Miguel: foto tomada en Tel Aviv, por purim, hace varios años. Y aclaro que el M16 no es de juguete. ¡Qué gran foto!
Comentarista: pero seguro que el tio, aunque se haga el macho con el fusil y la tia, y se disfrace para Purin, se debe comer la pollaaaaa!!!!!!
Yo: Probablemente lo lleva porque está obligado, como muchos soldados cuando están fuera de la base, no tienen que vestir uniforme pero si deben cuidar el rifle en todo momento. Eso no lo hace más ni menos macho, ya que también hay mujeres soldadas en la misma situación. Si se come o no la polla, eso en Tel Aviv a nadie le importa.
Volvamos por un momento unos meses atrás en el tiempo, hacia antes de que estallara el escándalo por la mansión del General Yoav Galant.Antes de que todos supiéramos que el general se apropió de terrenos públicos adyacentes a su parcela privada, para construir lo que parece un palacio de las Mil y una noches y pavimentarse su propia calle saltándose toda regla y estatuto. Antes de que se supiera cómo mintió a las autoridades municipales al respecto. Antes de que a raíz de ello su nombramiento como Ramatcal (Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel) fuera cancelado. En aquel entonces cualquier ciudadano israelí mínimamente informado sabía quién era el ramatcal en funciones (Gabi Ashkenazi), por lo menos los dos últimos ramatcalim que lo precedieron (Dan Jalutz, Bogui Yaalon) y el futuro ramatcal designado para sucederlo (Galant). Esto nos puede dar una idea del lugar central que ocupa el ejército en la sociedad israelí. Dudo que ocurra lo mismo en ninguna otra parte del mundo. Por ejemplo en Uruguay, donde viví hasta los 20 años, nunca tuve la más pálida idea de quién encabezaba las Fuerzas Armadas, y eso que cuando nací aún no había acabado la dictadura militar y el fantasma de un temido regreso de los militares (Dios nos libre y nos guarde) nunca se disipó del todo.
En Israel la imagen del Ramatcal es casi un emblema nacional, superada sólo por las del Presidente y el Primer Ministro. Es quizás el tercer cargo público de mayor poder luego del Primer Ministro y el Ministro de Defensa. Aunque se podría añadir antes también al Fiscal del Estado (היועץ המשפטי לממשלה) que puede enviar a todos los anteriores a juicio y al Presidente de la Suprema Corte que los puede condenar. Se ve que tanto poder y tanta gloria se le subió al General Galant a la cabeza hasta perturbarle el juicio, el general de la comandancia sur (פיקוד דרום) perdió el norte (no tendría un buen soldado que le comprara un GPS). La arrogancia del gran señor batió todo récord cuando exigió al estado que lo defienda en la apelación judicial contra su nombramiento, puesto que él dedicó toda su vida a defender al estado.
Alguien debería explicarle que no vivimos en un régimen feudal. Que quedaron atrás los días en que el rey, a cambio de sus servicios, entregaba a los grandes guerreros feudos que estos regían según su propia ley. Que vivimos en una democracia, todos bajo la misma ley, al Presidente no le está permitido violar mujeres, al Primer Ministro no le está permitido recibir coimas, al Ministro de Exteriores no le está permitido blanquear fondos, al Ministro de Economía no le está permitido robar y al Comandante en Jefe del ejército no le está permitido adueñarse de terrenos públicos. Y si no le gusta, que vaya y pida un puesto en el ejército de Egipto, quizás allí hayan abierto alguna vacante tras los eventos recientes, a fin de cuentas al ex-comandante de la Fuerza Aerea egipcia, un tal Mubarak, hasta hace poco no le fue nada mal.
Y hablando de reyes, si fuera kabalista le diría que la culpa es de sus padres que le pusieron un nombre de tan mal agüero para un general. Según los libros de Samuel y Reyes Yoav fue el general de los ejércitos del Rey David. En su lecho de muerte el muy mal agradecido de David le ordena a su heredero Salomón matar a Yoav, castigo a Yoav por haber matado a un par de altos cargos del ejército enemigo a David.
Desde aquí este sargento (en reserva) saluda respetuosamente al nuevo Ramatcal, Beni Gantz. Le desea la mayor de las suertes y que nunca le falte el GPS.
"Si hay paraíso" (אם יש גן עדן) es una novela del escritor israelí Ron Leshem publicada en el 2005. La novela relata la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel del sur del Líbano en el año 2000, desde la perspectiva de Liraz Liberti (alias Erez), un joven comandante a cargo de un pequeño equipo de combatientes que sirven en Beaufort, una antigua fortificación cruzada. Aún no hay traducción al español, la traducción al inglés lleva el título "Beaufort", igual que la película israelí basada en el libro y nominada al Oscar como mejor película extranjera en el 2007. El título original también hace referencia al lugar en el que transcurre la mayor parte del argumento, al llegar por primera vez, el comandante del puesto saluda a Erez: "Bienvenido a Beufort, si hay un paraíso así es como se ve, si hay un infierno así es como se siente", señalando el contraste entre la belleza natural y la aparente tranquilidad pastoril de la zona, con la intensa y exigente vivencia militar.
En Israel el libro es muy pero muy popular, más que la película. Cuando el film saltó a la fama, me dije a mí mismo que antes de verlo prefería primero leer el libro. Más tarde un amigo que combatió en la Segunda Guerra del Líbano (2006) me lo recomendó, afirmando que Leshem transmite fielmente la experiencia del soldado combatiente. De eso se trata, más que en los hechos históricos (que tampoco deja de lado), la novela se centra en el soldado, sus miedos, sus deseos, fantasías, frustraciones y traumas. La relación con la familia y la novia que se preocupan desde la distancia pero no pueden comprender por lo que está pasando, los lazos con los compañeros, los superiores y los soldados bajo su mando, y con el enemigo casi abstracto que ataca desde la distancia y siembra explosivos en las rutas de acceso, pero no da la cara. El agotamiento y el frenesí que acompañan a cada misión, el estado de alerta permanente, la cercanía de la muerte. Los cuestionamientos acerca de lo absurdo de la guerra y la necesidad de reprimirlos para poder seguir adelante.
Me gustó, está bien redactada y por momentos es atrapante, pero también me decepcionó un poco, no logré compenetrarme con el personaje. Erez está tan "envenenado" (מורעל, sleng militar que significa estar exageradamente entusiasmado con el ejército), que en cierto momento rompe su noviazgo de seis años para concentrarse exclusivamente en su misión. No siento gran simpatía por él, aunque tampoco me provoca un fuerte rechazo, y una novela escrita en primera persona cuyo narrador no me conmueve de una u otra forma, para mí no es la gran cosa.
Contexto histórico: En 1982 comenzó la Operación Paz para la Galilea o Primera Guerra del Líbano, una ofensiva israelí en territorio libanés con el objetivo de frenar los ataques de grupos terroristas palestinos desde el Líbano al norte de Israel. La guerra se extendió por tres años, hasta que Israel se retiró de casi todo el territorio en 1985. Sin embargo, Israel mantuvo una "Franja de Seguridad" de varios kilómetros de profundidad en el sur del Líbano, que debía impedir a Hezbolá alcanzar los pueblos y ciudades del norte de Israel. Ante el elevado número de soldados muertos en la Franja de Seguridad, durante los años noventa surgieron grupos de protesta que cuestionaban la necesidad y la efectividad de la presencia israelí en el Líbano, exigiendo la retirada total. En 1997 ocurrió la "Catástrofe de los Helicópteros" (אסון המסוקים), dos helicópteros que transportaban tropas chocaron entre si causando la muerte de decenas de soldados. A partir de entonces, las protestas cobraron fuerza y la opinión pública israelí se fue volcando a favor de la retirada. En 1999 Ehud Barak, electo Primer Ministro, anunció que Israel se retiraría del Líbano al año siguiente.
Trampa 22 (1961) de Joseph Heller es un libro que ha tenido éxito en todo el mundo. En Israel es enormemente popular, y aunque no tengo datos de ventas que me respalden, me atrevería a apostar que ha tenido más impacto que en ningún otro lugar. No es de extrañarse, en un país donde la mayoría de los jóvenes de 18 años deben alistarse al servicio militar obligatorio, son muchos los que se sienten identificados con el protagonista de la obra, el Capitán Joseph Yossarian.
Yossarian es un piloto de avión bombardero norteamericano, quien sirve durante la Segunda Guerra Mundial en una base estadounidense ubicada en una isla italiana. Se trata del opuesto absoluto a todos esos héroes de guerra yanquis con los que nos han inundado las películas de Hollywood. Su mayor aspiración es que lo liberen del servicio. Para ello recurre al médico del regimiento y le solicita que lo de de baja por loco. El médico le explica que eso no es posible, lo impide la trampa 22. Si pide que lo retiren por loco, eso demuestra que está cuerdo, puesto que sólo un loco consentiría seguir arriesgando su vida en la guerra. Al demostrar que está cuerdo, no lo pueden dar de baja por loco. Y a los que siguen combatiendo sin tener la cordura de hacerse pasar por locos, tampoco los retiran, porque para eso primero tendrían que solicitar ser retirados por locos, cosa que no hacen ya que están locos realmente.
En Israel no es tan difícil salirse del ejército por loco. Uno de los que me recomendó el libro fue un soldado que poco tiempo después salió del ejército con "perfil 21", es decir, fue declarado psicológicamente inhabilitado para el servicio militar. Hay muchas personas que se retiran con "perfil 21" o directamente no se enrolan. Sospecho que hay muchas más, que sin llegar a hacerse pasar por locos, habrán fantaseado alguna vez, en los momentos difíciles, con la posibilidad de que el psicólogo militar les facilite la puerta de salida. Además, no hay soldado que no se haya enfrentado alguna vez a la pesada maquinaria burocrática de un organismo gigantesco como es el ejército, sin toparse con situaciones absurdas dignas de la obra de Joseph Heller. Me gustaría creer también, que la mayoría de los soldados comparten la visión de Yossarian sobre la irracionalidad de participar en la guerra desde el punto de vista estrictamente individual.
Aún así, cabe preguntarse cómo es posible que en una sociedad tan militarizada, sea tan popular un libro tan anti-militarista. La respuesta se haya en la diferencia entre "militarizada" y "militarista". Quiero creer que a pesar del enorme peso que tiene el ejército en la sociedad israelí, no se trata de una sociedad militarista, que la mayoría de los ciudadanos tenemos claro que el ejército es un medio y no un fin en si mismo, un mal necesario. Teodor Herzl escribió en El Estado Judío (1896): "Mantendremos a nuestros sacerdotes dentro de los confines de sus templos, así como mantendremos al ejército profesional en los confines de sus cuarteles". Ojalá llegue pronto el día en que sea posible hacer realidad una división tan clara, y frenar la excesiva intromisión de los líderes religiosos y militares en los asuntos civiles.
Trampa 22 es uno de los libros más graciosos y divertidos que he leído en años, lo recomiendo efusivamente. Por último les dejo una escena de la película basada en el libro: