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domingo, 2 de diciembre de 2012

Israelíes que...

Israelíes que te escuchan hablar en español y te preguntan si hablas argentino.

Israelíes que saben que hablas español, te preguntan si eres de España, les dices que no y te quedan mirando confundidos.

Israelíes que te preguntan si todavía tienes familia en España cuando les dices que vienes de Sudamérica.

Israelíes que te miran sorprendidos si dices que eres sudamericano y no sabes bailar salsa.

Israelíes que te miran sorprendidos si dices que creciste en Sudamérica y no veías papagayos todos los días.

Israelí: Trajeron nuevos loros de Brasil al zoológico, a ti seguro que no te llaman la atención, los conoces de allá.
Yo: Claro, los veía cada mañana cuando trepaba al árbol de cocos para el desayuno.

Israelíes que para demostrar que saben de Sudamérica te preguntan si en tu país se habla portugués.

Mujeres israelíes adolescentes que te preguntan si conoces a los actores de Rebelde Way o Casi Ángeles

Mujeres israelíes adultas que todavía saben español de tanto haber visto telenovelas en la adolescencia.

Mozo israelí: ¿Pefiere el plato vegetariano? 
Yo: Soy sudamericano.
Mozo: Ah, perdón, no quería ofender.

Israelíes que llaman sudamericanos a los mexicanos.

Israelí de ascendencia etíope: ¿Hablas mexicano?. 
Yo: ¿Hablas "africano"? 
Israelí-etíope: Pero yo no soy africano.
Yo: Y yo no soy mexicano.

Israelí: ¿Por qué se habla español en sudamérica? 
Yo: Por el mismo motivo que se habla inglés en Estados Unidos.
Israelí: ¿Por qué se habla inglés en Estados Unidos?

Israelíes que te dicen que no eres ashkenazí porque hablas español y, por tanto, eres sefaradí.

Israelíes que te preguntan cómo te llamas, respondes tu nombre de origen hebreo, y luego te preguntan cómo te llamabas antes de hacer aliá.

Israelíes que te preguntan si eres judío porque no naciste en Israel.

Israelíes que no saben qué fue el Caso Dreyfus o la Kristallnacht


Recopilación de tweets. Basados en casos reales que me han pasado a mí o a amigos. La mayoría casos excepcionales de personas sin mucha educación formal, pero alguno que otro también de estudiantes universitarios. Algunos son chistosos, otros preocupantes. A veces pienso que algo muy malo ocurre con el sistema educativo israelí.

jueves, 16 de febrero de 2012

El macho del fusil

Miguel: foto tomada en Tel Aviv, por purim, hace varios años. Y aclaro que el M16 no es de juguete. ¡Qué gran foto!


Comentarista: pero seguro que el tio, aunque se haga el macho con el fusil y la tia, y se disfrace para Purin, se debe comer la pollaaaaa!!!!!!

Yo: Probablemente lo lleva porque está obligado, como muchos soldados cuando están fuera de la base, no tienen que vestir uniforme pero si deben cuidar el rifle en todo momento. Eso no lo hace más ni menos macho, ya que también hay mujeres soldadas en la misma situación. Si se come o no la polla, eso en Tel Aviv a nadie le importa.

viernes, 3 de febrero de 2012

No hay rey en Israel

Recomiendo efusivamente el libro (en hebreo) de Anita Shapira, "Anu Majrizim bezot", donde recoge 60 discursos selectos de la historia de Israel. Hay varios discursos realmente fascinantes por su contenido historiográfico, como las versiones opuestas de Ben Gurion y Beguin sobre el hundimiento del Altalena en 1948. Otros sobresalen por su fuerte contenido emocional, como las palabras de Dalia Rabin en homenaje a su abuelo asesinado, Isaac Rabin, en el día de su entierro, noviembre de 1995.

El discurso de David Grossman en noviembre del 2006, en el acto por el onceavo aniversario del asesinato de Rabin, resalta por las dos cosas. Grossman expresó mejor que nadie el momento de crisis que estaba viviendo la sociedad israelí en su conjunto, tras el paupérrimo desempeño de la cúpula política y militar en la Segunda Guerra del Libano. Aunque Grossman no se centra en ello, el texto refleja no sólo el bajón nacional, sino también su terrible desgracia particular, la muerte de su hijo en esa misma guerra.

Releyendo hace poco el discurso hubo dos fragmentos que me llamaron la atención. El primero por su contenido tan actual y vigente cerca de 6 años después de ser pronunciado. David Grossman se refería a Ehud Olmert y su gobierno, pero se puede aplicar casi palabra por palabra al de Bibi Netanyahu:

...actualmente "no hay rey en Israel", es decir, nuestros jefes, políticos y militares, están vacíos. Y no hablo ahora de sus evidentes negligencias durante la guerra, ni de los grandes y pequeños casos de corrupción. Hablo de que las personas que hoy gobiernan Israel no son capaces de integrar los aspectos saludables, revitalizantes y fértiles de la identidad israelí, esos elementos de la memoria histórica que podrían dar fuerza e ilusión y que darían algún significado a la lucha agotadora y desesperante por la supervivencia.

Nuestros líderes se caracterizan por el miedo y la intimidación, por el guiño del negocio sucio, por el mercadeo de todo lo que más apreciamos. No son realmente líderes, y, desde luego, no son los líderes que necesitamos en una situación tan complicada y carente de rumbo como la nuestra. A veces, parece que lo que realmente les importa ocupa el minúsculo espacio entre dos titulares de periódico o entre dos investigaciones del fiscal general del Estado. Quiénes nos gobiernan -no todos, por supuesto, pero sí la mayoría- se muestran asustados, reticentes, inquietos. Resulta ridículo pensar que de ellos surja alguna visión o idea original, osada, de altas miras. [...]

El segundo me llamó la atención por su carácter premonitorio. Olmert hizo en el 2008 lo que Grossman le reclamaba en el 2006:

Acérquese a los palestinos, señor Olmert, deje de buscar todo el rato razones para no hablar con ellos. Usted renunció a un repliegue unilateral, e hizo bien. Pero ahora no deje un espacio vacío, porque enseguida se llenará de violencia y destrucción. Hable con ellos. Ofrézcales una propuesta que puedan aceptar los palestinos moderados, que son muchos más de los que nos muestran los medios de comunicación. Presénteles una propuesta así y que ellos decidan si aceptan o si prefieren seguir siendo rehenes del islamismo fanático. Vaya a ellos con el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer.

Lamentablemente ni siquiera "el plan más osado que Israel pueda plantear, un plan con todo lo que Israel puede ofrecer" sirvió de nada. Ante la negativa de los palestinos, incluyendo a los "moderados", de llegar a cualquier tipo de compromiso. Siguen igual que en 1947, jugando al todo o nada.

viernes, 25 de marzo de 2011

Los atentados terroristas y la idishe mame

Tal vez el lector conozca el estereotipo de la idishe mame o la ima polaniá, es decir, la madre judía ashkenazí sobreprotectora sobre la que corren tantos chistes. Puedo confirmar por experiencia propia que los chistes no son exagerados. Y en la a veces amenazante realidad israelí, a la ima polaniá no le faltan oportunidades para provocar situaciones muy jocosas, como la anécdota (¿real o inventada?) de la madre que llama por teléfono al comandante de su hijo en la unidad de combate a ordenarle que cuide bien al nene. Se ve que Ben Gurión sabía con quién estaba tratando cuando pronunció su famosa frase: "sepa toda madre hebrea que dejó a sus hijos en manos de los comandantes más aptos" (תדע כל אם עברייה שמסרה את גורל בנייה לידי המפקדים הראוים לכך).

Imagínense el estado de pánico en que puede entrar una de estas señoras cuando ocurre un atentado terrorista en la ciudad en que se encuentra su hijo, y no puede ubicar al nene porque todas las madres (idishes o no) llaman por celular al mismo tiempo y colapsa la red. Recuerdo hace unos años cuando mis padres vivían en Beer-Sheva, fui a visitarlos el día del atentado en el ómnibus de la línea 12. Cuando mi madre logró ubicarme le recordé: "mamá yo me tomo el 3 o el 9, mirá que no se suman". Años más tarde estaba en lo de mis padres en Áshkelon, cuando sonó la sirena que avisa la caída en los próximos 30 segundos de un misil Grad. Mi madre entró a mi cuarto que hacía de refugio, cerró la cortina de hierro y apagó la luz. "¿Mamá para qué apagás la luz, para que el misil no nos vea?" Después de pasado el susto nos reímos un buen rato. Menos mal que mi vieja no sabía que el lugar del atentado de anteayer en Jerusalén es a diez metros de donde me tomo el ómnibus para ir a trabajar por las mañanas. El hecho de que la explosión - que dejó un muerto y 31 heridos - ocurriera a las tres de la tarde no la hubiera calmado.

Queda una sensación muy rara cuando perpetran un atentado en un lugar que es parte de tu vida cotidiana. Te asaltan las inevitables preguntas de "que hubiera sido si", si el terrorista dejaba los explosivos diez metros más lejos en mi parada, si los dejaba unas horas más temprano o si yo salía más tarde ese día. Nimiedades sin importancia sobre el lugar te quedan grabadas: el diminuto quiosco de al lado llamado "Quiosco explosión" (פיצוץ של קיוסק), donde unos días antes compré un sandwich de salame y una bolsita de leche achocolatada (sí, sí, ya sé que mezclado no es kosher), la vendedora amable y honesta a quien le pedí pilas para mi cámara de fotos y me advirtió que no le comprara a ella porque las que vendía no me servían. A la mañana siguiente pasé por allí y no había ningún indicio de lo ocurrido menos de 24 horas antes, la parada de ómnibus y el quiosko funcionaban normalmente como si nada. La vida sigue.

Espero que no vuelva la época de los atentados con bomba en Jerusalén, ni la de los bombardeos constantes al sur de Israel (parece que ya está volviendo), ni la de la operación militar a gran escala en Gaza (que no va a tardar en volver si continúan los bombardeos). Estamos podridos de tanta estúpida violencia. No tengo palabras para expresar mi más profundo desprecio por el Hamas y la Yihad Islámica que renovaron el cícrulo vicioso después de dos años de relativa calma. Parece que son los únicos que van quedando en el mundo árabe, capaces de evitar que su pueblo se les subleve canalizando el odio y el fuego hacia Israel.

viernes, 18 de febrero de 2011

La arrogancia del señor feudal

Volvamos por un momento unos meses atrás en el tiempo, hacia antes de que estallara el escándalo por la mansión del General Yoav Galant. Antes de que todos supiéramos que el general se apropió de terrenos públicos adyacentes a su parcela privada, para construir lo que parece un palacio de las Mil y una noches y pavimentarse su propia calle saltándose toda regla y estatuto. Antes de que se supiera cómo mintió a las autoridades municipales al respecto. Antes de que a raíz de ello su nombramiento como Ramatcal (Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel) fuera cancelado. En aquel entonces cualquier ciudadano israelí mínimamente informado sabía quién era el ramatcal en funciones (Gabi Ashkenazi), por lo menos los dos últimos ramatcalim que lo precedieron (Dan Jalutz, Bogui Yaalon) y el futuro ramatcal designado para sucederlo (Galant). Esto nos puede dar una idea del lugar central que ocupa el ejército en la sociedad israelí. Dudo que ocurra lo mismo en ninguna otra parte del mundo. Por ejemplo en Uruguay, donde viví hasta los 20 años, nunca tuve la más pálida idea de quién encabezaba las Fuerzas Armadas, y eso que cuando nací aún no había acabado la dictadura militar y el fantasma de un temido regreso de los militares (Dios nos libre y nos guarde) nunca se disipó del todo.

En Israel la imagen del Ramatcal es casi un emblema nacional, superada sólo por las del Presidente y el Primer Ministro. Es quizás el tercer cargo público de mayor poder luego del Primer Ministro y el Ministro de Defensa. Aunque se podría añadir antes también al Fiscal del Estado (היועץ המשפטי לממשלה) que puede enviar a todos los anteriores a juicio y al Presidente de la Suprema Corte que los puede condenar. Se ve que tanto poder y tanta gloria se le subió al General Galant a la cabeza hasta perturbarle el juicio, el general de la comandancia sur (פיקוד דרום) perdió el norte (no tendría un buen soldado que le comprara un GPS). La arrogancia del gran señor batió todo récord cuando exigió al estado que lo defienda en la apelación judicial contra su nombramiento, puesto que él dedicó toda su vida a defender al estado.

Alguien debería explicarle que no vivimos en un régimen feudal. Que quedaron atrás los días en que el rey, a cambio de sus servicios, entregaba a los grandes guerreros feudos que estos regían según su propia ley. Que vivimos en una democracia, todos bajo la misma ley, al Presidente no le está permitido violar mujeres, al Primer Ministro no le está permitido recibir coimas, al Ministro de Exteriores no le está permitido blanquear fondos, al Ministro de Economía no le está permitido robar y al Comandante en Jefe del ejército no le está permitido adueñarse de terrenos públicos. Y si no le gusta, que vaya y pida un puesto en el ejército de Egipto, quizás allí hayan abierto alguna vacante tras los eventos recientes, a fin de cuentas al ex-comandante de la Fuerza Aerea egipcia, un tal Mubarak, hasta hace poco no le fue nada mal.

Y hablando de reyes, si fuera kabalista le diría que la culpa es de sus padres que le pusieron un nombre de tan mal agüero para un general. Según los libros de Samuel y Reyes Yoav fue el general de los ejércitos del Rey David. En su lecho de muerte el muy mal agradecido de David le ordena a su heredero Salomón matar a Yoav, castigo a Yoav por haber matado a un par de altos cargos del ejército enemigo a David.

Desde aquí este sargento (en reserva) saluda respetuosamente al nuevo Ramatcal, Beni Gantz. Le desea la mayor de las suertes y que nunca le falte el GPS.


P.D: he vuelto a twiter, como diría el chapulín, síganme los buenos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Es difícil en Israel

Publicado originalmente en la revista Piedra Libre, enero del 2006.


Es difícil ser amable y educado en Israel
. La gente es agresiva y levanta la voz por cualquier cosa, pretende resolver a los gritos lo que en Uruguay y el resto de América Latina se hace con más calma y respeto, desde pedirle el cambio al taxista hasta resolver los problemas de la política nacional. Dicen que es consecuencia de la vida bajo tensión permanente. Quizás sea simplemente parte de la idiosincrasia israelí. Se hace difícil no contagiarse de esta mala costumbre y poder seguir manteniendo el buen trato con la gente.

Es difícil ser judío laico en Israel. Uno no necesita ir a la escuela judía, a la tnuá o al templo, para seguir siendo judío. Alcanza con levantarse a la mañana para hablar en hebreo, para acordarse de que es shabat, pésaj o iom jol (día no festivo). No hace falta estar con el ojo mirando hacia Sión como dice nuestro himno nacional, puesto que uno ya esta en Sión. Se hace difícil no dejarse llevar por la inercia, poder llevar una vida laica y a la vez comprometida con el judaísmo.

Es difícil ser tolerante en Israel. Ojalá el problema fuera sólo con los palestinos o los árabes israelíes. Pero entre nosotros los judíos, no son pocos los que convencidos de poseer el monopolio de la verdad, se abren paso a empujones para dictarle a los demás como deben pensar y actuar. Tampoco faltan, los que en virtud de poseer tan precioso bien, exigen ser privilegiados con menos obligaciones y más derechos que el resto. Por otro lado, este país posee una diversidad cultural enormemente rica que genera una creación asombrosa, pero esta misma diversidad, muchas veces no muy armoniosa, genera conflictos y rencores. En este contexto se hace muy difícil ser tolerante.

Es difícil ser sionista en Israel. Descubrir que acá en Israel, el país donde deberíamos sentirnos como judíos libres, muchos tienen miedo de subir al ómnibus, de ir a la feria o a un pub. Descubrir que esa libertad, a diferencia de lo que piensan quienes afirman que el sionismo cumplió su principal función con la creación del Estado de Israel en 1948, aún exige el sacrificio de mucha de nuestra sangre, y quizás peor aún, exige ensuciar nuestras manos con sangre ajena. Se hace difícil ser sionista para un olé jadsah, que ve como cada vez son mas los ielidei haaretz (nacidos en Israel) que agotados de esta realidad, prefieren antes que aceptar el desafío, escaparse a la relativa tranquilidad de Estados Unidos, Europa occidental o Australia, y dedicarse a hacer dinero.

Es difícil ser de izquierda en Israel. En ambos sentidos de la palabra. Abrimos los diarios, no menos tendenciosos que la prensa internacional a la que criticamos tanto, y nos desayunamos con las fotos del atentado en Natania o los misiles Kasam que cada día se acercan más a Ashkelon. Cómo no clamar venganza, como lograr que la razón triunfe sobre nuestros sentimientos. Por otro lado, cómo no desanimarse cuando en el país que en pasadas décadas era ejemplo de igualdad social, hay cada vez más niños hambrientos, y de a poco, van apareciendo incluso niños que piden monedas en los semáforos, recordándonos cada vez más, aquello que creímos dejar atrás en el aeropuerto de Carrasco en Montevideo. En las últimas semanas, por fin suenan con fuerza alentadoras señales de alarma ante el fenómeno. Pero se hace difícil prestarle la constante atención que dicho fenómeno merece, cuando cada atentado nos recuerda que todavía debemos invertir nuestras mayores energías en el que sigue siendo nuestro principal problema. Por suerte, hoy en día, gracias a la adopción de las ideas políticas de la izquierda por la gran mayoría de la sociedad y su puesta en práctica con la Inatkut (Desconexión de la Franja de Gaza), luego de tantos años de atascamiento, al menos volvemos a tener la esperanza que el conflicto pueda ser solucionado al corto plazo. Esto traería una mejora en la economía que se podría orientar al bienestar social en lugar de a la defensa.

Es difícil en Israel. Pero tengo esperanzas de que vengan tiempos mejores, que este se convierta en el país civilizado, judío, libre, democrático, tolerante, pacífico e igualitario con el que soñaron los jalutzim (los pioneros de las primeras olas inmigratorias). Tengo esperanzas de que los vientos de idealismo que hicieron florecer al desierto y levantaron un magnifico país en pocas décadas, vuelvan a hacer flamear nuestra bandera. Nuestro pueblo nunca ha perdido la esperanza y yo no voy a perderla tampoco. Pues por más difícil que sea, como dice la conocida canción: ein li eretz ajeret, gam kshe admati boeret - no tengo otra patria, aún cuando mi tierra arde


5 años después:
* Todos esos puntos siguen vigentes, pero con el tiempo uno aprende a convivir con la mayoría de ellos. Por supuesto, hay otras cosas buenas también. Me sorprende cuán negativo fui, no se puede decir que hoy sea más optimista pero tampoco veo las cosas tan grises.
* Hasta ahora parece ser que la itnatkut acabó siendo para peor.
* Con todo, en los últimos dos años ha disminuido la violencia, han habido ciertas mejoras.
* Sí tengo otra patria, pero el final quedaba más poético así.
* Como dice el dicho popular: muchas aguas pasaron por el Yarkón.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Amsalem

Fuente y datos de la imagen aquí.

El rabino Jaim Amsalem ya venía desafiando la paciencia de sus compañeros del partido ultra-ortodoxo sefaradí Shas. Primero se le ocurrió declararse a favor de facilitar la conversión al judaísmo a soldados no judíos que sirven en el Ejército de Israel, reconocer la validez de las conversiones realizadas mediante el programa de conversión patrocinado por el ejército. Se trata de un programa que permite a los soldados que así lo deseen, estudiar para la conversión y llevar a cabo la ceremonia, a cuenta de parte del tiempo del servicio militar obligatorio. Quienes más se benefician del programa, en general son jóvenes inmigrantes de la ex-URSS que se sienten parte del pueblo judío y del Estado de Israel, pero que no son extricamente judíos según la halajá (no son hijos de madre judía). Los rabinos a cargo de certificar el proceso pertenecen a la corriente llamada religiosa-nacional o otrodoxa moderna, no a la ultra-ortodoxia. ¡Cómo se le ocurre! ¡aceptar conversiones realizadas por miembros de una corriente distinta y menos rigurosa que la propia! ¡Dios nos libre! ¿Podría haber algo peor?

Sí que podría, Amsalem ha tenido la alevosía de afirmar que los ultra-ortodoxos deberían trabajar e ir al ejército como todo hijo de vecino, que sólo una élite de estudiantes destacados debería ser a de subvencionada para que se dedique toda la vida a los estudios religiosos, el resto que salgan a ganarse el pan por su propia cuenta como lo hicieran sus antepasados durante siglos. Esa fue la gota que derramó el vaso, exigirle a un ultra-ortodoxo que renuncie a sus privilegios y deje de vivir de arriba es como intentar bañar a un gato, no sales de allí sin ligarte un arañazo. El autoproclamado "comité de sabios de la tora" (מועצת חכמי התורה), encabezado por el afamado Ovadia Iosef le ordenó que renuncie al parlamento y ceda su puesto a quien lo sigue en la lista Shas. Y entonces fue cuando Amsalem hizo lo inconcebible: se comportó como una persona capaz de razonar y actuar en forma independiente, sin someterse a cada mandato del líder espiritual incuestionable. Se negó a renunciar.

Días después comenzó el Incendio en el Monte Carmel. Me extrañó que Ovadia Iosef no culpara a Amsalem del incendio y se conformara con atribuir el castigo divino solamente a los laicos que no santificamos el shabat. Eli Ishai, el líder político de Shas, tan ocupado unos días antes en hacer expulsar al blasfemo Amsalem, de pronto tuvo que dejar tan sagrada tarea para dedicarse a la aún más santa misión de explicarle a todo el mundo, porque él, a pesar de ocupar el puesto de Ministro del Interior y tener a su cargo al servicio de bomberos no es responsable del desastre, sino todo el resto del mundo. Culpó entre otros a Ariel Sharon, que está en coma desde hace casi cinco años. De nuevo, me extraña que no haya culpado también a Amsalem.

Varios analistas sostienen que con la expulsión de Amsalem, Shas se ha disparado a si mismo el pie. Muchos judíos sefaradíes religiosos (no ultra-ortodoxos) que sí trabajan, ven a Shas como el representante de su comunidad y le otorgaban sus votos en las elecciones. Es probable que si Amsalem forma su propio partido esos votos vayan a parar a él.

No es común que un rabino ultra-ortodoxo me inspire admiración y respeto. Le agradezco a Amsalem que me haya recordado una vez más que no todos son iguales, es algo que nunca se debe perder de vista.

lunes, 28 de junio de 2010

Dos judíos, tres colores

En los meses que precedieron al Plan de Desconexión de Gaza consumado por el gobierno de Ariel Sharon en Setiembre del 2005, se podía ver por todas partes gente con cintas de color naranja atadas a la muñeca, colgando del bolso o del espejo del auto. Ese fue uno de los métodos más simples y efectivos utilizado por los opositores al plan, para manifestar un rechazo multitudinario y omnipresente al desalojo de los ocho mil judíos que residían en Gaza. El éxito de los "ktumim" (anaranjados) llegó a tal grado, que en aquella época uno no podía salir a la calle con una prenda de vestir color naranja sin manifestarse políticamente. Han pasado casi cinco años, pero hasta el día de hoy hay personas, aunque menos, que siguen llevando la cinta naranja, uno ya puede volver a vestir la casaca de la selección holandesa.

En respuesta a las cintas naranjas aparecieron las cintas azules. Pero con las azules el mensaje ya no era tan claro. Algunos las llevaban como señal de apoyo a la itnatkut (desconexión), otros para clamar que el pueblo se mantuviera unido, sin desembocar en la violencia interna como consecuencia de la gran tensión social suscitada por el plan. Incluso se podían ver personas que llevaban al mismo tiempo la cinta naranja y la azul: en contra de la itnatkut y a favor de mantener la unidad.

En estos días las cintas de colores han vuelto a inundar las calles, esta vez amarillas: en exigencia al gobierno para que llegue a un acuerdo de intercambio de prisioneros con Hamas y obtenga la liberación de Guilad Shalit, soldado israelí abducido a Gaza por Hamas hace cuatro años. La respuesta no se hizo esperar, quienes se oponen a la liberación de cientos de terroristas encarcelados en Israel a cambio de Shalit, lucen cintas rojas. Yo personalmente, que suelo tomar partido en todo, no me acabo de decidir. El dilema sigue siendo el mismo. Quien mejor lo ha expresado ha sido Amona Alón (escritora religiosa muy de derechas con la que no suelo coincidir en nada): el corazón está a favor y la cabeza en contra.


Es difícil explicar a alguien que lo ve desde afuera con qué intensidad vive la sociedad israelí el asunto de Guilad Shalit, la fuerte identificación emocional con su familia. A finales del 2009 parecía que Israel y Hamás estaban a punto de concretar un acuerdo, Israel liberaría a casi todos los casi mil presos que exigía Hamás, y los presos más pesados - responsables cada uno por la muerte de decenas de israelíes - en lugar de volver a Cisjordania serían exiliados a Gaza o al exterior. Por entonces me fui unos días de paseo a Barcelona, le comentaba a Alan que durante esas vacaciones me había impuesto no leer la prensa israelí, me hacía falta un poco de escapismo y no quería escuchar nada que tenga que ver con el conflicto, a menos que sea para enterarme de que liberaron a Shalit. Pero las negociaciones volvieron a fracasar y siguen estancadas desde entonces.

Después del desastre del abordaje al Marmara, Israel se ha visto obligado a levantar casi por completo el bloqueo a Gaza. Ya no se puede aplicar el bloqueo como método de presión, amenazando a Hamás de mantenerlo hasta que liberen a Shalit. Lo único que le queda a la familia es la presión popular al gobierno de Netanyahu. Netanyahu se ha gestado una imagen de gobernante indeciso y fácil de presionar, tanto desde el exterior como desde el interior. La imagen ya la arrastraba de su mandato anterior, pero la viene reforzando con una larga serie de decisiones forzadas, desde la cancelación del impuesto a las verduras hasta la cancelación del bloqueo a Gaza.


Relacionado:
* El pueblo no se olvida de Guilad Shalit
* Empezó el remate

lunes, 15 de marzo de 2010

Crash, versión Israel

Por tercer año consecutivo una película israelí es nominada al Oscar como mejor película en lengua extranjera pero se queda sin la anhelada estatuilla. Esta vez le toco el turno a Ajami, escrita y dirigida en equipo por un árabe y un judío, Scandar Copti y Yaron Shani respectivamente.



La mayor parte de la película transcurre en el barrio Ajami de la ciudad de Jaffa o Yafo (Municipalidad Tel Aviv-Yafo), donde conviven musulmanes, cristianos y judíos. La película comienza por el asesinato de un niño en el medio de la calle y a plena luz del día. Un asesinato que resulta ser otra catástrofe en una cadena que ya viene de lejos y promete seguir arrastrándose indefinidamente. Las balas en realidad iban dirigidas a Omar, un joven de 19 años cuyo tío mató a un mafioso en otra ciudad, sin saber que se trataba de un miembro de una poderosa familia de la mafia beduina. A partir de allí seguirán las rencillas, robos, tráfico de drogas y asesinatos, en las que se ven implicados otros personajes arrastrados por sus desgracias familiares, incluyendo a un trabajador ilegal de cisjordania y un policía israelí.

Según wikipedia, la película ha sido comparada con las obras tempranas de Pier Paolo Pasolini por su estilo naturalista y el uso de actores no profesionales, y con otras películas más recientes que tratan el tema del crimen y el tráfico de drogas en zonas marginales como Ciudad de Dios (Brasil) y Gomorra (Italia). A mí personalmente me recordó a Crash (ganadora del Oscar a la mejor película en el 2006): en una ciudad azotada por el racismo y la delincuencia, las vidas de varios personajes se van entrecruzando hasta derivar en la tragedia, un mismo "choque" es narrrado desde varios puntos de vista que sorprenden y arrojan luz sobre la profundidad de dicha tragedia.

Si bien la película fue aclamada por los críticos de cine de Israel, superando incluso a Lebanon (película israelí ganadora del Festival de Venecia en el 2009), la reacción del público en general no fue tan unánime. Como siempre, el programa satírico de la televisión israelí Eretz Neederet lo expresó mejor que nadie. En uno de sus sketchs se juntan Ahmedinejad, Assad, Nasrallah y Darth Vader (el "eje del mal") a proponer ideas de como joder a los israelíes, uno de ellos propone nominar al Oscar una película israelí que nos deje mal parados, para que no podamos decidirnos si alegrarnos por la nominación o molestarnos por como nos representa. Aunque sea consuelo de tontos, diré que nadie sale allí bien parado, ni judíos ni árabes, hace un buen trabajo mostrando una situación compleja, se acerca mucho más a la realidad que esa película de indios y vaqueros que muchos parecen tener en la cabeza cuando hablan del conflicto entre árabes y judíos.

Ajami fue subvencionada por un fondo estatal dedicado a apoyar la industria cinematográfica local, y fue seleccionada oficialmente para representar a Israel ante la Academia. Un día antes de la ceremonia, Scandar Copti declaró a la prensa que él no representa a Israel y el hecho de que la película participe por Israel es un mero "detalle técnico". Lástima, con muy pocas palabras embarró lo que era una buena colaboración entre árabes y judíos. Éste es otro ejemplo de lo que comentaba en el post Los calzoncillos de Yamil. Cuando pudo Copti aprovechó las oportunidades y los recursos que le brindó el Estado de Israel, incluyendo la libertad de utilizar esos recursos para criticarlo duramente, lo cual está muy bien. Pero luego, cuando llega la hora de cosechar los frutos en el exterior, de pornto reniega de quien le brindó la ayuda material que antes aceptó gustoso, de quien le brindó esa oportunidad y le garantizó esa libertad tan fuera de lo común para la región. Nadie le pedía que vaya envuelto en una bandera de Israel y suba al estrado a recibir el Oscar cantando el Hatikva, ¿qué necesidad tenía de marcar más distancia, de ensanchar la brecha, por qué marginarse a sí mismo?

Dejando de lado el aspecto político (hasta donde es posible con una obra como ésta), es una muy buena película y vale la pena verla.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Crítica gastronómica

Encontré este curioso mensaje pegado a un tacho de basura en el centro de Tel Aviv:


Crítica de botes de basura

A pesar de la excelente ubicación,
en las inmediaciones de unos cuantos restaurantes,
fue muy decepcionante. Los restos de verdura
eran muy escasos y las porciones arrojadas
eran demasiado pequeñas. Me llevó un cuarto de hora
escarbar hasta llegar a la verdadera comida,
abriéndome camino entre porfiadas
cajas de cartón. Seguiré siendo
fiel al bote en el número 26 de la calle Hertzel.
Puntuación: no comestible. 1 de 5.

Demasiadas personas
comen en la calle
www.jarisrael.org


Esta es la forma de protesta contra la situación de pobreza, más original e ingeniosa que haya visto. Además, es una genial manera de hacer publicidad para una ONG de beneficencia. El único problema es que tal como está colocado el adhesivo no es fácil notarlo, a la altura de las rodillas y a pocos centimetros de la calle, hay que hacer un esfuerzo para agacharse y leerlo. Supongo que la mayor parte de los transeúntes lo pasarán por alto con total indiferencia, como a la pobreza misma.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Correspondencia

Gracias a la buena memoria de Yahoo, rescaté algunos emails que envíe en el lejano 2001, durante mi primer viaje a Israel. Qué curioso como pasa el tiempo y todo sigue igual, lo único que cambia es la mirada de uno, el entusiasmo del turista que lo ve todo por primera vez, da paso a la rutina del ciudadano que reside en el país ya algunos años. Una de las cosas buenas que tiene escribir este blog, es que de cierto modo me devuelve a la posición del turista, me lleva a adoptar nuevamente esa mirada curiosa e inquisidora, esas ganas de "vivir para contarla", ese gusto por relatar las vivencias en estos parajes lejanos, exóticos y desconocidos. Ya no me marcho a ninguna parte, y sin embargo sigo redactando mi diario de viaje.

Les dejo algunos extractos.

2 de marzo:
"Te cuento que acá no tuvimos terremotos, pero si hubo tiroteos, intentos de atentados y un árabe enloquecido que con su ómnibus atropelló a ocho judíos. Pero acá la gente sigue su vida con la mayor tranquilidad. Desde acá no se siente tan terrible, como parece desde afuera, nadie vive con miedo, no más que alguien que vive en Rio de Janeiro, por ejemplo. El otro día escuché un ruido fuerte, y los vidrios retumbaron, se me ocurrió que podía ser una bomba, pero después me explicaron que son aviones [F-16] que pasan a mayor velocidad que el sonido y causan ese efecto."

10 de marzo:
"Acabo de volver del cine, de ver una película sobre un tipo que come cerebros. Estaba en inglés con subtítulos en hebreo. No entendí un carajo. Después de esta hermosa experiencia, de vuelta bajo el calor del techo de estos familiares, aprovecho para escribir antes de degustar la delicia del sueño.

Acá en israel la estoy pasando bárbaro. Imainate que toda tu vida estudiaste acerca de los romanos, y tenés la posibilidad de viajar en el tiempo y conocer a Julio Cesar. Así me siento yo ahora. Un sueno hecho realidad. No sabés lo que significa para mí, reconocer cosas que nunca había visto pero de las que había leído, antes siquiera que el guía nos diga que son. Ir al Muro de los Lamentos, un montón de piedras inservibles, pero que están allí desde hace dos mil años, y que significaron la dirección de los rezos de mis antepasados durante dos milenios. Una experiencia fuerte.
En cuanto a la sociedad israelí tengo una sensación ambigua. La gente acá es muy agitada, todo el mundo grita y se enoja a cada rato, ves soldados o civiles con armas por todos lados. No me gusta para nada. Por otro lado, me fascina la enorme diversidad cultural, mucho mayor de lo que yo me imaginaba. No son simplemente las tres religiones, hay un montón de minorías más, como cinco o seis pequeñas religiones, y cada religión con infinitas divisiones. La mezcla de lo antiguo con lo moderno, lo europeo con lo oriental, la tradición con la innovación, el arte y la tecnología. Éste es sin duda el país de la heterogeneidad. Aunque lamentablemnte, no se una heterogeneidad armoniosa, como todo el mundo sabe.
¿Si extraño? Más de lo que o esperaba. Pero igual la estoy pasando fenomenal."

19 de mayo:
"Las cosas con los palestinos están como el culo. Es como lo ves vos en el diario. Lo único que no tenés que creer mucho es la imagen de pobrecitas victimas ellos, y que hijos de puta nosotros. Ya sabes como son las cosas, hay mierda de los dos lados. Y que tan podrida está la cosa, eso si lo podés ver con claridad en los diarios. Por ahora estamos en un circulo vicioso:
1) Los del Hamás, el Jihad, la fuerza 17 (guardia personal de Arafat) o el que sea, hace un atentado.
2) Israel responde con tanques, helicópteros, ejecuciones de terroristas, toma de territorios de la Autoridad Palestina, bloqueos económicos, etc.
3) Los palestinos responden con más violencia.
4) Israel vuelve a responder.
5) Europa y USA hacen que Israel alivie los bloqueos, los palestinos se toman un respiro.
6) Empieza todo de nuevo."

28 de mayo:
"Como habrán leído en el diario, estuvo por acá un yanqui, un tal Mitchel, que propuso un plan para volver a encaminar el proceso de paz. Proponía el cese de las hostilidades, cada uno en forma unilateral, o sea que no se pongan a conversar a ver como dejan los tiros, sino que cada uno suelte el gatillo por una semana. Además, Israel debe dejar de ampliar los asentamientos, incluso las ampliaciones supuestamnete necesarias por el crecimiento vegetativo de la población de colonos."

Continuará...

Relacionado:
* Y se hizo la luz

miércoles, 18 de noviembre de 2009

En los zapatos del otro

Hay en Israel judíos que:

1. Se identifican por completo con la causa palestina y su lucha armada, al mismo tiempo que rechazan al sionismo y tachan de ilegítima cualquier acción israelí.
2. Sin justificar sus medios de lucha, sienten simpatía por las aspiraciones nacionales de los palestinos, a las que consideran no menos justas que las aspiración a un Estado Judío.
3. A pesar de no sentir simpatía por los palestinos ni considerar como justos sus reclamos, entienden que lo mejor para todos es alcanzar un acuerdo que nos permita vivir en paz.
4. Desestiman todos los argumentos palestinos y se oponen a cualquier tipo de concesión israelí.

La heterogeneidad de opiniones y posturas frente al conflicto palestino-israelí es tan basta y compleja, que cualquier intento de clasificarla en unas pocas categorías arroja resultados incompletos e imprecisos. De todos modos, me atrevo a afirmar que la gran mayoría de los judíos israelíes se encuentran en el punto tres y sus muchas variantes. Yo, personalmente, me muevo entre el dos y el tres. Me cuesta entenderme con aquellos que se encuentran en los puntos uno y cuatro, pero me anima el hecho de que en Israel sea posible semejante diversidad de opiniones.

Y yo me pregunto, si entre nosotros existen personas capaces de ponerse en los zapatos del otro bando, hacer el esfuerzo de comprenderlos, ver las cosas desde su punto de vista, ¿acaso hay también palestinos que se tomen la molestia de ponerse en nuestros zapatos aunque sea por unos momentos, capaces de comprendernos también a nosotros? Una vez le hice esa pregunta a Muhamad, un estudiante de derecho árabe musulmán israelí. Me respondió que no, no tienen por qué hacerlo, nuestra posición es inconcebible e inaceptable. A mí se me ocurren otras respuestas:

A. La acción de ponerse en los zapatos del otro, es un privilegio que se pueden dar los fuertes y acomodados. Quien está sumergido en la miseria no tiene la capacidad de asimilar las desgracias del otro, menos aún si ese otro es visto como el causante de todos sus males. Esto se aplica también a los israelíes que fueron afectados más directa y personalmente por el terrorismo palestino.
B. Si un palestino de los territorios tiene alguna opinión favorable a Israel, lo mejor que puede hacer es callársela si no quiere sufrir las represalias de su gente. Que no lo vayan a tomar por colaboracionista y lo ejecuten.
C. La sociedad palestina es más cerrada e intolerante que la israelí. La diversidad de opiniones es menor y conduce más fácilmente a la violencia interna.


Relacionado:
* Israel según Basiuni
* Wafa Sultán

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Trampa 21

Trampa 22 (1961) de Joseph Heller es un libro que ha tenido éxito en todo el mundo. En Israel es enormemente popular, y aunque no tengo datos de ventas que me respalden, me atrevería a apostar que ha tenido más impacto que en ningún otro lugar. No es de extrañarse, en un país donde la mayoría de los jóvenes de 18 años deben alistarse al servicio militar obligatorio, son muchos los que se sienten identificados con el protagonista de la obra, el Capitán Joseph Yossarian.

Yossarian es un piloto de avión bombardero norteamericano, quien sirve durante la Segunda Guerra Mundial en una base estadounidense ubicada en una isla italiana. Se trata del opuesto absoluto a todos esos héroes de guerra yanquis con los que nos han inundado las películas de Hollywood. Su mayor aspiración es que lo liberen del servicio. Para ello recurre al médico del regimiento y le solicita que lo de de baja por loco. El médico le explica que eso no es posible, lo impide la trampa 22. Si pide que lo retiren por loco, eso demuestra que está cuerdo, puesto que sólo un loco consentiría seguir arriesgando su vida en la guerra. Al demostrar que está cuerdo, no lo pueden dar de baja por loco. Y a los que siguen combatiendo sin tener la cordura de hacerse pasar por locos, tampoco los retiran, porque para eso primero tendrían que solicitar ser retirados por locos, cosa que no hacen ya que están locos realmente.

En Israel no es tan difícil salirse del ejército por loco. Uno de los que me recomendó el libro fue un soldado que poco tiempo después salió del ejército con "perfil 21", es decir, fue declarado psicológicamente inhabilitado para el servicio militar. Hay muchas personas que se retiran con "perfil 21" o directamente no se enrolan. Sospecho que hay muchas más, que sin llegar a hacerse pasar por locos, habrán fantaseado alguna vez, en los momentos difíciles, con la posibilidad de que el psicólogo militar les facilite la puerta de salida. Además, no hay soldado que no se haya enfrentado alguna vez a la pesada maquinaria burocrática de un organismo gigantesco como es el ejército, sin toparse con situaciones absurdas dignas de la obra de Joseph Heller. Me gustaría creer también, que la mayoría de los soldados comparten la visión de Yossarian sobre la irracionalidad de participar en la guerra desde el punto de vista estrictamente individual.

Aún así, cabe preguntarse cómo es posible que en una sociedad tan militarizada, sea tan popular un libro tan anti-militarista. La respuesta se haya en la diferencia entre "militarizada" y "militarista". Quiero creer que a pesar del enorme peso que tiene el ejército en la sociedad israelí, no se trata de una sociedad militarista, que la mayoría de los ciudadanos tenemos claro que el ejército es un medio y no un fin en si mismo, un mal necesario. Teodor Herzl escribió en El Estado Judío (1896): "Mantendremos a nuestros sacerdotes dentro de los confines de sus templos, así como mantendremos al ejército profesional en los confines de sus cuarteles". Ojalá llegue pronto el día en que sea posible hacer realidad una división tan clara, y frenar la excesiva intromisión de los líderes religiosos y militares en los asuntos civiles.

Trampa 22 es uno de los libros más graciosos y divertidos que he leído en años, lo recomiendo efusivamente. Por último les dejo una escena de la película basada en el libro:



Artículo relacionado:
* Israel: un ejército de ciudadanos.

Otros libros populares en Israel:
* Saga de Harry Potter
* Comentas en el cielo

jueves, 17 de septiembre de 2009

Año nuevo, estadísticas nuevas

Mañana al caer la tarde comienza la celebración del Año Nuevo del calendario hebreo (Rosh Hashaná), ya vamos por el año 5770 (תש"ע). Según la tradición judía se trata del aniversario de la creación del primer hombre, Adán.

Me parece que ya podemos añadir a la lista de costumbres tradicionales de la festividad, la publicación de rankings y estadísticas de todo tipo. ¿Quién necesita comer panes trenzados circulares (חלה עגולה), cabeza de pescado y manzana con miel? ¿Para qué rezar, escuchar el toque del shofar (cuerno ritual), enviar tarjetas de felicitación, etc? Si en lugar de ello podemos disfrutar confeccionando la lista de los eventos destacados del año, los personajes más importantes, los mejores hits musicales, o cualquier otra de esas listas por las que los goim tienen que esperar ansiosamente hasta diciembre-enero.

Pero primero lo primero, no se puede iniciar el año sin que la Dirección de Estadísticas del Ministerio del Interior nos informe que el israelí promedio come 3522 calorías diarias. Algunos otros datos de interés sobre la población israelí en vísperas del nuevo año:

* Población total: 7.465.000. Judíos: 5.634.000 (75.5%). Árabes: 1.513.000 (20.3%). Otros: 318.000.
* Tasa de crecimiento anual: 1.8%. Judíos: 1,7%. Árabes: 2,6%.
* Porcentaje de menores de 14 años de edad: 28,4%. Mayores de 65: 9.7%. Significado: la población es más joven que en los países europeos.
* Esperanza de vida: 79.1 años para los hombres, 83 años para las mujeres.
* Concentración de la población. El 21% de los judíos viven en Tel Aviv y los alrededores, el 60% de los árabes viven en la zona norte del país.

Para todos los lectores del blog: Shaná tová umetuká, Feliz y dulce año nuevo.

martes, 18 de agosto de 2009

Israel según Basiuni

"La sociedad israelí es de hecho un microcosmo, tiene a los ashkenazíes que inmigraron desde occidente, los sefaradíes que inmigraron desde los países árabes, los sabras nacidos en Israel, los nuevos inmigrantes de Rusia, los nuevos inmigrantes de Etiopía, los falashmura. Es decir, son una sociedad heterogénea, pero una cosa los unifica, la sensación de inseguridad."

Así ve a la sociedad israelí Muhamad Basiuni, quien fuera embajador de Egipto en Israel de 1986 al 2000. Tiene razón. Diría que se quedó corto, a todas esas divisiones podría haber añadido las diferencias entre derecha e izquierda, laicos y religiosos, ricos y pobres. Basiuni subestima a la sociedad israelí, hay muchas otras cosas que nos unen, a pesar de las enormes diferencias, también se puede mirar a la misma sociedad desde otro ángulo y hablar de una historia, una cultura y un idioma en común. Nótese que Basiuni no nombra a los árabes israelíes como parte de la sociedad israelí, si restamos a algunos sectores de la minoría árabe y a algunos sectores de la ultra-ortodoxia judía, seguimos encontrando una sociedad muy fragmentada, pero menos de lo que a Basiuni le gustaría creer. Aún así, si se busca el mínimo común denominador, es verdad que lo encontraremos en la sensación de constante amenaza externa.

Si tomáramos las palabras de Basiuni al pie de la letra, podríamos concluir que el mayor daño que los enemigos de Israel podrían infligirnos es dejarnos en paz, así eliminarían lo único que nos une. Ojalá que los palestinos, libaneses, sirios e iraníes las escuchen con atención y prueben cambiar de estrategia.

Me pregunto como explicaría Basiuni lo que ocurre con la sociedad palestina. Una sociedad mucho más homogénea que la israelí, que también cuenta con un claro enemigo externo que los fuerza a unirse. ¿Por qué entonces las divisiones entre sus distintas facciones son tan sanguinarias e irreconciliables? Yo temo que el día que Israel alcance la paz con sus vecinos, estallen las luchas internas. Pero los palestinos, en cambio, no esperaron tanto, aún en pleno conflicto con Israel, se asesinan unos a otros sin piedad (ejemplo más reciente: 28 muertos en Gaza en los enfrentamientos de hace dos días).


Nota: la cita está traducida del hebreo, no del original en árabe. Tomada de una entrevista de televisión emitida en Egipto hace unos días.

domingo, 16 de agosto de 2009

A todos por igual

Algunos casos que dieron que hablar en los últimos dos meses.

1. Hace dos años y medio cuatro personas armadas entraron por la noche a una granja en el sur del país, presuntamente a robar ganado. El granjero disparó contra dos de ellos y los hirió gravemente. Cuando la policía llegó a la escena, encontraron al granjero administrando primeros auxilios a uno de los heridos, quien más tarde murió de sus heridas. El granjero fue llevado a juicio por homicidio, en el juicio alegó que había actuado en legítima defensa al creer que su vida corría peligro. Hace poco más de un mes el tribunal lo absolvió del cargo.

2. Un niño de tres años fue hospitalizado varias veces en estado de desnutrición en un hospital de Jerusalén. Los médicos no le encontraban ninguna enfermedad que pudiera explicar su situación, comenzaron a sospechar de que la madre era quien lo estaba privando de alimento. La cámara de seguridad del hospital filmó a la mujer desconectando el tubo que le habían colocado al niño para alimentarlo. Hace un mes la policía arrestó a la mujer.

3. En el año 2008 un renombrado político fue condenado a año y medio de cárcel, después de que un tribunal regional lo encontró culpable de recibir soborno y de otros actos de corrupción cometidos durante su período como Ministro de Trabajo. El ex-ministro apeló la sentencia a la Suprema Corte, en junio de este año la Suprema Corte rechazó su apelación y aumentó el castigo a cuatro años de prisión.

4. Ayer a la noche un grupo de cinco hombres y dos mujeres mataron a golpes a un señor de sesenta años que estaba disfrutando de una tarde con su familia en la rambla de Tel Aviv. La policía arrestó a los sospechosos.


Se trata de cuatro casos sin relación entre sí. Lo único que tienen en común, es que en todos ellos luego de que una o varias personas cometieran crímenes o delitos, la policía y/o el poder judicial han hecho su trabajo. El lector que ya haya escuchado con anterioridad acerca de alguno de estos casos, notará que al resumirlos me salteé a propósito un dato al que se le suele atribuir fundamental importancia cuando se discute sobre los mismos, la procedencia étnica, cultural y religiosa de los involucrados. Otro aspecto en común de los cuatro casos, es que en todos ellos hay quienes han intentado eludir sus culpas, alegando que todo el caso no es más que una orquestada persecución en su contra por ser miembros de tal o cual minoría:

1. El granjero, llamado Shai Dromi, es judío, los cuatro intrusos eran árabes beduinos. Según el padre de uno de los fallecidos, su hijo no cortó el alambrado y se introdujo armado a la propiedad ajena para robar, como ocurría frecuentemente en las granjas de la zona antes de este incidente, sino para "cazar conejos" (¡a las tres de la mañana! ¡qué deportista!). A un padre en duelo no se le puede reclamar nada, pero sí reclamaría menos hipocresía y oportunismo a los parlamentarios árabes que acusaron al tribunal de dejar libre a Dromi sólo porque los muertos eran árabes.

2. La madre del niño pertenece a una de las comunidades de judíos más ultra-ortodoxos de Jerusalén, los Naturei Karta. Miembros de la comunidad acusaron a la prensa, la policía, el personal del hospital y de los servicios de asistencia social, de conspirar en contra de la mujer por ser religiosa. Salieron a protestar violentamente quemando los tachos de basura de la ciudad.

3. El político en cuestión, Shlomo Benizri, era uno de los principales líderes del partido político ultraortodoxo sefaradí, Shas. Eli Ishai, actual Ministro del Interior por el mismo partido, le escribió una misiva al presidente Shimon Peres pidiendo el indulto para Benizri, alegando que Benizri es un judío mizrají y los mizrajíes se sienten discriminados por los judíos ashkenazíes. El hecho de que exactamente el mismo día que Benizri fue condenado a cuatro años, el ex-Ministro de Economía por el partido Kadima, Abraham Hirszon, judío ashkenazí, haya sido condenado a más de cinco años de cárcel por robo, no parece decirle nada a Ishai. El hecho de que el juez que dictó la sentencia de Benizri, Edmond Levi, también sea un religioso de origen sefaradí, según el hermano de Benizri, no es más que una prueba de la maldad de Levi.

4. Los cinco muchachos arrestados bajo sospecha de asesinato son árabes, las dos chicas son judías. Por su puesto, ya se escuchan las primeras voces que tachan al arresto de los cinco jóvenes árabes como otra conspiración contra la minoría árabe. No encontré datos sobre la procedencia del hombre asesinado, Leonard Karp (que en paz descanse).

A pesar del contexto trágico que no invita a la risa, en especial del último asesinato, tan espantoso y tan reciente, esta acumulación me recuerda al viejo chiste: "nosotros no somos racistas, odiamos a todos por igual". No me atrevería a sostener que los policías y los jueces en este país estén libres de prejuicios, que no exista aunque sea en cierta medida algún tipo de discriminación. Pero hay que ser justos y reconocer que en general hacen un buen trabajo, no hay ningún grupo social que este por fuera de su alcance, no se liberan los ricos y poderosos, los políticos ni los empresarios. Ni judíos ni árabes, ni laicos ni religiosos, ni ashkenazíes ni sefaradíes. El que quiera combatir la discriminación de buena fe, no debería abusar de la pertenencia del sospechoso a una minoría, como si se tratara de la carta que vale por una salida de la cárcel en el juego de mesa "monopolio".

viernes, 7 de agosto de 2009

Quién apretó el gatillo

El sábado pasado una persona armada y con la cara tapada entró a un centro de la comunidad gay en Tel Aviv, donde se estaba llevando a cabo un encuentro para jóvenes adolescentes de la comunidad, y abrió fuego contra los presentes. Mató a una chica de 16 años y a un muchacho de 26 e hirió a varios más. Todo parece indicar que se trata de un atentado dirigido a la "comunidad orgullosa" motivado por un odio homofóbico. Sin embargo, la policía no descarta la posibilidad de que el asesino haya sido un miembro de la comunidad, que buscaba vengarse de alguno de los participantes por algún conflicto personal y no necesariamente por un odio homofóbico. Lo que es seguro es que el criminal tenía muy claro a dónde y a quién se dirigía. Según testimonios de miembros de la comunidad, el lugar es muy discreto para proteger la privacidad de los jóvenes que llegan allí sin querer revelar a sus familias y amigos su tendencia sexual, está localizado de tal manera que sólo quien conoce su existencia llega allí, es muy difícil dar con el local por error o por casualidad.


La policía aún no ha capturado a la lacra que cometió el atentado, tengo confianza en que lo encontrarán más temprano que tarde. Pero aunque la identidad del homicida no es clara, algunos miembros de la comunidad y algunos políticos ya extienden el dedo acusador en una dirección muy específica, directa o indirectamente acusan a la comunidad ultraortodoxa, al partido político ultraortodoxo sefaradí Shas y a su líder Eli Ishai. Estas acusaciones me parecen apresuradas e irresponsables, al carecer de datos concretos sobre la identidad del asesino, es evidente que las acusaciones están guíadas por el prejuicio y el odio hacia los ultraortodoxos, que no es menos grave que el prejuicio y el odio hacia los homosexuales. A mí me sorprendería mucho si el asesino es efectivamente ultraortodoxo, ya que los ultraortodxos no suelen portar armas de fuego, los casos más graves de violencia por parte de ultraortodoxos han sido lanzamientos de piedras y quema de tachos de basura. Además, la homofobia está lejos de ser un mal exclusivo de los ultraortodoxos sefaradíes, pudo haber sido un ultraortodoxo ashkenazí, un judío religioso de cualquier otra corriente, un judío laico o alguien perteneciente a cualquier otra religión o grupo sobre los que ningún rabino tiene ninguna influencia y menos aún Eli Ishai.

Es cierto que han habido rabinos ultraortodoxos que han aportado a un clima de hostilidad hacia los homosexuales, tachando su identidad sexual de enfermedad, desviación o perversidad. Es cierto que el Ministro del Interior Eli Ishai intentó evitar las marchas del orgullo gay en las diferentes ciudades del país. Eli Ishai merece ser repudiado por sus dichos y sus actos en contra del colectivo gay y de la libertad de expresión, pero de ahí a acusarlo a ser el responsable de los homicidios cometidos el pasado sábado hay un gran trecho.

Hay quienes comparan este suceso con el asesinato del Primer Ministro Isaac Rabin en 1995. Antes del asesinato había un clima de instigación en su contra por parte de la derecha israelí, que lo acusaba de traidor por los Acuerdos de Oslo que firmó con los palestinos. Dentro de ese clima de instigación actuó Igal Amir cuando apretó el gatillo y le disparó dos balazos. La provocación de la derecha contra Rabin en aquel entonces, es como la provocación de los ultraortodoxos contra los homosexuales hoy en día, el odio de entonces derivó en un asesinato y el de hoy en día también. Los que trazan ese paralelismo se olvidan del shock que fue para la sociedad israelí descubrir quién había sido en realidad el asesino. Cuando llegó la noticia del asesinato, muchos fueron los que intuitivamente dieron por sentado que había sido un terrorista palestino, fue una sorpresa traumática descubrir que el asesinato lo había cometido un judío israelí, "uno de los nuestros". Una de las lecciones del asesinato de Rabin es que el odio y la provocación masiva pueden conducir a que un desquiciado decida matar, pero la otra lección, de la que algunos prefieren olvidarse, es que no hay que apresurarse a juzgar a un grupo entero sin saber siquiera de que lado viene la bala.

Que el recuerdo de las victimas sea bendito. Que no haya más derramamientos de sangre ni odio gratuito. Que esta tragedia nos enseñe a todos los israelíes a ser más tolerantes con quienes son diferentes que nosotros, sin distinción de tendencia sexual ni de tendencia religiosa.


Post relacionado:
* Marcha del Orgullo Gay en Tel Aviv.

viernes, 10 de julio de 2009

Los calzoncillos de Yamil

La inmensa diversidad étnica, religiosa, cultural e ideológica que existe en Israel produce algunas combinaciones peculiares. Como el caso de un estudiante que conocí en Jerusalén, Yamil, un árabe cristiano israelí comunista y ateo. Como judío no creyente yo también poseo una identidad por momentos contradictoria, pero no puedo hacerme una idea del embrollo que debe tener el pobre Yamil en la cabeza.

Me resultaba muy interesante conversar con Yamil, escuchar de primera fuente qué piensa alguien perteneciente a un sector del espectro político con el que nunca había tenido contacto más que a través de la prensa, los árabes comunistas, y a la vez a un sector muy particular de la sociedad israelí, los árabes cristianos. Por lo general nuestras conversaciones rondaban acerca de la relación entre árabes y judíos dentro de Israel y del conflicto palestino-israelí. Pero en un par de oportunidades me contó algunas cosas de índole más personal. Tenía una novia allá en su pueblo ubicado en alguna parte del norte del país, una muchacha hermosísima perteneciente a su comunidad cristiana, de la que estaba enamorado, pero a la que no podía tocarle ni un pelo antes del casamiento. Su amor inmaculado no le impedía aprovechar los fines de semana que pasaba en Jerusalén para irse de juerga a la zona de los pubs en el centro, y conseguirse alguna bonita turista yanqui que se voluntarizara a practicarle una relajante felación.

Yamil se vestía y peinaba a un estilo que es muy común entre muchos israelíes judíos, por sus rasgos físicos no era posible adivinar su origen étnico, hablaba el hebreo a la perfección, quizás mejor que quienes lo tienen por lengua madre (su lengua madre es el árabe), sólo lo delataba un acento raro de origen indefinido, distinto al típico e inconfundible acento árabe. Yamil se servía de su aspecto pluricultural para sus conquistas sexuales de mujeres de procedencias diversas. Una de sus costumbres al vestir tomada de los judíos israelíes, quienes a su vez la importaron de los yanquis, era el uso de pantalones anchos que se llevan por debajo de la cintura y dejan ver el borde superior de la ropa interior. Así es que una vez pude distinguir que Yamil lucía una bandera de Israel estampada en sus calzoncillos. Le pregunté si aquella prenda no dificultaba sus aventuras y él me respondió:

"En lo absoluto, si me encuentro con una mujer que está a favor de Israel le demuestro que amo tanto al país que lo llevo hasta en los calzoncillos, y si me encuentro con una que está en contra, le digo que odio tanto a Israel que me paso su bandera por el culo".

Yamil lo dijo en broma, pero encuentro que su frase y su forma de actuar son una buena representación de la actitud que tienen muchos árabes israelíes (musulmanes o cristianos; comunistas, demócratas o islamistas) hacia Israel. Exigir y aprovechar las ventajas y beneficios de una país democrático y liberal, y al mismo tiempo apoyar de hecho o de palabra a quienes intentan destruir esa misma democracia. Entiendo que tienen muchos motivos para estar desconformes y que Israel tiene mucho lo que mejorar en su trato hacia la minoría árabe, pero para seguir avanzando ayudaría mucho más el soporte de la minoría árabe que su hostilidad.


Nota: por motivos obvios cambié el nombre verdadero del personaje por un seudónimo.

viernes, 12 de junio de 2009

Marcha del Orgullo Gay en Tel Aviv


Hoy fue la primera vez que participé de la Marcha del Orgullo Gay en Tel Aviv. Había asistido un par de veces a la de Jerusalén, ni se compara. La de Tel Aviv es mucho más concurrida, mucho más colorida, mucho más festiva. Pero la principal diferencia, que hace a la marcha de "la ciudad sin pausa" mil veces más atractiva que la de la ciudad sagrada, es que la primera termina en la playa donde la fiesta continúa a orillas del mediterráneo hasta la caída del sol.

Como todos los años, grupos religiosos y grupos de extrema derecha intentaron prohibir el evento sin éxito. Entre los opositores a la marcha destacó el actual Ministro del Interior, Eli Ishai del partido ultraortdoxo Shas. Como era de esperar, la Suprema Corte desestimó todas las peticiones de prohibición y la marcha tuvo lugar bajo escolta policial. Esta vuelta hubo muy pocos religiosos que se acercaron para manifestar en contra y no hubo incidentes de violencia.

Yo no formo parte de la "kehilá gueá" ("comunidad orgullosa", nombre que se le da en hebreo al colectivo LGTB), y sin embargo es para mí un orgullo haber marchado junto a ellos. La lucha por los derechos de los homosexuales y por su aceptación en la sociedad, libres de discriminación y prejuicios, es una causa noble en sí misma. Sin embargo, el orgullo gay no es más que una pequeña parte de lo que está en juego, la participación en la marcha, más allá de la orientación sexual de cada uno, es una reivindicación por los derechos de todas las minorías perseguidas, es un acto de reafirmación de nuestra libertad de conciencia, nuestra la libertad de expresión y nuestros valores democráticos en general. Como judío, yo también soy miembro de una minoría que aún es perseguida en demasiadas partes del mundo, por eso para mí la Marcha del Orgullo Gay es un asunto personal. Como israelí, me opongo a los intentos de personas retrógradas, ignorantes, supersticiosas y cegadas por sus prejuicios, como Eli Ishai, de cancelar esa libertad lograda y mantenida a costa de tanto sacrificio. La Marcha del Orgullo Gay es también un mensaje alto y claro hacia a ellos: no dejaremos que pisoteen a todo aquel que no se rija por su mismo estilo de vida.

Pero dejémonos de tanto palabrerío. Veamos algunas fotos:

Arcoiris

En hebreo: mi hijo es homosexual ¿y qué?

La policía velando por la seguridad de los ciudadanos.

En árabe: por la libertad de elección, la Casa de la Libertad.
Agradezco la traducción a la chica que llevaba el cartel.

Extra Large

Orgullo 2009. Cien motivos para el orgullo
(en referencia al centenario de Tel Aviv).

sábado, 30 de mayo de 2009

Mochilera

Es muy común que los israelíes al terminar el servicio militar obligatorio se busquen algún trabajo no especializado (mozo es uno de los más comunes), que les permita ahorrar dinero para pasear de mochileros durante algunos meses en algún destino lejano y exótico como Sudamérica o el Lejano Oriente. Así es que uno puede sufrir la desgracia de encontrarse con mochileros israelíes hasta en los lugares más recónditos, en ningún rincón del planeta se está a salvo. El viaje es otra etapa más de la vida del israelí, al igual que la escuela, el ejército o la universidad. A diferencia de otros países donde se suele empezar la universidad a los 18 años enseguida después de culminar la secundaria, en Israel los estudiantes por lo general empiezan entre los 22 y los 24, luego de tres años de ejército (dos las mujeres) y uno a tres años de trabajo, viajes y otros menesteres. Por supuesto, hay muchísimos que no siguen ese mismo itinerario; mi hermanita sí. A riesgo de que algún intelectual me acuse de voyeurismo colonialista, a continuación dejo algunas de las imágenes que más me gustaron del viaje que está haciendo en estos momentos por India, Nepal y China. Hermanita: ¡xie xie!

India en colores.

India. Occidentalización.

Nepal.

Hong Kong.

China continental. No olvide llevar paraguas.

China. Hay cosas que no cambian.

China. Entre las nubes y la montaña.

¿Y tú que miras? ¿No sabes que debes colocarte el tapabocas?

Buen provecho.