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sábado, 26 de marzo de 2011

Ahora que todos somos periodistas

El conflicto árabe-israelí recibe una gran atención mediática mundial en forma constante. Puede quedar la falsa impresión de que se trata del conflicto más grave y más sangriento del Medio Oriente, sino de todo el mundo. Estos últimos meses, con la información que corre sobre lo que ocurre en el resto de Medio Oriente, las revueltas en Túnez, Egipto, Libia, Bahrein, Irán y Siria, es más fácil situar al conflicto árabe-israelí en general y al palestino-israelí en particular, en su justa proporción. Un conflicto grave, longevo y de difícil solución, pero uno de tantos, que afecta en forma directa sólo a una porción diminuta - tanto en territorio como en población - de lo que es el enorme Medio Oriente. No más que una gota en este océano de sangre. ¿Por qué entonces, el conflicto palestino-israelí recibe más cobertura que toda África y Asia central juntas? Por muchos motivos, todos sabemos el que quizás sea el motivo principal: la importancia religiosa y cultural para todo occidente de la zona en conflicto. Hay otro motivo bastante sencillo del que se habla menos: profesionalmente, es el conflicto más fácil de cubrir.

El reportero puede salir por la mañana a cubrir los ataques aéreos desde la frontera de Gaza o fotografiar las consecuencias del atentado en Jerusalén o la protesta en Cisjordania, para volver a la noche a dormir tranquilo y sin peligro en Tel Aviv. Así nos puede ofrecer las horribles e impactantes imágenes de la guerra corriendo un mínimo riesgo personal. Ojo, hay quienes se arriesgan y van más allá, son los menos. Han habido valientes periodistas heridos en el fuego cruzado, aún así, casi siempre corren un peligro mucho menor que en cualquier otra zona de conflicto. En Israel, si bien se han puesto raras y ocasionales trabas al trabajo periodístico, por regla general los periodistas pueden trabajar libremente, protegidos por las leyes de libertad de prensa inexistentes en los demás países de la región. Así pueden traernos las horribles e impactantes imágenes de la guerra, sin tener que estar desafiando a las autoridades constantemente (y arriesgar por ello la deportación o el pellejo), aunque éstas no siempre colaboren de buena gana. Y si no que me desmienta García Gascón, corresponsal de El Público (España), que publica pestes de Israel y los judíos día sí y día también, mientras que vive tranquilo en un barrio judío religioso de Jerusalén.

Pero ahora que el mayor flujo de información (en especial las imágenes) ya no lo recolectan directamente los periodistas profesionales, la cosa cambia. Tomemos el caso de las actuales protestas en Siria por ejemplo. En el pasado el gobierno de Assad padre, supo aplastar otras protestas masacrando a troche y moche sin que la prensa pudiera publicar casi nada al respecto, al mundo no llegaban más que fragmentos de información, lejanos ecos de lo ocurrido que no tardaban en caer en el olvido. En 1970, en 1982, periodistas que conseguían llegar a las zonas de enfrentamiento desaparecían sin dejar rastro. Hoy en día, con una cámara en cada teléfono de todo hijo de vecino, las imágenes son subidas a la red y retransmitidas por Al-Jazera en cada hogar. La información antes tan fácilmente silenciada, llega en menos de lo que canta un gallo a todo el país y el mundo. Hasta que como Mubarak, Assad hijo corte internet y Al-Jazera ya será demasiado tarde, lo que empezó como una pequeña protesta local ahora es el pueblo que se le viene encima.

Es importante notar que los periodistas profesionales siguen manteniendo un rol muy influyente como intermediarios. En los países árabes con un alto nivel de analfabetismo y un bajo porcentaje de acceso a internet, la información aunque recolectada por internet, alcanza su mayor difusión masiva por la vieja y querida televisión, no por las redes sociales. Y también en los países donde dentro de poco habrá más cuentas de facbook y twitter que habitantes, en las redes sociales difundimos sobre todo lo que encontramos en la prensa profesional. Sin caer en el error de restarle importancia a los profesionales, las consecuencias de los cambios tecnológicos en los medios masivos de comunicación para el periodismo son fascinantes. Ahora que todos y en todas partes somos periodistas, contamos con mucha más información sobre lugares y eventos antes inaccesibles, no sólo sobre aquellos que es más fácil y cómodo cubrir.

sábado, 12 de marzo de 2011

A sangre fría

A sangre fría (1966) es la gran obra maestra del genial escritor norteamericano Truman Capote. Basada en hechos reales que Capote investigó durante años como parte de su trabajo periodístico, cuenta la historia de dos hombres que a fines de los años cincuenta en una zona rural de Estados Unidos, entran a la casa de una familia para robar, no encuentran nada de valor, pero igual matan uno por uno al padre, la madre, el hijo y la hija. Los asesinos son atrapados, encarcelados y condenados a la pena de muerte. El periodista que los entrevista mientras esperan que se cumpla su sentencia nos describe a uno de ellos como un hombre perverso, sádico y sin escrúpulos, al otro como un hombre sensible que ha tenido una infancia difícil y se encontró acorralado por las circunstancias.

Esta mañana desayuné con una noticia que me recordó el comienzo del libro de Capote por su escalofriante parecido. Dos terroristas entraron por la noche al asentamiento de Itamar y mataron a puñaladas a los dos padres, a dos niños de 11 y 3 años y a un bebé de pocos meses. Al parecer se saltearon una de las habitaciones, de donde se escapó la hermana mayor de 12 años rescatando a dos hermanos más pequeños.

No es la primera vez que ocurre algo así, ya me imagino el desenlace. Tzahal va a atrapar a los asesinos, van a ser juzgados y sentenciados a una cadena perpetua por cada asesinato sin posibilidad de reducir su condena. Posiblemente igual serán liberados más tarde en un intercambio de prisioneros, por prisioneros israelíes vivos o muertos. En el exterior buena parte de los interesados en el conflicto palestino-israelí ignorarán este suceso por completo, seguirán afirmando que no hay razón para ninguna medida de seguridad israelí, que todas las tomamos por un estado de miedo cobarde e injustificado que nos infunden nuestros líderes, o por el placer de joder a los palestinos. Otros nos dirán que la culpa es de la familia que se fue a vivir a los territorios, que los asesinos no son terroristas sino unos pobres desgraciados que se vieron forzados por la ocupación israelí a apuñalar niños mientras dormían (no ignorarán este caso, solamente los casos similares ocurridos dentro de la línea verde). Pero entre los suyos no los considerarán asesinos sin escrúpulos ni pobres desgraciados, sino héroes nacionales. Cuando sean liberados serán aclamados por la multitud, pronunciarán discursos públicos, recibirán medallas de honor. Véase Samir Kuntar.

sábado, 1 de mayo de 2010

Shakespeare, Chejov y Enric González

Fronteras Movedizas es un nuevo blog del periodista español Enric González publicado por Elpais.com que trata sobre el conflicto palestino-israelí. Por ahora es el único blog en español que conozco dedicado a ese tema tan acalorado, que no toma un partido claro por uno de los bandos. Algunas de sus críticas a Israel las hallo injustas y prejuiciosas, pero echando un rapido vistazo a los comentarios que le dejan los lectores, se nota que en ocaciones (menos frecuentes) también ofende y enoja a los pro-palestinos. Parece que produce el efecto del medio hostil, señal de que el blog es relativamente imparcial. Lo cual no quita que Enric González tenga su postura acerca de cómo debe resolverse el conflicto, tal como la explica en su primer post:


El escritor israelí Amos Oz dijo que existían dos tipos de solución para el conflicto: la shakespeariana y la chejoviana. En las obras de Shakespeare acaba triunfando la justicia y resplandeciendo la verdad, pero no queda vivo nadie. En las obras de Chejov los protagonistas sobreviven, condenados a lamentar sus errores y a añorar lo perdido.


La “opción Shakespeare” cuenta con muchos partidarios, especialmente entre el público. Si hubiera que preguntar confidencialmente a los actores, es decir, a los israelíes y a los palestinos, uno sospecha que se impondría la “opción Chejov”: morirse es mucho menos divertido que ejercer de palmero de la muerte.


Gozález cita en otro post al filósofo israelí Avishai Margalit que dice lo mismo con otras palabras: prefiere "just a peace over a just peace". En pensandoisrael también había expuesto la misma idea, citando a David Grossman:

"...la persona que busca justicia infinita está evadiendo las decisiones prácticas, yo no busco justicia pura, ni tampoco saldar cuentas históricas, sino más bien una vida factible, no más que imperfecta y tolerable, causando cuanto menos injusticia sea posible."

Lo triste, lo que Enric González no se atreve a admitir (Amos Oz tampoco) es que esa postura la puedes encontrar reflejada en las palabras de pensadores israelíes como David Grossman, Avishai Margalit o Amos Oz, pero no tiene ninguna resonancia entre los palestinos. González prefiere sospechar las respuestas de los actores, en lugar de escucharlas y corroborar cuán erradas están sus sospechas.

En Israel la solución shakespereana expresada en frases como "Jerusalén única, eterna e indivisible", sigue siendo la respuesta mayoritaria. Pero al menos siempre ha existido una minoría constante e influyente que no ha dejado de abogar por la solución chejoviana, minoría que con el correr de los años ha logrado que la mayoría shakespereana al menos admita la necesidad chejoviana de las "concenciones dolorosas". Ojalá que esté equivocado, ojalá Eric Gozález me demuestre lo contrario con ejemplos de intelectuales y activistas palestinos a favor de una solución chejoviana, con ejemplos de organizaciones palestinas que hagan un trabajo paralelo al de Rompiendo el Silencio que tanto admira, de Paz Ahora o de Betselem. Sencillamente no hay. Los palestinos siguen en la misma, más que buscar la paz buscan ajustar cuentas, ninguno se cuestiona el precio moral de sus propias acciones, frente al sufrimiento del enemigo sólo hay lugar para el mayor de los desprecios.


Agradecimiento: me enteré de la apertura de Fronteras Movedizas siguiendo a israeltodos en twitter.
Post relacionado: En los zapatos del otro.

viernes, 19 de marzo de 2010

Los medios y los derechos humanos

Hace un par de semanas asistí a un panel sobre el tema de los medios masivos de comunicación y los derechos humanos, evento organizado por el gremio de estudiantes de la Universidad Hebrea en el marco de la Semana de los Derechos Humanos. Los tres panelistas dijeron cosas muy interesantes:

Primero habló Nitzan Horowitz, Miembro de la Knesset por el partido Meretz, ex-periodista que estuvo a cargo de la sección de asuntos exteriores en el Canal 10. Habló de la importancia de la libertad de prensa para evitar la violación de derechos humanos. Señaló una relación directa entre el grado de atención de la prensa internacional a las zonas de conflicto y la protección de los derechos humanos en dichas zonas. Puso como ejemplo a Rwanda, cuando la prensa dejó de interesarse por lo ocurrido allí se reanudaron las masacres. Reconoció que hay una mayor atención de la prensa internacional a Israel que a otras zonas de conflicto, lo cual para él no debería ser motivo de queja. Según él las autoridades israelíes ponen trabas al trabajo de los periodistas, sobre todo a los extranjeros pero también a los locales, una peligrosa tendencia que va en aumento. Dijo que la libertad de expresión está bajo constante amenaza, aunque dio como único ejemplo un proyecto de ley que no salió, proyecto que pretendía reducir de cincuenta a cero la cantidad máxima de manifestantes que pueden salir con pancartas en espacios públicos sin tener que coordinar antes con la policía. Le pregunté si ni siquiera casos como el periodista que publicó en Suecia el libelo sobre el robo de órganos de palestinos a manos de soldados israelíes, ameritan algún tipo de restricción. Su respuesta fue que no, contra las calumnias no se puede hacer nada más que demandas a posteriori. Añadió que no es cierto que la prensa internacional tenga una tendencia anti-israelí, muestra la realidad "tal cuál es". Con eso último me decepcionó, me quedé con las ganas de contestarle que en la primera clase de "Comunicación y Periodismo" enseñan que es imposible "mostrar la realidad tal cual es", toda noticia es necesariamente editada, enmarcada, etc.

Luego habló Gadi Wolsfeld, profesor de los departamentos de "Comunicación y Periodismo" y "Ciencias Políticas". Expresó una visión muy pesimista sobre la capacidad de los medios masivos de influir en favor de los derechos humanos en las democracias occidentales. Explicó que los medios se dedican a cubrir "acontecimientos" más que "procesos". Asuntos como los derechos humanos o la pobreza son procesos y por lo tanto quedan por fuera del espectro, salvo cuando se produce algún acontecimiento de valor sensacionalista. Aún en los pocos casos que una organización de derechos humanos logra captar la atención de la prensa, para a través de ella influir sobre los políticos y su toma de decisiones (ej: cancelar la deportación de niños hijos de inmigrantes ilegales), esa atención dura un tiempo muy limitado. Los periódicos más serios que no mezclan información y entretenimiento, que se dedican a esos procesos en profundidad y no sólo como sensacionalismo, pierden lectores y se les hace difícil (cuando no imposible) subsistir económicamente. Tampoco las nuevas tecnologías son de gran ayuda, la televisión y la prensa impresa siguen siendo los medios masivos que influyen sobre los políticos, los miembros de la Knesset no se dedican a leer la blogosfera. Horowitz acotó que si bien es cierto que él no suele leer blogs, la internet facilita el activismo político, utiliza Facebook, Twitter y demás para convocar a sus seguidores a actos y manifestaciones en forma rápida y efectiva, cosa que en otra época no era posible sin emplear en ello importantes recursos económicos.

Por último habló Elisheva Milikovsky, asistente social y activista por los derechos de los refugiados en Israel del genocidio en Sudán. Contó como la amplia cobertura mediática que recibieron sus actividades, despertó la simpatía de la opinión pública y ayudó a conseguir mejoras en las condiciones de los refugiados y el trato que reciben de las autoridades. Al mismo tiempo, acusó a los medios de propagar prejuicios y calumnias contra los refugiados, reproduciendo en forma poco profesional informes falsos sobre los porcentajes de portadores de enfermedades venéreas y la cantidad de refugiados esperando a entrar desde Egipto.

miércoles, 26 de agosto de 2009

El viento amarillo

David Grossman es uno de los escritores israelíes más aclamados. Es también reconocido como activista por la paz y se lo suele identificar con la izquierda israelí. Además de sus obras de ficción, ha publicado libros de análisis sobre el conflicto palestino-israelí. En 1987, poco antes de que estallara la Primera Intifada, salió a la luz "El viento amarillo", una colección de textos en los que recolecta sus impresiones y reflexiones surgidas a partir de siete semanas de recorridos por la Cisjordania ocupada.

La mayor parte de los textos rondan en torno a las entrevistas realizadas en dichos recorridos, Grossman entrevista a maestras de preescolares en un campamento de refugiados, a una abogada de palestinos acusados de terrorismo en cortes militares, profesores y estudiantes universitarios en Belén, palestinos que trabajan y viven clandestinamente en Tel Aviv, el padre de un terrorista cuya casa fue derribada, colonos judíos de los alrededores de Jerusalén, soldados que sirven en el paso fronterizo con Jordania, etc. También se incluye un relato corto sobre un oficial israelí encargado de supervisar una aldea cisjordana, y una reseña de una investigación académica sobre los sueños nocturnos de los niños en los campamentos de refugiados y en los asentamientos judíos. Una pregunta lo acompaña a lo largo de toda la obra: ¿cómo se puede hacer para detener la constante acumulación de odio entre ambas partes? En su esfuerzo por abarcar el asunto en toda su compleja ambigüedad, no emite ninguna respuesta simple y clara.

Como israelí, el libro me resultó muy difícil de digerir. Con su descripción de los horrores de la ocupación, Grossman nos pone frente a un espejo en el que no es agradable mirarse. Los palestinos tampoco salen bien parados, pero eso no es consuelo. Las circunstancias han cambiado mucho desde que el libro fue publicado, pero tanto en el prólogo a la edición de 1998 como en el epílogo a la edición del 2002 (en inglés), Grossman sostiene que en escencia la situación sigue siendo la misma (apuesto a que también diría lo mismo hoy en día).

El hecho de que el autor sea David Grossman hace que su lectura sea especialmente dolorosa. No se trata de otro de los tantos escritores que odian a Israel, sino de alguien que ama a su patria. Para quienes odian a Israel, no hay diferencia sustancial entre Grossman y el más fanático de los colonos. Grossman es indiscutiblemente sionista, defiende el derecho del pueblo judío a su propio estado, considera como legítimo el uso de la fuerza para defender a dicho estado en los momentos en que no nos dejan ninguna otra salida. Él mismo sirvió en el ejército, tanto en el serivcio obligatorio como en la reserva, su hijo de 20 años murió luchando en la Guerra del Líbano del 2006. Reconoce que la ocupación, por la que critica a Israel tan duramente, es la consecuencia de una guerra en la que los vecinos árabes intentaron destruir al país. No escribe para juzgarnos y condenarnos con regozijo, no lo mueven la hostilidad y el resentimiento hacia el país de los judíos, tampoco el sentimiento de culpa ni el automartirio, lo mueven sus valores judíos y humanistas, escribe para concientizar y prevenir a su propia gente. No se lo puede descartar como a tantos antisionistas y/o antisemitas, conviene tomarlo en serio.

Para terminar quiero dejar una frase tomada de un debate entre Grossman y un grupo de colonos, donde el primero expresa una postura con la que me identifico por completo:

"...la persona que busca justicia infinita está evadiendo las decisiones prácticas, yo no busco justicia pura, ni tampoco saldar cuentas históricas, sino más bien una vida factible, no más que imperfecta y tolerable, causando cuanto menos injusticia sea posible."


Se recomienda también:
* Discuro de David Grossman en el 11 aniversario del asesinato de Rabin. Pronunciado en noviembre del 2006, pocos meses después de la Segunda Guerra del Líbano en la que murió su hijo.
* Entrevista a David Grossman. 2003.

sábado, 23 de mayo de 2009

La industria de la paz

Al parecer el próximo 4 de junio el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, presentará en Egipto un nuevo plan para la paz entre Israel y los palestinos. La primera pregunta que surge, es qué tendrá este plan que no tenían los anteriores, por qué y cómo va a tener éxito allí donde los demás fracasaron, será éste el plan que ponga el tan esperado fin al conflicto, o de nuevo apilamos otro montón de papeles para que junten polvo en el cajón de las buenas intenciones, junto a la Hoja de Ruta de George W. Bush y la Conferencia de Annapolis. Espero ese día poder sentarme frente al televisor para presenciar otro evento más en la saga de eventos mediáticos a la que llamamos proceso de paz. Pero no soy optimista, me cuesta creer que con el actual gobierno israelí y los actuales gobiernos palestinos (hay dos que funcionan en paralelo, cada uno clama ser el legítimo, la ANP en Cisjordania y el Hamás en Gaza), sea posible alcanzar un acuerdo.

Ante esta objeción es común sacar a relucir el caso del Primer Ministro derechista Menájem Beguin, quien contra todo pronóstico, firmó la paz con los egipcios y devolvió la Peninsula del Sinaí, un territorio tres veces más grande que el actual Israel (con los territorios ocupados incluídos). En este país del revés, como se dice a veces, la derecha hace la paz y la izquierda hace la guerra. Pero hay que recordar también que en aquel entonces los egipcios tenían al Presidente Anwar al-Sadat, un líder de una altura y un coraje al que no se le acerca ningún líder palestino del presente ni del pasado. Tras nada menos que cinco guerras en menos de 30 años, en 1977 un buen día se toma un avión, aterriza en Jerusalén y da un discurso de paz en la kneset. Eso sí que fue un evento mediático de primera, como la llegada del hombre a la luna, el asesinato de Kennedy o la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing; lo de Obama en Egipto, en comparación, no será más que la final del campeonato uruguayo de ping pong. Otro detalle no menor: el Ministro de Exteriores de Beguin era el laborista Moshé Dayán, involucrado personalmente con el proceso de paz, hoy tenemos al fascista Avigdor Lieberman, quien descarta cualquier intento de solución al conflicto como otro despilfarro de dinero de lo que él llama "la industria de la paz".

Cada centavo de shekel está siempre mejor empleado en la industria de la paz que en la multimillonaria industria de la guerra. Mejor que el dinero vaya a los dueños de los hoteles cinco estrellas donde se alojan los dignatarios (y a los sueldos de los periodistas que cubren el evento), y no a las manos de los fabricantes de armas. Pero repito, no veo probable que los primeros vayan a conseguir recortar los ingresos de los segundos en un futuro visiblemente cercano. Una de las cosas que me desaniman es el retorno a la retórica de las oportunidades históricas irrepetibles, repetidas sin éxito una y otra vez. Las novedades que enscienden una tímida luz de esperanza, son la fuerte insistencia del gobierno norteamericano en el congelamiento de la actividad colonizadora en Cisjordania (ya parece estar dando algún resultado), y el hincapié en la mayor participación de los países árabes en el proceso. Ninguna de estás cosas es realmente nueva, la participación árabe ya estaba contemplada por la propuesta de paz saudí del 2002 y el desmantelamiento de parte de los asentamientos está incluida en la primera fase de la Hoja de Ruta del mismo año. La diferencia sería en el énfasis y en las cualidades personales de Barack Obama, su discurso más contemplativo con el mundo árabe y sus menores reticencias a la hora de presionar a Israel. De nuevo, dudo de que con eso baste.

Entradas relacionadas:
* ¿Todo irá bien?

viernes, 1 de mayo de 2009

2 israelíes entre las 100 personalidades más influyentes del 2009 según la revista TIME

La revista TIME publica anualmente su lista de las 100 personas más influyentes del mundo. El año pasado la lista incluía a la entonces Ministro de Exteriores Tzipi Livni y este año incluye a su reemplazante, Avigdor Lieberman. Es evidente que TIME no busca reunir a las personas más influyentes sino a las más llamativas, Tzipi Livni no era más influyente que el enonces Primer Ministro Ehud Ólmert, y por más influente que sea Avigdor Lieberman, no lo es más que el actual Primer Ministro Benjamín Netanyahu. Aunque ya es más difícil comparar, no creo que se pueda asegurar que Lieberman es más influyente que el Ministro de Defensa, Ehud Barak, o que la Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dorit Beinish. El caso de los españoles que aparecen en la lista, hacen aún más patente la naturaleza de la misma, por más que haya una división en categorías, no es concevible que la acrtiz Penélope Cruz y el tenista Rafael Nadal sean más influyentes que el Presidente José Luis Zapatero (me imagino que los lectores españoles conocerán otros ejemplos).

De todos modos, al enterarme de la inclusión de Lieberman en la lista, mi reacción fue la misma que me provoca el señor ministro con cada una de sus apariciones públicas: un molesto sentimiento de bochorno. Por suerte en la lista aparece otro israelí para salvarme el día y devolverme el orgullo: el empresario Shai Agassi. La empresa de Agassi está trabajando en la instalación de redes de infraestructuras que permitirán en un futuro cercano la utilización masiva de automoviles eléctricos en Israel, Dinamarca y Hawaii. También está en tratativas para implementar su plan de infraestructuras en otras 25 regiones del mundo. Le deseo la mayor de las suertes, que sus proyectos prosperen y ojala podamos ver los avances a la brevedad. Me pregunto que dirán al respecto los partidarios de los boicots a los productos israelíes.

Fuente:
* Artículo en ynet (en hebreo)

viernes, 17 de octubre de 2008

Tendencias en menéame

Meneame.net es un sitio de internet que selecciona y publica noticias, artículos de interés, imágenes o videos de otros sitios webs. Cada usuario de menéame puede enviar la noticia que le interese compartir, si muchos otros usuarios votan a favor de la misma en un corto período de tiempo, la noticia llega a la portada. La página es muy popular, las entradas que llegan a la portada reciben varios miles de visitas durante las siguientes 48 horas, cosa que pude comprobar cuando destacaron un post de éste blog sobre una viñeta de Quino. Cada noticia envíada esta abierta a los comentarios de los usuarios que deséen acotar, por lo que el sitio también funciona como un muy concurrido foro de opinión.

Si bien cualquier internauta puede participar del sitio, se puede notar una predominancia de usuarios de España, adolescentes y adultos jóvenes, de elevado nivel educativo. Por el hecho de que disponen de acceso a internet, y de varias horas para dedicar al ocio, sumado al nivel educativo ya mencionado, se puede inducir que el nivel socioeconómico es de clase media para arriba. Los intereses de estos usuarios son muy variados, aunque también se puede notar la predominancia de algunas áreas como la informática, las ciencias exactas y naturales, la política, entre otras.

En cuanto a la política, existe una marcada tendencia de izquierdas, muchos de los usuarios de se cuentan entre los autodenominados "progres". Cuando se trata de religión la tendencia se refleja en un fuerte apoyo al laicismo y en muchos casos también al ateísmo, frecuentes y duras críticas a la iglesia católica y a sus representantes, con menos frecuencia a los representantes de otras iglesias cristianas, y una no tan unánime oposición a líderes religiosos de otras confesiones. En materia epistemológica, tienen a la ciencia como la fuente confiable de conocimiento, rechazan cualquier intento de subyugarla o equipararla a la religión, como el creacionismo o la cienciología. En cuanto a la sociedad, defienden un estilo de vida liberal contra el que predican la mayoría de líderes religiosos, y abogan en pro de los derechos de las minorías sexuales.

En temas de informática, hay muchos usuarios que apoyan el movimiento del software libre ante el software propietario, demuestran un entusiasmo por el software de código abierto como linux, openoffice, firefox y el propio menéame, y sienten un evidente hostilidad ante las grandes corporaciones del software de código cerrado que dominan el mercado, particularmente contra microsoft. En cuanto a wikipedia, los ánimos están divididos, hay quienes continúan admirando a ese gigante de código abierto, pero otros se sienten decepcionados por sus políticas de inclusión que a veces dejan afuera artículos sobre temas que para algunos meneadores pueden ser relevantes, como algún hacker de renombre. También están los que acusan a la wikipedia de estar sesgada en contra de sus posturas políticas, tal como ocurre con todos los que tienen una opinión política fuertemente arraigada (véase efecto medio hostil).

En cuanto a la "piratería" en internet, los meneadores suelen defender a la la red como un medio legítimo para intercambiar software, música y películas. Los meneadores se oponen a los intentos de legislar leyes que atenten contra su privacidad en favor de un control que pueda poner a raya a la piratería. En la misma línea, se oponen a la SGAE (Sociedad General de Autores de España), al canon digital y a cualquier intento de gravar los medios de almacenamiento digital o de acceso a la red, en nombre de los derechos de autor (para entender el tema de los derechos digitales, se recomienda el blog Señales de Humo).

En política internacional, me atrevo a decir que los usuarios de menéame están masivamente en contra del gobierno de los EEUU, más particularmente en contra de la saliente administración Bush, las guerras en Irak y Afganistán (incluida la participación española en las mismas), y demás aspectos de su política exterior en el plano militar, en el económico y en el ambiental. Al principió creía que los usuarios de menéame sentían una simpatía inmediata hacia los principales opositores a EEUU, al estilo "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". No es tan así, como puede verse si se presta atención a las reacciones de los meneadores ante las noticias que involucran a Irán. Por un lado, aplauden a Mahmud Ahmedinejad cada vez que éste critica a EEUU, pero por otro condenan al régimen de los Ayatolas cada vez que aparecen noticias sobre la opresión contra los homosexuales, o la pena de muerte contra bloguers locales que osen criticar al régimen o publiquen cualquier cosa que pueda percibirse como contraria al islam. Esta ambigüedad es mucho más difusa cuando se trata de regímenes totalitarios de corte laico como Cuba y Venezuela, las noticias sobre las violaciones a la libertad de expresión y a otros derechos básicos en aquellos países no logran captar tanto su atención, a menos que se trate de la refrutación de tales acusaciones.

A pesar de su enojo ante la políticas que procuran afianzar el dominio económico que ejerce EEUU sobre otros países, no parece preocuparle a los meneadores cuando ese mismo tipo de imperialismo, España busca aplicarlo en América Látina, con un alcance menor que el de EEUU, pero bajo la misma filosofía. Esa preocupación por los pobres y los desvalidos ante los atropellos de los fuertes y poderosos, tampoco lleva a un rechazo inequívoco ante el trato denigrante que se le da en su país a los inmigrantes de América Latina y el norte de África. No los culpo, siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno.

Si llegó hasta aquí, el lector que no conozca el sitio se puede hacer una idea de la tendencia del mismo en lo que respecta al tema que incumbe al presente blog, especialmente por lo dicho dos párrafos más arriba. Ése iba a ser el tema de este post, todo lo anterior fue una introducción que se me fue alargando. Así que no voy a explayar todo lo que tenía pensado decir al respecto, quizás lo deje para una entrada posterior. Sólo esbozar la idea central: no me sorprendí al notar la antipatía hacia Israel, pero sí me decepcioné al ir notando que esa antipatía hacia Israel no se traduce en una simpatía hacia a los palestinos. Noté que en forma consistente, las atención se centra en las noticias sobre victimarios israelíes, pero no necesariamente en aquellas sobre victimas palestinas. Llegan a la portada noticias que incluyen victimarios israelíes, ya sea cuando los afectados son palestinos, otros israelíes o extranjeros sin relación directa. No me sorprendió que las noticias sobre ataques palestinos a civiles israelíes no prosperen, pero sí que no lo hagan las noticias sobre civiles palestinos siendo oprimidos por otros países vecinos, o por los grupos palestinos más radicales. Los motivos que se me ocurren para explicarlo son todos sumamente desalentadores. En fin, se puede ser anti-israelí sin por ello ser pro-palestino, abunda gente con esa postura. Falta más gente que sea a la vez pro-israelí y por-palestina, que esté a favor del entendimiento y el bienestar de ambos pueblos.


Valga aclarar que todo esto es una impresión personal sobre las tendencias imperantes en el sitio. Pero por supuesto que además hay muchos individuos que no se correspondan con el perfil social descrito al principio o que sostienen otras ideas y posturas, parcial o diametralmente opuestas a algunas de las aquí mencionadas, o a todas.

sábado, 14 de junio de 2008

Las muchas caras de Ehud Ólmert

No, el título de este post no intenta sugerir que Ehud Ólmert es un líder complejo cuya figura puede ser examinada desde distintos enfoques. Tampoco acusa a Ólmert de ser un hipócrita manipulador, que esconde su verdadera cara bajo una serie de caretas. Este post trata simplemente sobre las muchas caras de Ehud Ólmert, sus muchas caras de idiota.


No deja de sorprenderme la alta frecuencia con la cual se publican fotografías que capturan expresiones faciales embarazosas de nuestro Primer Ministro. La prensa local no le tiene mucho cariño nuestro actual mandatario, no me cabe duda que eligen a propósito publicar las imágenes en las que sale peor parado. No los culpo, es que Ólmert se las pone muy fácil.


He visto muchas fotografías de otros líderes captados en momentos y desde ángulos inoportunos. Pero a Ehud Barak (Ex Primer Ministro, actual Ministro de Defensa) o a Bibi Netanyahu (Ex Primer Ministro, actual líder de la opocisión) no hay cámara que los haga pasar vergüenzas como la de la fotografía anterior. Ólmert rompe todos los records. Y es que no es solamente una única pose de estúpido, el tipo realmente tiene todo un repertorio de expresiones faciales muy sugestivas. Para ser justo, debo añadir que sus muchas expresiones no son siempre expresiones de imbécil, a veces aparece cansado, desconcertado, nervioso o incomodo.


El problema es que un buen líder no puede ser tan transparente. Debe guardarse esas sensaciones para la intimidad, ante el público tiene que proyectar una imagen que inspire seguridad, estabilidad y confianza. Lo cierto es que Ólmert tiene menos carisma que una marmota. ¿Cómo llegó entonces a ocupar su puesto actual? Tuvo suerte, estuvo en el lugar adecuado en el momento adecuado. Era el lameculos número uno de uno de los líderes más carismáticos que ha tenido Israel: Ariel Sharón. Tres meses antes de las elecciones del 2006, Sharón tuvo un infarto cerebral y entró en un coma del cual aún no ha salido. Ehud Ólmert pasó a ocupar su lugar como Primer Ministro interino, como líder del partido Kadima y poco después como Primer Ministro electo. Yo lo voté pensando en que iba a seguir el legado iniciado por Sharón al desmantelar los asentamientos judíos en Gaza el año anterior, no que se iba dejar arrastrar a otra guerra y encima la iba a perder. Desde entonces nos hace pasar vergüenza en casa y en el exterior.


Es una lástima que en en lugar de dedicarse a la política, Ólmert no siguió la carrera de comediante. Como Primer Ministro tiene los días contados, es hora de que empiece a reconsiderar sus opciones. Jim Carrey: apróntate, tienes competencia.

lunes, 19 de mayo de 2008

Una palabra vale más que mil imágenes

En un post anterior decía que a la hora de juzgar el conflicto palestino-israelí lo que cuentan son las fotografías. No he sido preciso. Sin una buena fotografía no hay historia que llegue al corazón del televidente o del lector, sin una buena imagen no hay cuento que contar. Pero lo que hace la diferencia es el relato que rodea a la imagen, la narración que lo enmarca.

Quino, el dibujante Argentino creador de Mafalda, lo ilustra magníficamente en su libro "Cuanta Bondad".






sábado, 10 de mayo de 2008

La guerra mediática y el sitio a Gaza.

El conflicto palestino-israelí es un conflicto mediático. Tan importante como las acciones tomadas sobre el terreno por ambos bandos, son los distintos reportes de las mismas que llegan a la prensa. La prensa internacional no sólo refleja la situación sino que influye en la misma de manera considerable. Israel muchas veces ha cancelado, pospuesto o atenuado acciones militares por sus posibles repercusiones en la opinión pública internacional, que tarde o temprano acaban por traducirse en presión diplomática desfavorable a sus intereses.

Un ejemplo es la actual situación en la Franja de Gaza. El gobierno sigue ignorando la presión popular interna que puja por una acción militar a gran escala, que neutralice la capacidad de los grupos paramilitares palestinos de lanzar cohetes contra decenas de miles de civiles que viven en un radio de 20 kilómetros de los límites de la franja. Por ahora Israel se restringe a mantener Gaza bajo sitio. El sitio a Gaza también genera una imagen desfavorable, pero no tanto como lo sería un ataque frontal en una zona densamente poblada en el que inevitablemente morirían decenas de civiles, mujeres y niños incluidos. Las fotografías de madres sosteniendo a sus hijos muertos generan un impacto mayor a la de los conductores de taxis que se han quedado sin gasolina a causa del sitio. Al mismo tiempo, la imagen desfavorable que el Hamás se ha ido ganando, mediante sus constantes ataques intencionalmente dirigidos a la población civil israelí, agravada por las violentas medidas de represión contra los propios palestinos desde que se hizo del poder en Gaza por asalto, permiten a Israel un mayor margen de maniobra.

El actual sitio a Gaza lleva una longitud sin precedentes, desde octubre del 2007. La medida fue tomada como una alternativa al ataque masivo. Si bien ha despertado protestas, no ha sido tan audibles como protestas ante medidas israelíes de represalia anteriores. Quisiera creer que la razón es que el mundo entiende que de alguna manera Israel tiene que defenderse. La gasolina que Israel le niega hoy a Gaza es la que se usa para disparar los cohetes contra su población. No se puede exigir a nadie que le entregue a otra persona las balas para el arma con la que te dispara y pretende seguir disparándote. Más cuando te prohíben devolverle los disparos. Pero no, no es esa la razón, la razón es sencillamente que un sitio, por más duro que resulte para la población que lo sufre, no genera fotografías tan vistosas, no hace tanto ruido.