En estas fechas de duelo y reflexión cabe volver a plantearse varias interrogantes, y entre ellas: qué hubiera ocurrido entre israelíes y palestinos si Isaac Rabin siguiera con vida. Nunca sabremos la respuesta, lo que pasó pasó, no es posible resucitarlo y comprobarla. Aún así quiero aprovechar la pregunta para analizar un poco la figura de Isaac Rabin y la dinámica del conflicto.
Hay quienes creen que si Rabin no hubiera sido asesinado, ya habríamos alcanzado un tratado de paz que habría puesto el punto final a todas las disputas, se habría establecido el estado palestino, y al este del río Jordán todos viviríamos felices y comeríamos perdices (con humus). Las trabas que surgieron tras su muerte no habrían surgido, y en el caso de que sí surgieran, San Isaac obraría milagros y las sortearía sin que se derrame una sola gota de sangre. Como si todo el peso y toda la responsabilidad por la violencia en Israel y Medio Oriente, recayeran únicamente sobre aquel que ocupe el puesto de Primer Ministro de Israel.
Me llaman la atención los elogios que recibe después de muerto, por parte de quienes condenan absolutamente toda acción militar israelí, quien en vida fuera uno de los más grandes generales que hayan pasado por el ejército de Israel. El Jefe de Estado Mayor durante la Guerra de los Seis Días, quien comandó a las tropas que conquistaron Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los altos del Golán y la Península del Sinaí en 1967. El Ministro de Defensa que al comenzar la Primera Intifada en 1987, dio la orden de reprimirla quebrando huesos.
En aquella trágica tarde de sábado dijo Rabin en su inolvidable discurso:
"Fui un militar durante 27 años, he librado guerras cuando no había la posibilidad de lograr la paz. Creo que hoy existe una opción para la paz, una oportunidad única que debemos aprovechar para quienes están aquí hoy y para quienes no lo están - y ellos son muchos. Siempre he creído que la mayoría del pueblo quiere la paz y quiere darle una oportunidad a la paz."Esas palabras denotan un intenso cambio de rumbo. Pero nótese que el cambio no comienza desde la persona, sino a partir de las circunstancias, de la "opción" que antes no existía. Según esta retórica es la "opción" la que cambia a la persona y no a la inversa, él ya creía en la paz desde siempre, sólo faltaba que se presentara la "oportunidad única". En definitiva, seguimos hablando de un mismo individuo, Isaac Rabin de 1995 era el mismo que Isaac Rabin de 1987. La pregunta es entonces, qué hubiera hecho frente a las circunstancias cambiantes. Ante los posteriores ataques desde Gaza, Cisjordania y el Líbano, ¿habría actuado sin recurrir a la violencia? No lo creo. Algún devoto de San Rabin me responderá que buena parte de esos ataques ni siquiera habrían ocurrido. ¿Acaso Rabin se habría escurrido del callejón sin salida al que llegó más tarde Ehud Barak con Yasser Arafat? Lo dudo. Me parece más verosímil decir que si Rabin estuviera vivo hoy, se redactarían informes acusándolo de crímenes de guerra y muchos de quienes lo idolatran exigirían ver su cabeza colgada en La Haya.
"Eifo ieshnam od anashim quemó ha-ish ha-hú". "Dónde hay otros hombres como aquel hombre", pregunta la letra de una de las canciones que es costumbre cantar en los actos de recuerdo a Rabin. No sé dónde hay otros hombres "ka-aravot ha-bojiot", "como los sauces llorones", pero militares israelíes dedicados a la política y partidarios de buscar un acuerdo de paz con los palestinos, los hay al por mayor. Ya teníamos otro Primer Ministro con ese mismo perfil menos de cuatro años después del asesinato, Ehud Barak de 1999. Tampoco se han agotado los hombres como Arafat 2000, políticos ladrones más ocupados en amasar fortunas personales que en asegurar el bienestar de su pueblo, siempre prontos para retornar al camino del terrorismo.
Les dejó aquí el video de la canción interpretada por Shlomo Artzi en la Plaza Rabin:
Isaac Rabin, de 1922 a 1995, ihié zijró baruj, que su recuerdo sea bendito.
¹. Ocupaba ambos cargos en simultáneo, igual que David Ben-Gurión.


