados suicidas palestinos y las consiguientes represalias israelíes.

En el 2005 llegó el plan de desconexión: la retirada israelí de la Franja de Gaza con el desmantelamiento de todos los asentamientos judíos de la zona. También este paso fue acompañado por duras críticas nacionales e internacionales. Desde la izquierda se criticaba el carácter unilateral del plan, llevado a cabo sin lograr antes un acuerdo con los palestinos. Pero a pesar de sus objeciones la izquierda apoyó el plan, más valía retirarse aunque no fuera de la manera ideal. Mi opinión era que de Gaza tendríamos que retirarnos tarde o temprano, ocho mil colonos judíos no tenían nada que hacer entre un millón de palestinos, menos aún en la Franja de Gaza que ni siquiera tiene sitios de mayor importancia religiosa para el judaísmo, y ya que era una cuestión de tiempo, cuanto antes mejor. Estaba de acuerdo con la postura de Sharón de que en aquel momento no había un "partner" con quien llegar a un acuerdo (aún hoy no lo hay), y por lo tanto no nos quedaba otra que tomar nuestro destino en nuestras propias manos, dar pasos unilaterales. Hoy me pregunto si estaba equivocado, si la retirada unilateral fue un error garrafal.

Recuerdo una discusión que tuve con un amigo de derechas en vísperas de la retirada, el me decía que si nos retirabamos de Gaza los cohetes iban a llegar hasta Ashkelón, yo lo taché de alarmista, y sin embargo Hamás le dio la razón, sólo que se quedó corto en su pronóstico, llegaron muchos más lejos. Mi amigo me preguntaba qué haríamos si a pesar de la retirada nos seguían atacando desde Gaza, tendríamos que contraatacar y si iba haber que hacer regresar a las tropas, mejor no retirarlas de allí en primer lugar. Yo le decía que en ese caso sería distinto, una vez concluida la ocupación de Gaza, si Hamás seguía atacando desde allí, estaríamos en nuestro derecho de defendernos y el mundo lo entendería. Pero no fue así, el mundo siguió condenando a Israel como si la retirada nunca hubiera ocurrido. También la izquierda israelí, a la hora de la verdad, expresó fuertes reticencias ante la magnitud del contraataque que antes habíamos justificado - cuando era sólo un escenario hipotético - para así justificar la desconexión a pesar de sus previsibles consecuencias negativas.

El hecho de que la retirada fuera llevada a cabo por Israel en forma unilateral sin exigir ni recibir nada a cambio del cese de la ocupación en Gaza, favoreció a Hamás. Muchos palestinos interpretaron que los métodos violentos de Hamás sí daban resultados, a diferencia de las interminables e infructuosas negociaciones pacíficas de Fatah bajo el mando de Abu Mazen. Hamás quedó como el héroe que logró expulsar a Israel de Gaza y ganó las elecciones en enero del 2006 (año y medio después echó a tiros de Gaza a la oposición del Fatah). Si el proceso de paz fuera un videojuego, aquello fue el game over. Quedamos estancados en una situación en la que no hay con quién firmar un acuerdo, ni tampoco es posible avanzar en forma unilateral. El sentimiento de desesperanza y frustración nos alcanza incluso a quienes antes éramos los más optimistas. En este contexto, la izquierda israelí se desplomó, Benjamín Netanyahu fue elegido Primer Ministro y Avigdor Lieberman fue nombrado Ministro de Exteriores.

viernes, 27 de marzo de 2009

Propuesta para nuevos ministerios

Ahora que el partido Avodá le vendió su alma al incipiente gobierno de Netanyahu-Lieberman, a cambio del puesto de Ministro de Defensa para Ehud Barak y otras cuatro carteras para otros tantos políticos de cuarta, quedan "solamente" seis portafolios para repartir entre los principales miembros del Likud. Varios parlamentarios del Likud ya han dejado que se sepa su descontento, de tantas porciones de la torta ejecutiva que Bibi Netanyahu repartió entre nada menos que siete partidos distintos para formar su coalición de gobierno, a ellos no les quedará ni un mordisco. Eso es lo que ocurre cuando se forma un gabinete pequeñito de sólo 27 ministros y 6 vice-ministros, según los datos de Haaretz (en hebreo).

Por suerte este tipo de percances siempre tienen una solución sencilla: si no hay suficientes secretarías de gobierno para repartir, se inventan secretarías nuevas. En cadencias anteriores ya hemos contado con el Ministro para Asuntos de Jerusalén y la Diáspora, el Ministro de Amenazas Estratégicas, el Ministro para el Desarrollo del Neguev y la Galilea (ese puesto sigue existiendo) y a mi favorito de todos los tiempos: el Ministro para Asuntos de los Jubilados.

Propongo añadir para a este período los siguientes ministerios:

* Ministerio para Asuntos de Tel Aviv los días nublados
* Ministerio para el Desarrollo del Jardín del Patio Trasero de mi Casa
* Ministerio para Asuntos de Preescolares hasta Tres Años y Medio de Edad
* Ministerio para Juegos de Estrategia, Juegos de Rol, Juegos de Mesa, Juegos de Carta y La Rayuela
* Ministerio para el Despilfarro de Recursos Económicos Mediante la Invención de Nuevos Ministerios y la Subdivisión de Ministerios ya Existentes. Me postulo como candidato para éste último.

También se pueden tomar ideas prestadas de otros gobiernos de occidente, yo recomendaría alzar la vista hacia a Inglaterra:



Como siempre, los Monty Python resultan ser los mejores analistas de la absurada realidad de Israel y el Medio Oriente. John cleese sería el candidato ideal para Ministro de Educación. Post relacionado: ¿Qué han hecho por nosotros los romanos?

miércoles, 25 de febrero de 2009

No defiendan a Lieberman

Un par de meses antes de que Avigdor Lieberman aumentara su fama internacional por medio de los mensajes xenófobos de su reciente campaña electoral, ya había mencionado la muy baja opinión que me merece ese sujeto. Ariel expresó mejor de lo que podría haberlo hecho yo mismo, mi reacción ante los resultados de las elecciones que lo dejaron en el codiciable tercer puesto: "Ante esta tremenda situación, me veo obligado a decir que me siento muy indignado, desconcertado, deprimido, desilusionado y, lo más importante, terriblemente avergonzado." Pero lo que más me perturba no es Lieberman, no son el cerca del 13% de votantes que le dieron su apoyo, ni siquiera los políticos supuestamente moderados dispuestos a pactar con él. Aunque no les resto importancia en cantidad ni calidad, ciudadanos que se dejan llevar por los extremistas y políticos sin principios hay en todas partes. Lo que realmente me acongoja es la cantidad de personas que aunque se le oponen, están dispuestas a justificarlo y disculparlo, a restarle importancia a la gravedad del asunto, alegando que Lieberman "es malo, pero no tanto".

Hay quienes sostienen que Lieberman no es realmente racista, al contrario, exige igualdad, igualdad en la distribución de derechos y deberes. A muchos israelíes les molesta que mientras que ellos cumplen con el servicio militar obligatorio, otros sectores que disfrutan de los mismos derechos (y a veces de más derechos, cuando de beneficios sociales se trata) y de las mismas libertades, pero no cargan con el terrible peso de la misma obligación. Entiendo este descontento y hasta cierto punto lo comparto, pero hay que ser muy ingenuo para creer que esa es la motivación de la "ley de lealtad" que Lieberman quiere promulgar. Lieberman promovió el intento de descalificar a los partidos árabes, no a los partidos ultraortodoxos (la enorme mayoría de los ultraortodoxos tampoco van al ejército), ni a los otros parlamentarios judíos que no sirvieron en el ejército (sospecho que debe haber más de uno en su propio partido).

Nadie quiere realmente que todos los árabes israelíes entren al ejército (exceptuando a los druzos y en parte a los beduinos), y menos que nadie aquel que los acusa constantemente de ser la quinta columna, el enemigo interno, más peligroso aún que el enemigo exterior. Ante este argumento más de uno me ha respondido que en lugar del servicio militar, los árabes podrían hacer el Servicio Nacional (Sherut Leumí). Se trata de una alternativa al ejército que siguen algunos judíos que no pueden ser soldados por problemas de salud u otros motivos, y dedican el tiempo a trabajos comunitarios en escuelas, hospitales, etc. Eso me parecería lo más justo, y suponiendo que fuera económicamente viable, sería bueno implementarlo gradualmente en varios años. ¿Pero por qué así tan bruscamente, bajo la amenaza de retirarle la ciudadanía al 20% de la población del país? ¿Tanto les preocupa a Lieberman y sus seguidores la escacez de trabajadores comunitarios en las escuelas árabes? ¿Será que es un altruísta incomprendido, verdadero amante de los árabes, y nos tiene a todos confundidos?

También se dice sobre Lieberman que éste nunca habría logrado tanto apoyo popular si no fuera gacias algunos parlamentarios árabes, como Ahmed Tibi y Azmi Bashara, que se encargaron de echar leña al fuego y han avivado los rencores entre árabes y judíos, sobre todo durante la última cadencia. Es cierto, pero eso no justifica absolutamente nada. Lieberman no es mejor que Ahmed Tibi, ambos siguen la misma técnica, aprovechar el odio para obtener más votos, en la práctica se fortalecen el uno al otro. No hay que hacer como tantos de los que critican a Israel desde el exterior, que condenan todas las acciones de un bando y justifican todas las del otro aún cuando son iguales o peores.

Hay algunos que piensan que el partido de Lieberman es un mal pasajero. Una moda que ha llegado a su auge y que no tardará en menguar hasta la desaparición, como ocurrió con el partido de los jubilados o el partido laico Shinui. Así como en su momento Shinui se benefició del enojo contra los partidos ultraortodoxos, ahora Israel Beiteinu saca redito del enojo contra los partidos árabes, el día de mañana las frustraciones ya encontrarán otra válvula de escape. Ojala tengan razón en eso. Y sin embargo, a aquellos a quienes las diatribas de Lieberman no preocupan demasiado, les recomiendo prestar atención a sus proyectos de ley en esta nueva knesset. A cualquiera que tenga un mínimo aprecio por la democracia, recomiendo seguir de cerca los intentos de legislación que busquen disminuir el poder del parlamento y del sistema judicial, en favor de un ejecutivo sin limitaciones. La amenaza contra la democracia es real y no afecta sólo a los árabes. Qué espantosamente actual es el poema de Martin Niemoeller.

jueves, 19 de febrero de 2009

Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel

Entre hoy y ayer, los líderes de cada uno de los doce partidos elegidos para conformar el parlamento, se encontraron por separado con el Presidente Shimon Peres y le informaron a que candidato recomiendan para que Peres designe como Primer Ministro. Netanyahu obtuvo el apoyo de seis partidos que juntos suman 65 parlamentarios de un total de 120: el Likud que es su propio partido, dos partidos ultraortodoxos y tres partidos de ultraderecha. Kadima, con sus 28 escaños, fue el único en recomendar a Tzipi Livni. Avodá, Meretz y los partidos árabes se abstuvieron. Aunque Kadima obtuvo en las elecciones un escaño más que el Likud, ante esta situación es casi seguro que mañana, o a más tardar el domingo, Shimon Peres le encomiende a Netanyahu formar el nuevo gobierno.


Antes de que algún apresurado salga corriendo a actualizar la wikipedia, valga aclarar que esto no covierte a Netanyahu en Primer Ministro de forma automática. Primero tiene que tener éxito formando la coalición de gobierno, para lo cual dispone de 30 días y la posibilidad de alargue de otros 14. Si no lo consigue, Peres puede darle la oportunidad de intentarlo a otro o llamar de nuevo a elecciones. Conviene recordar que tras la renuncia de Ehud Ólmert en septiembre, Peres ya le había encomendado a Livni la tarea de formar gobierno, pero Livni no lo consiguió y por eso se adelantaron las elecciones, que de otro modo tendrían que haberse llevado a cabo dentro de un año.

Uno de los motivos de peso que hizo que mi voto terminara por inclinarse hacia Meretz y no hacia alguna de las otras opciones entre las que dudaba hasta hace un par de meses, fue la firme promesa electoral de que Meretz no formaría parte de ninguna coalición de gobierno con Netanyahu a la cabeza. Y sin embargo, tanto el desplome de Meretz y la izquierda israelí como el alzamiento de Netanyahu y la derecha me resultan muy comprensibles, sobre todo si se piensa en los antecedentes. En 1996, parecía que aquel año Shimon Peres de Avodá ya tenía las elecciones ganadas, y no había nada que Benjamín Netanyahu y el Likud pudieran hacer para remontar. La mayor parte de la sociedad israelí, aún en pleno estado de shock por el asesinato del Primer Ministro Isaac Rabin (noviembre del 1995), quería ver a Peres continuar el proceso de paz que los dos juntos habían puesto en marcha. Pero a menos de dos meses de las elecciones, una ola de atentados suicidas perpetrada por terroristas del Hamás, dejó decenas de civiles israelíes muertos en pocas semanas. Como consecuencia inmediata, las ilusiones pacifistas se hicieron añicos, la sociedad israelí dio un giro brusco y repentino hacia la derecha y Netanyahu ganó las elecciones por un margen estrecho. Fue Primer Ministro hasta que su gobierno cayó en 1999.

Esta vuelta Hamás no esperó al último momento, lleva tres años haciendo campaña por Netanyahu. En agosto del 2005, a una semana de que Ariel Sharón pusiera en práctica el plan de retirada unilateral de la franja de Gaza, Netanyahu renunció a su puesto de Ministro de Economía a modo de protesta. Como Ministro de Economía ya había destinado los fondos para el plan, y como parlamentario ya había votado a favor de algunas partes del plan en más de una ocación. Si entonces hubiese sido más constante y coherente en su lucha contra el plan, quizás su partido hoy tendría 10 bancas más. Pero lo cierto es que aunque algo tarde, se opuso, salió a declarar que como concecuencia de la retirada los cohetes de Hamás aumentarían su rango hasta alcanzar las ciudades de Ashkelón y Ashdod. Confieso que yo no me tomé en serio sus palabras, las descarté como el alarmismo y la demagogia de un político dispuesto a vender hasta a su propia madre con tal de llegar al poder. Pero Hamás se encargó de que las palabras de Netanyahu se transformaran en una profesía cumplida.

Aún así, parece mentira que tras haber llevado al Likud a la mayor derrota de su historia en las elecciones pasadas (2006), Netanyahu vuelva a recuperar su liderazgo. Es que en la política israelí nadie muere hasta que muere, Rabin, Peres y Sharón también retornaron al podio años después de que sus carreras fueran dadas por fallecidas en forma prematura. Hoy nadie se atreve a descartar que algún día también se levanten de los escombros Ehud Barak o Ehud Ólmert. Incluso Sharón, si despertara del coma cerebral en el que está sumido desde hace tres años y todavía le quedaran tres neuronas sanas, ganaría por mayoría absoluta.

martes, 10 de febrero de 2009

Resultados de las elecciones 2009

Hace media hora se cerraron las urnas y los tres principales canales de televisión israelíes publicaron los resultados de las encuestas a boca de urna. Todavía hay que esperar por lo menos hasta mañana a la mañana para recibir los resultados reales, pero cabe suponer que la diferencia con las encuestas no serán mayor a una o dos bancas más o menos para cada uno de los partidos. Teniendo en cuenta lo ajustado de los resultados, esas pequeñas diferencias pueden definir quién será el próximo Primer Ministro de Israel.

Por ahora, los escaños se reparten de la siguiente manera:
1. Kadima (centro): 29-30
2. Likud (derecha): 27-28
3. Israel Beiteinu (ultranacionalistas laicos): 15
4. Avodá (centro-izquierda): 13
5. Shas (ultraortodoxos sefaradíes): 9-10
6. Iaadut Hatorá (ultraortodoxos ashkenazíes): 5
7. Meretz (izquierda): 4
Tres partidos árabes sumados: 9-10
Otros dos partidos de ultraderecha: 6-7

Aún si se confirman estos resultados no está claro quién será el Primer Ministro. Esta situación no tiene precedentes en la historia de Israel, por primera vez no coincide la identidad del mayor partido con la del partido mejor posicionado para formar gobierno. Si bien Kadima es el partido que obtuvo más votos, el Likud es el que tiene las mayores posibilidades de lograr una coalición de gobierno, debido a que sumando a los partidos de derechas se obtienen más escaños (63-64) que con los partidos de centro e izquierda (56-57). La decisión de a quién darle la primera oportunidad de formar gobierno queda en manos del Presidente, Shimón Peres. Cabe destacar que antes de las elecciones, tras la renuncia de Ehud Ólmert, Peres ya le había encomendado a la líder de Kadima, Tzipi Livni, la tarea de formar gobierno, pero Livni no lo consiguió y por eso se adelantaron las elecciones que de otro modo tendrían que haberse llevado a cabo dentro de un año.

La gran sorpresa de estas elecciones es el partido Israel Beiteinu de Avigdor Lieberman, que con su mensaje de odio racista en contra de los ciudadanos árabes israelíes, logró colocarse en el tercer puesto. La gran derrota la sufrió Avodá, el partido cuyos líderes fundaron el Estado de Israel y lo gobernaron durante las primeras tres décadas, recibe el peor golpe de su historia y queda en el cuarto puesto. De todos modos en la política israelí ninguna derrota es para siempre, el Likud recibió un golpe similar en las elecciones anteriores, bajando de 38 bancas a 12, y esta vuelta se recupera parcialmente. El Likud y su líder Benjamín Netanyahu por su lado, se quedan con un gusto amargo en la boca, no obtienen la victoria clara y segura que le pronosticaban las encuestas, parece que la victoria se les escapa de las manos a último momento, cuando ya casi la estaban festejando.


Actualización 23:00 hs: tanto Tzipi Livni de Kadima como Benjamín Netanyahu del Likud, afirman cada uno ser el verdadero ganador de las elecciones y el próximo Primer Ministro de Israel.

lunes, 26 de enero de 2009

Fumando un porro sobre la tumba de Ben-Gurión

Si alguien creyó que el Livni Boy es la única o la mayor de las curiosidades bizarras de la actual campaña electoral, está equivocado. Los videos propagandísticos más disparatados vienen de los partidos diminutos, esos que tienen pocas o nulas posibilidades de alcanzar siquiera el mínimo de dos escaños necesarios para ingresar al parlamento, hay cerca de 20 partidos de esos partidos, la mayoría de los cuales son totalmente desconocidos al público. Algunos de ellos están dispuestos a cualquier delirio que los ayude a colarse en la memoria de los votantes. No están en posición de lanzar una guerra, tienen que llamar la atención de alguna otra manera.

Veamos un ejemplo:



Traducción: También los discapacitados disfrutan de la vida. Así que salgan de la película (doble sentido, en hebreo la expresión significa dejar de lado una visión preconcebida).

El video es del partido por los derechos de los discapacitados. Leí en Israeli Hayom que según el líder del partido, la lógica detrás del video es que la gente se de cuenta que los discapacitados son como todos los demás. A mí igual me rechina que rebajen la lucha por sus derechos hasta equipararla con la venta de autos, refrescos, desodorantes y zapatos deportivos, nunca había visto llevar tan al extremo aquello de "el sexo todo lo vende".

El video anterior opta por impactarnos con una realidad a la que no estamos acostumbrados a tener en cuenta. En cambio, cuando de propaganda electoral surrealista se trata, el premio mayor se lo lleva partido por la legalización del canabis, Alé Yarok (Hoja Verde). En este caso el recurso es intentar escandalizarnos con lo que muchos considerarían una falta de respeto a un símbolo patrio. Ya habían intentado algo parecido hace unos años, en una propaganda en la que se escuchaba a alguien cantando el himno nacional ("Hatikva") con voz de fumado. A mí este video no me escandaliza, por el contrario, me resulta muy gracioso, pero no me hace olvidar que vivimos en un país con problemas serios y con más que suficientes políticos bufones. El escenario es la tumba de David Ben-Gurión, en el kibutz Sde Boker, desierto del Néguev. Veamos:



Traducción:
Hace mucho tiempo que no hablabamos David. ¿Quieres una pitada? Ah, me olvidé que vos fumabas cigarrillos. Tu sabes David, hay como un millón de personas en Israel que fuman hoy esta cosa. ¿Sabes cuanto me sale? ¡Una fortuna! ¿Sabes quién lo cultiva y lo produce? El Hamás y la Hezbolá. Sí David, sí, como Ministro de Defensa es importante que lo sepas. Obtienen de nosotros una fortuna, de todas esas cosas, y toman el dinero y compran con eso cohetes Kassam y los tiran sobre nosotros. ¿No es una lástima David? ¿Por qué no hacemos que sea legal? David, si hacemos que sea legal, lo cultivaremos aquí en el Néguev, sobre estas colinas, lo cultivaremos, haremos florecer al desierto, el dinero se quedará en Israel y lo usaremos para buenas causas David, subiremos el salario de los maestros tal vez, es importante. Sólo una pregunta ¿qué harán Hamás y Hezbolá con todo el hachís que les quede? Respuesta sencilla: se lo fumarán. Se lo fumarán David, y estarán tranquilos. Y el árabe bueno es el árabe tranquilo, esa es mi política de defensa.


Artículos relacionados:
* Slogans electorales

domingo, 14 de diciembre de 2008

Slogans electorales

Como comentaba anteriormente, estamos en época de elecciones y no es fácil decidir a quién votar. Los distintos candidatos intentarán captar nuestra atención y ganarse nuestro apoyo por medio de sus campañas electorales. Uno de los elementos que no pueden faltar en una campaña electoral son los slogans o lemas, frases cortas y fáciles de recordar, repetidas infinidad de veces para que el potencial votante termine por asociar entre la frase y el candidato. Los slogans electorales no nos permiten saber si los candidatos son realmente aptos para ejercer el cargo al que se postulan, pero por lo menos podemos quedarnos tranquilos de que casi todos ellos son capaces de contratar buenos publicistas. Veamos algunos ejemplos:


"Sí. Nosotros podemos."
Al ver la frase escrita en hebreo con una badera de Israel de fondo, me tomó unas fracciones de segundos relacionarla con su traducción al inglés. Me quedé perplejo al notar el burdo plagio del lema electoral de Barack Obama. Pero la verdadera sorpresa vino otras fracciones de segundo más tarde, cuando noté quién lo firmaba: ¡Shas! ¿Pero qué remota relación puede haber entre el partido judío ultraortodoxo mizrají y el candidato cristiano y liberal del Partido Demócrata estadounidense? ¿Para qué cuernos necesitan los ultraortodoxos recurrir a la figura de aquel goy, cuando ya tienen a su idolatrado líder espiritual, el polémico rabino Obadia Yosef?
El mensaje de todos modos es bien claro. Nosotros, los mizrajíes - sugiere el cartel - somos como los negros en Estados Unidos, nos discriminan por motivos étnicos, pero aún así llegaremos al poder, como lo ha hecho Obama. El slogan no está dirigido a los ultrortodoxos que los van a votar de todos modos, sino que intenta llegar a otros mizrajíes menos observantes. (Véase también: Optimismo en Israel por la victoria de Obama.)

"Barak no es simpático". "Barak no es agradable". "Barak no está de moda".
En Avodá decidieron apostar por la psicología inversa. La popularidad de Ehud Barak ha bajado tanto y el rechazo que siente el público es tan alto y está tan generalizado, que tuvieron que tomar medidas drásticas. Todavía no sé que pensar, si se trata de una estrategia y brillante y osada, o un patético acto de desesperación. La idea es que los transeúntes que ven la cara de Barak con una de esas inscripciones, dejen salir afuera ese rechazo y se pregunten que cosas Barak sí es. Una o dos semanas después que esos slogans salieron al aire, llegó la respuesta: "Barak no es simpático. Es un líder". En algo tienen razón, un líder que le miente a su electorado no resulta muy simpático ni agradable. Mejor que no se ponga de moda.

"Juntos venceremos".
La verdad es que me resulta difícil digerir esta frase acompañada de la caripela del señor Benjamín "Bibi" Netanyahu. Me pregunto yo junto a quién ¿Junto a las madres de familias uniparentales a quienes quitó los subsidios? ¿Junto a los ancianos cuyos fondos para la jubilación privatizó y ahora están por perder sus pensiones? ¿Junto a las miles de familias que empujó a la pobreza? ¿Tal vez junto a la clase media que ayudó a mermar? ¿O quizás junto a Moshé Feiglin y los demás miembros de la extrema derecha que han logrado colarse en su partido?


Bueno, eso es todo por está vez, puede que más adelante comente algunos slogans más.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Decidiendo a quién votar

Tras la renuncia de Ehud Ólmert en setiembre, su lugarteniente Tzipi Livni no logró formar gobierno, por lo que habrá elecciones adelantadas en febrero. Decidir a quién votar no es una tarea fácil, hay que optar entre una exagerada cantidad de partidos, incluyendo a los 12 partidos que conforman el actual parlamento y a otros más. Aún descartando a priori a los de derechas, a los religiosos y a los árabes, quedan demasiadas opciones. Descarto también a aquellos cuyas plataformas no se centran en el conflicto palestino-israelí, como el partido por la legalización de la marihuana. Una vez completado el filtro preliminar, me queda decantarme por uno de los tres partidos restantes.

Kadima

Puntos a favor. La principal batalla electoral será entre la líder de Kadima, Tzipi Livni y el líder del Likud, Benjamin Netanyahu, el que gane será el próximo Primer Ministro de Israel. Prefiero que gane Livni y forme un gobierno de centro e izquierda, a que gane Netanyahu y forme un gobierno de derechas.
Puntos en contra. El intolerable nivel de corrupción. Los escándalos de corrupción de Ólmert son sólo la punta del iceberg. Livni está libre de sospechas, cosa que no se puede decir de muchos de los otros miembros principales del partido. Además, el partido cuenta con una importante ala derecha.

Avodá

Puntos a favor. Avodá solía ser el gran partido de izquierda de Israel, de verdad sería una pérdida importante para la escena política israelí si colapsa tal como predicen las últimas encuestas, según las cuales obtendría menos de 10 escaños. De las distintas tonalidades de izquierda de los tres partidos, la de Avodá es la más balanceada.
Puntos en contra. Lo dirige Ehud Barak, cuyo curriculum incluye demasiados fracasos y demasiadas violaciones de promesas electorales.

Meretz

Puntos a favor. Varias des sus posturas sobre el conflicto palestino-israelí han estado dos pasos más adelante que las del resto, otros apoyan hoy las ideas que Meretz ya promovía hace 5 o hace 15 años. Son los más comprometidos con una ideología fuertemente humanista, me puedo identificar con ellos no sólo en el plano del conflicto y en su visión socio-económica, sino también en temas de religión y estado, igualdad social para mujeres, minorías sexuales y minorías étnicas.
Puntos en contra. A veces parece que no están del todo conectados con el presente: depositan demasiada confianza en los palestinos, están dispuestos a tomar demasiados riesgos sin recibir garantías. Su actitud conciliatoria hacia los palestinos contrasta con cierto grado de intransigencia interna hacia otros sectores de la sociedad israelí.