Mostrando entradas con la etiqueta Yasser Arafat. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yasser Arafat. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de mayo de 2012

Los martillos del proceso de paz

La Conferencia de Madrid de 1991 se puede considerar como el comienzo del proceso de paz entre palestinos e israelíes. El martillo que dio inicio a las seciones se exhibe en el Palacio Real de Madrid:



De ahí en más no han faltado martillazos:

Ahmed Yassin. Fundador y líder espiritual del Hamás. En los años 90 promovió olas de atentados suicidas con el objetivo de boicotear el proceso de paz.

Igal Amir. Fundamentalista judío opuesto al proceso de paz. Asesinó al Primer Ministro Itzjak Rabin en 1995.

Yasser Arafat. Líder de la OLP. Rechazó la oferta de paz de Ehud Barak en Camp David en julio del 2000.

Ariel Sharón. Líder de la oposición israelí. Subió a la Explanada de las Mezquitas en un momento de máxima tensión. Su visita no fue la causa profunda, pero sí el detonante que hizo estallar la Intifada de Al Aqsa en octubre del 2000.

Marwan Barghouti. Líder de Al Fatah. Planificó y dirigió la Intifada de Al Aqsa hasta que fue apresado por Israel.

Ismail Hania. Líder del Hamas. Expulsó a Al Fatah de la Franja de Gaza en el 2007 y aumentó el lanzamiento de cohetes y misiles contra objetivos civiles en Israel.

Ehud Olmert. Primer Ministro de Israel, votado para que continúe las evacuaciones de asentamientos iniciadas por Ariel Sharon. En lugar de eso lanzó la Segunda Guerra del Líbano en el 2006 y la Operación Plomo Fundido en el 2008.

Abu Mazen. Presidente de la Autoridad Palestina. Rechazó la propuesta de paz de Ehud Ólmert del 2008. Desde entonces se niega a negociar con Israel. Continuó en su negativa incluso cunado Israel congeló la construcción de asentamientos por primera vez en más de 40 años.

Benjamín Netanyahu. Primer Ministro de Israel. En su Discurso de Bar-Ilán del 2010 aceptó por primera vez la eventual creación de un Estado Palestino. Pero al mismo tiempo antepuso tantas condiciones y limitaciones a dicho estado, que ponen su viabilidad en entredicho.


Y esos son sólo algunos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Si Rabin estuviera vivo

El jueves según el calendario hebreo se cumplieron 14 años del asesinato del Primer Ministro y Ministro de Defensa¹ Isaac Rabin, y se llevó a cabo el acto conmemorativo oficial en el cementerio de Har Hertzel en Jerusalén. Para ayer a la noche estaba programado (se postergó por la lluvia) el ya tradicional acto frente a la intendencia de Tel Aviv en la Plaza Reyes de Israel, dónde ocurrió el asesinato, rebautizada desde entonces como Plaza Rabin. Allí, el 12 de jeshván de 5756, 4 de noviembre de 1995, al finalizar la multitudinaria manifestación de apoyo al proceso de paz, dos balazos mataron al hombre y dieron vida al mito.

En estas fechas de duelo y reflexión cabe volver a plantearse varias interrogantes, y entre ellas: qué hubiera ocurrido entre israelíes y palestinos si Isaac Rabin siguiera con vida. Nunca sabremos la respuesta, lo que pasó pasó, no es posible resucitarlo y comprobarla. Aún así quiero aprovechar la pregunta para analizar un poco la figura de Isaac Rabin y la dinámica del conflicto.

Hay quienes creen que si Rabin no hubiera sido asesinado, ya habríamos alcanzado un tratado de paz que habría puesto el punto final a todas las disputas, se habría establecido el estado palestino, y al este del río Jordán todos viviríamos felices y comeríamos perdices (con humus). Las trabas que surgieron tras su muerte no habrían surgido, y en el caso de que sí surgieran, San Isaac obraría milagros y las sortearía sin que se derrame una sola gota de sangre. Como si todo el peso y toda la responsabilidad por la violencia en Israel y Medio Oriente, recayeran únicamente sobre aquel que ocupe el puesto de Primer Ministro de Israel.

Me llaman la atención los elogios que recibe después de muerto, por parte de quienes condenan absolutamente toda acción militar israelí, quien en vida fuera uno de los más grandes generales que hayan pasado por el ejército de Israel. El Jefe de Estado Mayor durante la Guerra de los Seis Días, quien comandó a las tropas que conquistaron Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los altos del Golán y la Península del Sinaí en 1967. El Ministro de Defensa que al comenzar la Primera Intifada en 1987, dio la orden de reprimirla quebrando huesos.

Famosa fotografía de Moshé Dayán, Isaac Rabin
y Uzi Narkiss entrando en Jerusalén. Junio de 1967.


En aquella trágica tarde de sábado dijo Rabin en su inolvidable discurso:

"Fui un militar durante 27 años, he librado guerras cuando no había la posibilidad de lograr la paz. Creo que hoy existe una opción para la paz, una oportunidad única que debemos aprovechar para quienes están aquí hoy y para quienes no lo están - y ellos son muchos. Siempre he creído que la mayoría del pueblo quiere la paz y quiere darle una oportunidad a la paz."

Esas palabras denotan un intenso cambio de rumbo. Pero nótese que el cambio no comienza desde la persona, sino a partir de las circunstancias, de la "opción" que antes no existía. Según esta retórica es la "opción" la que cambia a la persona y no a la inversa, él ya creía en la paz desde siempre, sólo faltaba que se presentara la "oportunidad única". En definitiva, seguimos hablando de un mismo individuo, Isaac Rabin de 1995 era el mismo que Isaac Rabin de 1987. La pregunta es entonces, qué hubiera hecho frente a las circunstancias cambiantes. Ante los posteriores ataques desde Gaza, Cisjordania y el Líbano, ¿habría actuado sin recurrir a la violencia? No lo creo. Algún devoto de San Rabin me responderá que buena parte de esos ataques ni siquiera habrían ocurrido. ¿Acaso Rabin se habría escurrido del callejón sin salida al que llegó más tarde Ehud Barak con Yasser Arafat? Lo dudo. Me parece más verosímil decir que si Rabin estuviera vivo hoy, se redactarían informes acusándolo de crímenes de guerra y muchos de quienes lo idolatran exigirían ver su cabeza colgada en La Haya.

"Eifo ieshnam od anashim quemó ha-ish ha-hú". "Dónde hay otros hombres como aquel hombre", pregunta la letra de una de las canciones que es costumbre cantar en los actos de recuerdo a Rabin. No sé dónde hay otros hombres "ka-aravot ha-bojiot", "como los sauces llorones", pero militares israelíes dedicados a la política y partidarios de buscar un acuerdo de paz con los palestinos, los hay al por mayor. Ya teníamos otro Primer Ministro con ese mismo perfil menos de cuatro años después del asesinato, Ehud Barak de 1999. Tampoco se han agotado los hombres como Arafat 2000, políticos ladrones más ocupados en amasar fortunas personales que en asegurar el bienestar de su pueblo, siempre prontos para retornar al camino del terrorismo.

Les dejó aquí el video de la canción interpretada por Shlomo Artzi en la Plaza Rabin:


Isaac Rabin, de 1922 a 1995, ihié zijró baruj, que su recuerdo sea bendito.


¹. Ocupaba ambos cargos en simultáneo, igual que David Ben-Gurión.

domingo, 28 de junio de 2009

El Momento Altalena


Hace una semana se cumplieron 61 años del "Caso Altalena". Altalena era el nombre de un barco del Irgún (grupo paramilitar judío dirigido por Menajem Beguin), que llevaba 930 combatientes y un cargamento de armas destinadas a ser usadas contra los ejércitos árabes durante la Guerra del '48. El 21 de junio del 1948 el barco fue bombardeado por las recién formadas Fuerzas de Defensa de Israel, por orden del Primer Ministro del gobierno provisorio, David Ben-Gurión.

Hasta el día de hoy el bombardeo del Altalena es un tema polémico, según a quién se le pregunte se obtendrá una versión distinta de lo ocurrido. Una muestra de ello es este memorial en la rambla de Tel Aviv, frente a la orilla a la que la nave se acercaba para desembarcar. Según lo que el monumento lleva escrito en hebreo¹, la orden de bombardear el barco se debió a una diferencia de opiniones entre el gobierno de Israel y la comandancia del Irgún sobre la destinación de una pequeña parte de las armas a un regimiento del Irgún. Luego aparecen los nombres de los 16 combatientes del Irgún que murieron en el ataque y ni una sola palabra sobre los 3 soldados de las FDI que murieron en aquel mismo enfrentamiento.

La negativa de Menajem Beguin de desmantelar el Irgún y entregarle las armas a las FDI, para Ben-Gurión no fue una simple "diferencia de opiniones", sino un acto de sublevación contra la autoridad de su gobierno. Parece increíble que en medio de una guerra contra numerosos enemigos comunes, unidos bajo el objetivo de borrar del mapa al recién nacido Estado de Israel, Ben-Gurión tuviera la osadía de abrir un frente interno contra quien podría haber sido un aliado bien armado, arriesgándose a desatar una guerra civil entre judíos en paralelo a la guerra contra los árabes. No hubo guerra civil entre judíos, Menajem Beguin en su histórico discurso transmitido por radio conocido como "el discurso de las lágrimas", exhortó a sus hombres a no tomar represalias contra las FDI para evitar la guerra entre hermanos.

Yo soy de los que cree que Ben-Gurión tomó la decisión correcta. Miró dos pasos hacia adelante y entendió con una clarividencia asombrosa que no alcanza con derrotar al enemigo, que para erigir un estado realmente soberano no se puede permitir la presencia de grupos armados independientes, grupos paramilitares que se rijan por su propia ley y amenacen con desconocer a la autoridad central a cada "diferencia de opinión", amparándose en el poder que les otorgan sus armas.

¿Qué hubiera pasado si Yasser Arafat hubiera aprovechado su "Momento Altalena" cuando todavía existía la oportunidad? ¿Qué hubiera pasado si hubiera atacado al Hamás y la Jihad Islámica con la misma determinación con que Ben-Gurión atacó al Irgún? Quizás hubiera logrado arrancar el problema de raíz y hoy las cosas estarían mejor tanto para los israelíes como para los palestinos. No sé si ya se habrían concretado las aspiraciones palestinas a un estado propio, pero me imagino que las posibilidades serían más reales que las actuales, puesto que los palestinos no estarían divididos en dos gobiernos de facto y dos grupos armados que se siguen bañando a tiros entre sí. O puede que no hubiera conseguido nada, entre otros motivos porque en el Hamás nunca hubo un líder que le pidiera a su gente que se refrene como lo hizo Beguin con el Irgún. Yasser Arafat tenía por libro de cabecera a "La Rebelión", escrito por Menajem Beguin sobre su lucha contra los británicos, es una lástima que en lugar de aprender de Beguin no haya procurado aprender de Ben-Gurión.


¹ El texto se puede leer con más claridad aquí. La versión en inglés en el mismo monumento es más corta y deja una imagen muy distinta de la misma historia.

lunes, 29 de septiembre de 2008

15 años de Oslo

Hace dos semanas se cumplió el decimoquinto aniversario de la firma de los Acuerdos de Oslo. Un 13 de Setiembre de 1993 Israel reconoció a la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) como el legítimo representante del pueblo palestino, la OLP a su vez, reconoció el derecho a la existencia del Estado de Israel y renunció públicamente al uso del terrorismo y la violencia. Siguiendo los acuerdos, las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) se retiraron de parte de los territorios ocupados, que fueron quedando gradualmente bajo la soberanía de la nueva Autoridad Palestina. De esta manera se dio comienzo a un proceso de paz que luego de quince años no ha arrojado los resultados que se esperaban.


Recuerdo que aquel día en la escuela judía interrumpieron las clases y nos llevaron frente al televisor a presenciar en directo aquel apretón de manos entre Isaac Rabin e Yasser Arafat, patrocinado por Bill Clinton. En aquel entonces no fui consciente de la magnitud histórica del momento. Tendría que habérmelo figurado, la suspensión de las clases en favor de la pantalla era una acción altamente excepcional, cosa que no había ocurrido desde aquellos otros eventos irrepetibles, es decir, desde los partidos de la selección uruguaya de fútbol en el mundial de Italia '90. Hoy en día me resulta curioso pensar que me exalté más con el penal que erró Ruben Sosa contra Corea del Sur, que con la firma de los acuerdos. Y eso que ni me gusta el fútbol.

Oslo abrió una nueva era de esperanza, los otrora enemigos irreconciliables bajaban las armas y se sentaban a negociar. Pero desde entonces ocurrieron una serie de eventos claves que fueron ahogando al optimismo: el asesinato de Isaac Rabin en 1995, el comienzo de la Intifada de Al-Aqsa en el 2000, la subida al poder del Hamás en el 2006.

Desde la tarde de hoy a la tarde del martes se celebra el año nuevo del calendario hebreo, el 5769. En esta festividad se acostumbra bendecir a nuestros familiares y amigos deseándoles, entre otras cosas, un año de paz. Nos deseo a todos que en ese aspecto el año que comienza sea mejor que el se acaba, que al menos sea un año que nos de buenos motivos para renovar las esperanzas. Feliz año a todos los lectores, Shaná Tová.