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sábado, 26 de diciembre de 2009

Final destination 2

Taxi a la estación del tren de Ashkelón. Tren hasta la estación Haganá en Tel Aviv, cambio de tren y continuación hasta el Aeropuerto Internacional Ben-Gurión. Vuelo de Arkía al Aeropuero El Prat de Barcelona. Ómnibus "Aerobus" hasta la Plaza Cataluña. A pie hasta el Backpackers Hostel. Dejo las mochilas y me doy una ducha rápida. A pie hasta la Rambla.

12 horas de viaje por tierra y aire. Destino final: Nochebuena de paella, chorizitos y sangría.



¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!
¡¡Feliç Nadal i Prospero Any Nou!!

Relacionado:
* Final destination

viernes, 30 de octubre de 2009

Final destination

Taxi hasta la estación del tren Beer-Sheva centro. Tren hasta la ciudad de Lod. Fuera de la estación me para la policía, comprueba que no cargo narcóticos en mis maletas y me deja continuar. Taxi hasta el Aeropuerto Interancional Ben-Gurión de Tel Aviv (en aquel entonces la línea ferroviaria que llega directo hasta el aeropuerto aún no estaba terminada). En la entrada me detiene el personal de seguridad del aeropuerto y comprueba que no llevo explosivos. Vuelo de El-Al a Barcelona. Vuelo de Iberia al Aeropuerto de Barajas, Madrid. Cambio de avión, vuelo de Iberia al Aeropuerto de Ezeiza, Buenos Aires (en esa fecha no quedaban lugares disponibles en los vuelos de Madrid a Montevideo). Remís Manuel Tienda León hasta el puerto de Buenos Aires. Barco Buquebús hasta Colonia del Sacramento, República Oriental del Uruguay. Abordo del barco me compro un sandwich de salame y queso cuyo glorioso sabor casi me hace llorar de la emoción, salame de verdad y no esa imitación trucha hecha de pavo que se vende en Israel.

Ómnibus hasta la Terminal Tres Cruces, Montevideo. Allí me espera mi amigo Diego con su automóvil, luego del emotivo reencuentro me pregunta si quiero ir a descansar y dejar las maletas. Rápidamente lo saco de su error, primero lo primero, en auto a La Pasiva de Rivera y Soca.

Más de 24 horas de viaje por tierra, aire y mar. Destino final: chivito canadiense al pan.

Como el de la foto, pero con más muzarela y sin morrón. Imagen tomada del blog Se hace camino al andar.

Este post va dedicado a JFK. Buen viaje y buen provecho.

viernes, 17 de abril de 2009

Qué hacer con la matzá sobrante

La matzá, también llamada pan ácimo, es una especie de galleta hecha de pan sin levadura que se acostumbra comer durante Pésaj (pascua judía). La matzá se come para conmemorar el relato bíblico del éxodo de Egipto, según la biblia los hebreos al huir de Egipto tenían tanta prisa que no les dio el tiempo para levar el pan. Durante la semana de Pésaj está prohibido comer pan levado y en la noche del Seder de Pésaj (ceremonia que los cristianos conocen a través de la Última Cena de Jesús) es mitzvá (mandamiento religioso) comer matzá.

En Israel la Matzá es muy barata y suele venderse en paquetes de un kilo o más. Como consecuencia, se suelen generar excedentes y al terminar la semana de Pésaj hay que eliminarlos. En el video que les dejo a continuación se proponen algunos métodos algo extravagantes para deshacerse de la matzá sobrante, salteándose la posibilidad más obvia: seguir comiendo aún después de Pésaj hasta que se acabe. Algunas personas muy religiosas limitan estrictamente la ingesta de matzá a la semana de Pésaj y la evitan por completo el resto del año, no estoy seguro si hay alguna ley religiosa que así lo dictamina (las hay hasta para sonarse los mocos), o si simplemente buscan remarcar el lazo de la matzá como parte integral de la festividad. Pero lo cierto es que tanto los religiosos como los laicos tenemos todos un excelente motivo para rechazar la matzá después de Pésaj y es que la Matzá no tiene gusto a nada. Puede quedar muy rica con queso, chocolate o dulce de leche, pero con una semana al año alcanza y sobra, mejor para las otras 51 semanas unos cuantos panes de pita o varias sabrosas lafas.

Pésaj terminó hace dos días y por suerte este año a esta altura sólo me quedan dos kilos. Veamos qué me aconseja hacer con ellos la encantadora Michelle Citrin:

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Esta semana toca engordar


El domingo comenzó la festividad de Jánuca (o Hanukkah según la grafía inglesa) que dura ocho días. Se celebra la victoria de la Revuelta de los Macabeos sobre el imperio griego-seleucida de Antíoco IV allá por el 164 A.E.C. Jánuca significa literalmente "inauguración", y se refiere a la purificación y reapertura del Templo de Jerusalén que había sido transformado por los griegos en un templo pagano. Cuenta la leyenda que en el templo profanado no quedaba casi aceite, sólo un pequeño recipiente a punto de acabarse que no alcanzaría para ensencer la Menorá, el gran candelabro ritual de siete brazos. Milagrosamente, el aceite alcanzó para prender la Mernorá ocho días seguidos, por eso la festividad dura ocho días, cada día se ensciende una vela en la Januquiá (candelabro de nueve velas, una por cada día y la novena para enscender a las demás) y también se conoce a la festividad como "la fiesta de las candelarias".

Hay muchas aspectos interesantes de Jánuca que vale la pena comentar. La visión sionista de Jánuca que resalta la lucha de los macabeos en inferioridad numérica, hasta lograr establecer el segundo período de de soberanía judía sobre la Tierra de Israel (el actual Estado de Israel es el tercero). La relación entre Januca y el deporte israelí, mediante todos aquellos equipos deportivos que adoptaron el nombre "Macabi" tomado de los líderes de la revuelta y que hoy transforman cualquier victoria o derrota contra Grecia en especialmente simbólica, siendo el más renombrado el équipo de baloncesto Macabi Tel Aviv, varias veces campeón de Europa. La relación entre Janucá y Navidad, no es del todo casual que caigan más o menos en las mismas fechas (varía según el año, por las diferencias entre el calendario gregoriano y el calendario hebreo).

Pero lo cierto es que cuando pienso en Jánuca lo primero que se me viene a la cabeza poco tiene que ver con Matitiau Macabeo, el entrenador Pini Guershom o el Holiday Armadillo. La única relación que encuentro entre las típicas sufganiot que es costumbre deborar en Jánuca y el milagro del cántaro de aceite, es que con un poco de aceite una sola sufganiá puede provocarme una indigestión que dure ocho días, lo cual no impedriá que por esta semana las siga engullendo en cantidades que volverían diabético a un Mamut. Se trata de una comida similar a las dognuhts o rosquillas como las que se pueden ver en la imagen, cuya receta podemos encontrar en el blog de cocina judía.

Según la uncyclopedia todas las fiestas judías se reducen a tres principios básicos:
1. Ellos intentaron matarnos
2. Ellos no lo consiguieron
3. ¡Comamos!

Como todos los años, seguiré demostando mi fe inquebrantable cumpliendo con el principio número 3 aún cuando mi sistema digestivo se resista.

Feliz Jánuca y feliz Navidad para todos los lectores. Buen provecho.