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sábado, 5 de marzo de 2011

La Espada de Damocles revisada

En el 2006, luego de que Hamás ganara las elecciones publiqué en la revista Piedra Libre un artículo titulado La Espada de Damocles. Especulaba que la nueva responsabilidad que recaía sobre Hamás haría que la organización tuviera que moderarse. Estaba totalmente equivocado.

Comparaba a un gobierno electo democráticamente que está en la obligación de rendir cuentas a su pueblo, con el mítico Damocles que reinaba con una espada colgando sobre su trono, espada que podía caerle encima si no gobernaba sabiamente. Razonaba que tal gobierno no tiene otra que procurar el bienestar de su gente si desea mantenerse en el poder, y está claro incluso para Hamás, que no se puede procurar el bienestar del pueblo palestino y mantener eternamente la guerra contra Israel. Evidentemente subestimé a Hamás, poco después de llegar al poder Ismail Hania quitó de sobre su cabeza la Espada de Damocles: chau oposición, chau elecciones periódicas, chau democracia.

Hoy en día sigo creyendo que, a diferencia de lo afirmado por Ilan Pappe, el mayor interés de Israel es que todos los países del Medio Oriente se vuelvan democráticos. Es cierto que la apertura democrática puede causar el deterioro de las relaciones de algunos países con Israel, como ha ocurrido entre Israel y Turquía. Pero nunca al punto de derivar en guerra. No existen ejemplos de guerras entre países democráticos (si el lector conoce alguna excepción le agradezco la información), siempre son dictadura vs dictadura o dictadura vs democracia. Al fin y al cabo el interés de los israelíes coincide por completo con el de todos nuestros vecinos: que cada uno viva en libertad y prosperidad, en paz los unos con los otros. Decía Herodoto que no hay hombre tan necio como para preferir la guerra a la paz, porque en la paz los hijos entierran a los padres mientras que en la guerra los padres entierran a los hijos. Se ve que Herodoto no conocía a Hamás ni a la ultra-derecha israelí.

El caso de Hamás me ha dejado muy presente algo que ya tendría que haberme aprendido de la historia europea contemporánea: una ronda electoral ganada por un partido antidemocrático no da comienzo a una democracia, la liquida. Hamás liquidó a la democracia palestina antes de nacer. Como israelí que soy, espero que no ocurra lo mismo con Egipto, Túnez, Libia, etc. Pero esta vez ya no soy tan ingenuo, los israelíes tenemos genuinos motivos para preocuparnos por los posibles resultados de las revueltas vecinas, sobre todo la de nuestro limítrofe Egipto.

sábado, 19 de febrero de 2011

Tweet, tweet: ¡revolución!

Encajar lo que está ocurriendo en estos momentos en el Medio Oriente en un máximo de 140 caracteres es imposible. De todos modos, a continuación transcribo algunos de mis intentos, cambiando un poco el orden para formar una secuencia más o menos coherente. Pero primero que nada estoy en la obligación de aclarar que la culpa de todo lo que ocurre en Medio Oriente, incluida la publicación de este post, la tienen los judíos. Empezando por el presidente del lobby, @ArielKanievsky, quien me arrastró a twitter. Ahora sí, prosigamos:


Cronológicamente, la democracia es primero una filosofía política y sólo después un sistema de gobierno. Invirtiendo el orden no funciona.

La pregunta no es si habrá elecciones, sino dónde están los Jean-Jacques Russeau y los James Madison del mundo árabe y qué alcance tienen.

Propuesta a EEUU: si quieren democracia en Medio Oriente, en lugar de subvenciones militares envíen copias en árabe de "The Federalist".

Espero que esta vuelta el pueblo iraní demuestre tanta persistencia como el egipcio.

- This is madness.
- No, this is Sparta.
- No, this is Bahrein. (O cualquier otro país árabe).

Encuentre en el mapa la isla de estabilidad entre el mar de revueltas:

Fallido intento de imitar a Egipto. Manifestación contra el alza de precios en Jerusalén (hace unos días): sólo 30 participantes.

[Respuesta a un tweet que pregunta para cuando una revolución en Israel:] para el día en que los gobiernos no se puedan cambiar en las urnas (como en Egipto, Túnez, Gaza o la ANP). Ni un día antes.

sábado, 1 de enero de 2011

Presidente presidiario

Hace unos días el tribunal regional de Tel Aviv declaró a Moshé Katzav, el octavo presidente de Israel (2000 - 2007), culpable de dos cargos de violación, un cargo de abuso sexual y un cargo de obstrucción de justicia. Todavía no se ha dictado la sentencia, pero de acuerdo el grave veredicto se puede anticipar que le van a caer unos cuantos años de prisión. Vaya notición como para acabar bien el año.

Muchos consideran el caso como un motivo de gran vergüenza para Israel. El Presidente de Israel - el ciudadano número uno, el individuo que supuestamente encarna y representa en su persona al país, el Jefe de Estado, el símbolo patrio - es nada menos que un violador, abusaba sexualmente de sus subordinadas en el Ministerio de Trabajo y en la Presidencia, después las despedía. Téngase en cuenta que el puesto de Presidente de Israel es como el del rey en la monarquía constitucional (está tomado del modelo británico), casi no tiene un poder político real pero sí desempeña un importante rol simbólico y ceremonial. Es como si enviaran preso por violación al Rey de España o a la Reina de Inglaterra.

Sin embargo, soy de los que creen que en este caso los israelíes tenemos más motivos de orgullo que de bochorno. Vergüenza por nuestro anterior presidente sí, no hay duda, pero también orgullo por la policía que recibió las denuncias y las investigó a fondo, por la fiscalía que llevó el caso ante el tribunal y por el tribunal que lo condenó. En otros países si eres rico y poderoso, si eres un político encumbrado, puedes cometer todo tipo de crímenes, delitos e infracciones sin tener que rendir cuentas por ello. En otros países la policía y el sistema judicial hubiesen preferido barrer el caso bajo la alfombra con tal de ahorrarnos la ignominia. En Israel en cambio, han demostrado una vez más que hacen su trabajo sin discriminar, que ningún político está por encima de los ciudadanos de a pie, que somos todos iguales ante la ley como corresponde en una democracia.

Espero que en el 2011 les llegue el turno a Ehud Ólmert, a Abigdor Lieberman y a todos los demás políticos bajo investigaciones o juicios por corrupción. Espero que los demás se lo piensen dos veces antes de robar o violar, si alguno todavía piensa que su estatus público lo dota de inmunidad, que mire a Katzav, a Hirshon o a Benizri (ex ministros convictos en el 2009 por robo y soborno respectivamente) y lo piense de nuevo.


Dato curioso:
katzav (קצב) en hebreo significa carnicero, qué bien le va el nombre a su excelencia.


¡¡¡Feliz año nuevo para todos!!!

martes, 10 de agosto de 2010

Estado judío y democrático

¿Estado judío y democrático? ¿No son acaso dos términos contradictorios? No necesariamente, depende de lo que uno entienda por la conjunción de ambos. Así lo entiendo yo:

  • El pueblo judío tiene el derecho a un estado nacional. Más importante aún, el pueblo judío tiene la necesidad de un estado nacional. Ese estado es el Estado de Israel.
  • Todo judío(1) que así lo desee puede inmigrar a Israel y obtener la ciudadanía. Pero una vez obtenida la ciudadanía, no debe haber absolutamente ninguna diferencia(2) entre los ciudadanos judíos y no judíos. Todos deben ser recibir un trato igualitario como ciudadanos en igualdad de derechos e igualdad de obligaciones(3).
  • Que Israel sea el Estado Judío, no significa que tenga derecho a ejercer ningún tipo de coerción religiosa. Como estado judío Israel debe fomentar el desarrollo de la cultura judía ya sea preservando los sitios de interés histórico, apoyando a las casas de estudio(4), u mediante otros medios que no atenten contra la libertad de culto individual. Está bien que en las oficinas y organismos estatales cierren en shabat y provean a sus empleados sólo comida kasher, pero en cambio el sector privado no debe ser restringido(5). El estado no debe otorgarle el monopolio sobre los casamientos ni las conversiones a ninguna corriente.
  • Israel no es solamente un estado refugio abierto a los judíos del mundo ante eventuales persecuciones, es también el centro cultural y religioso del pueblo judío. Es importante que Israel cultive el lazo cultural con los judíos de la diáspora.


Véase también:
* Religión y Estado en estados democráticos - 4 modelos.

Notas:
  1. O todo familiar de judíos acreedor a la ciudadanía según lo establecido en la "Ley del Retorno".
  2. Podría argumentarse que la "canasta de absorción" y otras beneficios económicos que reciben los inmigrantes judíos es una diferencia, una ventaja desigual. Nótese que es una ventaja del inmigrante judío no solamente sobre los ciudadanos árabes, sino también sobre los ciudadanos judíos nacidos en Israel o sobre inmigrantes llegados en épocas anteriores menos prósperas. Todo lo contrario, al igual que los beneficios a poblaciones en zonas periféricas (de los que se benefician más los árabes que los judíos), a familias numerosas, etc, permiten un mayor grado de equidad socio-económica. Artículo relacionado: Discriminación racial en Israel.
  3. Salvo la obligación del servicio militar. No se puede obligar a los árabes musulmanes a enrolarse a un ejército que demasiado a menudo lucha contra quienes ellos consideran sus hermanos. Tanto para los árabes musulmanes como para los judíos ultra-ortodoxos es importante desarrollar la alternativa del servicio civil (asistencia en escuelas, hospitales, etc.), para alcanzar la igualdad de obligaciones, no sólo la de derechos. Artículo relacionado: No defiendan a Lieberman.
  4. Sí, las yeshivot incluídas. El problema con las yeshivot ultra-ortodoxas es que el porcentaje que se dedica toda su vida exclusivamente al estudio, no trabaja y vive de las subvenciones estatales, es insosteniblemente alto. Que estudien todos tres o cuatro años gratis, pero luego que sigan toda la vida sólo un mínimo de estudiosos destacados que se dediquen a la docencia y el resto a trabajar fuera. Una cosa es fomentar el estudio y otra diferente es criar garrapatas.
  5. Ejemplo de restricción: prohibición de vender productos con harina levada durante la semana de pésaj.

viernes, 19 de marzo de 2010

Los medios y los derechos humanos

Hace un par de semanas asistí a un panel sobre el tema de los medios masivos de comunicación y los derechos humanos, evento organizado por el gremio de estudiantes de la Universidad Hebrea en el marco de la Semana de los Derechos Humanos. Los tres panelistas dijeron cosas muy interesantes:

Primero habló Nitzan Horowitz, Miembro de la Knesset por el partido Meretz, ex-periodista que estuvo a cargo de la sección de asuntos exteriores en el Canal 10. Habló de la importancia de la libertad de prensa para evitar la violación de derechos humanos. Señaló una relación directa entre el grado de atención de la prensa internacional a las zonas de conflicto y la protección de los derechos humanos en dichas zonas. Puso como ejemplo a Rwanda, cuando la prensa dejó de interesarse por lo ocurrido allí se reanudaron las masacres. Reconoció que hay una mayor atención de la prensa internacional a Israel que a otras zonas de conflicto, lo cual para él no debería ser motivo de queja. Según él las autoridades israelíes ponen trabas al trabajo de los periodistas, sobre todo a los extranjeros pero también a los locales, una peligrosa tendencia que va en aumento. Dijo que la libertad de expresión está bajo constante amenaza, aunque dio como único ejemplo un proyecto de ley que no salió, proyecto que pretendía reducir de cincuenta a cero la cantidad máxima de manifestantes que pueden salir con pancartas en espacios públicos sin tener que coordinar antes con la policía. Le pregunté si ni siquiera casos como el periodista que publicó en Suecia el libelo sobre el robo de órganos de palestinos a manos de soldados israelíes, ameritan algún tipo de restricción. Su respuesta fue que no, contra las calumnias no se puede hacer nada más que demandas a posteriori. Añadió que no es cierto que la prensa internacional tenga una tendencia anti-israelí, muestra la realidad "tal cuál es". Con eso último me decepcionó, me quedé con las ganas de contestarle que en la primera clase de "Comunicación y Periodismo" enseñan que es imposible "mostrar la realidad tal cual es", toda noticia es necesariamente editada, enmarcada, etc.

Luego habló Gadi Wolsfeld, profesor de los departamentos de "Comunicación y Periodismo" y "Ciencias Políticas". Expresó una visión muy pesimista sobre la capacidad de los medios masivos de influir en favor de los derechos humanos en las democracias occidentales. Explicó que los medios se dedican a cubrir "acontecimientos" más que "procesos". Asuntos como los derechos humanos o la pobreza son procesos y por lo tanto quedan por fuera del espectro, salvo cuando se produce algún acontecimiento de valor sensacionalista. Aún en los pocos casos que una organización de derechos humanos logra captar la atención de la prensa, para a través de ella influir sobre los políticos y su toma de decisiones (ej: cancelar la deportación de niños hijos de inmigrantes ilegales), esa atención dura un tiempo muy limitado. Los periódicos más serios que no mezclan información y entretenimiento, que se dedican a esos procesos en profundidad y no sólo como sensacionalismo, pierden lectores y se les hace difícil (cuando no imposible) subsistir económicamente. Tampoco las nuevas tecnologías son de gran ayuda, la televisión y la prensa impresa siguen siendo los medios masivos que influyen sobre los políticos, los miembros de la Knesset no se dedican a leer la blogosfera. Horowitz acotó que si bien es cierto que él no suele leer blogs, la internet facilita el activismo político, utiliza Facebook, Twitter y demás para convocar a sus seguidores a actos y manifestaciones en forma rápida y efectiva, cosa que en otra época no era posible sin emplear en ello importantes recursos económicos.

Por último habló Elisheva Milikovsky, asistente social y activista por los derechos de los refugiados en Israel del genocidio en Sudán. Contó como la amplia cobertura mediática que recibieron sus actividades, despertó la simpatía de la opinión pública y ayudó a conseguir mejoras en las condiciones de los refugiados y el trato que reciben de las autoridades. Al mismo tiempo, acusó a los medios de propagar prejuicios y calumnias contra los refugiados, reproduciendo en forma poco profesional informes falsos sobre los porcentajes de portadores de enfermedades venéreas y la cantidad de refugiados esperando a entrar desde Egipto.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Suiza seléucida

Ayer a la tarde comenzó la fiesta de Jánuca. Se celebra la victoria de la revuelta macabea ante el Imperio Griego-Seléucida de Antíoco IV en el 164 a.c. Tres años antes, el rey Antíoco había decretado una serie de leyes contra la práctica del judaísmo: prohibió la circuncisión, obligó a los judíos a comer alimentos no kasher y convirtió el Templo de Jerusalén en un templo pagano. Esa nueva legislación no tenía precedentes en la historia griega, los helenos profesaban una fe politeista y tolerante, no se conoce otros casos en los que hayan intentado impornerla a otros pueblos. No se sabe qué llevó al monarca seléucida a adoptar esas medidas tan inusuales.

Aprovecho la oportunidad para expresar mi repudio hacia otro acto de intolerancia religiosa más reciente: el voto de los ciudadanos suizos a favor de prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas de su país. Que el lector me corrija si me equivoco, pero hasta donde sé, esta medida tampoco tiene antecedentes en Europa, al menos desde que en la Edad Media se prohibiera construir mezquitas y sinagogas cuya altura superase a las iglesias. Aquello de la neutralidad siempre fue un cuento suizo que no merece demasiado crédito, y aún así, no deja de sorprenderme que sea justamente Suiza quien tome tan claro partido a favor de la xenofobia y el oscurantismo. Puedo entender el miedo y la preocupación de los suizos ante la expansión del Islam en el continente, que inevitablemente arrastra consigo también a un sector fundamentalista, minoritario pero altamente inflamable. Sin embargo, limitando la libertad de culto, se adelantan ellos mismos a los fundamentalistas en su carrera de retroceso a los tiempos medievales. Una medida muy efectiva: jodamos a todos los musulmanes, pero las cuentas bancarias de los terroristas islámicos que nadie las toque.

Hay quienes insisten en que no se trata de un atentado a la libertad religiosa, puesto que los minaretes no son parte integral de la casa de culto, sólo sirven para indicar desde lejos su ubicación. Claro que a nadie se le ocurriría prohibir la construcción de campanarios en la iglesias con esta misma argumentación. O tal vez sí, les propongo a los suizos un antídoto infalible contra los peligros de la religión, derribar minaretes y campanarios y sustituirlos por otras bellezas arquitectónicas de la misma altura pero de mayor utilidad espiritual:

Para que todos sepan dónde rezar. Ya lo decía Marx:
la religión es la hamburguesa de los pueblos.


Jag Sameaj leculam. Feliz fiesta para todos.

Relacionado:
* Esta semana toca engordar

lunes, 26 de octubre de 2009

Religión y Estado en estados democráticos - 4 modelos

Traducido y resumido de un texto del Prof' Binyamin Noiberg (בנימין נויברג) de la Universidad Abierta.

1. Iglesia oficial (Establisehd Church)
Características:
  • • El estado reconoce una religión (y una iglesia) como religión oficial o religión nacional.
  • • La iglesia oficial es uno de los organismos del estado.
  • • El estado se involucra por ley en los asuntos de la Iglesia. La iglesia se involucra en los asuntos del estado.
Ejemplo: Inglaterra.
El rey o la reina de Inglaterra están a la cabeza de la Iglesia Anglicana. El rey y la reina deben ser anglicanos, deben jurar ser los "líderes de la fe". Hay obispos que forman parte de la "Cámara de los Lords" en forma permanente. El rey o la reina nombran a los obispos según las recomendaciones del Primer Ministro. Las reglas de la iglesia tienen que ser aprobadas por el parlamento.

Otros países: Escocia, Finlandia, Noruega, Grecia, Chipre. (¿Israel?)

2. Separación
Características:
  • • Se declara en su constitución laica, neutral, o establece en forma explícita el principio de separación.
  • • El estado no interviene en la iglesia, la iglesia no interviene en el estado.
Ejemplo: Estados Unidos.
La primera enmienda a la constitución establece que: "Congress shall make no law respecting an establishment of religion or prohibiting the free exercise thereof".

Otros países: Francia, Holanda, Gales. (¡Uruguay!)

3. Iglesia reconocida
Características:
  • • No hay iglesia oficial. Todas las religiones reconocidas por ley son iguales.
  • • Hay acuerdos de cooperación entre las iglesias y el estado.
  • • La financiación de los servicios religiosos es una obligación del estado, igual que los servicios de salud y educación.
Ejemplo: Alemania.
El estado alemán tiene tratados con el vaticano, las iglesias protestantes y las comunidades judías. El estado financia las actividades de las distintas iglesias, recaudando un "impuesto de iglesia". Hay iglesias que dirigen hospitales, orfanatos y asilos de ancianos que son financiados por el estado. Los maestros que enseñan religión en las escuelas tienen que recibir el permiso de su respectiva iglesia.

Otros países: Austria, Hungría, Bélgica.

4. Iglesia apoyada (Endorsed Church)
Características:
  • • Preferencia simbólica o legal a la iglesia dominante.
Ejemplo: Italia.
No hay religión oficial, pero la Iglesia Católica tiene algunos beneficios. En las escuelas hay educación religiosa para los miembros de las distintas religiones, pero sólo la educación religiosa católica es financiada por el estado. Lo mismo ocurre con los servicios religiosos en hospitales y demás instituciones públicas.

Otros países: España, Polonia, Irlanda, Armenia.

sábado, 29 de agosto de 2009

El estado binacional

En foros y blogs sobre el conflicto palestino-israelí, me encuentro frecuentemente con comentarios que plantean la idea del estado binacional. En lugar de dividir el territorio en disputa entre Israel y un futuro estado palestino, se preguntan algunos: por qué no crear un único estado en donde convivan juntos judíos y palestinos. La idea no es nueva, ya la había planteado el grupo de intelectuales sionistas conocido como Brit Shalom (pacto de paz), fundado en 1925 y dirigido por Judá Magnes, el primer rector de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La idea tuvo entoces muy pocos adeptos entre los judíos y menos aún entre los árabes.

Hay tres motivos por los cuales me opongo a la renovación de dicho planteo, aspiro a un estado judío, democrático, cuyos ciudadanos vivan en paz entre sí y con sus vecinos. Estas tres características, ni en conjunto ni cada una por separado, tienen ninguna posibilidad de concretarse en un hipotético estado binacional. Analicemos en breve cada uno de los tres:

1. Coexistencia pacífica.
La idea de que con un estado binacional, judíos y palestinos vamos a dejar de luchar entre nosotros, como si alcanzara con ello para que como por arte de magia desaparecieran las tensiones, los odios y las disputas que nos enfrentan desde hace más de cien años, no tiene ningún fundamento. Al contrario, no faltan ejemplos de pueblos enemistados cuya convivencia en un mismo estado derivó en guerras mucho más espantosas que las de árabes contra judíos: turcos y armenios, kurdos e iraquíes, servios y bosnios, albanos y kosovos. Pero no hay que irse tan lejos, de hecho, judíos y palestinos ya convivimos juntos por un período bajo un mismo marco político con las mismas fronteras que el hipotético estado binacional, me refiero al Mandato Británico de Palestina de 1917 a 1948. Basta con recordar las masacres de judíos perpetradas por los árabes durante ese período en Gaza, Yafo y Hebrón, para entender que la convivencia pacífica no está asegurada. La única esperanza de paz pasa por la separación y un acuerdo de límites fijo, como se logró con Egipto y con Jordania. No nos sirve el matrimonio, lo que necesitamos es un buen divorcio.

2. Democracia.
Para que la democracia sea posible, es necesario que la mayor parte de la población crea en ella. En Israel la democracia ya se encuentra bajo amenaza, por parte de los judíos ultra-ortodoxos que quieren un estado teocrático, y de los ultra-derechistas que quieren debilitar la separación de poderes y limitar los derechos de las minorías. Si añadiéramos también a los partidarios del Hamás (la mayoría de los palestinos en las elecciones del 2006) y a los del Fatah, la democracia perdería toda posibilidad de sostenerse. Hamás ganó las elecciones de la ANP limpiamente, pero luego eliminó a tiros a la oposición, expulsando al Fatah de la Franja de Gaza. Fatah en la época de Arafat llamó a la elecciones sólo por presión internacional, ahora Abu Mazen las posterga una y otra vez, hasta que llegue el momento en que tenga alguna posibilidad de ganarlas. Aún suponiendo que milagrosamente no estallara una cruenta guerra civil, o que al concluir dicha guerra se pudiera establecer un gobierno estable, no es de esperar que ese se gobierno sea democrático.

3. Estado judío.
Como sionista que soy, creo que el pueblo judío tiene el derecho y la necesidad de un hogar nacional propio, es decir, un estado judío. En qué consiste exactamente el aspecto judío de dicho estado, es una pregunta que da lugar a largos debates a los que no entraré en este post. Diré solamente que no me alcanza con que dicho estado sea judío, sino que quiero que sea a la vez judío y democrático. Cómo es posible resolver dicha aparente contradicción, cuál es el adecuado balance entre judaísmo y democracia, son otras preguntas que generan muchas discusiones. Cualquiera que sean las respuestas, la condición mínima e imprescindible para un estado judío y democrático es una mayoría de ciudadanos judíos. Dicha mayoría se pierde si al millón de árabes ciudadanos de Israel, sumamos otros tres o cuatro millones de árabes palestinos (seis o siete, si contamos también a los descendientes de los refugiados palestinos en los países árabes), creando así un estado binacional o un estado árabe con minoría judía. Todo sionista que se precie de tal, debería apoyar la creación de un estado palestino, donde esos millones se autodeterminen por fuera del estado judío.

En los últimos años, algunos dirigentes palestinos han desempolvado la antigua idea de Brit Shalom y han vuelto a sugerir el estado binacional, no como solución sino como amenaza, diciendo en otras palabras: "o aceptan todas nuestras demandas o tendrán que vérselas por la fuerza con un estado binacional, en el cual los judíos serán minoría."

domingo, 16 de agosto de 2009

A todos por igual

Algunos casos que dieron que hablar en los últimos dos meses.

1. Hace dos años y medio cuatro personas armadas entraron por la noche a una granja en el sur del país, presuntamente a robar ganado. El granjero disparó contra dos de ellos y los hirió gravemente. Cuando la policía llegó a la escena, encontraron al granjero administrando primeros auxilios a uno de los heridos, quien más tarde murió de sus heridas. El granjero fue llevado a juicio por homicidio, en el juicio alegó que había actuado en legítima defensa al creer que su vida corría peligro. Hace poco más de un mes el tribunal lo absolvió del cargo.

2. Un niño de tres años fue hospitalizado varias veces en estado de desnutrición en un hospital de Jerusalén. Los médicos no le encontraban ninguna enfermedad que pudiera explicar su situación, comenzaron a sospechar de que la madre era quien lo estaba privando de alimento. La cámara de seguridad del hospital filmó a la mujer desconectando el tubo que le habían colocado al niño para alimentarlo. Hace un mes la policía arrestó a la mujer.

3. En el año 2008 un renombrado político fue condenado a año y medio de cárcel, después de que un tribunal regional lo encontró culpable de recibir soborno y de otros actos de corrupción cometidos durante su período como Ministro de Trabajo. El ex-ministro apeló la sentencia a la Suprema Corte, en junio de este año la Suprema Corte rechazó su apelación y aumentó el castigo a cuatro años de prisión.

4. Ayer a la noche un grupo de cinco hombres y dos mujeres mataron a golpes a un señor de sesenta años que estaba disfrutando de una tarde con su familia en la rambla de Tel Aviv. La policía arrestó a los sospechosos.


Se trata de cuatro casos sin relación entre sí. Lo único que tienen en común, es que en todos ellos luego de que una o varias personas cometieran crímenes o delitos, la policía y/o el poder judicial han hecho su trabajo. El lector que ya haya escuchado con anterioridad acerca de alguno de estos casos, notará que al resumirlos me salteé a propósito un dato al que se le suele atribuir fundamental importancia cuando se discute sobre los mismos, la procedencia étnica, cultural y religiosa de los involucrados. Otro aspecto en común de los cuatro casos, es que en todos ellos hay quienes han intentado eludir sus culpas, alegando que todo el caso no es más que una orquestada persecución en su contra por ser miembros de tal o cual minoría:

1. El granjero, llamado Shai Dromi, es judío, los cuatro intrusos eran árabes beduinos. Según el padre de uno de los fallecidos, su hijo no cortó el alambrado y se introdujo armado a la propiedad ajena para robar, como ocurría frecuentemente en las granjas de la zona antes de este incidente, sino para "cazar conejos" (¡a las tres de la mañana! ¡qué deportista!). A un padre en duelo no se le puede reclamar nada, pero sí reclamaría menos hipocresía y oportunismo a los parlamentarios árabes que acusaron al tribunal de dejar libre a Dromi sólo porque los muertos eran árabes.

2. La madre del niño pertenece a una de las comunidades de judíos más ultra-ortodoxos de Jerusalén, los Naturei Karta. Miembros de la comunidad acusaron a la prensa, la policía, el personal del hospital y de los servicios de asistencia social, de conspirar en contra de la mujer por ser religiosa. Salieron a protestar violentamente quemando los tachos de basura de la ciudad.

3. El político en cuestión, Shlomo Benizri, era uno de los principales líderes del partido político ultraortodoxo sefaradí, Shas. Eli Ishai, actual Ministro del Interior por el mismo partido, le escribió una misiva al presidente Shimon Peres pidiendo el indulto para Benizri, alegando que Benizri es un judío mizrají y los mizrajíes se sienten discriminados por los judíos ashkenazíes. El hecho de que exactamente el mismo día que Benizri fue condenado a cuatro años, el ex-Ministro de Economía por el partido Kadima, Abraham Hirszon, judío ashkenazí, haya sido condenado a más de cinco años de cárcel por robo, no parece decirle nada a Ishai. El hecho de que el juez que dictó la sentencia de Benizri, Edmond Levi, también sea un religioso de origen sefaradí, según el hermano de Benizri, no es más que una prueba de la maldad de Levi.

4. Los cinco muchachos arrestados bajo sospecha de asesinato son árabes, las dos chicas son judías. Por su puesto, ya se escuchan las primeras voces que tachan al arresto de los cinco jóvenes árabes como otra conspiración contra la minoría árabe. No encontré datos sobre la procedencia del hombre asesinado, Leonard Karp (que en paz descanse).

A pesar del contexto trágico que no invita a la risa, en especial del último asesinato, tan espantoso y tan reciente, esta acumulación me recuerda al viejo chiste: "nosotros no somos racistas, odiamos a todos por igual". No me atrevería a sostener que los policías y los jueces en este país estén libres de prejuicios, que no exista aunque sea en cierta medida algún tipo de discriminación. Pero hay que ser justos y reconocer que en general hacen un buen trabajo, no hay ningún grupo social que este por fuera de su alcance, no se liberan los ricos y poderosos, los políticos ni los empresarios. Ni judíos ni árabes, ni laicos ni religiosos, ni ashkenazíes ni sefaradíes. El que quiera combatir la discriminación de buena fe, no debería abusar de la pertenencia del sospechoso a una minoría, como si se tratara de la carta que vale por una salida de la cárcel en el juego de mesa "monopolio".

viernes, 12 de junio de 2009

Marcha del Orgullo Gay en Tel Aviv


Hoy fue la primera vez que participé de la Marcha del Orgullo Gay en Tel Aviv. Había asistido un par de veces a la de Jerusalén, ni se compara. La de Tel Aviv es mucho más concurrida, mucho más colorida, mucho más festiva. Pero la principal diferencia, que hace a la marcha de "la ciudad sin pausa" mil veces más atractiva que la de la ciudad sagrada, es que la primera termina en la playa donde la fiesta continúa a orillas del mediterráneo hasta la caída del sol.

Como todos los años, grupos religiosos y grupos de extrema derecha intentaron prohibir el evento sin éxito. Entre los opositores a la marcha destacó el actual Ministro del Interior, Eli Ishai del partido ultraortdoxo Shas. Como era de esperar, la Suprema Corte desestimó todas las peticiones de prohibición y la marcha tuvo lugar bajo escolta policial. Esta vuelta hubo muy pocos religiosos que se acercaron para manifestar en contra y no hubo incidentes de violencia.

Yo no formo parte de la "kehilá gueá" ("comunidad orgullosa", nombre que se le da en hebreo al colectivo LGTB), y sin embargo es para mí un orgullo haber marchado junto a ellos. La lucha por los derechos de los homosexuales y por su aceptación en la sociedad, libres de discriminación y prejuicios, es una causa noble en sí misma. Sin embargo, el orgullo gay no es más que una pequeña parte de lo que está en juego, la participación en la marcha, más allá de la orientación sexual de cada uno, es una reivindicación por los derechos de todas las minorías perseguidas, es un acto de reafirmación de nuestra libertad de conciencia, nuestra la libertad de expresión y nuestros valores democráticos en general. Como judío, yo también soy miembro de una minoría que aún es perseguida en demasiadas partes del mundo, por eso para mí la Marcha del Orgullo Gay es un asunto personal. Como israelí, me opongo a los intentos de personas retrógradas, ignorantes, supersticiosas y cegadas por sus prejuicios, como Eli Ishai, de cancelar esa libertad lograda y mantenida a costa de tanto sacrificio. La Marcha del Orgullo Gay es también un mensaje alto y claro hacia a ellos: no dejaremos que pisoteen a todo aquel que no se rija por su mismo estilo de vida.

Pero dejémonos de tanto palabrerío. Veamos algunas fotos:

Arcoiris

En hebreo: mi hijo es homosexual ¿y qué?

La policía velando por la seguridad de los ciudadanos.

En árabe: por la libertad de elección, la Casa de la Libertad.
Agradezco la traducción a la chica que llevaba el cartel.

Extra Large

Orgullo 2009. Cien motivos para el orgullo
(en referencia al centenario de Tel Aviv).

miércoles, 25 de febrero de 2009

No defiendan a Lieberman

Un par de meses antes de que Avigdor Lieberman aumentara su fama internacional por medio de los mensajes xenófobos de su reciente campaña electoral, ya había mencionado la muy baja opinión que me merece ese sujeto. Ariel expresó mejor de lo que podría haberlo hecho yo mismo, mi reacción ante los resultados de las elecciones que lo dejaron en el codiciable tercer puesto: "Ante esta tremenda situación, me veo obligado a decir que me siento muy indignado, desconcertado, deprimido, desilusionado y, lo más importante, terriblemente avergonzado." Pero lo que más me perturba no es Lieberman, no son el cerca del 13% de votantes que le dieron su apoyo, ni siquiera los políticos supuestamente moderados dispuestos a pactar con él. Aunque no les resto importancia en cantidad ni calidad, ciudadanos que se dejan llevar por los extremistas y políticos sin principios hay en todas partes. Lo que realmente me acongoja es la cantidad de personas que aunque se le oponen, están dispuestas a justificarlo y disculparlo, a restarle importancia a la gravedad del asunto, alegando que Lieberman "es malo, pero no tanto".

Hay quienes sostienen que Lieberman no es realmente racista, al contrario, exige igualdad, igualdad en la distribución de derechos y deberes. A muchos israelíes les molesta que mientras que ellos cumplen con el servicio militar obligatorio, otros sectores que disfrutan de los mismos derechos (y a veces de más derechos, cuando de beneficios sociales se trata) y de las mismas libertades, pero no cargan con el terrible peso de la misma obligación. Entiendo este descontento y hasta cierto punto lo comparto, pero hay que ser muy ingenuo para creer que esa es la motivación de la "ley de lealtad" que Lieberman quiere promulgar. Lieberman promovió el intento de descalificar a los partidos árabes, no a los partidos ultraortodoxos (la enorme mayoría de los ultraortodoxos tampoco van al ejército), ni a los otros parlamentarios judíos que no sirvieron en el ejército (sospecho que debe haber más de uno en su propio partido).

Nadie quiere realmente que todos los árabes israelíes entren al ejército (exceptuando a los druzos y en parte a los beduinos), y menos que nadie aquel que los acusa constantemente de ser la quinta columna, el enemigo interno, más peligroso aún que el enemigo exterior. Ante este argumento más de uno me ha respondido que en lugar del servicio militar, los árabes podrían hacer el Servicio Nacional (Sherut Leumí). Se trata de una alternativa al ejército que siguen algunos judíos que no pueden ser soldados por problemas de salud u otros motivos, y dedican el tiempo a trabajos comunitarios en escuelas, hospitales, etc. Eso me parecería lo más justo, y suponiendo que fuera económicamente viable, sería bueno implementarlo gradualmente en varios años. ¿Pero por qué así tan bruscamente, bajo la amenaza de retirarle la ciudadanía al 20% de la población del país? ¿Tanto les preocupa a Lieberman y sus seguidores la escacez de trabajadores comunitarios en las escuelas árabes? ¿Será que es un altruísta incomprendido, verdadero amante de los árabes, y nos tiene a todos confundidos?

También se dice sobre Lieberman que éste nunca habría logrado tanto apoyo popular si no fuera gacias algunos parlamentarios árabes, como Ahmed Tibi y Azmi Bashara, que se encargaron de echar leña al fuego y han avivado los rencores entre árabes y judíos, sobre todo durante la última cadencia. Es cierto, pero eso no justifica absolutamente nada. Lieberman no es mejor que Ahmed Tibi, ambos siguen la misma técnica, aprovechar el odio para obtener más votos, en la práctica se fortalecen el uno al otro. No hay que hacer como tantos de los que critican a Israel desde el exterior, que condenan todas las acciones de un bando y justifican todas las del otro aún cuando son iguales o peores.

Hay algunos que piensan que el partido de Lieberman es un mal pasajero. Una moda que ha llegado a su auge y que no tardará en menguar hasta la desaparición, como ocurrió con el partido de los jubilados o el partido laico Shinui. Así como en su momento Shinui se benefició del enojo contra los partidos ultraortodoxos, ahora Israel Beiteinu saca redito del enojo contra los partidos árabes, el día de mañana las frustraciones ya encontrarán otra válvula de escape. Ojala tengan razón en eso. Y sin embargo, a aquellos a quienes las diatribas de Lieberman no preocupan demasiado, les recomiendo prestar atención a sus proyectos de ley en esta nueva knesset. A cualquiera que tenga un mínimo aprecio por la democracia, recomiendo seguir de cerca los intentos de legislación que busquen disminuir el poder del parlamento y del sistema judicial, en favor de un ejecutivo sin limitaciones. La amenaza contra la democracia es real y no afecta sólo a los árabes. Qué espantosamente actual es el poema de Martin Niemoeller.