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lunes, 7 de mayo de 2012

Los martillos del proceso de paz

La Conferencia de Madrid de 1991 se puede considerar como el comienzo del proceso de paz entre palestinos e israelíes. El martillo que dio inicio a las seciones se exhibe en el Palacio Real de Madrid:



De ahí en más no han faltado martillazos:

Ahmed Yassin. Fundador y líder espiritual del Hamás. En los años 90 promovió olas de atentados suicidas con el objetivo de boicotear el proceso de paz.

Igal Amir. Fundamentalista judío opuesto al proceso de paz. Asesinó al Primer Ministro Itzjak Rabin en 1995.

Yasser Arafat. Líder de la OLP. Rechazó la oferta de paz de Ehud Barak en Camp David en julio del 2000.

Ariel Sharón. Líder de la oposición israelí. Subió a la Explanada de las Mezquitas en un momento de máxima tensión. Su visita no fue la causa profunda, pero sí el detonante que hizo estallar la Intifada de Al Aqsa en octubre del 2000.

Marwan Barghouti. Líder de Al Fatah. Planificó y dirigió la Intifada de Al Aqsa hasta que fue apresado por Israel.

Ismail Hania. Líder del Hamas. Expulsó a Al Fatah de la Franja de Gaza en el 2007 y aumentó el lanzamiento de cohetes y misiles contra objetivos civiles en Israel.

Ehud Olmert. Primer Ministro de Israel, votado para que continúe las evacuaciones de asentamientos iniciadas por Ariel Sharon. En lugar de eso lanzó la Segunda Guerra del Líbano en el 2006 y la Operación Plomo Fundido en el 2008.

Abu Mazen. Presidente de la Autoridad Palestina. Rechazó la propuesta de paz de Ehud Ólmert del 2008. Desde entonces se niega a negociar con Israel. Continuó en su negativa incluso cunado Israel congeló la construcción de asentamientos por primera vez en más de 40 años.

Benjamín Netanyahu. Primer Ministro de Israel. En su Discurso de Bar-Ilán del 2010 aceptó por primera vez la eventual creación de un Estado Palestino. Pero al mismo tiempo antepuso tantas condiciones y limitaciones a dicho estado, que ponen su viabilidad en entredicho.


Y esos son sólo algunos.

viernes, 3 de febrero de 2012

No hay rey en Israel

Recomiendo efusivamente el libro (en hebreo) de Anita Shapira, "Anu Majrizim bezot", donde recoge 60 discursos selectos de la historia de Israel. Hay varios discursos realmente fascinantes por su contenido historiográfico, como las versiones opuestas de Ben Gurion y Beguin sobre el hundimiento del Altalena en 1948. Otros sobresalen por su fuerte contenido emocional, como las palabras de Dalia Rabin en homenaje a su abuelo asesinado, Isaac Rabin, en el día de su entierro, noviembre de 1995.

El discurso de David Grossman en noviembre del 2006, en el acto por el onceavo aniversario del asesinato de Rabin, resalta por las dos cosas. Grossman expresó mejor que nadie el momento de crisis que estaba viviendo la sociedad israelí en su conjunto, tras el paupérrimo desempeño de la cúpula política y militar en la Segunda Guerra del Libano. Aunque Grossman no se centra en ello, el texto refleja no sólo el bajón nacional, sino también su terrible desgracia particular, la muerte de su hijo en esa misma guerra.

Releyendo hace poco el discurso hubo dos fragmentos que me llamaron la atención. El primero por su contenido tan actual y vigente cerca de 6 años después de ser pronunciado. David Grossman se refería a Ehud Olmert y su gobierno, pero se puede aplicar casi palabra por palabra al de Bibi Netanyahu:

...actualmente "no hay rey en Israel", es decir, nuestros jefes, políticos y militares, están vacíos. Y no hablo ahora de sus evidentes negligencias durante la guerra, ni de los grandes y pequeños casos de corrupción. Hablo de que las personas que hoy gobiernan Israel no son capaces de integrar los aspectos saludables, revitalizantes y fértiles de la identidad israelí, esos elementos de la memoria histórica que podrían dar fuerza e ilusión y que darían algún significado a la lucha agotadora y desesperante por la supervivencia.

Nuestros líderes se caracterizan por el miedo y la intimidación, por el guiño del negocio sucio, por el mercadeo de todo lo que más apreciamos. No son realmente líderes, y, desde luego, no son los líderes que necesitamos en una situación tan complicada y carente de rumbo como la nuestra. A veces, parece que lo que realmente les importa ocupa el minúsculo espacio entre dos titulares de periódico o entre dos investigaciones del fiscal general del Estado. Quiénes nos gobiernan -no todos, por supuesto, pero sí la mayoría- se muestran asustados, reticentes, inquietos. Resulta ridículo pensar que de ellos surja alguna visión o idea original, osada, de altas miras. [...]

El segundo me llamó la atención por su carácter premonitorio. Olmert hizo en el 2008 lo que Grossman le reclamaba en el 2006:

Acérquese a los palestinos, señor Olmert, deje de buscar todo el rato razones para no hablar con ellos. Usted renunció a un repliegue unilateral, e hizo bien. Pero ahora no deje un espacio vacío, porque enseguida se llenará de violencia y destrucción. Hable con ellos. Ofrézcales una propuesta que puedan aceptar los palestinos moderados, que son muchos más de los que nos muestran los medios de comunicación. Presénteles una propuesta así y que ellos decidan si aceptan o si prefieren seguir siendo rehenes del islamismo fanático. Vaya a ellos con el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer.

Lamentablemente ni siquiera "el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer" sirvió de nada. Ante la negativa de los palestinos, incluyendo a los "moderados", de llegar a cualquier tipo de compromiso. Siguen igual que en 1947, jugando al todo o nada.

sábado, 14 de enero de 2012

Pacismo Ficción 2


Discurso de Netanyahu en el parlamento palestino:

"Reconocemos al Estado de Palestina como el Estado del Pueblo Palestino en las fronteras que acordamos negociando con sus líderes en base a la línea verde, con Jerusalén Este como capital. Queda cancelada a perpetuidad toda construcción israelí por fuera de las fronteras acordadas. Quien desee construir su casa en Hebrón o Jericó tendrá que hacerlo pidiendo los permisos correspondientes a las autoridades civiles palestinas. A partir de hoy nunca más volverá a poner pie fuera de nuestras fronteras ni un solo soldado israelí en servicio. Ya no volveremos a corromper a nuestros jóvenes con la atroz tarea de ocupar y someter a otro pueblo.

Reconocemos el sufrimiento que hemos causado a nuestros hermanos palestinos. Saldaremos la deuda que hemos contraido con ellos, asistiéndolos en todo lo que sea necesario para construir su país según la visión expresada por mi estimado colega Abu Mazen en su discurso. Reiteramos nuestro compromiso expresado por David Ben Gurión en la Declaración de independencia de Israel, tendemos nuestra mano en señal de paz a todos nuestros vecinos en el Medio Oriente. Del mismo modo, repetimos nuestra obligación moral hacia la minoría árabe que queda dentro de nuestras nuevas fronteras tras el intercambio de territirios. Redoblaremos y triplicaremos nuestros esfuerzos hasta asegurar una total y completa igualdad de derechos no sólo en la teoría, sino también en la práctica, igualdad en todos los aspectos, incluyendo el acceso a la mejor educación, los empleos públicos, la propiedad de la tierra.

Aprovecho la ocasión para dar por cancelado el servicio militar obligatorio, una vez alcanzada la paz ya no es necesario. Será sustituido en su totalidad por el servicio civil para todo ciudadano israelí que cumpla los 18 años, tanto judío como árabe, asegurando así no sólo la igualdad de derechos sino también la igualdad de obligaciones. En lugar de empuñar las armas los jóvenes aportaran a su país desde escuelas, hospitales y centros comunitarios."

miércoles, 4 de enero de 2012

La calma y la paz

Admiro profundamente a Shimon Peres, pero a veces se pasa de soñador y peca de ingenuo. Hace unos días, por ejemplo, sostuvo que Abu Mazen busca verdaderamente la paz.

La derecha israelí suele criticar a la izquierda, alegando que ésta atribuye a los palestinos mejores intenciones que las que se desprenden de sus dichos y hechos. En lugar de escuchar lo que dicen (Abu Mazen glorificando a terroristas) o hacen (Abu Mazen nombrando terroristas como miembros de su gabinete), les atribuimos lo que nos gustaría a nosotros que ellos pensaran e hicieran (buscar la paz). Lamentablemente, no me ha quedado otra que reconocer lo acertado de dicha crítica. La derecha se equivoca al sospechar lo peor cada vez que un árabe estornuda, pero también la izquierda se equivoca al inventarse manos tendidas hacia la paz donde no las hay.

Creo que el Fatah de Abu Mazen se parece mucho al Likud de Netanyahu. Abu y Bibi son tal para cual: ninguno de los dos quiere que se renueve el fuego, a los dos les interesa mantener la actual calma, pero ninguno de los dos está dispuesto a hacer las concesiones necesarias para un acuerdo de paz definitivo. Por eso los respectivos gobiernos no pueden sentarse a negociar, pero sí colaboran mejor que nunca en el plano de seguridad. El Likud no va a conceder a los palestinos un territorio equivalente al 100% de Cisjordania, con Jerusalén Este incluida, desmantelando buena parte de los asentamientos. Fatah no va a aceptar un cambio significativo a las líneas del 67 ni va a renunciar al retorno de los refugiados a territorio israelí (por más que el Guardian de Londres afirme falsamente lo contrario).

Lamentablemente no hay ningún grupo entre los palestinos equivalente a la izquierda israelí. Ni siquiera esos que llamamos “moderados” como Abu Mazen, están dispuestos a los compromisos profundos y dolorosos necesarios para alcanzar la paz. Procuran la calma, no la paz, es un error gravísimo pasar por alto la diferencia. Ya sabemos que en esta zona la calma siempre es una opción pasajera.


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viernes, 6 de mayo de 2011

Reconozcamos al Estado de Palestina


Lo ideal sería llegar a un acuerdo de fronteras que establezca dos estados para dos pueblos en mutuo reconocimiento, el fin de los reclamos mutuos por ambas partes y el fin del conflicto. Es decir, un acuerdo de paz.

Pero las negociaciones están estancadas hace dos anos. Los palestinos se han negado a negociar con Israel desde que Benjamin Netanyahu y Barack Obama subieron al poder. Pero ahora más que nunca, parece que han cerrado la puerta a las negociaciones y han arrojado la llave. Los últimos días Fatah y Hamás han llegado a un acuerdo de unidad, tras una larga división vuelve a incorporarse oficialmente al gobierno palestino el grupo que exalta a Osama Bin Laden como un "Guerrero Santo del Islam", que no reconoce a Israel y tiene por objetivo declarado la destrucción de "la entidad sionista", que no reconoce ninguno de los entendimientos previamente firmados entre Israel y la Autoriad Palestina. Fatah ha adoptado una estrategia alternativa a las negociaciones: declarar el estado palestino (por segunda vez, la primera vez lo hizo en 1987), fijar sus fronteras en forma unilateral y buscar el reconocimiento internacional de las mismas. Su reconciliación con Hamás - a quien temen y odian tanto o más que a Israel - es parte de esa estrategia, mantener un frente unido hasta la declaración de independencia programada para septiembre.

Dadas las circunstancias, qué debe hacer Israel? Podríamos continuar con la especialidad de Bibi "congelamiento" Netanyahu: decidir no decidir, quedarnos de brazos cruzados, quejarnos, no hacer nada, dejar que sean los palestinos los quienes lleven la iniciativa. Así llevamos las de perder, el mundo acabará reconociendo a los palestinos en sus propios términos sin que tengan que ceder nada: ni reconocimiento de Israel, ni abandono del terrorismo, ni cambios a las líneas del 49, ni fin de reclamos. Y el Ministerio de Relaciones Exteriores, ni aunque ponga a todo el plantel dentro del arco, no va a poder más que retrasar el gol palestino. Es una desgracia que en momentos como este tengamos un Ministro de Exteriores tan poco adecuado al cargo.

Mientras tanto han surgido dos ideas alternativas a la inactividad de Netanyahu, de como reaccionar a los pasos unilaterales palestinos, una proveniente de la izquierda y otra de la derecha. De izquierda: reconocer la independencia del estado palestino aún antes que los propios palestinos. De derecha: anexar a Israel los asentamientos judíos de cisjordania. Yo creo que habría que adoptar ambas al mismo tiempo. Hay que retomar lo que inició Ariel Sharón en el 2005, ante la imposibilidad de negociar, establecer nuestras fronteras por nosotros mismos. Los palestinos aprendieron de Sharón y lo están haciendo, debemos retomar la delantera y volver a ser quienes encabecen el proceso, no dejar que nos arrastren. Ellos establecen unilateralmente sus fronteras, nosotros establecemos unilateralmente las nuestras.

Y me queda la esperanza de que en algún momento volvamos al carril del que tanto palestinos como israelíes no tendríamos que habernos salido, volver a la mesa de negociaciones, para reemplazar los dos trazados unilaterales por un único tratado bi-lateral. Que a fin de cuentas el conflicto no va a acabar hasta que lleguemos a un acuerdo en el que ambas partes cedan, por más vueltas que le den volvemos al mismo punto ineludible.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Casa de paja

Tras 82 horas, por fin se ha apagado el incendio en el Monte Carmel. En ese lapso Israel ha recibido la ayuda de 18 países y de la Autoridad Palestina. Los israelíes les debemos un sincero y humilde agradecimiento a quienes nos han tendido su mano en esta hora de necesidad. Por ser este un blog en español, aprovecho a agradecer a los españoles quienes a pesar de su actual lío con los controladores aéreos nos enviaron cuatro aviones.

Por un lado es reconfortante recibir semejante demostración de solidaridad internacional a la que en Israel no estmos acostumbrados. Por el otro, es un tanto vergonzoso vernos en la necesidad de solicitar socorro al extranjero. Nuestro bienamado Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, no lo ve así, en una de sus declaraciones afirmó que no es vergüenza pedir ayuda. Y es que tiene razón (a medias), pedir ayuda no es un acto vergonzoso per se, lo vergonzoso es la total carencia de recursos propios. Para explicarme mejor voy a referirme a otros dos desastres naturales ocurridos este año en América Latina: los terremotos en Haití y Chile.

En enero hubo un sismo de grado 7.0 en la escala Richter que derribó la ciudad de Puerto Príncipe, capital de Haití, como quien sopla un castillo de naipes, dejando más de 150 mil muertos. En febrero hubo un sismo en Chile grado 8.8 (es decir, 30 veces más fuerte que el de Haití) que sacudió a todo el país, dejando "solamente" 521 muertos. Varias localidades chilenas sufrieron importantes daños, pero nada que se acerque a la devastación total provocada por el terremoto en Haití. El terremoto de Chile se cobró menos victimas porque el epicentro estaba más alejado de las zonas más pobladas y no en el medio de la capital como el de Haití. Pero también porque Chile estaba mucho mejor preparado para afrontarlo con edificios bien construidos a prueba de terremotos, mientras que en Haití cualquier niño con piezas de lego habría levantado una ciudad más resistente. Como en el cuento de los tres chanchitos y el lobo, el lobo sopló y sin mucho esfuerzo tiró abajo la casa de paja (Haití), pero por más que lo intentó hasta agotar sus pulmones no pudo demoler la casa de ladrillo (Chile).

Ambos países requirieron ayuda internacional pero está claro que son dos casos muy distintos: Chile sufrió de un desastre natural, Haití sufrió de un desastre natural y de la negligencia humana. Si en Israel hubiéramos estado bien preparados con un cuerpo de bomberos de tamaño adecuado y correctamente equipado, no hubiera sido ninguna vergüenza pedir ayuda adicional al extranjero. Pero el caso de Israel se parece más al de Haití que al de Chile. Que Israel, un país tan avanzado según tantos parámetros, se comporte igual que uno de los países más subdesarrollados del planeta, no es precisamente un motivo de orgullo.


En cuanto a las expresiones de regocijo por parte de Hamás y Hezbolá ante nuestra desgracia... en fin, de ustedes no esperábamos menos. Del rabino Ovadia Iosef, para quien la catástrofe ha sido un castigo divino contra sus opositores (los judíos laicos), al igual que para el líder de Hamás Ismail Hanyia (los judíos en general), tampoco esperábamos otra cosa. Tampoco de Eli Ishai (miembro del mismo partido), mayor responsable del servicio de bomberos como Ministro del Interior, que no se ha demorado en echarle la culpa a sus antecesores en el cargo y negar toda responsabilidad propia. ¿Será mucho pedir que se calle la boca y renuncie?

domingo, 5 de septiembre de 2010

Año de paz

El miércoles a la tarde comienza un nuevo año según el calendario hebreo, el año 5771. Es costumbre desearle a la familia y los amigos shaná tová u metuká (año bueno y dulce). Entre las muchas variantes a los tradicionales saludos de Rosh Hashaná, también está la de shnat shalom, desearle a los seres queridos que tengan un año de paz. Un año de paz no sé si vamos a tener, pero al parecer lo que sí nos espera es un año de proceso de paz. Esta semana se encontraron en Washington Benjamín Netanyahu y Abu Mazen, bajo el auspicio de Barack Obama y con la presencia del Presidente de Egipto Hosni Mubarak y el Rey Hussein de Jordania. Por fin, después de varios meses de contactos únicamente a través de intermediarios, comienzan las conversaciones directas entre el Primer Ministro israelí y el Presidente de la Autoridad Palestina. Ambos acordaron reunirse una vez cada dos semanas con el objetivo de lograr un acuerdo en el plazo de un año. Como regalito de apertura al renovado proceso de paz, Hamás nos dejó un atentado con cuatro muertos y la promesa de otros muchos atentados más para el futuro próximo.

Igual que los atentados de Hamás durante el Proceso de Oslo el objetivo es impedir que se llegue a un acuerdo. La estrategia ya ha demostrado ser sencilla y efectiva en los noventa: matas más y más israelíes hasta que los israelíes perdemos los estribos y respondemos con operativos militares, los palestinos responden con más atentados, así volvemos a la espiral de violencia y adiós paz, chau que te vaya bien. Si Hamás consigue cumplir su amenaza, Cisjordania que había alcanzado una tranquilidad aparentemente estable (recordemos que casi todos los líos de los últimos años nos vinieron de Gaza donde gobierna Hamás y no de Cisjordania donde gobierna la AP), volverá a arder. La tranquilidad en Cisjordania se la debemos en parte a la Autoridad Palestina, que según fuentes militares israelíes ha hecho un buen trabajo persiguiendo al Hamás y mitigando las actividades terroristas en su zona de influencia. Después del atentado la AP arrestó a cientos de miembros del Hamás y parece estar llevando a cabo un sincero esfuerzo para atrapar a los responsables. Eso demuestra un verdadero rechazo por parte de Abu Mazen a la vía violenta y un compromiso real por la vía de la negociación, cosa que su predecesor Yasser Arafat nunca tuvo. Eso o simplemente detesta a Hamás tanto o más que a los israelíes.

Abu Mazen llevaba meses negándose a reanudar las conversaciones directas, exigiendo como condición previa que Israel hiciera no sé qué concesiones antes de empezar a negociar siquiera. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? Tal vez la presión norteamericana. Quizás la proximidad del fin del período diez meses de congelamiento de construcción en los asentamientos que Netanyahu había declarado. Ahora Netenyahu tiene que mantener el congelamiento, so pena de quedar ante los norteamericanos como el responsable del prematuro fracaso de las conversaciones de paz. Si es así significa que el congelamiento logró empujar a Abu Mazen a volver a la mesa de negociaciones, kol hakavod a Netanyahu, aunque dudo de que esa haya sido su intención, probablemente sólo quería aflojar la presión americana sobre su gobierno. Kol hakvod a Barack Obama, parece que la presión de su administración sí da sus frutos. Sea por el motivo que sea, Netanyahu está otra vez en aprietos, evitar la reanudación de la construcción con su actual coalición de gobierno derechista no va a ser sencillo.

El proceso de paz es sumamente riesgoso. No solamente por los intentos de impulsar una ola de violencia en medio de las negociaciones para evitar que triunfen. Si las negociaciones se estacan de nuevo, con o sin boicot de Hamás, también es muy posible que estalle de nuevo la violencia. Recordemos que la Segunda Intifada comenzó poco después del fracaso de las negociaciones del año 2000 en Camp David entre Ehud Barak y Yasser Arafat. Y a pesar del espantoso riesgo, Netnayhau hizo bien en retomar el proceso (tampoco es que tuviera mucho margen de elección), todo gobierno israelí sea de izquierda o de derecha, está en la obligación de intentar poner fin al conflicto.

En fin, espero que sí tengamos un año de paz. El año que viene en Jerusalén repartida, capital de Israel y de Palestina. Shnat shalom y shaná tová u metuká para todos. Yo por mi parte no sé si tendré un año dulce, pero planeo empezarlo bien jugoso y quizás un poco grasiento con unas buenas porciones de carne uruguaya. En breve estoy por allá de visita y planeo subir de peso.

lunes, 28 de junio de 2010

Dos judíos, tres colores

En los meses que precedieron al Plan de Desconexión de Gaza consumado por el gobierno de Ariel Sharon en Setiembre del 2005, se podía ver por todas partes gente con cintas de color naranja atadas a la muñeca, colgando del bolso o del espejo del auto. Ese fue uno de los métodos más simples y efectivos utilizado por los opositores al plan, para manifestar un rechazo multitudinario y omnipresente al desalojo de los ocho mil judíos que residían en Gaza. El éxito de los "ktumim" (anaranjados) llegó a tal grado, que en aquella época uno no podía salir a la calle con una prenda de vestir color naranja sin manifestarse políticamente. Han pasado casi cinco años, pero hasta el día de hoy hay personas, aunque menos, que siguen llevando la cinta naranja, uno ya puede volver a vestir la casaca de la selección holandesa.

En respuesta a las cintas naranjas aparecieron las cintas azules. Pero con las azules el mensaje ya no era tan claro. Algunos las llevaban como señal de apoyo a la itnatkut (desconexión), otros para clamar que el pueblo se mantuviera unido, sin desembocar en la violencia interna como consecuencia de la gran tensión social suscitada por el plan. Incluso se podían ver personas que llevaban al mismo tiempo la cinta naranja y la azul: en contra de la itnatkut y a favor de mantener la unidad.

En estos días las cintas de colores han vuelto a inundar las calles, esta vez amarillas: en exigencia al gobierno para que llegue a un acuerdo de intercambio de prisioneros con Hamas y obtenga la liberación de Guilad Shalit, soldado israelí abducido a Gaza por Hamas hace cuatro años. La respuesta no se hizo esperar, quienes se oponen a la liberación de cientos de terroristas encarcelados en Israel a cambio de Shalit, lucen cintas rojas. Yo personalmente, que suelo tomar partido en todo, no me acabo de decidir. El dilema sigue siendo el mismo. Quien mejor lo ha expresado ha sido Amona Alón (escritora religiosa muy de derechas con la que no suelo coincidir en nada): el corazón está a favor y la cabeza en contra.


Es difícil explicar a alguien que lo ve desde afuera con qué intensidad vive la sociedad israelí el asunto de Guilad Shalit, la fuerte identificación emocional con su familia. A finales del 2009 parecía que Israel y Hamás estaban a punto de concretar un acuerdo, Israel liberaría a casi todos los casi mil presos que exigía Hamás, y los presos más pesados - responsables cada uno por la muerte de decenas de israelíes - en lugar de volver a Cisjordania serían exiliados a Gaza o al exterior. Por entonces me fui unos días de paseo a Barcelona, le comentaba a Alan que durante esas vacaciones me había impuesto no leer la prensa israelí, me hacía falta un poco de escapismo y no quería escuchar nada que tenga que ver con el conflicto, a menos que sea para enterarme de que liberaron a Shalit. Pero las negociaciones volvieron a fracasar y siguen estancadas desde entonces.

Después del desastre del abordaje al Marmara, Israel se ha visto obligado a levantar casi por completo el bloqueo a Gaza. Ya no se puede aplicar el bloqueo como método de presión, amenazando a Hamás de mantenerlo hasta que liberen a Shalit. Lo único que le queda a la familia es la presión popular al gobierno de Netanyahu. Netanyahu se ha gestado una imagen de gobernante indeciso y fácil de presionar, tanto desde el exterior como desde el interior. La imagen ya la arrastraba de su mandato anterior, pero la viene reforzando con una larga serie de decisiones forzadas, desde la cancelación del impuesto a las verduras hasta la cancelación del bloqueo a Gaza.


Relacionado:
* El pueblo no se olvida de Guilad Shalit
* Empezó el remate

lunes, 10 de mayo de 2010

De poco un todo 2

Súbditos sí, sionistas no.
Hace una semana una delegación de diputados árabes-israelíes viajó a Libia a encontrarse con Muammar Kadafi. Sí, el mismo Kadafi que en 1993, como protesta contra la firma de los Acuerdos de Oslo, amenazó con expulsar a los 30.000 palestinos que residían en su país. ¿A qué fueron? A promover la paz y la coexistencia entre árabes y judíos supongo que no. Kadafi declaró que él no tiene nada contra los judíos, sólo contra los sionistas. Es verdad, en eso le creo. Este partidario del panarabismo no tiene problema con los judíos que acepten someterse como dhimmi en regímenes árabes, y queden a merced de la buena voluntad del tirano de turno. Su problema es con los judíos que preferimos ser "un pueblo libre en nuestra tierra" como reza nuestro himno nacional, o en tierras robadas maliciosamente a los árabes si el lector lo prefiere. Y claro, desde que el Califa Omar la conquistó hace 1.200 años, las masacres y expulsiones de judíos en la zona fueron mucho menos frecuentes que en Europa, deberíamos estar agradecidos y rogar que nos acepten como súbditos en Libia, Marruecos, Egipto, Siria, Iraq o Yemen.

¿Acercamiento?
Ayer comenzaron las "conversaciones de acercamiento" entre Israel y la Autoridad Palestina. "Acercamiento" quiere decir que Netanyahu y Abu Mazen siguen sin mirarse ni de lejos, cada uno habla con George Mitchell, enviado de Obama a la región, y éste transmite a cada parte lo que dice la otra. Para celebrar el acontecimiento, desde Gaza renuevan el lanzamiento de misiles Grad a la zona de Ashkelón. Más tarde el gobierno de Obama anuncia que el "acercamiento" se logró luego de que Israel aceptara congelar la construcción en Jerusalén, acto seguido el gobierno de Netanyahu niega que haya accedido a dicha exigencia. Y yo me pregunto: ¿a qué nos acerca semejante acercamiento? ¿a la cantante calva? Me recuerda al chiste del político que para anunciar los grandes avances de su gestión anuncia lleno de orgullo: "hemos dado un giro de 360 grados".

Partida simultánea
Gari Kasparov, el ex-campeón mundial de ajedrez considerado el mejor jugador de todos los tiempos, llega a Israel y jugará hoy una partida simultánea contra treinta israelíes: políticos, empresarios y estudiantes. Un ajedrecista de ese calibre, aunque esté retirado hace cinco años, ponerlo a jugar con esos aficionados, qué desperdicio. Pero tendrá al menos una contrincante capaz de presentarle un buen desafío: Marsel Efroimski, campeona mundial de ajedrez femenino hasta 14 años. Y también a Natan Sharansky, presidente de la Agencia Judía, que una vez le ganó a Kasparov en una simultánea, toda una hazaña. Si de los 30 por lo menos uno le empata, ya es un logro, hagan sus apuestas. No sé qué es más probable: que le ganen los treinta o que prospere el "acercamiento" entre Netanyahu y Abu Mazen.

sábado, 6 de febrero de 2010

Abu Silla


Mahmud Abbas con George W. Bush y Ariel Sharon

Mahmud Abbas con George W. Bush y Ehud Ólmert


Se pueden decir muchas cosas malas sobre Netanyahu, varias de ellas son ciertas. Pero una cosa hay que reconocerle, desde que asumió el cargo de Primer Ministro por segunda vez hace ya casi un año, ha flexibilizado su postura frente a los palestinos tanto de palabra como sobre el terreno. De palabra ha sido el primer Primer Ministro israelí en aceptar explícitamente un Estado Palestino. Sobre el terreno ha retirado decenas de puestos de control que dificultaban la libertad de movimiento entre las distintas ciudades cisjordanas, ha congelado por diez meses la construcción en los asentamientos. Se puede decir que nada de eso es suficiente, para la creación de un estado palestino ha puesto condiciones que los palestinos no pueden aceptar, aún hay restricciones al movimiento en los territorios, el congelamiento de la construcción no es completo y en Jerusalén Este se sigue construyendo sin trabas. Cabe destacar que en lo que respecta al freno de la construcción, Netanyahu y su coalición de derechas han ido más lejos que todos sus predecesores, Rabin y Peres incluidos. Ya que no es suficiente, los palestinos deberían plantear sus demás exigencias en la mesa de negociaciones, negociaciones a las que Netanyahu no se aburre de llamar sin precondiciones y que Abu Mazen rechaza una y otra vez.

Mientras que Netanyahu se flexibiliza, Abu Mazen (Mahmud Abbas) se vuelve más intransigente y se niega siquiera a reunirse con el Primer Ministro israelí. ¿Qué tiene Netanyahu que lo hace peor que Ólmert, con quien Abu Mazen no tenía inconveniente en negociar? ¿Qué lo hace peor que el mismísimo Ariel Sharon, el lider israelí más demonizado de todos los tiempos? La clave no es Netanyahu sino la otra constante de las dos fotos, el asunto no es el cambio de gobernantes en Israel sino en EEUU. En un año de oficio, el flamante Premio Nobel de la paz, no ha conseguido ni siquiera la acción más básica que hasta el vaquero texano lograba sin tanto estorbo, sentar a palestinos e israelíes en la misma mesa. Con la asunción de Obama, creyendo tener a los norteamericanos de su parte, o esperando de ellos al menos una postura "más balanceada" que su tradicional posición pro-israelí, Abu Mazen adoptó la táctica de la silla.

Ahora su política consiste en quedarse sentado en Ramala esperando a que Obama haga su trabajo por él, en lo que se refiere a conseguir renuncias israelíes en favor de los reclamos palestinos. Y le ha dado resultado, pero sólo hasta cierto punto, menos de lo que pretendía. Cuando llegó al máximo y entendió que así no obtendría más, amagó con abandonar su silla, su puesto de Presidente de la Autoridad Palestina. Es decir, anunció que no se presentaría a las próximas elecciones, pero luego canceló las elecciones quedando de todos modos en el mismo puesto a pesar de su anunciado retiro. La amenaza que formulaba era clara, si abandona la silla probablemente pase a ocuparla otro peor, quizás algún miembro del Hamás. De esta manera, Abu Mazen puso a prueba todo el peso de su principal capital político: ser reconocido en Israel, EEUU y Europa como el menos peor de los posibles ocupantes de la silla. Así todos consentimos que se quede allí sentado sin hacer nada, con tal de que sea él y no otro. Y yo me pregunto ¿tan terrible sería si cumpliera sus amenazas y se fuera? ¿No hay ningún posible sustituto realmente comprometido a lograr la paz y sacar a su pueblo de la miseria? ¿Es eso lo más que se puede esperar de los palestinos, un líder cuya única cualidad es ser "menos peor" que otros?

Los gobiernos en Israel van cambiando incluso con demasiada frecuencia, cambian también en EEUU, cambian en Europa, en Rusia. Pero en más de 60 años hay un elemento del conflicto que no ha cambiado, la negativa palestina a toda propuesta (también cambiantes) de un estado propio que viva en paz con el estado judío, lo rechazaron en el '47, lo rechazó Arafat en el 2000 y lo rechazó Abu "el menos peor" Mazen en el 2008.

martes, 30 de junio de 2009

Merci Monsieur Sarkozy

Netanyahu quiere negociar con los norteamericanos el tema del fin de la construcción en los asentamientos. Quiere conseguir que los norteamericanos le den permiso para concluir las obras que ya están por la mitad. ¿A quién envía para negociar? A Ehud Barak. Cuando hay que tratar con el gobierno de Egipto ¿a quién envía Netanyahu? A Ehud Barak. ¿Pero cómo, Ehud Barak no era el Ministro de Defensa? ¿El encargado de las relaciones exteriores no era un tal Avigdor Lieberman?

Lieberman no está habilitado para tratar con los egipcios, después de haber insultado al Presidente Mubarak (mucho antes de las últimas elecciones), enviarlo al Cairo o al Sharm El-Sheik es una bofetada a su gobierno, todo lo contrario a un acto de diplomacia. Los jordanos tampoco pueden verlo ni en foto y lo mismo se puede decir del resto del mundo árabe. Si se busca realmente obtener algo de los norteamericanos, Lieberman tampoco es de ayuda, podrá viajar a darle un apretón de manos a Hillary Clinton, pero a la hora de intentar solventar los desacuerdos políticos, quien es visto como la personificación del peor extremismo israelí no sirve, es necesario alguien que no inspire tanto rechazo.

A partir de ahora, además de no poder representar a Israel ante Estados Unidos, Egipto y Jordania, Avigdor Lieberman tampoco puede hacer su trabajo en Francia. Uno de los principales aliados de Israel en Europa, el Presidente de Francia Nicolas Sarkozy, le ha dado a entender a Benjamín Netanyahu en forma muy gráfica, que cada vez que escucha a Avigdor Lieberman le da ganas de arrancarse los pelos. A este ritmo, en pocos meses más, en la práctica Lieberman será nuestro representante ante Micronesia e Islas Marshall como máximo, mientras que Ehud Barak va a tener una agenda cada vez más apretada. Suerte que tenemos a Sarkozy para indicarle a Netanyahu la solución obvia: deshacerse de Lieberman y reemplazarlo por Tzipi Livni.

Supongo que Bibi hubiera preferido que Sarkozy le ofreciera deshacerse de Sara Netanyahu y reemplazarla por Carla Bruni. Pero que le vamo a hacer, todo no se puede, debería aceptar la oferta actual, aunque no tanto como con Bruni, los israelíes también saldríamos ganando.

martes, 16 de junio de 2009

Coraje y honestidad de ambas partes

En el post anterior comentaba que a pesar de mis objeciones ante el discurso de Netanyahu en Bar Ilán, me pareció muy valiosa la reseña histórica del conflicto palestino-israelí que expuso. Destaca algunos puntos imprescindibles para entender la raíz del conflicto. Me gustó tanto que me tomé la molestia de traducir algunos fragmentos:


En 1947 cuando fue propuesto en la ONU el plan de partición [del territorio del Mandato Británico de Palestina], en un estado judío y un estado árabe, el mundo árabe en su totalidad rechazó la resolución, mientras que la población judía la recibió con danzas de alegría. El rechazo árabe era contra un estado judío, fueran cuales fueran sus fronteras.


Quien piensa que la hostilidad continua hacia Israel es el resultado de nuestra presencia en Gaza y Cisjordania, confunde causa con consecuencia. Los ataques hacia nosotros empezaron en los años veinte del siglo pasado, se transformaron en un ataque masivo en 1948 tras la Declaración de Independencia, continuaron con los ataques de los fedayines en los años cincuenta y llegaron a su cima en 1967, en vísperas de la Guerra de los Seis Días, con el intento de atar un lazo asfixiante al rededor del cuello de Israel [en referencia al bloqueo marítimo por parte de Egipto, y a las movilizaciones de tropas egipcias, sirias y jordanas hacia las fronteras de Israel en todos los frentes]. Todo eso ocurrió a lo largo de casi cincuenta años antes de que ni un solo soldado israelí pusiera pie sobre Judea y Samaria.

Felizmente, Egipto y Jordania salieron de ese círculo de hostilidad. La firma de los tratados de paz trajeron el fin de sus reclamos hacia Israel y el fin del conflicto con ellos, trajeron la paz. Lamentablemente, ese no es el caso con los palestinos. Cuanto más nos acercamos nosotros a un acuerdo de paz, más se alejan ellos. Vuelven a exponer reclamos incompatibles con el deseo de acabar con el conflicto.

Muchos nos dicen que la retirada es la clave para la paz con los palestinos. Y efectivamente, nos hemos retirado. Pero el hecho es que cada retirada nuestra fue correspondida con grandes olas de atentados suicidas y miles de misiles. Intentamos retiradas acordadas y retiradas unilaterales, retiradas parciales y retiradas completas. En el año 2000
[bajo Ehud Barak] y de nuevo el año pasado [bajo Ehud Ólmert], Israel ofreció una retirada casi completa a cambio del fin del conflicto, ambas veces la oferta fue rechazada. Nos retiramos de la Franja de Gaza hasta el último centímetro, desmantelamos decenas de asentamientos y arrancamos a miles de israelíes de sus casas, y recibimos a cambio una lluvia de misiles sobre nuestras ciudades, nuestros poblados y nuestros hijos. La afirmación de que la retirada traerá la paz con los palestinos, o al menos la acercará, hasta el día de hoy no ha aprobado la prueba del pasaje de la teoría a la realidad. [...]

Incluso los moderados de entre los palestinos, lamentablemente hasta ahora no están dispuestos a decir las cosas simples: el Estado de Israel es el estado nacional del pueblo judío y seguirá siéndolo. Para que podamos alcanzar la paz, es necesario coraje y honestidad de ambas partes, y no sólo del lado israelí. Es necesario que el liderazgo palestino se levante y diga con sencillez: "Basta de conflicto: reconocemos el derecho del pueblo judío a un estado propio en esta tierra, y viviremos al lado vuestro en una paz verdadera."

Hasta aquí Netanyahu tiene razón, no toda la razón, pero buena parte. El problema es que, como diría Ben Caspit, la paz no se hace con demostraciones de razón sino con demostraciones de generosidad. O como dice el dicho: "a veces más vale ser inteligente que tener la razón". Con dos partes más empeñadas en demostrar que tienen la razón que en buscar una verdadera vía para solucionar el conflicto, no vamos a llegar muy lejos. Lo de "exponer reclamos incompatibles con el deseo de acabar con el conflicto", se aplica a Netanyahu también.

domingo, 14 de junio de 2009

El discurso del equilibrista

Hoy en la Universidad de Bar-Ilán Netanyahu pronunció lo que una semana antes anunció como "el discurso de su vida". En la introducción al discurso, como es costumbre, habló del transfondo histórico del conflicto palestino-israelí, refiriéndose a la historia del pueblo judío, del sionismo, del Estado de Israel y del proceso de paz. La reseña histórica, si bien no fue imparcial, sí fue honesta y realista, lo cual a mi modo de ver hace que contraste con los disparates históricos que emitió Barack Obama en su reciente discurso en el Cairo. Obama podría tomar nota, se puede hablar de paz y compromisos sin necesidad de inventarse una Historia alternativa. A los interesados en comprender el conflicto les recomiendo que le den una leída al discurso completo. Pero por esta vez no quiero detenerme en la introducción, ni en los garabatos retóricos del discurso, prefiero señalar cuales fueron en concreto las posturas expuestas:

Sobre el proceso de paz:
1. Netanyahu se declara dispuesto a renovar las conversaciones de paz con los líderes palestinos moderados, en forma inmediata y sin precondiciones.
2. Netanyahu se dice dispuesto a juntarse con los líderes árabes tanto en Rihad, Damasco y Beirut, como en Jerusalén.
3. Uno de los componentes fundamentales del proceso de paz es el desarrollo económico local y regional. Netanyahu convoca a los empresarios árabes a invertir en emprendimientos en los territorios palestinos que generen empleos y prosperidad. La "paz económica" es un complemento de la paz y no un sustituto.
4. Hamás no formará parte de las negociaciones.

Sobre el estado palestino:
Netanyahu por primera vez en su carrera acepta en forma explícita la creación de un Estado Palestino, pero le antepone dos precondiciones:
1. Los palestinos deberán reconocer al Estado de Israel como el Estado Nacional del Pueblo Judío.
2. El estado palestino será un estado demilitarizado: no podrá tener ejército propio, no podrá pactar alianzas militares, ni tendrá control sobre su espacio aéreo. Se establecerán mecanismos efectivos para impedir el contrabando de armas y evitar que el estado palestino se transformé en una plataforma de ataques a Israel.

Sobre los asentamientos:
1. Israel no construirá nuevos asentamientos ni expandirá el territorio que ocupan los asentamientos existentes.
2. Israel seguirá construyendo dentro de los límites del terreno que ya ocupan los asentamientos existentes.

Sobre Jerusalén:
Jerusalén seguirá unificada bajo soberanía israelí con libertad de culto para todas las religiones.

Sobre los refugiados:
La solución al problema de los refugiados palestinos de la Guerra del 48 se hallará en el territorio palestino y no dentro de las fronteras del Estado de Israel.

Siguiendo las primeras reacciones parece ser que el discurso ha sido bien recibido dentro de Israel. Parece ser que cuenta con el visto bueno de Kadima, Avodá y el ala moderada del Likud. Desde Meretz se lo ve como un adelanto positivo aunque insuficiente, para los miembros más derechistas del Likud el discurso fue negativo pero se mantuvo dentro de los límites que pueden soportar. Lograr una aceptación tan amplia entre sectores tan alejados es todo una hazaña de equilibrista, sólo quedan afuera algunos sectores de la ultra-derecha y los partidos árabes. Hay que ver qué dice la administración Obama, probablemente la reacción norteamericana también oscile entre un "bueno pero insuficiente" a "malo pero no tanto". Lograr contentar a los norteamericanos sin perder a su coalición de derechas, es el mayor éxito al que Netanyahu puede aspirar.

Yo me encuentro entre los que definirían al discurso como "positivo pero insuficiente". Mi principal desacuerdo es sobre el tema de Jerusalén, opino que hay que ceder la parte este de Jerusalén a los palestinos. En cuanto a las precondiciones para aceptar la creación del estado palestino, me parece razonable lo planteado por Netanyahu, pero me parece que ese debería ser el punto de llegada y no el punto de partida, colocado como precondición es difícil que se abra el diálogo en la práctica. Además de aquello que dijo, quedan abiertas las interrogatorias sobre aquello que omitió, ¿cuáles son los pasos concretos que hay que dar para pasar del dicho al hecho? ¿qué fronteras tendrá el estado palestino desmilitarizado? ¿volveremos a las fronteras del '67? ¿que ocurrirá con la verja de separación?

Mi primera impresión es que con este discurso Netanyahu logra hábilmente dejar la pelota en la cancha de los palestinos. Saeb Erakat del Fatah, ya se ha apresurado a anunciar que ningún palestino aceptará las condiciones de Netanyhau para la creación de un estado palestino ni en mil años. Le creo, los antecedentes lo confirman, en 61 años ya rechazaron tres veces ofertas muchísimo más generosas.

jueves, 19 de febrero de 2009

Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel

Entre hoy y ayer, los líderes de cada uno de los doce partidos elegidos para conformar el parlamento, se encontraron por separado con el Presidente Shimon Peres y le informaron a que candidato recomiendan para que Peres designe como Primer Ministro. Netanyahu obtuvo el apoyo de seis partidos que juntos suman 65 parlamentarios de un total de 120: el Likud que es su propio partido, dos partidos ultraortodoxos y tres partidos de ultraderecha. Kadima, con sus 28 escaños, fue el único en recomendar a Tzipi Livni. Avodá, Meretz y los partidos árabes se abstuvieron. Aunque Kadima obtuvo en las elecciones un escaño más que el Likud, ante esta situación es casi seguro que mañana, o a más tardar el domingo, Shimon Peres le encomiende a Netanyahu formar el nuevo gobierno.


Antes de que algún apresurado salga corriendo a actualizar la wikipedia, valga aclarar que esto no covierte a Netanyahu en Primer Ministro de forma automática. Primero tiene que tener éxito formando la coalición de gobierno, para lo cual dispone de 30 días y la posibilidad de alargue de otros 14. Si no lo consigue, Peres puede darle la oportunidad de intentarlo a otro o llamar de nuevo a elecciones. Conviene recordar que tras la renuncia de Ehud Ólmert en septiembre, Peres ya le había encomendado a Livni la tarea de formar gobierno, pero Livni no lo consiguió y por eso se adelantaron las elecciones, que de otro modo tendrían que haberse llevado a cabo dentro de un año.

Uno de los motivos de peso que hizo que mi voto terminara por inclinarse hacia Meretz y no hacia alguna de las otras opciones entre las que dudaba hasta hace un par de meses, fue la firme promesa electoral de que Meretz no formaría parte de ninguna coalición de gobierno con Netanyahu a la cabeza. Y sin embargo, tanto el desplome de Meretz y la izquierda israelí como el alzamiento de Netanyahu y la derecha me resultan muy comprensibles, sobre todo si se piensa en los antecedentes. En 1996, parecía que aquel año Shimon Peres de Avodá ya tenía las elecciones ganadas, y no había nada que Benjamín Netanyahu y el Likud pudieran hacer para remontar. La mayor parte de la sociedad israelí, aún en pleno estado de shock por el asesinato del Primer Ministro Isaac Rabin (noviembre del 1995), quería ver a Peres continuar el proceso de paz que los dos juntos habían puesto en marcha. Pero a menos de dos meses de las elecciones, una ola de atentados suicidas perpetrada por terroristas del Hamás, dejó decenas de civiles israelíes muertos en pocas semanas. Como consecuencia inmediata, las ilusiones pacifistas se hicieron añicos, la sociedad israelí dio un giro brusco y repentino hacia la derecha y Netanyahu ganó las elecciones por un margen estrecho. Fue Primer Ministro hasta que su gobierno cayó en 1999.

Esta vuelta Hamás no esperó al último momento, lleva tres años haciendo campaña por Netanyahu. En agosto del 2005, a una semana de que Ariel Sharón pusiera en práctica el plan de retirada unilateral de la franja de Gaza, Netanyahu renunció a su puesto de Ministro de Economía a modo de protesta. Como Ministro de Economía ya había destinado los fondos para el plan, y como parlamentario ya había votado a favor de algunas partes del plan en más de una ocación. Si entonces hubiese sido más constante y coherente en su lucha contra el plan, quizás su partido hoy tendría 10 bancas más. Pero lo cierto es que aunque algo tarde, se opuso, salió a declarar que como concecuencia de la retirada los cohetes de Hamás aumentarían su rango hasta alcanzar las ciudades de Ashkelón y Ashdod. Confieso que yo no me tomé en serio sus palabras, las descarté como el alarmismo y la demagogia de un político dispuesto a vender hasta a su propia madre con tal de llegar al poder. Pero Hamás se encargó de que las palabras de Netanyahu se transformaran en una profesía cumplida.

Aún así, parece mentira que tras haber llevado al Likud a la mayor derrota de su historia en las elecciones pasadas (2006), Netanyahu vuelva a recuperar su liderazgo. Es que en la política israelí nadie muere hasta que muere, Rabin, Peres y Sharón también retornaron al podio años después de que sus carreras fueran dadas por fallecidas en forma prematura. Hoy nadie se atreve a descartar que algún día también se levanten de los escombros Ehud Barak o Ehud Ólmert. Incluso Sharón, si despertara del coma cerebral en el que está sumido desde hace tres años y todavía le quedaran tres neuronas sanas, ganaría por mayoría absoluta.

jueves, 12 de febrero de 2009

Bar Rafaeli, Primer Ministro de Israel

A dos días de las elecciones nacionales en Israel, aún no está claro quién será el próximo Primer Ministro. Tzipi Livni de Kadima y Benjamín Netanyahu del Likud, han llegado a una complicada especie de empate. Shimon Peres, el presidente, es quien tiene la potestad de decidir cuál de los dos será el primero en tener la oportunidad de intentar formar su coalición de gobierno y eregirse en Primer Ministro. Desde este espacio aprovecho para hacer una petición pública al honorable presidente: Shimon, no queremos a Bibi ni a Tzipi, ¡queremos a Bar Rafaeli!


Netanyahu y Livni sumados no alcanzaraon el 50% de los votos (el otro 50% queda repartido entre nada menos que 10 partidos chicos distintos). En realidad recibieron mucho menos que el 50% del total del electorado, si se tiene en cuenta que el porcentaje de ciudadanos que efectivamente llegaron a las urnas y y emitieron su voto fue algo menor al 70%. Bar Rafaeli, en cambio, es la ganadara absoluta e indisputable de su puesto en la portada de la edición de trajes de baño 2009 de la revista Sports Illustrated, relegando sin dificultad a las páginas interiores a todas sus rivales, incluídas la eslovaca Daniela Hantuchova, la francesa Tatiana Golovin y la rusa María Kirilenko. En Israel, ella sola tiene el apoyo incondicional de cerca del 90% de los hombres y algo más del 10% de las mujeres, de todas las religiones, grupos étnicos y corrientes políticas.

Mi única preocupación es que tú, Shimon, con tus más de 85 años ya no estés en condiciones de reconocer las aptitudes políticas de la despampanante modelo. Recuerda Shimon, hace más de seis guerras atrás, tú también eras jóven, tú también creías en un país mejor y más bello. Piensa en la época en la que ordeñabas las vacas del kibutz, dime si tu producción de lácteos no hubiera aumentado si en lugar de a Golda Meir, hubieses tenido a la abuela de Bar como compañera del partido. La economía de Israel exige una persona que sepa sacar delantera en estos tiempos de crisis. ¿Y que hay de nuestras vapuleadas relaciones exteriores? Sólo Bar es capaz de hacer olvidar a los líderes del mundo los últimos acontecimientos. Yo por ejemplo, cada vez que la veo en bikini me olvido hasta de como me llamo.


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* Excitando Israel

martes, 10 de febrero de 2009

Resultados de las elecciones 2009

Hace media hora se cerraron las urnas y los tres principales canales de televisión israelíes publicaron los resultados de las encuestas a boca de urna. Todavía hay que esperar por lo menos hasta mañana a la mañana para recibir los resultados reales, pero cabe suponer que la diferencia con las encuestas no serán mayor a una o dos bancas más o menos para cada uno de los partidos. Teniendo en cuenta lo ajustado de los resultados, esas pequeñas diferencias pueden definir quién será el próximo Primer Ministro de Israel.

Por ahora, los escaños se reparten de la siguiente manera:
1. Kadima (centro): 29-30
2. Likud (derecha): 27-28
3. Israel Beiteinu (ultranacionalistas laicos): 15
4. Avodá (centro-izquierda): 13
5. Shas (ultraortodoxos sefaradíes): 9-10
6. Iaadut Hatorá (ultraortodoxos ashkenazíes): 5
7. Meretz (izquierda): 4
Tres partidos árabes sumados: 9-10
Otros dos partidos de ultraderecha: 6-7

Aún si se confirman estos resultados no está claro quién será el Primer Ministro. Esta situación no tiene precedentes en la historia de Israel, por primera vez no coincide la identidad del mayor partido con la del partido mejor posicionado para formar gobierno. Si bien Kadima es el partido que obtuvo más votos, el Likud es el que tiene las mayores posibilidades de lograr una coalición de gobierno, debido a que sumando a los partidos de derechas se obtienen más escaños (63-64) que con los partidos de centro e izquierda (56-57). La decisión de a quién darle la primera oportunidad de formar gobierno queda en manos del Presidente, Shimón Peres. Cabe destacar que antes de las elecciones, tras la renuncia de Ehud Ólmert, Peres ya le había encomendado a la líder de Kadima, Tzipi Livni, la tarea de formar gobierno, pero Livni no lo consiguió y por eso se adelantaron las elecciones que de otro modo tendrían que haberse llevado a cabo dentro de un año.

La gran sorpresa de estas elecciones es el partido Israel Beiteinu de Avigdor Lieberman, que con su mensaje de odio racista en contra de los ciudadanos árabes israelíes, logró colocarse en el tercer puesto. La gran derrota la sufrió Avodá, el partido cuyos líderes fundaron el Estado de Israel y lo gobernaron durante las primeras tres décadas, recibe el peor golpe de su historia y queda en el cuarto puesto. De todos modos en la política israelí ninguna derrota es para siempre, el Likud recibió un golpe similar en las elecciones anteriores, bajando de 38 bancas a 12, y esta vuelta se recupera parcialmente. El Likud y su líder Benjamín Netanyahu por su lado, se quedan con un gusto amargo en la boca, no obtienen la victoria clara y segura que le pronosticaban las encuestas, parece que la victoria se les escapa de las manos a último momento, cuando ya casi la estaban festejando.


Actualización 23:00 hs: tanto Tzipi Livni de Kadima como Benjamín Netanyahu del Likud, afirman cada uno ser el verdadero ganador de las elecciones y el próximo Primer Ministro de Israel.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Slogans electorales

Como comentaba anteriormente, estamos en época de elecciones y no es fácil decidir a quién votar. Los distintos candidatos intentarán captar nuestra atención y ganarse nuestro apoyo por medio de sus campañas electorales. Uno de los elementos que no pueden faltar en una campaña electoral son los slogans o lemas, frases cortas y fáciles de recordar, repetidas infinidad de veces para que el potencial votante termine por asociar entre la frase y el candidato. Los slogans electorales no nos permiten saber si los candidatos son realmente aptos para ejercer el cargo al que se postulan, pero por lo menos podemos quedarnos tranquilos de que casi todos ellos son capaces de contratar buenos publicistas. Veamos algunos ejemplos:


"Sí. Nosotros podemos."
Al ver la frase escrita en hebreo con una badera de Israel de fondo, me tomó unas fracciones de segundos relacionarla con su traducción al inglés. Me quedé perplejo al notar el burdo plagio del lema electoral de Barack Obama. Pero la verdadera sorpresa vino otras fracciones de segundo más tarde, cuando noté quién lo firmaba: ¡Shas! ¿Pero qué remota relación puede haber entre el partido judío ultraortodoxo mizrají y el candidato cristiano y liberal del Partido Demócrata estadounidense? ¿Para qué cuernos necesitan los ultraortodoxos recurrir a la figura de aquel goy, cuando ya tienen a su idolatrado líder espiritual, el polémico rabino Obadia Yosef?
El mensaje de todos modos es bien claro. Nosotros, los mizrajíes - sugiere el cartel - somos como los negros en Estados Unidos, nos discriminan por motivos étnicos, pero aún así llegaremos al poder, como lo ha hecho Obama. El slogan no está dirigido a los ultrortodoxos que los van a votar de todos modos, sino que intenta llegar a otros mizrajíes menos observantes. (Véase también: Optimismo en Israel por la victoria de Obama.)

"Barak no es simpático". "Barak no es agradable". "Barak no está de moda".
En Avodá decidieron apostar por la psicología inversa. La popularidad de Ehud Barak ha bajado tanto y el rechazo que siente el público es tan alto y está tan generalizado, que tuvieron que tomar medidas drásticas. Todavía no sé que pensar, si se trata de una estrategia y brillante y osada, o un patético acto de desesperación. La idea es que los transeúntes que ven la cara de Barak con una de esas inscripciones, dejen salir afuera ese rechazo y se pregunten que cosas Barak sí es. Una o dos semanas después que esos slogans salieron al aire, llegó la respuesta: "Barak no es simpático. Es un líder". En algo tienen razón, un líder que le miente a su electorado no resulta muy simpático ni agradable. Mejor que no se ponga de moda.

"Juntos venceremos".
La verdad es que me resulta difícil digerir esta frase acompañada de la caripela del señor Benjamín "Bibi" Netanyahu. Me pregunto yo junto a quién ¿Junto a las madres de familias uniparentales a quienes quitó los subsidios? ¿Junto a los ancianos cuyos fondos para la jubilación privatizó y ahora están por perder sus pensiones? ¿Junto a las miles de familias que empujó a la pobreza? ¿Tal vez junto a la clase media que ayudó a mermar? ¿O quizás junto a Moshé Feiglin y los demás miembros de la extrema derecha que han logrado colarse en su partido?


Bueno, eso es todo por está vez, puede que más adelante comente algunos slogans más.

lunes, 25 de agosto de 2008

Candidatos a reemplazar a Ólmert: Introducción

Introducción: ¿coalición de gobierno o elecciones nacionales adelantadas?

A finales del mes pasado Ehud Ólmert anunció que tras las elecciones internas de su partido Kadima, a realizarse el 17 de septiembre, presentará su renuncia como Primer Ministro.

¿Cómo será sustituido el Primer Ministro? Existen dos opciones. Primera opción: sustitución del Primer Ministro sin elecciones generales adelantadas. El que salga electo líder de Kadima mantiene la actual coalición de gobierno o se forma una nueva, gobierna hasta las elecciones regulares en marzo del 2010 (suponiendo que a diferencia de Ólmert, el nuevo sí logre mantenerse en el poder hasta el fin del período sin ser reemplazado a su vez). Una variante menos probable de esta opción: el líder de Kadima no logra formar una coalición de gobierno, en su lugar lo consigue el líder de Avoda o el del Likud. Segunda opción: elecciones anticipadas a fin de año o comienzos del 2009, Ólmert mismo o algún suplente seguirían de Primer Ministro hata entonces.

El próximo líder de Kadima tiene posibilidades de ser confirmado como Primer Ministro en pocas semanas (primera opción). Si no lo logra, sería uno de los principales candidatos a Primer Ministro en unos pocos meses (opción segunda), junto al de Avodá y el del Likud.

Principales candidatos de Kadima:
  • Tzipi Livni. Actual Ministra de Relaciones Exteriores. Según las encuestas, más popular que Mofaz y Barak, menos que Netanyahu.
  • Shaul Mofaz. Anteriormente Comandante en Jefe del Ejército, Ministro de Defensa. Actual Ministro de Transporte. Menos popular que Livni dentro y fuera de Kadima, pero sus partidarios están mejor organizados, tiene posibilidades en las internas de Kadima, no tantas en las nacionales.
Candidato de Avodá:
  • Ehud Barak. Primer Ministro 1999 - 2001. Actual Ministro de Defensa. Teme perder ante Netaniahu y quedar fuera del gobierno. Prefiere que Ólmert sea reemplazado por otro de Kadima sin que se adelanten las elecciones.
Candidato del Likud:
  • Benjamín Netaniahu. Primer Ministro 1996 - 1999. Actual líder de la oposición parlamentaria. El favorito según las encuestas en caso de elecciones nacionales adelantadas.