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viernes, 6 de mayo de 2011

Reconozcamos al Estado de Palestina


Lo ideal sería llegar a un acuerdo de fronteras que establezca dos estados para dos pueblos en mutuo reconocimiento, el fin de los reclamos mutuos por ambas partes y el fin del conflicto. Es decir, un acuerdo de paz.

Pero las negociaciones están estancadas hace dos anos. Los palestinos se han negado a negociar con Israel desde que Benjamin Netanyahu y Barack Obama subieron al poder. Pero ahora más que nunca, parece que han cerrado la puerta a las negociaciones y han arrojado la llave. Los últimos días Fatah y Hamás han llegado a un acuerdo de unidad, tras una larga división vuelve a incorporarse oficialmente al gobierno palestino el grupo que exalta a Osama Bin Laden como un "Guerrero Santo del Islam", que no reconoce a Israel y tiene por objetivo declarado la destrucción de "la entidad sionista", que no reconoce ninguno de los entendimientos previamente firmados entre Israel y la Autoriad Palestina. Fatah ha adoptado una estrategia alternativa a las negociaciones: declarar el estado palestino (por segunda vez, la primera vez lo hizo en 1987), fijar sus fronteras en forma unilateral y buscar el reconocimiento internacional de las mismas. Su reconciliación con Hamás - a quien temen y odian tanto o más que a Israel - es parte de esa estrategia, mantener un frente unido hasta la declaración de independencia programada para septiembre.

Dadas las circunstancias, qué debe hacer Israel? Podríamos continuar con la especialidad de Bibi "congelamiento" Netanyahu: decidir no decidir, quedarnos de brazos cruzados, quejarnos, no hacer nada, dejar que sean los palestinos los quienes lleven la iniciativa. Así llevamos las de perder, el mundo acabará reconociendo a los palestinos en sus propios términos sin que tengan que ceder nada: ni reconocimiento de Israel, ni abandono del terrorismo, ni cambios a las líneas del 49, ni fin de reclamos. Y el Ministerio de Relaciones Exteriores, ni aunque ponga a todo el plantel dentro del arco, no va a poder más que retrasar el gol palestino. Es una desgracia que en momentos como este tengamos un Ministro de Exteriores tan poco adecuado al cargo.

Mientras tanto han surgido dos ideas alternativas a la inactividad de Netanyahu, de como reaccionar a los pasos unilaterales palestinos, una proveniente de la izquierda y otra de la derecha. De izquierda: reconocer la independencia del estado palestino aún antes que los propios palestinos. De derecha: anexar a Israel los asentamientos judíos de cisjordania. Yo creo que habría que adoptar ambas al mismo tiempo. Hay que retomar lo que inició Ariel Sharón en el 2005, ante la imposibilidad de negociar, establecer nuestras fronteras por nosotros mismos. Los palestinos aprendieron de Sharón y lo están haciendo, debemos retomar la delantera y volver a ser quienes encabecen el proceso, no dejar que nos arrastren. Ellos establecen unilateralmente sus fronteras, nosotros establecemos unilateralmente las nuestras.

Y me queda la esperanza de que en algún momento volvamos al carril del que tanto palestinos como israelíes no tendríamos que habernos salido, volver a la mesa de negociaciones, para reemplazar los dos trazados unilaterales por un único tratado bi-lateral. Que a fin de cuentas el conflicto no va a acabar hasta que lleguemos a un acuerdo en el que ambas partes cedan, por más vueltas que le den volvemos al mismo punto ineludible.

sábado, 5 de marzo de 2011

La Espada de Damocles revisada

En el 2006, luego de que Hamás ganara las elecciones publiqué en la revista Piedra Libre un artículo titulado La Espada de Damocles. Especulaba que la nueva responsabilidad que recaía sobre Hamás haría que la organización tuviera que moderarse. Estaba totalmente equivocado.

Comparaba a un gobierno electo democráticamente que está en la obligación de rendir cuentas a su pueblo, con el mítico Damocles que reinaba con una espada colgando sobre su trono, espada que podía caerle encima si no gobernaba sabiamente. Razonaba que tal gobierno no tiene otra que procurar el bienestar de su gente si desea mantenerse en el poder, y está claro incluso para Hamás, que no se puede procurar el bienestar del pueblo palestino y mantener eternamente la guerra contra Israel. Evidentemente subestimé a Hamás, poco después de llegar al poder Ismail Hania quitó de sobre su cabeza la Espada de Damocles: chau oposición, chau elecciones periódicas, chau democracia.

Hoy en día sigo creyendo que, a diferencia de lo afirmado por Ilan Pappe, el mayor interés de Israel es que todos los países del Medio Oriente se vuelvan democráticos. Es cierto que la apertura democrática puede causar el deterioro de las relaciones de algunos países con Israel, como ha ocurrido entre Israel y Turquía. Pero nunca al punto de derivar en guerra. No existen ejemplos de guerras entre países democráticos (si el lector conoce alguna excepción le agradezco la información), siempre son dictadura vs dictadura o dictadura vs democracia. Al fin y al cabo el interés de los israelíes coincide por completo con el de todos nuestros vecinos: que cada uno viva en libertad y prosperidad, en paz los unos con los otros. Decía Herodoto que no hay hombre tan necio como para preferir la guerra a la paz, porque en la paz los hijos entierran a los padres mientras que en la guerra los padres entierran a los hijos. Se ve que Herodoto no conocía a Hamás ni a la ultra-derecha israelí.

El caso de Hamás me ha dejado muy presente algo que ya tendría que haberme aprendido de la historia europea contemporánea: una ronda electoral ganada por un partido antidemocrático no da comienzo a una democracia, la liquida. Hamás liquidó a la democracia palestina antes de nacer. Como israelí que soy, espero que no ocurra lo mismo con Egipto, Túnez, Libia, etc. Pero esta vez ya no soy tan ingenuo, los israelíes tenemos genuinos motivos para preocuparnos por los posibles resultados de las revueltas vecinas, sobre todo la de nuestro limítrofe Egipto.

lunes, 28 de junio de 2010

Dos judíos, tres colores

En los meses que precedieron al Plan de Desconexión de Gaza consumado por el gobierno de Ariel Sharon en Setiembre del 2005, se podía ver por todas partes gente con cintas de color naranja atadas a la muñeca, colgando del bolso o del espejo del auto. Ese fue uno de los métodos más simples y efectivos utilizado por los opositores al plan, para manifestar un rechazo multitudinario y omnipresente al desalojo de los ocho mil judíos que residían en Gaza. El éxito de los "ktumim" (anaranjados) llegó a tal grado, que en aquella época uno no podía salir a la calle con una prenda de vestir color naranja sin manifestarse políticamente. Han pasado casi cinco años, pero hasta el día de hoy hay personas, aunque menos, que siguen llevando la cinta naranja, uno ya puede volver a vestir la casaca de la selección holandesa.

En respuesta a las cintas naranjas aparecieron las cintas azules. Pero con las azules el mensaje ya no era tan claro. Algunos las llevaban como señal de apoyo a la itnatkut (desconexión), otros para clamar que el pueblo se mantuviera unido, sin desembocar en la violencia interna como consecuencia de la gran tensión social suscitada por el plan. Incluso se podían ver personas que llevaban al mismo tiempo la cinta naranja y la azul: en contra de la itnatkut y a favor de mantener la unidad.

En estos días las cintas de colores han vuelto a inundar las calles, esta vez amarillas: en exigencia al gobierno para que llegue a un acuerdo de intercambio de prisioneros con Hamas y obtenga la liberación de Guilad Shalit, soldado israelí abducido a Gaza por Hamas hace cuatro años. La respuesta no se hizo esperar, quienes se oponen a la liberación de cientos de terroristas encarcelados en Israel a cambio de Shalit, lucen cintas rojas. Yo personalmente, que suelo tomar partido en todo, no me acabo de decidir. El dilema sigue siendo el mismo. Quien mejor lo ha expresado ha sido Amona Alón (escritora religiosa muy de derechas con la que no suelo coincidir en nada): el corazón está a favor y la cabeza en contra.


Es difícil explicar a alguien que lo ve desde afuera con qué intensidad vive la sociedad israelí el asunto de Guilad Shalit, la fuerte identificación emocional con su familia. A finales del 2009 parecía que Israel y Hamás estaban a punto de concretar un acuerdo, Israel liberaría a casi todos los casi mil presos que exigía Hamás, y los presos más pesados - responsables cada uno por la muerte de decenas de israelíes - en lugar de volver a Cisjordania serían exiliados a Gaza o al exterior. Por entonces me fui unos días de paseo a Barcelona, le comentaba a Alan que durante esas vacaciones me había impuesto no leer la prensa israelí, me hacía falta un poco de escapismo y no quería escuchar nada que tenga que ver con el conflicto, a menos que sea para enterarme de que liberaron a Shalit. Pero las negociaciones volvieron a fracasar y siguen estancadas desde entonces.

Después del desastre del abordaje al Marmara, Israel se ha visto obligado a levantar casi por completo el bloqueo a Gaza. Ya no se puede aplicar el bloqueo como método de presión, amenazando a Hamás de mantenerlo hasta que liberen a Shalit. Lo único que le queda a la familia es la presión popular al gobierno de Netanyahu. Netanyahu se ha gestado una imagen de gobernante indeciso y fácil de presionar, tanto desde el exterior como desde el interior. La imagen ya la arrastraba de su mandato anterior, pero la viene reforzando con una larga serie de decisiones forzadas, desde la cancelación del impuesto a las verduras hasta la cancelación del bloqueo a Gaza.


Relacionado:
* El pueblo no se olvida de Guilad Shalit
* Empezó el remate

jueves, 25 de febrero de 2010

Kol Hakavod laMosad

Hace poco más de un año Israel lanzó la llamada Operación Plomo Fundido en la Franja de Gaza, contra los grupos que llevaban ocho años lanzando disparos de morteros, cohetes y misiles hacia la población civil israelí en los alrededores de la franja, ataques que en vísperas de la operación habían escalado hasta 200 en una semana y expandido a un radio de más de 15 kilómetros. Aunque la ofensiva israelí estaba dirigida contra los grupos terroristas que perpetraban dichos ataques, especialmente contra Hamás, murieron también cientos de civiles palestinos, incluyendo ancianos, mujeres y niños. La alta cantidad de muertos civiles se debió a que no fue un enfetramiento frontal entre dos ejércitos en campo abierto, sino entre un ejército y guerrilleros que atacan desde zonas urbanas densamente pobladas y así aprovechan a los civiles que los rodean como escudos humanos. La operación cortó la lluvia de cohetes y misiles sobre las ciudades del sur de Israel a un precio terrible. Incluso para quienes comprenden que Israel tenía el derecho y la obligación de defender a su población de los continuos ataques terroristas, que atacar a Hamás era una acción de legítima defensa, conmovidos por las fotografías de la muerte y la destrucción en Gaza protestaron contra los medios empleados y la magnitud del ataque.

Puedo entender la indignación que causó en muchos la muerte de tantos civiles la Operación Plomo Fundido. Y justamente por ello me parecen fuera de lugar las críticas contra la eliminación en un hotel de Dubai - presuntamente a manos del Mossad - de Mahmud al Mabhuh, uno de los fundadores de la brigada militar de Hamás y responsable del tráfico de armas entre Siria y la Franja de Gaza. Si realmente fue el Mossad, kol hakavod, enhorabuena, han acabado con uno de los principales responsables por los ataques contra cientos de miles de civiles israelíes, encargado de renovar el arsenal para poder reanudar dichos ataques cuando a Hamás mejor le convenga. Todo ello a riesgo de 26 israelíes (si creemos en las últimas estimaciones de la policía de Dubai sobre la cantidad de agentes del Mossad involucrados) y sin poner en peligro la vida de ni un solo civil palestino.

No me molesta la protesta obligada y "for the record" de los gobiernos de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Irlanda (la lista se va alargando a medida que la policía de Dubai sigue con su festival de sospechosos), por la falsificación de pasaportes de sus países para la operación. Pero deberían tener en cuenta cuales eran las alternativas, contra las que seguramente también habrían protestado:

  1. Matarlo en Gaza, y eso significa que mueran también una buena cantidad de civiles palestinos a su alrededor.
  2. Dejarlo vivo, para que siga contrabandeando armas con las que luego maten civiles israelíes, provocando así un contraataque israelí que maté más civiles palestinos aún.

Véase también:
* The Mossad is back (Acción por Israel)
* Un ejemplo de austeridad: Hamas (Sobre Israel opinamos todos)
* ¿Se podría haber evitado?

jueves, 4 de febrero de 2010

Dr Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar los cohetes

Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964) es una película dirigida por el genial Stanley Kubrick que satiriza la Guerra Fría y la carrera armamentista entre EEUU y la URSS.

El Brigadier General Jack D. Ripper, ha perdido los estribos, está convencido de que los comunistas han orquestado una gran conspiración para contaminar el agua y corromper los fluidos corporales de los americanos desprevenidos, lo descubre por la sensación de vacío que se produce inmediatamente después de culminar el acto sexual. Decide acabar con esta insoportable situación y pone en marcha el Plan R, que consiste en ordenar a una flota de bombarderos B-52 que ya se encuentra en el aire, desviar su curso e iniciar un ataque nuclear masivo sobre la Unión Soviética. Sella herméticamente su base militar y codifica las comunicaciones con los aeroplanos de tal manera que ni siquiera las órdenes del Presidente de los Estados Unidos pueden detener el ataque. El presidente se reune con sus generales y el embajador ruso, decide llamar por teléfono al Premier de la URSS en un intento por evitar la hecatombe. Por esta llamada se entera de que los rusos han construido la doomsday machine o máquina del día del juicio. Dejemos que sea el Dr. Strangelove en persona que nos lo explique:



Resumo: se trata de un arma que destruye toda la vida animal y vegetal sobre el planeta. El arma es disparada en forma automática si el país que la posee es atacado. No puede ser desactivada, si alguien intenta desactivarla es disparada automáticamente. Es la teoría de la disuasión llevada a sus últimas consecuencias, un arma diseñada para que el atacante no se atreva a atacar, con la seguridad de que el ataque - aunque dañe al enemigo - también implica su propia aniquilación. Pero para que su poder de disuasión surja efecto la existencia de la máquina tiene que ser conocida por el rival, el Premier soviético pensaba anunciarla la semana siguiente.

No tendría sentido forzar un paralelismo entre la película y el desarrollo del conflicto árabe-israelí en el último lustro, la Guerra Fría fue algo muy distinto a la Segunda Guerra del Líbano o a la Operación Plomo Fundido. Pero de todos modos, la ridiculización del concepto de disuasión que hace la película me recuerda por libre asociación a nuestra situación actual. Últimamente es raro escuchar en Israel un debate sobre tal o cual acción militar sin que alguien mencione a la dichosa disuasión (en hebreo artaá, הרתעה), que si aumenta la capacidad israelí de disuasión o si la disminuye. La idea es sencilla, se trata de responder a un ataque de Hamás desde Gaza o Hezbolá desde el Líbano con tanta fuerza (sí, eso que muchos llaman respuesta desproporcionada), que antes de volver a atacarnos se tengan que preguntar dos veces si les conviene hacerlo, en vista al enorme daño que atraen sobre su propia población con esos ataques. Se ha dicho que así sólo se produce un círculo vicioso de más y mayores ataques mutuos, una interminable y continua escalada de violencia. Pero en contra de este tipo de predicciones, al concluir las invasiones israelíes contra el Líbano en junio del 2006 y contra Gaza en enero del 2009, se han reducido al mínimo las series de ataques y contra-ataques. No porque Hamás y Hezbolá hayan perdido sus capacidades ofensivas o hayan moderado sus ambiciones de aniquilar a Israel, sino porque no están en condiciones de absorver nuevos golpes de semejante intensidad y mantenerse en el poder, al menos por ahora.

Reducir el conflicto a las fluctuaciones en el poder de disuasión me parece muy triste. Implica aceptar que nos enfrentamos a un enemigo al que no es posible derrotar del todo y con quien tampoco podemos alcanzar un acuerdo de paz, ni una salida ni la otra. Todo lo que podemos hacer es espantarlo, para que nos deje tranquilos por un tiempo de vez en cuando, mientras nos preguntamos cuando estallará la próxima vuelta (הסיבוב הבא) en esta gran guerra eterna de pequeñas guerras cortas. Nada de doomsday ni día del juicio final, sino un larga argonía por pequeñas entregas. Como diría el comentarista Amnon Abramovich del canal 2, es una sola guerra con pausas para los cortes publicitarios.


Relacionado:
* Israel 2010: adiós paz, hola disuasión. Muy recomendable, Marcelo explica con claridad la dinámica entre las fallidas negociaciones de paz, las acciones unilaterales y la disuación. Breve y esclarecedor análisis sobre el curso del conflicto en la última década.
* Teocracia nuclear.

jueves, 1 de octubre de 2009

Empezó el remate

La condena frecuente a Israel basada en la desproporción en la cantidad de victimas sufridas de cada bando, revela un macabro desprecio por la vida humana. Quienes dicen basar su opinión acerca del conflicto en una balanza de los litros de sangre derramados, suelen llegar a la conclusión de que a Israel le está vedado responder a cualquier ataque palestino, a menos que el ataque palestino mate mucha gente, que unos pocos muertos o heridos israelíes no tienen suficiente importancia. Es decir, el gobierno de Israel tiene que esperar a que mueran más israelíes antes de tomar cualquier medida que intente frenar los ataques contra la población del país. Por su puesto, esa balanza es además muy selectiva, la sangre de los muertos palestinos derramada por Fatah, Hamás, Egipto, Siria o Jordania no tiene peso.

Es curioso como aquellos que se quejan por la desproporción en la cantidad de muertos, no tienen nada que objetar a la desproporción en los intercambios de prisioneros. Suelen exclamar que la vida de un palestino vale tanto (o tan poco) como la de un israelí. Pero no tienen ningún objeción a que la libertad de un prisionero israelí, valga más que la libertad de mil presos palestinos. La liberación de mil presos palestinos es lo que exige a estas alturas Hamás, a cambio de la libertad del soldado secuestrado en julio del 2006, Gilad Shalit, abducido en territorio israelí y llevado a Gaza donde permanece desde entonces, Dios sabe en que condiciones (perdón, Dios no, Jaled Mashaal e Ismail Haniya).

El día de ayer salió la noticia de que Israel y Hamás, con la intermediación de Egipto y Alemania, llegaron a un acuerdo preliminar. Hamás envía un video que demuestra que Shalit aún está vivo y a cambio Israel libera 20 presas palestinas "sin sangre sobre las manos" (es decir que no mataron israelíes, "solamente" intentaron matar sin conseguirlo). Al parecer el acuerdo fue alcanzado recién ahora, gracias a la entrada en escena del intermediario alemán, más dedicado y más efectivo que los egipcios. Además es un momento favorable para Hamás, que quiere presentar logros de cara a las elecciones en la Autoridad Palestina el próximo enero (si es que Abu Mazen no vuelve a postergarlas hasta una fecha más conveniente para él).

No me opongo al intercambio de las presas por la grabación, la familia de Shalit tiene derecho a comunicarse con su hijo. Pero no puedo dejar de sublevarme ante esta venta de derechos humanos por remate. Los presos palestinos tienen acceso a asistencia médica, abogados, visitas de sus familias o de la cruz roja, se sobreentiende que Israel tiene la obligación de proporcionarles todos los derechos que establece la Convención de Ginebra. Los derechos humanos de un israelí en cautiverio, en cambio, hay que comprarlos liberando asesinos de a decenas o centenares y eso a tantos supuestos defensores de los derechos humanos no les molesta. Si un video de Shalit vale 20 palestinos ¿cómo continuará el remate? ¿una pierna de Shalit por cien palestinos? ¿cada brazo por 200? ¿cuánto por la cabeza? ¿quién da más, quién da más?


Actualización. 2 de octubre: el video de Shalit ya fue publicado.

sábado, 6 de junio de 2009

La desazón de la izquierda israelí

En un post anterior comentaba las expectativas que generaba la visita de Barack Obama al Cairo. Al final no presentó ningún plan de paz novedoso, en su discurso reiteró lo postulado por Bush en el 2004, la primera fase de la Hoja de Ruta: los palestinos deben abandonar la violencia y los israelíes debemos frenar la construcción de asentenmientos y aliviar las restricciones en Gaza y Cisjordania. Debo retractarme, había dicho que este evento no tendría la magnitud de los grandes eventos mediáticos. Pero lo cierto es que Obama logró convocar a millones junto a las pantallas de televisión, bajo la sensación de estar prescenciando un gran momento histórico. Como bien dice Marcelo Kisilievski, Obama hizo un excelente trabajo en cuanto al marketing, la oratoria y la puesta en escena.

De lo que no me retracto, es del tono pesimista con el que me refierí a las posibilidades de éxito del proceso de paz, sigo pensando que Obama no ofrece grandes novedades en ese aspecto. Ese pesimismo ha sido una constante desde inicié el blog hace poco más de un año atrás, incluso aclaré esa postura en el post de apertura. Pero no siempre fue así, al principio cuando llegué a Israel en el año 2003, era irremediablemente optimista. Viví en Jerusalén en una época en la que aún había terroristas suicidas que se hacían explotar en los ómnibus y los cafés, pero ni siquiera esos atentados mermaban mi optimismo. Consideraba a la Intifada de Al-Aqsa como una interrupción criminal del proceso de paz, se postponía el proceso al trágico precio de un derramamiento de sangre tan cruento como innecesario. Pero lo veía como un retraso, de ningún modo como una cancelación, mi visión del proceso de paz seguía siendo determinista, para mí se trataba de un tren que una vez puesto en marcha no era posible detener, no había nada que Arafat y Sharón pudieran hacer para descarrilarlo, los rieles de la historia ya habían sido fijados en Oslo, como mucho esos dos podían afectar la velocidad.

Luego llegó la Barrera de Separación, construida para impedir la entrada de palestinos desde Cisjordania a Israel. Mucho se ha dicho en contra de la barrera (o del muro como prefieren llamarla los detractores), pero eso es tema para otro post, aquí diré sólo que yo veía sobre todo (y en este punto en particular sigo viendo), la mitad llena del vaso medio vacío. Por primera vez un gobierno de derechas reconocía la necesidad de la separación, por primera vez trazaba una línea divisoria y admitía sobre el terreno que lo que está más allá de esa línea no nos pertenece. La idea de construir la barrera vino desde la izquierda israelí, expresada por primera vez por el entonces laborista Jaim Ramón, la ultra-derecha israelí se le oponía tanto o más que los palestinos y los pseudo-pacifistas de la izquierda europea. La barrera detuvo por completo los atentados suicidas palestinos y las consiguientes represalias israelíes.

En el 2005 llegó el plan de desconexión: la retirada israelí de la Franja de Gaza con el desmantelamiento de todos los asentamientos judíos de la zona. También este paso fue acompañado por duras críticas nacionales e internacionales. Desde la izquierda se criticaba el carácter unilateral del plan, llevado a cabo sin lograr antes un acuerdo con los palestinos. Pero a pesar de sus objeciones la izquierda apoyó el plan, más valía retirarse aunque no fuera de la manera ideal. Mi opinión era que de Gaza tendríamos que retirarnos tarde o temprano, ocho mil colonos judíos no tenían nada que hacer entre un millón de palestinos, menos aún en la Franja de Gaza que ni siquiera tiene sitios de mayor importancia religiosa para el judaísmo, y ya que era una cuestión de tiempo, cuanto antes mejor. Estaba de acuerdo con la postura de Sharón de que en aquel momento no había un "partner" con quien llegar a un acuerdo (aún hoy no lo hay), y por lo tanto no nos quedaba otra que tomar nuestro destino en nuestras propias manos, dar pasos unilaterales. Hoy me pregunto si estaba equivocado, si la retirada unilateral fue un error garrafal.

Recuerdo una discusión que tuve con un amigo de derechas en vísperas de la retirada, el me decía que si nos retirabamos de Gaza los cohetes iban a llegar hasta Ashkelón, yo lo taché de alarmista, y sin embargo Hamás le dio la razón, sólo que se quedó corto en su pronóstico, llegaron muchos más lejos. Mi amigo me preguntaba qué haríamos si a pesar de la retirada nos seguían atacando desde Gaza, tendríamos que contraatacar y si iba haber que hacer regresar a las tropas, mejor no retirarlas de allí en primer lugar. Yo le decía que en ese caso sería distinto, una vez concluida la ocupación de Gaza, si Hamás seguía atacando desde allí, estaríamos en nuestro derecho de defendernos y el mundo lo entendería. Pero no fue así, el mundo siguió condenando a Israel como si la retirada nunca hubiera ocurrido. También la izquierda israelí, a la hora de la verdad, expresó fuertes reticencias ante la magnitud del contraataque que antes habíamos justificado - cuando era sólo un escenario hipotético - para así justificar la desconexión a pesar de sus previsibles consecuencias negativas.

El hecho de que la retirada fuera llevada a cabo por Israel en forma unilateral sin exigir ni recibir nada a cambio del cese de la ocupación en Gaza, favoreció a Hamás. Muchos palestinos interpretaron que los métodos violentos de Hamás sí daban resultados, a diferencia de las interminables e infructuosas negociaciones pacíficas de Fatah bajo el mando de Abu Mazen. Hamás quedó como el héroe que logró expulsar a Israel de Gaza y ganó las elecciones en enero del 2006 (año y medio después echó a tiros de Gaza a la oposición del Fatah). Si el proceso de paz fuera un videojuego, aquello fue el game over. Quedamos estancados en una situación en la que no hay con quién firmar un acuerdo, ni tampoco es posible avanzar en forma unilateral. El sentimiento de desesperanza y frustración nos alcanza incluso a quienes antes éramos los más optimistas. En este contexto, la izquierda israelí se desplomó, Benjamín Netanyahu fue elegido Primer Ministro y Avigdor Lieberman fue nombrado Ministro de Exteriores.

jueves, 19 de febrero de 2009

Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel

Entre hoy y ayer, los líderes de cada uno de los doce partidos elegidos para conformar el parlamento, se encontraron por separado con el Presidente Shimon Peres y le informaron a que candidato recomiendan para que Peres designe como Primer Ministro. Netanyahu obtuvo el apoyo de seis partidos que juntos suman 65 parlamentarios de un total de 120: el Likud que es su propio partido, dos partidos ultraortodoxos y tres partidos de ultraderecha. Kadima, con sus 28 escaños, fue el único en recomendar a Tzipi Livni. Avodá, Meretz y los partidos árabes se abstuvieron. Aunque Kadima obtuvo en las elecciones un escaño más que el Likud, ante esta situación es casi seguro que mañana, o a más tardar el domingo, Shimon Peres le encomiende a Netanyahu formar el nuevo gobierno.


Antes de que algún apresurado salga corriendo a actualizar la wikipedia, valga aclarar que esto no covierte a Netanyahu en Primer Ministro de forma automática. Primero tiene que tener éxito formando la coalición de gobierno, para lo cual dispone de 30 días y la posibilidad de alargue de otros 14. Si no lo consigue, Peres puede darle la oportunidad de intentarlo a otro o llamar de nuevo a elecciones. Conviene recordar que tras la renuncia de Ehud Ólmert en septiembre, Peres ya le había encomendado a Livni la tarea de formar gobierno, pero Livni no lo consiguió y por eso se adelantaron las elecciones, que de otro modo tendrían que haberse llevado a cabo dentro de un año.

Uno de los motivos de peso que hizo que mi voto terminara por inclinarse hacia Meretz y no hacia alguna de las otras opciones entre las que dudaba hasta hace un par de meses, fue la firme promesa electoral de que Meretz no formaría parte de ninguna coalición de gobierno con Netanyahu a la cabeza. Y sin embargo, tanto el desplome de Meretz y la izquierda israelí como el alzamiento de Netanyahu y la derecha me resultan muy comprensibles, sobre todo si se piensa en los antecedentes. En 1996, parecía que aquel año Shimon Peres de Avodá ya tenía las elecciones ganadas, y no había nada que Benjamín Netanyahu y el Likud pudieran hacer para remontar. La mayor parte de la sociedad israelí, aún en pleno estado de shock por el asesinato del Primer Ministro Isaac Rabin (noviembre del 1995), quería ver a Peres continuar el proceso de paz que los dos juntos habían puesto en marcha. Pero a menos de dos meses de las elecciones, una ola de atentados suicidas perpetrada por terroristas del Hamás, dejó decenas de civiles israelíes muertos en pocas semanas. Como consecuencia inmediata, las ilusiones pacifistas se hicieron añicos, la sociedad israelí dio un giro brusco y repentino hacia la derecha y Netanyahu ganó las elecciones por un margen estrecho. Fue Primer Ministro hasta que su gobierno cayó en 1999.

Esta vuelta Hamás no esperó al último momento, lleva tres años haciendo campaña por Netanyahu. En agosto del 2005, a una semana de que Ariel Sharón pusiera en práctica el plan de retirada unilateral de la franja de Gaza, Netanyahu renunció a su puesto de Ministro de Economía a modo de protesta. Como Ministro de Economía ya había destinado los fondos para el plan, y como parlamentario ya había votado a favor de algunas partes del plan en más de una ocación. Si entonces hubiese sido más constante y coherente en su lucha contra el plan, quizás su partido hoy tendría 10 bancas más. Pero lo cierto es que aunque algo tarde, se opuso, salió a declarar que como concecuencia de la retirada los cohetes de Hamás aumentarían su rango hasta alcanzar las ciudades de Ashkelón y Ashdod. Confieso que yo no me tomé en serio sus palabras, las descarté como el alarmismo y la demagogia de un político dispuesto a vender hasta a su propia madre con tal de llegar al poder. Pero Hamás se encargó de que las palabras de Netanyahu se transformaran en una profesía cumplida.

Aún así, parece mentira que tras haber llevado al Likud a la mayor derrota de su historia en las elecciones pasadas (2006), Netanyahu vuelva a recuperar su liderazgo. Es que en la política israelí nadie muere hasta que muere, Rabin, Peres y Sharón también retornaron al podio años después de que sus carreras fueran dadas por fallecidas en forma prematura. Hoy nadie se atreve a descartar que algún día también se levanten de los escombros Ehud Barak o Ehud Ólmert. Incluso Sharón, si despertara del coma cerebral en el que está sumido desde hace tres años y todavía le quedaran tres neuronas sanas, ganaría por mayoría absoluta.

miércoles, 14 de enero de 2009

Sobre el bloqueo a Gaza

Hay quienes dicen que el bloqueo de Israel a Gaza en el último año y medio, explica y disculpa que Hamás y otros grupos lanzaran los cohetes y misiles a Israel que llevaron al estallido de la actual guerra. Para sostener eso hay que pasar por alto la cronología del conflicto en Gaza. Los lanzamientos de dichos cohetes comenzaron hace ya ocho años, mucho antes que el bloqueo. También hay que pasar por alto que Hamás nunca lanzó esos mismos proyectiles contra los civiles egipcios, aunque Egipto también mantiene su frontera con Gaza sellada tanto tiempo como Israel.

Eso no quita que el bloqueo a Gaza sea una aberración, ni al peor enemigo se le hace una cosa así.

Pero la responsabilidad por el bloqueo no es sólo de Israel. A muchos se les escapa que la planta potabilizadora de agua que podría abastecer al norte de la Franja de Gaza, queda en Ashkelón y por ende también está bajo ataque. Que los terroristas también han atacado los puestos fronterizos por donde exigen que Israel haga pasar las mercaderías. Que en una ocasión, hasta dispararon contra el conductor que transportaba el combustible necesario para hacer funcionar la planta de energía eléctrica de la franja. Y estas son sólo algunas de las tantas acciones suicidas que llevan a Gaza a estar en esta situación. La filosofía "no importa cuanto daño me hago mismo ni a mis civiles, si con eso también puedo matar a algún judío", llevada al peor de los extremos. Y así estamos.

El Ministro de Defensa Ehud Barak, poco antes de los actuales acontecimientos, había declarado que cancelaría el bloqueo si transcurrían 24 horas de calma sin absolutamente ningún ataque a Israel. No era pedir tanto. De hecho, el bloqueo ya había sido levantado en varias oportunidades durante los períodos de relativa calma, hasta que el Hamás o la Jihad Islámica renovaban los ataques. Ya en mayo publiqué un post diciendo que la alternativa al bloqueo sería una ofensiva militar a gran escala. Apuesto a que el día que termine la operación, con Hamás medio castrado, Israel va abrir los pasos fronterizos a la entrada de mercaderías en forma permanente. Es terrible haber tenido que llegar a este punto, pero no nos dejaron otra salida.

Sobre la entrada de palestinos de Gaza a Israel para buscar empleos, eso ya lo veo mucho más lejano. Muchos palestinos trabajaban diariamente en Israel hasta que empezó la Segunda Intifada en el 2000. Desde el 93 hasta el 2005, la Autoridad Palestina recibió cantidades enormes de dinero de la UE y de EEUU, podrían haberlo aprovechado para crear sus propias fuentes de empleo, que lo hayan despilfarrado no es culpa de Israel. Tampoco es culpa de Israel de que en los últimos años derrocharan todas sus energías en el contrabando de armamento, en las riñas internas y los ataques a Israel, en lugar de buscar el bienestar de su gente. Cuando Israel iba camino a la independencia también recibió ayuda económica extranjera, también se armó y luchó. Pero al mismo tiempo se dedicó a desarrollar la agricultura ante unas condiciones climáticas y de suelo adversas. Hay quienes dicen que los palestinos aprendieron de los israelíes como luchar por su independencia. Eso es parcialmente cierto, la verdad es que aprendieron sólo de lo malo y nada de lo bueno. A lo malo, añadieron muchísima maldad de su propia invención, lástima que no aprovecharan tanta creatividad y tantos recursos de forma más constructiva.


Post dedicado a Hispa. Hispa, lo prometido es deuda. Te debía una respuesta, me quedó tan larga que la reciclé y la publiqué como post. Me centré sólo en el tema del bloqueo para que no me quede interminable.

sábado, 10 de enero de 2009

Bajo ataque II: a 15 días

Me queda claro que del infierno en que se ha convertido la región, la ciudad israelí de Ashkelón no es más que el limbo en comparación con la Franja de Gaza, que es el noveno círculo o uno aún más profundo al que Dante nunca llegó. Eso no quita que, como ya he dicho en una entrada anterior, también haya vida de este otro lado de la trinchera.

Desde el comienzo de la Operación Plomo Fundido hace 15 días, han caído más de 100 cohetes y misiles sólo en Ashkelón. Han causado un solo muerto, un árabe israelí que estaba trabajando como obrero en un edificio en construcción, y varios heridos. Uno de los motivos por los cuales la cantidad de victimas civiles es tan baja, es el uso de refugios públicos y privados. Todos los días, desde la mañana a la noche, seis o siete veces al día suena una sirena que avisa que los habitantes tienen quince segundos para ingresar a los refugios ante de que impacte el proyectil en algún lugar aleatorio de la ciudad. La mayoría de los heridos son personas que no se tomaron suficientemente en serio la alarma y no se apresuraron a cubrirse. Yo personalmente, hasta hace dos semanas tampoco solía alarmarme, sabiendo que la probabilidad de que me caiga justo a mí es ínfima, pero ya son demasiadas personas las que terminaron pagando caro ese mismo razonamiento. Con la frecuencia y constancia actual la amenaza ya se siente en forma mucho más concreta.

Las instrucciones de la Comandancia de la Retaguardia (Pikud HaOref), sector del ejército que se encarga de las medidas de precaución y protección de la población, siguen siendo que todos los habitantes de la ciudad deben permanecer a una distancia prudente de los refugios. Eso lleva a que la ciudad esté paralizada a medias, con buena parte de la actividad comercial e industrial congelada. También fueron canceladas todas las actividades en las escuelas y centros de enseñanza, lo cual a todas luces resultó una medida muy acertada, gracias a ello el kassam que calló sobre una escuela hace unos días no causó más que daños materiales. A partir de mañana los estudios se renovarán parcialmente en otras de la ciudades que se encuentran en el rango amenazado, pero no en Asheklón.

Por más que se insista en la importancia de ceñirse a las precauciones, no es posible mantenerse 24 horas bajo techo. Hay gente que sigue saliendo al trabajo, a hacer compras u otras necesidades. A mí la alarma me tomó al aire libre sólo en tres ocasiones. La primera vez entré corriendo al edificio más cercano que encontré y me quedé tras una pared que me pareció bastante sólida, lejos de puertas y ventanas. Si hubiera tenido unos segundos más habría buscado un cuarto de escaleras, que es lo que se recomienda usar en estos casos. La segunda vez me sorprendió en una zona descampada, no tenía tiempo para llegar hasta los edificios más cercanos, así que me tiré al piso y me cubrí la cabeza con las manos. La tercera vez fue muy parecida a la segunda, sólo que me encontraba dentro de un automóvil, tanto el conductor como yo nos bajamos y nos recostamos en el suelo boca abajo. Menos mal que no estaba en un ómnibus, donde es muy difícil que todos los pasajeros bajen a tiempo. La verdad es que me sentí un poco ridículo allí en el suelo, pero así es como se reducen las posibilidades de que te alcancen los pedazos de metal que salen disparados en todas direcciones cuando impacta el proyectil. La mujer que murió en la cercana ciudad de Ashdod, quizás se hubiera salvado si hubiera seguido esta medida.

Como comenté el primer día, aunque no vivo en un bunker, en casa tengo un refugio muy accesible. Decía que a menos que la sirena suene mientras estoy en el baño llego al refugio sin problema. Hace una semana tuve la posibilidad de comprobar de que incluso desde el baño me da el tiempo: cuando estaba terminando de ducharme justo sonó, estando totalmente en pelotas me cubrí con una toalla y salí corriendo.

Si bien en Ashkelón todavía no se sienten los resultados, a nivel más general ya se empieza a notar que la ofensiva israelí en Gaza está logrando mermar la capacidad de Hamás de atacar a Israel. El primer día impactaron en territorio israelí unos noventa proyectiles, el día de hoy "sólo" veinte.

miércoles, 7 de enero de 2009

De errores y de horrores

El día de ayer Israel atacó en Gaza a una escuela que pertenecía a la ONU, dejando unos 40 muertos, en su mayoría niños. Según Israel, las fuerzas de tierra reaccionaron ante lo que identificaron como un lanzamiento de un cohete o misil a territorio israelí desde el edificio, y respondieron el fuego sin haber reconocido antes que se trataba de una escuela ni un edificio de la ONU. Aún aceptando esta versión como verídica, debo admitir que este ataque es absolutamente injustificable y no tiene disculpa posible.

Que no se me malentienda, sigo sosteniendo que Israel está en su derecho y en su obligación de defender a la población civil del sur del país tras ocho años consecutivos de bombardeos, incluso utilizando la fuerza desproporcionada, una vez agotadas todas las otras vías. Probamos métodos pacíficos como la retirada total en el 2005 y la tregua en el 2008, probamos también con acciones bélicas de menor envergadura como los bloqueos condicionados y las incursiones puntuales. Pero nada ayudó, los ataques al sur de Israel siguieron aumentando en cantidad, frecuencia, rango y capacidad destructiva. Llegados a este punto, la operación militar a gran escala tan anunciada, para Israel no podía ni debía seguir posponiéndose. Y sin embargo, nos hemos pasado de la raya.

El ataque al edificio de la ONU fue un error, pero eso no nos libra de la responsabilidad. Cuando el combate se desarrolla en una zona tan densamente poblada, se sabe que a medida que pasa el tiempo, la probabilidad de que una catástrofe de este tipo acontezca tiende a uno, lo cual es uno de los tantos motivos para procurar que la operación sea lo más breve posible. La primera fase de la operación, los casi ocho días que Israel se limitó a ataques aéreos sin ofensiva terrestre, habían sido un éxito que superaba las expectativas, se alcanzó a darle un golpe duro al Hamás con un porcentaje de bajas civiles relativamente bajo para las condiciones del terreno. Había que haber hecho todo lo posible para lograr un alto al fuego en esa etapa, ya desde el tercer o cuarto día. No me refiero a la "pausa" de 48 horas que proponía Francia, que hubiera dado tiempo a Hamás para reorganizarse luego del golpe sorpresivo inicial, sino un alto al fuego permanente antes de que el Hamás tuviera tiempo para levantarse los pantalones y antes de que Israel se ensangrentara las manos de esta manera.

Por su puesto, ya desde el primer día en el mundo llovían las condenas a Israel. Pero también había señales de entendimiento, quizás no tanto en España, pero en Inglaterra, Francia, Italia y República Checa, no faltaban voces que recalcaran que se trataba de una acción defensiva legítima. Hasta Egipto responsabilizaba a Hamás de la nueva escalada, aunque sea en parte. Pero ahora, con las imágenes de tantos niños muertos nada menos que en un edificio de la ONU, los ocho años de ataques a la población israelí, mucho menos mortales y mucho menos fotogénicos, pasan naturalmente a segundo plano, las protestas contra Israel aumentan, las simpatías disminuyen. Mientras tanto, Hamás se regocija gracias su nuevos mártires, cuyas vidas de todos modos les eran dispensables. Su estrategia puede dar resultado, lograr la mayor cantidad de bajas de sus propios civiles hasta lograr que la opinión pública mundial se escandalice lo suficiente y empuje a los líderes de Europa y EEUU a que presionen hasta que Israel se detenga.

Me imagino que entre los más radicales estarán los que digan que no se trató de un error, sino que Israel atacó al edificio en cuestión en forma alevosa y premeditada, buscando asesinar la mayor cantidad de niños posible. Para ello hay que creer que los israelíes además de ser profundamente malévolos y desalmados, somos tremendamente estúpidos. No cometeríamos intencionalmente un error que a todas luces nos perjudica. No somos estúpidos, pero tampoco somos infalibles. Éste no fue el primer error sobre el terreno, de los cuatro soldados muertos hasta el momento, sólo uno murió por fuego enemigo, los otros tres cayeron bajo el fuego de sus propios compañeros que les dispararon por equivocación, otra terrible tragedia.

En estos momentos pareciera que las tropas israelíes tienen más trabajo cuidándose de sus propios errores que de los ataques de Hamás. Hamás evita el enfrentamiento directo en campo abierto, sus miembros se han retrotraído a las zonas más densas de Gaza a donde el ejercito israelí aún no ha penetrado y donde pueden contar con cierta ventaja para preparar emboscadas. Mientras los líderes de Hamás y sus combatientes siguen en sus madrigueras, dejan que la población civil quede al frente.

martes, 6 de enero de 2009

¿Se podría haber evitado?

Hay quienes dicen que la actual acción israelí en Gaza es lamentable y condenable. Pero menos son los que señalan que era predecible y evitable. En febrero, casi diez meses antes del inicio de la ofensiva, escribí en el blog:

Hace meses que se viene especulando sobre la posibilidad de una operación militar a gran escala en Gaza en la que probablemente mueran decenas de personas de ambos bandos, operación que podría reducir drásticamente la capacidad de los palestinos de lanzar cohetes hacia Israel, al menos por un tiempo. Si los palestinos siguen disparándonos con la frecuencia actual, es sólo cuestión de tiempo antes de que las especulaciones se conviertan en realidad e Israel lance el ataque.

La tregua de seis meses (junio-diciembre) pospuso el estallido que ya entonces se sabía inminente. La estimación de victimas que presenté resultó errada, en Gaza ya se cuentan por centeneras y en Israel aún no llegan a contarse más que por unidades. Pero la circunstancias que condujeron al desastre siguieron siendo básicamente las mismas: un aumento incesante de la cantidad, frecuencia y alcance de los ataques contra la población civil del sur de Israel, y como consecuencia, una creciente presión popular dentro de Israel para que el gobierno se hiciera cargo de detener dichos ataques a cualquier costo. Con motivo de la tregua los lanzamientos de proyectiles disminuyeron, pero una vez que la tregua concluyó retrocedimos al mismo punto, con el agravante de un arsenal de misiles mejorado en manos de Hamás, contrabandeado durante aquel período de calma relativa.

Cunado publiqué el fragmento citado no revelé ningún misterio, esa información ya era vox populi en Israel. Hamás ya lo sabía, lo sabía la Autoridad Palestina bajo Abu Mazen, lo sabían los egipcios y lo sabían los líderes europeos. ¿Por qué no previnieron y evitaron en ese entonces, lo que lamentan y condenan hoy por hoy? De hecho, Abu Mazen y los egipcios sí intentron prevenir. Insistieron a Hamás que renovara el cese al fuego, los egipcios le advirtieron explícitamente a que si no paraba sus ataques Israel iba a responder por las malas. Pero no hubo caso, Hamás hizo oídos sordos.

¿Qué pretendía lograr Hamás? Según ellos, la apertura de los puestos fronterizos y el final del bloqueo a Gaza. Pero lo cierto es que durante la tregua en varias ocasiones los puestos fronterizos fueron reabiertos, hasta que también se renovaban los lanzamientos esporádicos de cohetes y misiles desde Gaza a Israel. Si Hamás quería disolver el bloqueo, en lugar de lanzar 200 proyectiles en una sola semana, tenía que mantener 24 horas de calma absoluta. Mentiría si dijera que comprendo qué llevó a Hamás a cometer un error tan grueso, error que puede terminar por costarle su permanencia en el poder, por no hablar del costo en vidas humanas de la población que estaba bajo su responsabilidad. Algunos comentaristas locales sostienen que la razón es que Hamás no se esperaba que Israel reaccionara con tanta brutalidad, sino con ataques más puntuales, de "sólo un puñado" de muertos cada uno, el sacrificio "habitual" al que están bien dispuestos.

viernes, 2 de enero de 2009

Breve resumen del conflicto en Gaza

Israel y Hamás están en guerra en la Franja de Gaza y el sur de Israel. Israel sostiene que su reciente ofensiva se debe a los ataques de Hamás al sur de Israel. Hamás, a su vez, sostiene que los ataques son su respuesta al sitio a Gaza y la ocupación de Palestina. A esto Israel puede responder que la ocupación, al menos en Gaza, concluyó hace más de tres años y que el bloqueo también es consecuencia de otros ataques a Israel que venían de antes. Así cada parte puede seguir escarbando hacia atrás, acusando a la otra de ser la culpable y causante de la actual situación. Es difícil hacerse una imagen clara de lo que pasa hoy sin considerar el desarrollo histórico de los eventos, especialmente en la última década. Espero que este breve resumen en forma de cronología, pueda ser de ayuda.

Cabe destacar que comenzar desde el año 49 es una
decisión arbitraria, podría remontarme algunas décadas más atrás, retrocediendo a los períodos en que Gaza estaba bajo dominio británico o dominio otomano, pero preferí dejar afuera a turcos e ingleses para concentrarme en los principales protagonistas de la lucha actual: Egipto, Israel, Hamás y Fatah.


1949. Se firma el armisticio que pone fin a la Guerra de Independencia de
Israel. En el armisticio se trazan los actuales límites de la Franja de Gaza y los límites que el naciente Estado de Israel tendría hasta 1967. Egipto se queda con el control de la franja pero no la anexa a su territorio ni otorga la ciudadanía egipcia a sus habitantes, sino que establece allí un gobierno militar de ocupación.

1967.
Estalla la Guerra de los Seis días,
Israel conquista la franja a los egipcios. Israel tampoco anexa el territorio ni otorga ciudadanía israelí a sus habitantes, establece allí un gobierno de ocupación militar. Durante el período de ocupación Israel construye asentamientos judíos.

1979.
Egipto e Israel firman un tratado de paz. Como parte del acuerdo Israel devuelve a Egipto la península del Sinaí, también conquistada en la Guerra de los Seis Días. Egipto no reclama la devolución de Gaza.

1994. En el marco de los Acuerdos de
Oslo, Israel le pasa a la Autoridad Nacional Palestina de Yasser Arafat, la administración de la Franja de Gaza, excepto por los asentamientos judíos y los puestos militares que continuaron bajo control israelí.

2000. Fracasan las conversaciones
de paz de Camp David entre Arafat y el entonces Primer Ministro de Israel, Ehud Barak. Estalla la "Segunda Intifada" o "Intifada de Al-Aqsa".

2001. Como parte de la
Intifada, comienzan los ataques con cohetes Kassam a la ciudad de Sderot, a los kibutzim y pueblos israelíes en un radio de unos 10 kilómetros de la franja.

2005. El gobierno de
Ariel Sharón lleva a cabo el "Plan de retirada unilateral", desmantelando todos los asentamientos y puestos militares. Culmina la ocupación israelí en Gaza que queda bajo soberanía de la Autoridad Palestina. Israel se reserva el control de los espacios aéreo y marítimo y de todos los pasos fronterizos (excepto por la frontera entre Gaza y Egipto). Gaza sigue dependiendo de Israel para el suministro de electricidad, combustible, agua potable y mercaderías.

2006. Enero. El movimiento
islamista Hamás gana las elecciones en la Autoridad Palestina. Hamás se niega a reconocer los acuerdos alcanzados entre Israel y los gobiernos anteriores de la Autoridad Palestina desde Oslo en adelante, también vuelve a anunciar que no está dispuesto a moderar su objetivo último declarado de eliminar al Estado de Israel. Como consecuencia, Estados Unidos y la Unión Europea congelan la mayor parte de la ayuda económica a la Autoridad Palestina y aíslan al gobierno de Hamás. Empieza a aumentar el lanzamiento de proyectiles desde Gaza a Israel en frecuencia y alcance. También se intensifica el contrabando de armas por medio de túneles subterráneos que conectan a Gaza con Egipto.

2006. Junio.
Hamás captura al soldado israelí Guilad Shalit. Las duras represalias israelíes dejan muchas víctimas civiles en Gaza. Según Hezbolá, los ataques israelíes en Gaza son el motivo del ataque que Hezbolá lanza en julio en el norte de Israel, ataque que resulta en el estallido de la Segunda Guerra del Líbano.

2007. Mayo. En un intento por aflojar el aislamiento internacional
Hamás forma un gobierno de coalición con su rival Fatah, cuyo líder Abu Mazen, considerado como más partidario del diálogo que de la violencia, es mejor visto por occidente. Sin embargo, las tensiones y los enfrentamientos armados entre Hamás y Fatah continúan.

2007. Junio.
Hamás toma por la fuerza las oficinas del Fatah y expulsa de Gaza a sus principales dirigentes. Abu Mazen, Presidente de la Autoridad Palestina, destituye al Primer Ministro de la misma, Ismail Haniya, perteneciente a Hamás. En la práctica los palestinos quedan divididos en dos gobiernos paralelos, Hamás gobierna en Gaza y Fatah gobierna en Cisjordania. Egipto e Israel cierran los pasos fronterizos manteniendo a Gaza bajo sitio. Israel empieza a limitar los suministros de energía eléctrica, combustible y mercaderías.

2008. Junio. Con la intermediación
de Egipto, Israel y Hamás acuerdan una tregua de seis meses, que se suponía debía poner fin a los ataques mutuos, el contrabando de armamento y el bloqueo de Gaza. Pero desde el principio ambas partes violan la tregua, aunque en menor medida, los ataques y el bloqueo continúan. El contrabando de armamento se intensifica, Hamás acumula misiles Grad con una capacidad de lanzamiento de hasta 40 kilómetros de distancia.

2008. Diciembre. El período de tregua llega a su fin, entre
Hamás y otros grupos palestinos, se lanzan 200 cohetes y misiles al sur de Israel en espacio de una semana. Como respuesta Israel da inicio a la operación Plomo Duro, que por ahora es una ofensiva aérea sobre la infraestructura militar y de gobierno del Hamás. Hasta ahora el enfrentamiento ha cobrado más de 400 muertos palestinos incluidos más de un centenar de civiles, y 4 muertos israelíes.

2009. Primero de enero. Mientras
Israel bombardea Gaza con aviones y helicópteros, el sur de Israel recibe entre 50 y 60 cohetes y misiles diarios. Al día de hoy no parece haber posibilidades reales de un cese al fuego inmediato e Israel se prepara para completar la operación con una ofensiva terrestre. Vaya forma de empezar el 2009, feliz año nuevo.

Actualización: 18 de enero, termina la operación.


Véase también:
* Bervísimo resumen del conflicto palestino-israelí
* Historia de la Franja de Gaza (wikipedia en inglés)

miércoles, 31 de diciembre de 2008

A favor de un cese al fuego inmediato

Ayer, fue el tercer día consecutivo de bombardeos mutuos entre Israel y Hamás. Ya se especula sobre la posibilidad de llegar pronto a un cese al fuego. Al mismo tiempo, Hamás declara que no aceptará una tregua si no es bajo sus propios términos e Israel sigue llamando a la reserva y aprontando a las tropas para un ataque terrestre.

Hay muchos israelíes que están a favor de continuar los ataques en Gaza y esgrimen argumentos de peso. Es cierto que la oportunidad para aplastar del todo al Hamás puede que sea ahora o nunca, que si no se logra un cambio drástico ahora, esta historia amenaza con repetirse en el futuro cercano. Si Hamás logra conservar siquiera una pequeña parte de su arsenal de proyectiles, nada impide que como ocurrió esta vez, tras unos pocos meses de tregua vuelva a lanzarlos contra la población civil israelí, lo que llevaría a un nueva ofensiva israelí. En ese caso israelíes y palestinos quedaríamos de nuevo en el mismo punto, sólo que sumergidos en un fango todavía más profundo.

Por otro lado, el tiempo que tiene Israel para atacar es limitado, tarde o temprano la presión internacional va imponer un alto al fuego como ocurrió en el Líbano en el 2006. Mejor que sea ahora por iniciativa propia, antes de lanzar una operación terrestre de dudosa efectividad que nos cueste muchas bajas. Hay que aprovechar para generar una imagen de victoria ahora que Hamás está medio entre los escombros y el Ejército de Israel está intacto. En este tipo de conflictos, a mediano plazo, la imagen que queda grabada en la conciencia colectiva influye más que los verdaderos resultados sobre el terreno.

Tras la retirada de Gaza dirigida por Ariel Sharón en el 2005, Hamás cobró popularidad y poder, porque quedó como el héroe nacional que había conseguido expulsar a Israel. Eso le ayudó a ganar las elecciones palestinas en enero del 2006 (año y medio después echó a tiros de Gaza a la oposición del Fatah). El hecho de que la retirada fuera llevada a cabo por Israel en forma unilateral sin exigir ni recibir a cambio del cese de la ocupación en Gaza, favoreció a Hamás. Muchos Palestinos interpretaron que los métodos violentos de Hamás sí daban resultados, a diferencia de las interminables e infructuosas negociaciones pacíficas de Fatah bajo el mando de Abu Mazen. El escritor israelí Yoshúa Sobol, sostiene que éste es el momento para lograr ese acuerdo de retirada a cambio de calma que Sharón se salteó en el 2005, por lo cual conviene llegar a una tregua lo antes posible. Me parece muy convincente.

El problema es que Hamás también entiende que si acepta frenar las cosas en justo ahora, queda como el derrotado y pierde el prestigio que se ganó en el 2005, por eso no acepta. Hamás prefiere seguir sufriendo incontables bajas propias, con tal de tener la oportunidad de infringir él también muchas bajas al enemigo y poder presentarse a sí mismo como quien supo resistir y hacerle frente a la enorme maquinaria israelí, al estilo de Hezbolá en el Líbano. A Hamás le sirve que Israel derroche vidas persiguiendo un objetivo casi imposible - detener al cien por cien el lanzamiento de cohetes en el poco tiempo disponible - para que parezca que lo ha hecho fracasar. No hay que darles el gusto.


Actualización:
01.01.2009: encontré un post con una explicación de esta misma postura en forma muy clara y concisa por Amos Oz. Recomendado.

martes, 30 de diciembre de 2008

No vivo en un bunker

Mi post anterior parece haber tenido cierta repercusión. Allí cuento un poco sobre mi experiencia en la ciudad de Ashkelón, ubicada a unos 15 kilómetros de Gaza que está siendo atacada desde allí con proyectiles lanzados por Hamás y otros grupos palestinos. Me sorprendió ver algunos framentos del artículo reproducidos en el blog "Cómo ser de derechas y no morir en el intento" bajo el título de "Tu vida en un bunker".

Un par de aclaraciones. La primera: no vivo en un bunker. El cuarto dentro del apartamento que en los momentos de emergencia hace de refugio, no es un bunker. Es lo que traduciendo libremente del hebreo podríamos llamar "cuarto sellado" o "cuarto protegido". Se trata de un cuarto común y corriente, salvo que las paredes de cemento son más gruesas de lo normal (unos 25 centímetros aprox.), la puerta y la cortina son de hierro, y arriba de la puerta hay un orificio donde se puede instalar un purificador de aire para casos de ataque químico o biológico. No sé si el cuarto resistiría un impacto directo de un misil de tipo Grad, pero sí puede detener la metralla que sale disparada cuando explota el misil y probablemente también resista un cohete Kassam que son más rudimentarios. La segunda aclaración: no soy de derechas, a menos que ser israelí y no aceptar de buen grado que bombardeen tu ciudad signifique ser de derechas. Se me ocurrió titular esta entrada "cómo ser de izquierdas sin morir de un ataque terrorista en el intento", pero quedaba demasiado largo. Pero más allá de su tendencia política, agradezco al autor del blog, es alentador ver que por lo menos hay algunas personas dispuestas a señalar que también hay vida de este otro lado de la trinchera.

También me gustaría destacar que yo soy un privilegiado en comparación con otros israelíes que se encuentran en la zona amenazada, soy soltero, no tengo hijos que proteger y tengo un buen refugio a mi alcance. Aprovecho para mandarle también desde aquí un abrazo grande a mi amigo Ariel, que la tiene mucho más jodida.


Actualización:
31.12.2008: El post en cuestión también fue mencionado en el blog de Marcos Merino, un español de izquierdas que apoya a Israel. Me da gusto.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Bajo ataque

El que haya visto las noticias en las últimas horas habrá escuchado sobre la reciente escalada de la violencia en la zona. La fuerza aérea israelí atacó al rededor de cuarenta objetivos dentro de la Franja de Gaza, incluyendo el cuartel general de la policía, causando unos 170 muertos y 200 heridos según los informes del Hamás. Hamás respondió aumentando la cantidad de lanzamientos de misiles sobre la población civil israelí de hasta 30 kilómetros a la redonda de la Franja de Gaza, causando un muerto en la ciudad de Netivot y varios heridos.

En la ciudad de Ashkelon, ubicada a unos 15 kilómetros de Gaza donde me encuentro en estos momentos, la sirena de alarma sonó seis o siete veces, el ruido que hace el misil al impactar lo escuché tres o cuatro veces, por lo que dicen en la tele no hubo heridos. Así que el día de hoy, al igual que varias decenas de miles de personas, tuve que pasarlo cerca de un refugio que supuestamente es capaz de resistir el impacto de un misil. En Israel casi todos los edificios tienen por lo menos uno así. Una vez que suena la alarma se tiene entre 15 y 45 segundos para llegar al refugio antes del impacto (en Ashkelon son 15 segundos). Yo lo tengo adentro del apartamento y lo uso como dormitorio, así que si la sirena no suena justo cuando estoy en el baño, llego siempre sin problema, incluso un par de veces me dio el tiempo para traer al gato conmigo. La mujer que murió en Netivot fue alcanzada por el cohete de camino al refugio, no le dio el tiempo de llegar.

En el refugio-dormitorio también tengo conexión a internet y desde aquí les escribo en estos momentos. En las últimas dos horas parece que la cosa se ha calmado, pero según el Ministro de Defensa Ehud Barak, la cosa va para rato, y los expertos recomiendan a la población permanecer cerca de los refugios. En la práctica la situación no es muy diferente de lo que ya venía siendo desde hace dos semanas, ante la culminación de la tregua de seis meses, los entonces esporádicos ataques con cohetes desde Gaza han venido en aumento. Hace tres días, mientras redactaba el artículo anterior, también escuché la sirena sonar un par de veces. La diferencia es la expectativa de que esta vez los ataques sean más duros, una vez que el Hamás se recupere del reciente golpe y esté en mejores condiciones para contra-atacar. Además, durante la tregua y a pesar de todos los bloqueos, tal como lo había anunciado desde un principio, Hamás aprovechó para seguir contrabandeando y acumulando misiles. Ahora tienen misiles de más largo alcance, que ponen a un millón y medio de israelíes bajo amenaza.

La población israelí venía reclamando al gobierno que hiciera lo necesario para frenar a los ataques con cohetes desde Gaza y se quejaba cada vez con más clamor por la inacción israelí, que continuaba sitiando a Gaza, pero se abstenía de atacar. Tanto Israel como Egipto advirtieron a los líderes del Hamás que si no frenaban lo lanzamientos de misiles y renobaban la tregua a la brevedad Israel iba a terminar respondiendo, y sin embargo la reciente operación israelí parece haberlos tomado por sorpresa.

¿Que viene después? ¿Hamás seguirá atacando o se doblegará hasta sumirse a otra tregua? ¿Aprovecharía una nueva tregua para mejorar la situación de la población de Gaza, o seguirá acumulando armas con la esperanza de estar mejor parados para la próxima vuelta? ¿Si Hamás sigue atacando, Israel se frenará, responderá con nuevos ataques aéreos o invadirá Gaza por tierra? Esas son algunas de las preguntas que quedan abiertas.


Entrada relacionada:
* ¡BUUUM!

miércoles, 18 de junio de 2008

Crónica de una violación al cese del fuego anunciada

Israel y Hamás llegaron a un acuerdo de cese del fuego que entrará en vigencia mañana a la mañana. ¿Cuánto va a durar esta vez? Hagan sus apuestas.

Este alto al fuego, al igual que los anteriores, es sumamente frágil, un vaso de cristal apoyado al borde de la mesa en una región de frecuentes terremotos. Alcanza con que cualquiera de los dos bandos dispare el primer tiro para que las represalias y contra-represalias vayan escalando hasta devolvernos al mismo punto de partida. En realidad al mismo punto no, cuando se reanude el fuego, los enfrentamientos van a ser mucho más cruentos, ya que Hamás habrá aprovechado el lapso para acumular más y mejor armamento y para entrenar tropas en Irán.

Basta con que una alguna célula del Hamás decida desentenderse de las instrucciones que le llegan de arriba y decida lanzar nuevos ataques por iniciativa propia. O que alguno de los otros grupos aún más extremistas que Hamás, como la Jihad Islámica, decidan demostrar que Hamás no tiene autoridad sobre ellos y opten por sabotear el cese del fuego con nuevos ataques, el mismo método que Hamás utilizaba para saboteaar las negociaciones de paz entre Israel y la Autoridad Palestina en los años noventa.

La otra posibilidad es que el alto al fuego se quiebre como consecuencia de acciones israelíes. El acuerdo de alto al fuego sólo detiene los ataques desde y hacia a la Franja de Gaza, pero no incluye a Cisjordania. Dentro de Cisjordania, Israel va a continuar copando depósitos de armas y laboratorios de explosivos, va seguir deteniendo a las "bombas de tiempo" (terroristas en camino a llevar a la práctica atentados suicidas). Si alguna de estas acciones resulta en un número elevado de muertos, la respuesta palestina no va a llegar sólo de Cisjordania, sino de Gaza también.


Entradas relacionadas:

sábado, 17 de mayo de 2008

Hamás: la libertad de un israelí vale más que la de 400 palestinos

Leo hoy en ynet (en hebreo) que las negociaciones entre Israel y Hamás por la liberación del soldado Guilad Shalit siguen estancadas. Hamás sigue exigiendo la liberación de 450 presos palestinos a cambio del ciudadano israelí, incluyendo a algunos "peces gordos", responsables de la muerte de decenas de civiles israelíes cada uno. De la lista que de presos que exige Hamás, las autoridades israelíes estarían dispuestas a liberar "sólo" a 75, propuesta que el Hamás rechaza de plano.

Guilad Shalit fue secuestrado por Hamás hace casi dos años, unas tres semanas antes de que estallara la guerra entre Israel y el Líbano del 2006. Desde que termino la guerra se han llevado a cabo negociaciones en forma intermitente, bajo la intermediación de los egipcios, para llegar a un acuerdo de intercambio de prisioneros, que hasta ahora no ha arrojado resultados.

No es la primera vez que un grupo como Hamás quiere intercambiar un único israelí por centenares. El último caso fue el empresario israelí Elchanan Tannenbaum, secuestrado por Hezbolá en octubre del 2000, cuya libertad Israel canjeó por la de 435 prisioneros libaneses en el 2004. Israel recibió también los cadáveres de tres soldados israelíes secuestrados en el 2003, dos druzos y un judío, para que sus familiares pudieran enterrarlos. El trato provocó duras críticas de la opinión pública israelí, fortalecidas por el hecho de que Tennembaum era un traficante de drogas que fue juzgado y encarcelado en Israel apenas regresó. El entonces Primer Ministro Ariel Sharón, se desentendió de las protestas y mantuvo la tradición según la cual no se deja a un israelí capturado en manos del enemigo, sea cual sea el costo que haya que pagar para traerlo de vuelta. Ehud Ólmert rompió con esta concepción cuando declaró que no negociaría la liberación de los dos soldados israelíes tomados por Hezbolá en el 2006, Goldwaser y Reguev, tras cuyo secuestro estalló la Guerra del Líbano. Desede entonces su postura parece haberse flexibilizado, pero tampoco se ha conseguido nada aún.

El asunto de los secuestros pone a Israel en uno de esos dilemas imposibles que caracterizan el conflicto. Por un lado Sharón tenía razón, no podemos abandonar a los nuestros bajo nunguna circunstancia. Por otro lado, si Israel libera todos esos presos, hay un riesgo muy alto de que varios de ellos causen en un futuro cercano nuevos asesinatos y secuestros de ciudadanos israelíes, cosa que también es imprescindible evitar. Hamás no comparte ese problema, poco pierde si el trato no se lleva a cabo, para quien envía a sus integrantes que se hagan explotar, dejar que uno o mil se pudran en la cárcel no es demasiado sacrificio, Alah ya habrá de recompensarlos cuando les llegue el momento.

Hay quienes dirán que los palestinos valoran tan poco su propia vida y libertad, porque llegan a un estado tal de desesperación en el que la vida realmente no lo vale. Es cierto. Pero se trata del huevo y la gallina. Las consecuencias de los actos inspirados en la filosofía según la cual "más vale morir si con ello consigo al menos llevarme conmigo unos cuantos judíos", traen más desesperación. Al respecto recomiendo ver la película palestina ganadora del Globo de Oro en el 2006, Paraíso Ahora.