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martes, 21 de julio de 2009

El juramento de Jabotinsky


El día de hoy se cumplen 69 años de la muerte de Zeev Zabotinsky, padre del "sionismo revisionista", el ala derecha del movimiento sionista. Del sionismo revisionista surgió el partido liberal (Jerut) de Menajem Beguin, que más tarde se unió con otras facciones menores y formó el Likud, el actual partido de gobierno liderado por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu. Además del Likud hay hoy en día otros dos partidos políticos en el parlamento israelí que se dicen seguidores de Jabotinsky, Israel Beiteinu de Avigdor Liberman y Unión Nacional (Haijud Haleumí). A estos supuestos seguidores y a sus simpatizantes, les recomendaría aprovechar la ocasión para darle una releida al célebre artículo de Jabotinsky, "La muralla de hierro". Ya en el primer párrafo se van a encontrar con una molesta sorpresa, decía aquel al que dicen seguir:

Estoy dispuesto a jurar, por nosotros y nuestros descendientes, que nunca destruiremos esta igualdad y nunca intentaremos expulsar u oprimir a los árabes.


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miércoles, 25 de febrero de 2009

No defiendan a Lieberman

Un par de meses antes de que Avigdor Lieberman aumentara su fama internacional por medio de los mensajes xenófobos de su reciente campaña electoral, ya había mencionado la muy baja opinión que me merece ese sujeto. Ariel expresó mejor de lo que podría haberlo hecho yo mismo, mi reacción ante los resultados de las elecciones que lo dejaron en el codiciable tercer puesto: "Ante esta tremenda situación, me veo obligado a decir que me siento muy indignado, desconcertado, deprimido, desilusionado y, lo más importante, terriblemente avergonzado." Pero lo que más me perturba no es Lieberman, no son el cerca del 13% de votantes que le dieron su apoyo, ni siquiera los políticos supuestamente moderados dispuestos a pactar con él. Aunque no les resto importancia en cantidad ni calidad, ciudadanos que se dejan llevar por los extremistas y políticos sin principios hay en todas partes. Lo que realmente me acongoja es la cantidad de personas que aunque se le oponen, están dispuestas a justificarlo y disculparlo, a restarle importancia a la gravedad del asunto, alegando que Lieberman "es malo, pero no tanto".

Hay quienes sostienen que Lieberman no es realmente racista, al contrario, exige igualdad, igualdad en la distribución de derechos y deberes. A muchos israelíes les molesta que mientras que ellos cumplen con el servicio militar obligatorio, otros sectores que disfrutan de los mismos derechos (y a veces de más derechos, cuando de beneficios sociales se trata) y de las mismas libertades, pero no cargan con el terrible peso de la misma obligación. Entiendo este descontento y hasta cierto punto lo comparto, pero hay que ser muy ingenuo para creer que esa es la motivación de la "ley de lealtad" que Lieberman quiere promulgar. Lieberman promovió el intento de descalificar a los partidos árabes, no a los partidos ultraortodoxos (la enorme mayoría de los ultraortodoxos tampoco van al ejército), ni a los otros parlamentarios judíos que no sirvieron en el ejército (sospecho que debe haber más de uno en su propio partido).

Nadie quiere realmente que todos los árabes israelíes entren al ejército (exceptuando a los druzos y en parte a los beduinos), y menos que nadie aquel que los acusa constantemente de ser la quinta columna, el enemigo interno, más peligroso aún que el enemigo exterior. Ante este argumento más de uno me ha respondido que en lugar del servicio militar, los árabes podrían hacer el Servicio Nacional (Sherut Leumí). Se trata de una alternativa al ejército que siguen algunos judíos que no pueden ser soldados por problemas de salud u otros motivos, y dedican el tiempo a trabajos comunitarios en escuelas, hospitales, etc. Eso me parecería lo más justo, y suponiendo que fuera económicamente viable, sería bueno implementarlo gradualmente en varios años. ¿Pero por qué así tan bruscamente, bajo la amenaza de retirarle la ciudadanía al 20% de la población del país? ¿Tanto les preocupa a Lieberman y sus seguidores la escacez de trabajadores comunitarios en las escuelas árabes? ¿Será que es un altruísta incomprendido, verdadero amante de los árabes, y nos tiene a todos confundidos?

También se dice sobre Lieberman que éste nunca habría logrado tanto apoyo popular si no fuera gacias algunos parlamentarios árabes, como Ahmed Tibi y Azmi Bashara, que se encargaron de echar leña al fuego y han avivado los rencores entre árabes y judíos, sobre todo durante la última cadencia. Es cierto, pero eso no justifica absolutamente nada. Lieberman no es mejor que Ahmed Tibi, ambos siguen la misma técnica, aprovechar el odio para obtener más votos, en la práctica se fortalecen el uno al otro. No hay que hacer como tantos de los que critican a Israel desde el exterior, que condenan todas las acciones de un bando y justifican todas las del otro aún cuando son iguales o peores.

Hay algunos que piensan que el partido de Lieberman es un mal pasajero. Una moda que ha llegado a su auge y que no tardará en menguar hasta la desaparición, como ocurrió con el partido de los jubilados o el partido laico Shinui. Así como en su momento Shinui se benefició del enojo contra los partidos ultraortodoxos, ahora Israel Beiteinu saca redito del enojo contra los partidos árabes, el día de mañana las frustraciones ya encontrarán otra válvula de escape. Ojala tengan razón en eso. Y sin embargo, a aquellos a quienes las diatribas de Lieberman no preocupan demasiado, les recomiendo prestar atención a sus proyectos de ley en esta nueva knesset. A cualquiera que tenga un mínimo aprecio por la democracia, recomiendo seguir de cerca los intentos de legislación que busquen disminuir el poder del parlamento y del sistema judicial, en favor de un ejecutivo sin limitaciones. La amenaza contra la democracia es real y no afecta sólo a los árabes. Qué espantosamente actual es el poema de Martin Niemoeller.

martes, 10 de febrero de 2009

Resultados de las elecciones 2009

Hace media hora se cerraron las urnas y los tres principales canales de televisión israelíes publicaron los resultados de las encuestas a boca de urna. Todavía hay que esperar por lo menos hasta mañana a la mañana para recibir los resultados reales, pero cabe suponer que la diferencia con las encuestas no serán mayor a una o dos bancas más o menos para cada uno de los partidos. Teniendo en cuenta lo ajustado de los resultados, esas pequeñas diferencias pueden definir quién será el próximo Primer Ministro de Israel.

Por ahora, los escaños se reparten de la siguiente manera:
1. Kadima (centro): 29-30
2. Likud (derecha): 27-28
3. Israel Beiteinu (ultranacionalistas laicos): 15
4. Avodá (centro-izquierda): 13
5. Shas (ultraortodoxos sefaradíes): 9-10
6. Iaadut Hatorá (ultraortodoxos ashkenazíes): 5
7. Meretz (izquierda): 4
Tres partidos árabes sumados: 9-10
Otros dos partidos de ultraderecha: 6-7

Aún si se confirman estos resultados no está claro quién será el Primer Ministro. Esta situación no tiene precedentes en la historia de Israel, por primera vez no coincide la identidad del mayor partido con la del partido mejor posicionado para formar gobierno. Si bien Kadima es el partido que obtuvo más votos, el Likud es el que tiene las mayores posibilidades de lograr una coalición de gobierno, debido a que sumando a los partidos de derechas se obtienen más escaños (63-64) que con los partidos de centro e izquierda (56-57). La decisión de a quién darle la primera oportunidad de formar gobierno queda en manos del Presidente, Shimón Peres. Cabe destacar que antes de las elecciones, tras la renuncia de Ehud Ólmert, Peres ya le había encomendado a la líder de Kadima, Tzipi Livni, la tarea de formar gobierno, pero Livni no lo consiguió y por eso se adelantaron las elecciones que de otro modo tendrían que haberse llevado a cabo dentro de un año.

La gran sorpresa de estas elecciones es el partido Israel Beiteinu de Avigdor Lieberman, que con su mensaje de odio racista en contra de los ciudadanos árabes israelíes, logró colocarse en el tercer puesto. La gran derrota la sufrió Avodá, el partido cuyos líderes fundaron el Estado de Israel y lo gobernaron durante las primeras tres décadas, recibe el peor golpe de su historia y queda en el cuarto puesto. De todos modos en la política israelí ninguna derrota es para siempre, el Likud recibió un golpe similar en las elecciones anteriores, bajando de 38 bancas a 12, y esta vuelta se recupera parcialmente. El Likud y su líder Benjamín Netanyahu por su lado, se quedan con un gusto amargo en la boca, no obtienen la victoria clara y segura que le pronosticaban las encuestas, parece que la victoria se les escapa de las manos a último momento, cuando ya casi la estaban festejando.


Actualización 23:00 hs: tanto Tzipi Livni de Kadima como Benjamín Netanyahu del Likud, afirman cada uno ser el verdadero ganador de las elecciones y el próximo Primer Ministro de Israel.