
El domingo comenzó la festividad de
Jánuca (o
Hanukkah según la grafía inglesa) que dura ocho días. Se celebra la victoria de la
Revuelta de los Macabeos sobre el
imperio griego-seleucida de
Antíoco IV allá por el 164 A.E.C. Jánuca significa literalmente "inauguración", y se refiere a la purificación y reapertura del Templo de Jerusalén que había sido transformado por los griegos en un templo pagano. Cuenta la leyenda que en el templo profanado no quedaba casi aceite, sólo un pequeño recipiente a punto de acabarse que no alcanzaría para ensencer la
Menorá, el gran candelabro ritual de siete brazos. Milagrosamente, el aceite alcanzó para prender la Mernorá ocho días seguidos, por eso la festividad dura ocho días, cada día se ensciende una vela en la
Januquiá (candelabro de nueve velas, una por cada día y la novena para enscender a las demás) y también se conoce a la festividad como
"la fiesta de las candelarias".
Hay muchas aspectos interesantes de Jánuca que vale la pena comentar. La visión sionista de Jánuca que resalta la lucha de los macabeos en inferioridad numérica, hasta lograr establecer el segundo período de de soberanía judía sobre la Tierra de Israel (el actual Estado de Israel es el tercero). La relación entre Januca y el deporte israelí, mediante todos aquellos equipos deportivos que adoptaron el nombre "Macabi" tomado de los líderes de la revuelta y que hoy transforman cualquier victoria o derrota contra Grecia en especialmente simbólica, siendo el más renombrado el équipo de baloncesto
Macabi Tel Aviv, varias veces campeón de Europa. La relación entre Janucá y Navidad, no es del todo casual que caigan más o menos en las mismas fechas (varía según el año, por las diferencias entre el
calendario gregoriano y el
calendario hebreo).
Pero lo cierto es que cuando pienso en Jánuca lo primero que se me viene a la cabeza poco tiene que ver con
Matitiau Macabeo, el entrenador
Pini Guershom o el
Holiday Armadillo. La única relación que encuentro entre las típicas
sufganiot que es costumbre deborar en Jánuca y el milagro del cántaro de aceite, es que con un poco de aceite una sola
sufganiá puede provocarme una indigestión que dure ocho días, lo cual no impedriá que por esta semana las siga engullendo en cantidades que volverían diabético a un Mamut. Se trata de una comida similar a las dognuhts o rosquillas como las que se pueden ver en la imagen, cuya receta podemos encontrar en el
blog de cocina judía.
Según la uncyclopedia todas las fiestas judías se reducen a tres principios básicos:
1. Ellos intentaron matarnos
2. Ellos no lo consiguieron
3. ¡Comamos!
Como todos los años, seguiré demostando mi fe inquebrantable cumpliendo con el principio número 3 aún cuando mi sistema digestivo se resista.
Feliz Jánuca y feliz Navidad para todos los lectores. Buen provecho.