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sábado, 21 de mayo de 2011

Nadie lo esperaba, España en intifada

El viernes al mediodía hubo una manifestación frente al Consulado de España en Jerusalén Este en apoyo a la llamada "Spanish Revolution", las manifestaciones y acampadas multitudinarias en la Plaza del Sol en Madrid y demás plazas centrales a lo largo y ancho de España. La mayoría de los asistentes a la protesta en Jerusalén, se encuentran en la región como cooperantes, miembros de diversas ONGs de apoyo a la causa palestina. Tengo un amigo que fue a la manifestación, probablemente el único participante israelí y no ONGero, aproveché que venía a Jerusalén para encontrarme con él y tuve el dudoso honor de presenciar el evento. La verdad es que no he ahondado en lo que está ocurriendo en la península, no me queda claro cuáles son las reivindicaciones de los manifestantes, más allá de la entendible necesidad de desahogo de una largamente acumulada frustración contra la clase política de un país sumido en una profunda crisis económica. Y la verdad es que los cooperantes propalestinos, con su cantinela de "Nadie lo esperaba, España en intifada" no han contribuido a aclararme las cosas.



Algunas reflexiones que me surgieron a raíz del evento:

* Esta gente glorifica la intifada. Especialmente absurdo en los miembros de una ONG que lleva en su nombre las palabras "cooperación" y "paz".

* No saben o prefieren hacer como que no saben que fueron las intifadas. Si España estuviera en intifada, en lugar de acampar en plazas y manifestar pacíficamente, se manifestarían con pedradas, puñaladas, disparos y cinturones de explosivos. En lugar de quejarse por el desempleo y los políticos corruptos, pedirían muerte a los judíos. Que eso, señores y señoras cooperantes, fueron las dos intifadas. La última dejó más de 5.000 muertos y 35.000 heridos.

* Es absurdo que los cooperantes se quejen de que en casa hay paro, cuando se vienen a derrochar el dinero de sus paisanos en el exterior. Es absurdo que un pais con más de un 20% de desempleo, se de el lujo de arrojar su dinero al agujero negro de negligencia administrativa y corrupción que es la Autoridad Palestina. Por no mencionar que la AP ahora está integrada también por Hamas, organización afín a quienes cometieron los atentados del 11M y que sigue hablando de reconquistar Al Andalus.

* Las manifestaciones donde puedes contar con exactitud o casi la cantidad de participantes no son emocionantes. Mi amigo dice 25 (incluyendo periodistas y un bebé), yo conté 26. Puede que hayan sido unos pocos más. Por ahí leí la inflada cifra de 40 personas, provista por algún periodista que cubrió el evento con más simpatía que objetividad.

* En frente al consulado hay una canchita de fútbol. Unos israelíes cuarentones jugando hacían mas ruido que los manifestantes, sonaban mas indignados por un foul que cometió un jugador, que los jóvenes turistas solidarios españoles por la situación en su país.

* Esto de ponerse máscaras de V por Vendetta es ridículo. ¿Viven en la realidad o en una película? Me recordaron a Alonso Quijano vestido de caballero andante, confundiendo la realidad con sus libros de aventura. Se podría resumir la manifestación en una sola palabra nacida en España, para bien y para mal la manifestacion fue: quijotesca.

* Por qué "Spanish Revolution" y no "Revolución Española". Why??? ¿Los hace sentir más cool y fashion decirlo en inglés? Lástima, teniendo un idioma tan hermoso como el español... y son la misma cantidad de letras, así que no es para acortar en twitter.

* Una manifestación no está completa sin un vendedor ambulante de helados y cerveza fría en verano o café en invierno. Eché en falta el mate y la música de Zitarrosa, infaltables en las marchas políticas de la izquierda en Uruguay.

* Qué lindo barrio es Sheikh Jarah, cosa que no puedo decir de otros barrios árabes en Jerusalén. Los europeos han elegido bien donde ubicar sus consulados.

jueves, 15 de julio de 2010

Elogio a la celeste desde Mea Shearim

Menos mal que Uruguay no salió campeón del mundo. Siguiendo la moda impulsada por Diego Maradona y Larissa Riquelme, había prometido que si Uruguay ganaba el Mundial de Sudafrica, saldría a correr desnudo por las calles de Mea Shearim. Lo había dicho en broma cuando la victoria uruguaya perecía completamente inaccesible, cuando todavía dudaba que la celeste fuera a superar la primera fase, suponía que como mucho a duras penas llegaríamos a octavos de final como en Italia 90. No contaba con que Luis Suárez y Diego Forlán hicieran peligrar mi vida de tal manera. Al pasar la fase inicial invictos y con el arco de Fernando Muslera sin vulnerar, tras golear a la selección locataria, todavía no empezaba a temer. Recién en el partido contra Ghana, sentí la mano de Suárez - que no la de Dios - señalándome con el dedo: "para vos Ruben, que no creías en nosotros". Pero no fue hasta el penal de Sebastián Abreu, cuando comprendí qué locura había prometido. Tuve que lajzor vitshuvá, "volver a la respuesta", a la certeza de que Uruguay es el mejor equipo de fútbol de América y uno de los cuatro mejores del mundo. Qué cerquita estuvimos de empatar contra alemanes y holandeses, qué cerquita del podio.

Mea Shearim es uno de los barrios ultra-ortodoxos más antiguos y renombrados de Jerusalén. A la entrada hay un cartel que advierte: "respete la santidad de nuestro barrio vistiendo modestamente". Quien viola la norma establecida que se atenga a las consecuencias. No hace falta andar desnudo, o con las nalgas medio al descubierto como Sasha Baron Cohen en la película "Bruno", para sufrir las represalias. Si eres mujer, exhibir las rodillas o los hombros puede costarte un pañal lleno de caca en la cabeza. Con el alto promedio de hijos por mujer entre los ultra-ortodoxos, los pañales cagados son una munición que nunca se agota. De todos modos, si entras "mal vestida" y sales sin más daños que un poco de mierda tiñendo tus cabellos, puedes considerarte afortunada: al menos no te han apedreado. No recuerdo ningún versículo de la Torá que establezca semejantes castigos para el horrible delito de vestirse cómodamente en verano (con el espantoso agravante de haber nacido mujer), pero cuidado: la religión llevada al extremo suele causar comportamientos tan irracionales como violentos.

Bueno, mejor volvamos al fútbol, que si la religión es el opio de los pueblos, el fútbol es la heroína. Desde Jerusalén me sumo a todos los uruguayos dispersos por el mundo y le rindo homenaje al glorioso plantel del maestro Óscar Tabarez: ¡gracias por esta alegría! ¡Vamo arriba la celeste, la de ayer y la de hoy! Y también la de mañana, espero que Uruguay haya vuelto a la élite del fútbol mundial para permanecer allí por muchos años más. En fin, para el 2014 mejor no correr riesgos con promesas incautas.

viernes, 9 de abril de 2010

Harry Potter sepultado en Israel

Para quienes no nos creyeron cuando en pensandoisrael informamos que Harry Potter es parte de una conspiración sionista, aquí les dejo la evidencia. Las siguientes fotografías fueron tomadas en el cementerio militar británico en la ciudad de Ramle, Israel:



Otra curiosidad, me llegó el rumor de que en el cementerio militar británico de Jerusalén descansan los restos del soldado William Shakespeare. Me fui a dar una vuelta por allí y no lo encontré, pero admito que no tuve la paciencia de buscar una por una entre las 2539 tumbas de soldados de la Commonwealth, caídos en los alrededores de Jerusalén luchando contra el ejército turco en la Primera Guerra Mundial. Aunque sí encontré algunas otras celebridades como Private Ryan, J. Bond y Anónimo.


Agradecimiento: a Lady Di, por tomar las fotos y autorizarme a publicarlas.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Brutalidad policíaca

Aquella tarde de jueves, estudiantes de todo el país no congregamos frente a la residencia oficial del Primer Ministro en Jerusalén, para manifestar contra las intenciones del gobierno de Ehud Ólmert de subir el precio de la cuota por los estudios universitarios. Fue una manifestación bastante tranquila y silenciosa en comparación con las manifestaciones de estudiantes allá en el Río de la Plata. Nada de bombos ni redoblantes, apenas algunos representantes gremiales con megáfono. Fue un estudiante de origen argentino, como no, quien por lo menos trajo algunos chifles para hacer algo de barullo.

El toque de color lo daban los estudiantes árabes del partido comunista Hadash flameando sus banderas rojas con la hoz y el martillo, la cara de Marx o Lenin. Molesto de que intentaran convertir una cuestión que concernía a todos los estudiantes en su propio desfile partidista, le pregunté a una de ellos que tenía que ver Lenin en este asunto. Me dio una respuesta difusa acerca de la revolución.

El lugar y el horario de la manifestación habían sido coordinados previamente con la policía, que tenía una doble tarea: evitar potenciales desordenes por parte de los manifestantes, y prevenir que algún terrorista aprovechara la aglomeración para perpetrar un atentado contra un blanco fácil. Pero claro, una manifestación contra el gobierno no se siente como tal (ni llama la atención de la prensa), si en lugar de enfrentarte a la policía la tienes allí haciéndote de babysitter. Cuando el evento llegaba a su fin, la policía formó un cordón para evitar que todos los participantes interrumpiéramos a la vez en la vía principal y perturbéramos el tránsito, permitiendo la salida por otras calles menos transitadas. Los estudiantes más entusiastas aprovecharon la oportunidad para intentar forcejear en masa contra la barrera de policías. Me acuerdo de una estudiante tan comprometida con la lucha como pasada de peso, en la primera fila, haciendo muecas de dolor al ser aplastada entre los policías y la avalancha de estudiantes que la seguía por detrás. La barrera resistió los empujes sin esfuerzo. Mientras, hacia un costado, le pedimos amablemente a los policías que abrieran una brecha para dejar pasar a un estudiante en silla de ruedas, a lo que accedieron sin demora.

La mayoría de estudiantes se esparcieron al poco tiempo, los que habían llegado de otras ciudades se marcharon. Los que quedábamos renovamos la manifestación algunas cuadras más abajo, en el medio de la calle Yaffo, a la altura de Kikar Tzion, donde empieza la peatonal Ben Yehuda, una zona rebosante de turistas extranjeros encantados con la nueva atracción. Me quedé allí cerca de una hora hasta que me tuve que ir a trabajar. En todo ese tiempo, la policía que también se había instalado en el lugar, no daba muestras de tener apuro por desalojarnos y así permitir que se renueve la circulación de vehículos. Nos tenían rodeados, de un lado la policía de a pie, del otro cuatro efectivos a caballo, y en el medio cien o doscientos estudiantes. La lustrosa y reluciente pelada de Ilan Franco (el entonces jefe de policía del distrito Jerusalén, quien comandaba el asunto en persona), parecía irradiar cautela y moderación.

Y entonces fui testigo de una visión que hasta el día de hoy me deja perplejo cada vez que la recuerdo, algunas turistas yanquis de unos 18 años turnándose para sacarse fotos acariciando a los caballos, con la cómplice indiferencia de sus jinetes. En mi mente no puede separar esa imagen de otro episodio traumático, un recuerdo de la infancia: la policía montada repartiendo garrotazos a diestra y siniestra a la salida del Estadio Centenario de Montevideo.

Cuando al otro día leí las declaraciones de los compañeros de la gorda aplastada, quejándose de la violenta represión policial me lo tomé a risa. A partir de aquella y otras manifestaciones anteriores, suelo dar poco crédito a las acusaciones de brutalidad policíaca, salvo que sea contra palestinos o árabes israelíes (los muertos por balas de goma no son chiste). No me trago las actuales quejas de los colonos, contra los policías que acompañan a los supervisores encargados de controlar que se aplique el cese de la construcción en los asentamientos, ordenado por Benjamín Netanyahu por un período de diez meses.

viernes, 10 de julio de 2009

Los calzoncillos de Yamil

La inmensa diversidad étnica, religiosa, cultural e ideológica que existe en Israel produce algunas combinaciones peculiares. Como el caso de un estudiante que conocí en Jerusalén, Yamil, un árabe cristiano israelí comunista y ateo. Como judío no creyente yo también poseo una identidad por momentos contradictoria, pero no puedo hacerme una idea del embrollo que debe tener el pobre Yamil en la cabeza.

Me resultaba muy interesante conversar con Yamil, escuchar de primera fuente qué piensa alguien perteneciente a un sector del espectro político con el que nunca había tenido contacto más que a través de la prensa, los árabes comunistas, y a la vez a un sector muy particular de la sociedad israelí, los árabes cristianos. Por lo general nuestras conversaciones rondaban acerca de la relación entre árabes y judíos dentro de Israel y del conflicto palestino-israelí. Pero en un par de oportunidades me contó algunas cosas de índole más personal. Tenía una novia allá en su pueblo ubicado en alguna parte del norte del país, una muchacha hermosísima perteneciente a su comunidad cristiana, de la que estaba enamorado, pero a la que no podía tocarle ni un pelo antes del casamiento. Su amor inmaculado no le impedía aprovechar los fines de semana que pasaba en Jerusalén para irse de juerga a la zona de los pubs en el centro, y conseguirse alguna bonita turista yanqui que se voluntarizara a practicarle una relajante felación.

Yamil se vestía y peinaba a un estilo que es muy común entre muchos israelíes judíos, por sus rasgos físicos no era posible adivinar su origen étnico, hablaba el hebreo a la perfección, quizás mejor que quienes lo tienen por lengua madre (su lengua madre es el árabe), sólo lo delataba un acento raro de origen indefinido, distinto al típico e inconfundible acento árabe. Yamil se servía de su aspecto pluricultural para sus conquistas sexuales de mujeres de procedencias diversas. Una de sus costumbres al vestir tomada de los judíos israelíes, quienes a su vez la importaron de los yanquis, era el uso de pantalones anchos que se llevan por debajo de la cintura y dejan ver el borde superior de la ropa interior. Así es que una vez pude distinguir que Yamil lucía una bandera de Israel estampada en sus calzoncillos. Le pregunté si aquella prenda no dificultaba sus aventuras y él me respondió:

"En lo absoluto, si me encuentro con una mujer que está a favor de Israel le demuestro que amo tanto al país que lo llevo hasta en los calzoncillos, y si me encuentro con una que está en contra, le digo que odio tanto a Israel que me paso su bandera por el culo".

Yamil lo dijo en broma, pero encuentro que su frase y su forma de actuar son una buena representación de la actitud que tienen muchos árabes israelíes (musulmanes o cristianos; comunistas, demócratas o islamistas) hacia Israel. Exigir y aprovechar las ventajas y beneficios de una país democrático y liberal, y al mismo tiempo apoyar de hecho o de palabra a quienes intentan destruir esa misma democracia. Entiendo que tienen muchos motivos para estar desconformes y que Israel tiene mucho lo que mejorar en su trato hacia la minoría árabe, pero para seguir avanzando ayudaría mucho más el soporte de la minoría árabe que su hostilidad.


Nota: por motivos obvios cambié el nombre verdadero del personaje por un seudónimo.

viernes, 15 de mayo de 2009

A quién pertenece Jerusalén

Según me informa google analytics varios internautas han llegado al blog buscando la respuesta a la pregunta que plantea el título de este post. Desde google llegan al post A quién pertenece Tierra Santa, sigo manteniendo lo dicho allí: este tipo de preguntas son secundarias, más que lo futiles debates sobre a quién pertenece legítimamente el territorio en disputa según la historia o la religión, lo que realmente importa es cómo se puede llegar a un arreglo que nos permita vivir en paz y buena vecindad. De todos modos, también es importante conocer este tipo de debates para entender mejor el conflicto. Dentro de una semana, se festeja el Día de Jerusalén, siguiendo el calendario hebreo el próximo viernes se cumplen 42 años de la reunificación de la ciudad. Aprovechando la ocasión, aquí les dejo un breve resumen para los interesados:

1. Estatus político actual y demografía
Actualmente Jerusalén es de facto la capital del Estado de Israel y se encuentra en su totalidad bajo soberanía israelí. Allí se encuentra el parlamento, las residencias oficiales del Primer Ministro y el Presidente, los Ministerios y las principales oficinas públicas, la Suprema Corte de Justicia, etc. Sin embargo, la mayoría de países del mundo no reconocen a Jerusalén como capital de Israel o no admiten el derecho a la soberanía israelí sobre el este de la ciudad, por eso la gran mayoría de las embajadas se encuentran en Tel Aviv y no en Jerusalén. La Autoridad Nacional Palestina reclama el este de la ciudad como capital del futuro estado palestino. Para dificultar una posible futura división, el actual Intendente de Jerusalén, Nir Barkat, sigue promoviendo la construcción de barrios judíos en el este de la ciudad.

Jerusalén es la ciudad más grande del país con más de 750 mil habitantes, aproximadamente un tercio son árabes palestinos y viven en la zona este. Los árabes residentes de Jerusalén tienen derecho a la ciudadanía israelí, pero la mayoría de ellos no la solicitan puesto que hacerlo sería reconocer la soberanía israelí sobre la ciudad, se conforman con el estatus de residentes permanentes que los hace acreedores a derechos como la cobertura médica estatal, pero no al derecho al voto. De entre los habitantes judíos, cerca de la mitad son ultraortodoxos.

2. Historia y relato bíblico
No se sabe con exactitud la antigüedad de la ciudad, pero se estima que tiene más de 3 mil años. Según la Biblia, el Rey David la conquistó y la convirtió en la capital de su reino. Desde entonces, a lo largo de los siglos la ciudad ha pasado de manos como una docena de veces. Estuvo bajo algunos de los grandes imperios de la antigüedad incluyendo a Babilonia, Persia, Macedonia y Roma. Antes de que los romanos la arrasaran en el año 70 d.c estuvo bajo soberanía judía durante dos períodos diferentes. Más adelante la ciudad estuvo bajo dominio árabe y bajo gobierno cruzado. De 1517 a 1917 fue una ciudad periférica del Imperio Turco Otomano. En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, la tomaron los británicos y establecieron el Mandato Británico de Palestina.

Según la resolución de la ONU de 1947 el mandato debía dividirse en dos estados, uno judío y uno árabe, Jerusalén no sería para ninguno de los dos y quedaría bajo administración internacional. Los judíos aceptaron la resolución, los árabes no y estalló la guerra. Como resultado de la guerra Jerusalén quedó dividida en dos, la parte occidental queda en manos de Israel y la parte oriental en manos de Jordania. En 1967 durante la Guerra de los Seis Días, Israel conquistó la parte jordana y reunificó la ciudad. En 1980 el parlamento israelí promulgó una ley que anexionó a Jerusalén oriental al resto de Israel, a diferencia de Cisjordania y Gaza que continuaron bajo un régimen de ocupación.

3. Según las religiones
Jerusalén es una ciudad sagrada para el judaísmo, el cristianismo y el islam. Allí Abraham casi sacrficó a su hijo Isaac, Salomón construyó el templo, Jesús fue crucificado y enterrado, Mahoma subió al cielo.

Los judíos solemos alegar que mientras que Jerusalén es la ciudad más sagrada del judaísmo sólo ocupa un tercer lugar para el Islam después de La Meca y Medina. Mientras que Jerusalén figura centenares de veces en el Tanaj (Viejo Testamento o Biblia hebrea), no aparece en el Corán. El Corán nombra a la Mezquita Al-Aqsa (que significa en árabe "la extrema" o "la lejana"), la identificación de Al-Aqsa en Jerusalén es una interpretación posterior. Jerusalén ya era sagrada para el judaísmo siglos antes de que surgieran siquiera el cristianismo y el islam. Durante dos mil años la devoción judía hacia Jerusalén no declinó, hasta el día de hoy los judíos rezan mirando en dirección a Jerusalén (los musulmanes rezan en dirección a La Meca), guardamos luto por la destrucción del templo rompiendo una copa en cada casamiento y dejando una esquina sin terminar en cada casa nueva, etc. A pesar de el exilio y la dispersión, se mantuvo una pequeña comunidad judía en la ciudad, casi ininterrumpidamente durante todo ese tiempo.

Admito que conozco en menor profundidad los argumentos que puedan tener los musulmanes. Sé que resaltan a su favor la ventaja numérica, mientras que Jerusalén es sagrada para sólo 13.5 millones de judíos (estimación de la cantidad actual de judíos en todo el planeta), existen en el mundo más de mil millones de musulmanes.


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sábado, 9 de febrero de 2008

Brevísimo resumen del conflicto palestino-israelí

Algunas personas que lo ven desde afuera no entienden por qué tanto ajetreo entre palestinos e israelíes, por qué pelearse por ese diminuto pedacito de tierra, por qué no dejan de ser cabezaduras, dejan de defender las ideologías a cuchillo, se ponen de acuerdo y hacen caso a la famosa frase: "hagamos el falafel y no la guerra".No es tan sencillo. Para entenderlo hay que mirar de cerca cuáles son aquellas cosas sobre las que no nos ponemos de acuerdo. Hoy en día, es ampliamente aceptada tanto entre israelíes, palestinos y la mayoría de los miembros de la ONU, la solución de "Dos estados para dos pueblos". Aún así quedan muchas sobre las que cuesta ponerse de acuerdo. Principalmente tres asuntos clave:
1. Asentamientos.
2. Jerusalén.
3. Refugiados.

Para entender el desacuerdo sobre esos asuntos, primero es necesario retrotraerse a los dos principales eventos históricos que los han demarcado:
A. La Guerra de Independencia.
B. La Guerra de los Seis Días.


A. Guerra de Independencia.
El 29 de noviembre de 1947 la ONU resuelve que el Mandato Británico de Palestina, ha de ser divido en dos estados, uno judío y uno árabe. Jerusalén quedaría bajo soberanía internacional. Los líderes judíos aceptan la resolución, los árabes no. La población judía local y la población árabe local (estos últimos son los que más tarde serían conocidos como palestinos) entran en guerra.
El 14 de mayo de 1948. Los británicos se retiran. Israel declara su independencia. Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak, Arabia Saudita y Yemen atacan. En 1949 se firma un armisticio que establece un cese al fuego y las fronteras del estado de Israel. Tras la guerra:
- Jerusalén queda dividida. La parte occidental queda en manos de Israel, la parte oriental que incluye la ciudad vieja con el Monte del Templo y el Muro de los Lamentos queda en manos de los jordanos.
- La franja de Gaza queda en manos de los egipcios. La región de Judea y Samaria (también conocida como Cisjordania o West Bank) queda en manos de los jordanos. El resto del territorio del Mandato Británico queda en manos de Israel.
- Más de 700.000 palestinos que vivían en el territorio que pasó a ser Israel quedan desplazados y se convierten en refugiados. Aún se discute cuántos de ellos fueron expulsados por los israelíes y cuántos de ellos se fueron a instancias de los líderes árabes para dejar paso libre a sus ejércitos, bajo la seguridad de que podrían vovler una vez que los israelíes fueran derrotados. Los que se trasladaron a los continentes europeo y americano fueron recibiendo ciudadnía en los respectivos países. En los países árabes, a excepción de Jordania, se les denega la ciudadanía hasta el día de hoy, con sus hijos y nietos cuentan más de 3 millones que residen en condición de refugiados.

B. Guerra de los Seis Días.
En mayo del 67. Egipto cerro el Canal de Suez y el Estrecho de Tirán al paso de barcos israelíes, llamó a los países árabes a unírseles en una acción bélica contra Israel, expulsó a las fuerza de paz de la ONU de la Península del Sinaí, y posicionó tropas en la frontera con Israel. Siria también había movido sus tropas hacia la frontera. Antes de que los árabes llegaran a atacar, el 5 de junio Israel lanzó un ataque áereo relámpago a las bases de las fuerzas aéreas egipcia, siria, jordana e iraquí, dejando inutilizables a casi todos los aviones de sus flotas de combate antes de que llegaran a despegar ni un solo. Contando con una superioridad aérea absoluta en sólo seis días Israel conquisto de Egipto la Península del Sinaí (que devolvió tras el tratado de paz del 79) y la franja de Gaza, de Jordania conquistó Cisjordania y el este de Jerusalén, y de Siria las alturas del Golán. Tras la guerra:
- Jerusalén queda reunificada, este y oeste bajo soberanía israelí.
- Israel comienza a construir asentamientos judíos en la franja de Gaza y en Cisjordania.

Mapa: Partes en verde oscuro, devueltas a Egipto y Siria en 1974.
Península del Sinaí, devuelta a Egipto en 1979-1982.
Franja de Gaza, retirada unilateral en el 2005.
Licencia: CC-by-sa 2.5. Más datos e imagen más gande: aquí.


Volvindo a los asuntos clave:
1. Asentamientos.
Durante el "Plan de desconexión" del Primer Ministro Ariel Sharón en setiembre del 2005, fueron desmantelados todos los asentamientos judíos de la franja de Gaza que en total contaban con 8.000 habitantes. Hoy en día quedan más de 250.000 judíos en los asentamientos de Cisjordania. Están ubicados en el terreno que los palestinos moderados reclaman para levantar el Estado Palestino (los palestinos extremistas siguen reclamando la destrucción de Israel y que todo el terriorio de Israel también sea incluido en el Estado Palestino). Varios de ellos están incrustados en medio de Cisjordania, de modo que de levantarse un Estado Palestino y estos quedaran como enclaves israelíes, fracturarían la continuidad territorial de dicho estado.

Para Israel sería una dificultad insalvable desmantelar todos los asentamientos. El desmanetelamiento de los asentamientos en Gaza ya causó enormes tensiones internas, intentar desplazar una población 30 veces mayor podría derivar en una guerra civil. Se maneja la posibilidad que los grandes bloques de asentamientos más grandes que estan pegados a Israel y no incrustados en medio de Cisjordania, en los que viven más del 70% de los colonos queden en manos de Israel y a cambio los palestinos reciban un pedazo deshabitado de la región del Neguev. Aún así es muy complicado desmantelar el resto. Cada nuevo pequeño "puesto de avanzada" que construyen los colonos y que el gobierno manda desmantelar se convierte en un enfrentamiento violento entre la policía y el movimiento de los colonos con amplia covertura mediática. Hasta hace un tiempo la mayor parte de la opinión pública israelí apoyaba este tipo de desmantelamientos. Pero a medida que trasncurre el tiempo desde el plan de desconexión, queda claro que allí donde Israel cedió y retiró (tanto a los colonos como a la presencia militar), los palestinos en lugar de bajar las armas, orgullosos de haber vencido a Israel, aumentan sus esfuerzos bélicos. Los israelíes, obviamente, no quieren que Israel retire a los colonos si eso lleva a que los palestinos aumenten sus ataques contra la población civil. El supuesto de la izquierda israelí, de que al menos la opinión publica mundial comprenderá y permitirá contraatacar si nos siguen atacando desde dónde ya no mantenemos una ocupación militar, ha resultado erróneo.

2. Jerusalén.
Ciudad Sagrada tanto para los judíos como para los musulmanes. Capital oficial y de facto del Estado de Israel (no reconocida como tal por el resto del mundo). Los palestinos reclaman el este de la ciudad, que Israel conquistó a los jordanos en el 67, como su capital. Muchos israelíes no tendrían inconveniente en que los palestinos se quedaran con los barrios árabes. El problema es la ciudad vieja, allí está el monte del templo, con La Mezquita de Al-Aqsa y el Domo de la Roca (dónde según los musulmanes Mahoma subió al cielo), justo encima de donde estaban los templos de Salomón y Herodes. Mientras tanto, el gobierno de Israel se niega a congelar la construcción los barrios judíos construidos al este de la ciudad después del 67.

3. Refugiados.
Este es el punto más problemático. Los palestinos reclaman que los refugiados del 48 junto con sus descendientes sean recibidos dentro de los límites del Estado de Israel. Israel por su parte considera que ya hizo lo propio al recibir cientos de miles de refugiados judíos escapados de los países árabes luego del 48, Israel recibe a los refugiados judíos y el futuro Estado Palestino es quien debe recibir a los refugiados palestinos. Si Israel recibiera a los millones de refugiados palestinos, en lugar de "Dos estados para dos pueblos" quedarían "Dos estados palestinos y en uno de ellos también viven unos cuantos judíos". Para que Israel pueda seguir siendo un estado judío y al mismo tiempo un país democrático, es imprescindible que mantenga su actual mayoría de población judía, por lo que no está en condiciones de absorver millones de palestinos. Israel podría recibir algunos pocos miles con familiares directos dentro de Israel, pagar una indemnización monetaria al resto, ayudarlos a que se acomoden en el Estado Palestino o hacer algún tipo de gesto simbólico que manifieste su pesar y reconozca su culpa por aquellos que fueron expulsados. Pero no más que eso, exigirle a Israel que reciba a todos los refugiados es exigirle que baje la bandera y se desarme a sí mismo.



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