jueves, 4 de diciembre de 2008

Decidiendo a quién votar

Tras la renuncia de Ehud Ólmert en setiembre, su lugarteniente Tzipi Livni no logró formar gobierno, por lo que habrá elecciones adelantadas en febrero. Decidir a quién votar no es una tarea fácil, hay que optar entre una exagerada cantidad de partidos, incluyendo a los 12 partidos que conforman el actual parlamento y a otros más. Aún descartando a priori a los de derechas, a los religiosos y a los árabes, quedan demasiadas opciones. Descarto también a aquellos cuyas plataformas no se centran en el conflicto palestino-israelí, como el partido por la legalización de la marihuana. Una vez completado el filtro preliminar, me queda decantarme por uno de los tres partidos restantes.

Kadima

Puntos a favor. La principal batalla electoral será entre la líder de Kadima, Tzipi Livni y el líder del Likud, Benjamin Netanyahu, el que gane será el próximo Primer Ministro de Israel. Prefiero que gane Livni y forme un gobierno de centro e izquierda, a que gane Netanyahu y forme un gobierno de derechas.
Puntos en contra. El intolerable nivel de corrupción. Los escándalos de corrupción de Ólmert son sólo la punta del iceberg. Livni está libre de sospechas, cosa que no se puede decir de muchos de los otros miembros principales del partido. Además, el partido cuenta con una importante ala derecha.

Avodá

Puntos a favor. Avodá solía ser el gran partido de izquierda de Israel, de verdad sería una pérdida importante para la escena política israelí si colapsa tal como predicen las últimas encuestas, según las cuales obtendría menos de 10 escaños. De las distintas tonalidades de izquierda de los tres partidos, la de Avodá es la más balanceada.
Puntos en contra. Lo dirige Ehud Barak, cuyo curriculum incluye demasiados fracasos y demasiadas violaciones de promesas electorales.

Meretz

Puntos a favor. Varias des sus posturas sobre el conflicto palestino-israelí han estado dos pasos más adelante que las del resto, otros apoyan hoy las ideas que Meretz ya promovía hace 5 o hace 15 años. Son los más comprometidos con una ideología fuertemente humanista, me puedo identificar con ellos no sólo en el plano del conflicto y en su visión socio-económica, sino también en temas de religión y estado, igualdad social para mujeres, minorías sexuales y minorías étnicas.
Puntos en contra. A veces parece que no están del todo conectados con el presente: depositan demasiada confianza en los palestinos, están dispuestos a tomar demasiados riesgos sin recibir garantías. Su actitud conciliatoria hacia los palestinos contrasta con cierto grado de intransigencia interna hacia otros sectores de la sociedad israelí.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Su fama lo precede

En 1953 se estrenó en el prestigioso teatro de Tel Aviv, Habima, la primera obra de teatro del gran humorista israelí, Efraim Kishón, titulada "Su fama lo precede". 55 años más tarde, a poco más de tres años de la muerte del drmaturgo, el elenco de otro de los principales tetaros de Tel Aviv, Hacameri, vuelve a subirla a escena. Esta sátira mordaz a la burocracia israelí, sigue siendo tan cómica y tan actual como el primer día, si no más.

Zvi Frochkin, un olé jadash (nuevo inmigrante) recién desembarcado, se hospeda en la casa de un primo suyo, que habían inmigrado años antes. La mujer del primo, a quien no le place tener que hospedar al inmigrante quiere quitárselo de encima cuanto antes, consiguiéndole un empleo a toda costa. La pareja convence a Zvi de presentarse como candidato a un puesto de ingeniero en una importante oficina gubernamental, a pesar de que no es ingeniero, ni cuenta con ninguna de las cualifacaciones mínimas requeridas para el empleo. Incluso, Itzjak Lebanón, un viejo desempleado, inquilino en la casa de la pareja es forzado por la mujer a ayudar, redactanto una pomposa y altisonante nota de recomedación firmada a su nombre.

Una serie de confuciones hace creer al director general de la oficina que la nota de recomendación procede de un influyente miembro de un partido político, por lo que termina cediéndole su propio puesto. Con menos de dos semanas en el país, sin dominar del todo el idioma ni los usos y costumbres de su nueva patria, Zvi se ve forzador a lidiar con la dirección de una oficina hundida en un caos burocrático. Al menos contará con la ayuda y la sabia guía de la única funcionaria honesta y eficiente, la empleada encargada de servir el té. Cuando, contra todo pronóstico, Zvi quita a la oficina de su estancamiento y empieza a dar servicios al público, los administradores anteriores deciden hacer todo lo que esté a su alcance para revertir la situación y volver a tomar las riendas del asunto.

Uno de los motivos de la obra, recurrente en otras obras de Kishón, es el inmigrante que llega a la tierra prometida y descubre que no todo aquí es oro, leche y miel, cosa que Kishón, inmigrante húngaro, vivió en carne propia. Si bien el en ese aspecto la obra tiene un tinte muy local, el lector o espectador extranjero puede sentirse identificado con el tema universal del choque entre el idealismo y la realidad. Por supuesto, el exceso de burocracia y la corrupción gubernamental tampoco son exclusividad del Israel de los años cincuenta. Es triste ver que poco ha cambiado en más de medio siglo, como las prácticas que denuncia la obra se siguen llevando a cabo de una forma u otra. Por otro lado, me parece que hoy en día es mucho más difícil cometer un acto de corrupción y quedar impune, ni siquiera el Primer Ministro está a salvo.

Sobre Efraim Kishón nos dice la wikipedia:

Nacido en Budapest, Hungría, en 1924, fallecido en Suiza en el 2005; escritor, humorista satírico, dramaturgo y cineasta israelí. Fue el primer director de cine israelí cuyas películas fueron nominadas al Óscar y el único cuyas películas ganaron el Glogo de Oro (Sallah Shabati en 1965 y Ha-Shoter Azulai en 1972).

jueves, 27 de noviembre de 2008

Medalla de plata en las olimpiadas de ajedrez

Este martes se disputó la ronda final de las olimpiadas de ajedrez de Dresden 2008. Israel quedó en el segundo puesto de entre un total de 156 equipos participantes, ganando así la primera medalla de su historia. La medalla de oro fue para Armenia - a la que Israel también había vencido pero que en total acumuló más puntos - y la de bronce para Estados Unidos.

Las olimpiadas de ajedrez son la máxima competición internacional a nivel de países y se juegan cada dos años. En la olimpiada anterior, en Torino, Italia, Israel había quedado cuarto. El torneo está abierto a la participación de hombres y mujeres, aunque la práctica participan hombres casi en forma exclusiva. En paralelo y en el mismo lugar se juegan también las olimpiadas femeninas, en las que Israel quedó noveno. Israel hospedó las olimpiadas en dos ocasiones, Tel Aviv 1964 y Haifa 1976.

El torneo consiste de once encuentros, en cada ronda cuatro jugadores de cada equipo se enfrentan cada uno en una partida individual contra un jugador del equipo rival. Se suman los puntos por empates y victorias de cada una de las cuatro partidas individuales y el equipo que obtenga más puntos gana el encuentro. Israel ganó 8 encuentros, empató 2 y perdió uno solo, contra Ucrania, que obtuvo el cuarto lugar en la competencia. Además de ganarle a los campeones del torneo (Armenia), Israel venció a las poderosas selecciones de Alemania (que contaba con la importante ventaja de ser locatarios) y España (décimo puesto).

Los dos jugadores israelíes más llamativos fueron el más veterano y el más jóven, Boris Gelfand de 40 años y Maxim Rodshtein de 19, ambos invictos sin haber perdido una sola partida individual. Por supuesto, todos los cinco jugadores israelíes son inmigrantes de la ex-URSS.

De los latinoamericanos, quienes llegaron al puesto más alto, como de costumbre, fueron los cubanos, que terminaron vigésimoterceros. Los siguen muy de lejos Paraguay en el puesto 48. Uruguay quedó en un triste puesto 114.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Optimismo en Israel por la victoria de Obama

Como bien dice este post de Acción por Israel, las simpatías de la mayoría de los israelíes por los candidatos presidenciales en la previa a las elecciones en EEUU, se podían resumir en la siguiente frase: "Entre Hillary y McCain, que gane Hillary, pero entre Obama y McCain, que gane McCain". No se puede decir lo mismo de los judíos norteamericanos, que mantuvieron su tradicional apoyo por el partido demócrata y votaron masivamente por Barack Obama.

Es claro que cualquiera de los tres candidatos mencionados son abiertamente pro-israelíes, no hay grandes diferencias en ese sentido. Acerca de las calumnias sobre la supuesta fe musulmana de Barack Hussein Obama, dudo que sean muchos los que se la hayan tragado. La desconfianza hacia Obama surge más que nada ante los temores de que llegado el momento, no confronte en forma decisiva la amenaza de un Irán nuclear. Ese temor sigue presente.

Sin embargo, tras la victoria de Obama, el optimismo que ese joven político supo encender en el pueblo norteamericano, esas olas de contagioso entusiasmo que trascendieron sus fronteras y se hicieron eco por todo el mundo, también llegaron a estas costas. Esa figura que parece combinar el carisma de una estrella de cine con la de un gran orador público de la talla de Martin Luther King, despierta admiración también por aquí. La consciencia de estar viviendo uno de esos grandes momentos históricos, con la elección del primer presidente negro de Estados Unidos, no nos deja indiferentes. Un pequeño paso para Barack Obama, un gran paso para la humanidad.

Más allá de lo positivo que pueda tener la elección de Obama a nivel mundial, también despierta esperanzas de que lleve a mejoras a nivel regional. Por ahora Barack Obama parece contar con el respeto del mundo árabe (en contraste con la antipatía que despertaba el belicoso McCain), lo cual puede ser de ayuda para mediar entre Israel y los palestinos y entre Israel y Siria. Lo otro que puede favorecer indirectamente a Israel es la eventual mejora de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia que se deterioraron notoriamente hacia el final de la administración Bush. A Israel le conviene mantenerse en buenos términos con ambas potencias, cosa difícil de cumplir si el mundo vuelve a dividirse en dos bloques.

Por supuesto, los israelíes tenemos claro que hay que tener cuidado a la hora de cargar tantas expectativas sobre los hombros de este hombre. El presidente de Estados Unidos será poderoso, pero tampoco es el titán Atlas. Cuanto más altas las expectativas, más dura la posible decepción.

viernes, 21 de noviembre de 2008

¡Spasiva!

Está mañana me encontré con un post de mi amigo Ariel que habla sobre la inmigración rusa a Israel y sus dificultades de absorción a la sociedad israelí. Mi amigo percibe a la aliá rusa de manera bastante negativa, visión que no comparto y que paso a comentar.

Empecemos por precisar algunos datos. Cuando hablamos de "los rusos" en Israel, ya estamos cometiendo la primera generalización. La gran ola inmigratoria de los años noventa, tras la caída del muro de Berlín, no vino sólo de Rusia, sino de todos los países detrás de la cortina de hierro, los rusos son la mayoría, pero hay también una respetable cantidad de ucranianos, georgianos, lituanos, bielorrusos, moldavos, uzbekiztaníes, kazajastaníes y demás. Como uruguayo que tiene que sufrir que en Israel lo llamen argentino, lo mínimo que puedo hacer es mencionar la distinción. Contando a los pocos miles que habían llegado en las tres décadas anteriores y a los que siguen llegando en esta década, se habla de al rededor de 1.200.000 personas, que en un total de 7 y poco millones de habitantes en Israel (sin contar a los árabes de Cisjordania), son aproximadamente un sexto de la población del país.

Lo que cuenta mi amigo, es en parte cierto, siendo tantos tienen la ventaja de poder manejarse en su propio idioma, que de facto se ha convertido en la tercera lengua del país, luego de las dos lenguas oficiales, el hebreo y el árabe. Es cierto que tienen sus propios supermercados, periódicos, una emisora de televisión y un partido político. Es cierto que quienes así lo deseen pueden quedarse en esa especie de "gueto" cultural y que algunos de ellos así lo hacen. Pero entre los inmigrantes jóvenes buena parte se adapta al país con relativo éxito, estudian en la escuela con los demás israelíes, sirven juntos en el ejército, estudian juntos en la universidad y se integran al mismo mercado laboral. Su supuesto gueto tampoco está herméticamente cerrado a los demás israelíes, el partido político ruso Israel Beiteinu tiene varios miembros y muchos votantes que no son de origen soviético, en su cadena de televisión van a entrevistarse políticos que no hablan el ruso y en sus tiendas, quien les habla, como muchos otros sudamericanos laicos, va a comprar los mejores fiambres disponibles en Israel.

Sobre las tendencias políticas de los inmigrantes de la ex-Urss, Ariel también generaliza y exagera. Es cierto que hay muchos que apuntan hacia la extrema derecha, pero no todos. Hace unos años, tuve la oportunidad de preguntarle el por qué a Roman Bronfman, un inmigrante ucraniano, ex-miembro del parlamento por el partido de izquierda Meretz. Al parecer es algo que tiene que ver con la educación recibida en la Rusia soviética, pero no necesariamente en Ucrania. También es una burda y errónea generalización decir que todos los rusos carecen de apego por la cultura y la tradición judía. Es cierto que tras décadas de casi forzado laicisismo soviético el lazo con la identidad judía se fue diluyendo, pero como en todos los demás grupos, el nivel de acercamiento a la cultura judía con el que llegan a Israel, y sobre todo el que van adquiriendo una vez llegados, varía muchísimo.

El post comentado está ilustrado con las imágenes de Arkadi Gaidamak y Avigdor Lieberman. Gaidamak es un empresario requerido en Francia por tráfico de armas que hizo un intento fallido de abrirse camino en la política israelí al estilo de Silvio Berlusconi, a fuerza de dinero, comprando un cuadro de fútbol, una emisora de radio, un hospital y demás. Avigdor Lieberman es un político racista y fascista que me avergüenzo de tener por compatriota. Estos dos engendros son muy vistosos y hacen mucho ruido en los medios, pero me parece injusto colocarlos como representates de aliá rusa. ¿Qué hay de los deportistas que representaron a Israel en lo últimos juegos olímpicos? ¿De los músicos, bailarines y artistas de la misma procedencia?

Lo que más me sorprendió del post en cuestión es la idealización de la aliá en general en comparación con la aliá rusa. Los rusos no son los que más difícil se les hace la adaptación, sino los etíopes que vienen de una zona culturalmente muchísimo más distante de Israel que Rusia. De todas las olas de inmigración, hasta donde sé, la que tuvo un mayor porcentaje de inmigrantes que se volvieron a su país, no fue la rusa, sino la ola argentina del 2001 al 2003. Tras décadas de la inmigración de los judíos de Marruecos y el Yemen a las que Ariel se refiere, aún persisten las tensiones entre los así llamados mizrajíes y los ashkenazíes, los ashkenazíes siguen disfrutando de una posición dominante en lo socioeconómico y en las esferas del poder político, por lo que no se puede decir que la integración haya sido completa. El proceso de integración es muy lento y puede llevar generaciones, yo recomendaría no apresurarse a juzgar los resultados de aliá rusa de manera tan negativa.

Ariel da a entender que antes de que llegaron los olim de la ex-uRss, la aliá a Israel era por motivos ideológicos. Pero lo cierto es que la aliá ideológica siempre fue una diminuta minoría, desde finales del siglo XIX en adelante los judíos han llegado a Israel escapándose de las persecuciones y del hambre, tal como lo predijo Teodro Hertzel, el fundador del Movimiento Sionista. Para darle refugio a esos judíos, fue que Hertzel ideó el Estado Judío. Si a alguien le preocupa la causa sionista, debería agradecer a la aliá de los noventas que mantuvo el balance demográfico entre judíos y árabes, y ayuda a que Israel siga siendo un estado judío y democrático.

viernes, 24 de octubre de 2008

No toda crítica a Israel es antisemitismo

Si todo ataque al Estado de Israel fuera un acto antisemita, todos los israelíes sin excepción seríamos antisemitas, no hay un sólo israelí que no critique a su propio país. Demasiadas veces se suele acusar a quién critica a Israel de hacerlo movido por un sentimiento antisemita. Es fácil tachar de antisemita a cualquiera que nos critique, pero se trata de un error irresponsable, puesto que quita efectividad a las acusaciones a los verdaderos actos antisemitas.

El problema es que aunque no todas las críticas a Israel son antisemitas, muchas sí lo son. Y a veces la línea divisoria entre antisionismo y antisemitismo no es tan obvia. Pero existen por lo menos tres tipos de casos en los cuales dicha línea es traspasada en forma distinguible:

1. Cuando las críticas están mezcladas con mitos antisemitas clásicos. Si se acusa a Israel de tomar la sangre de los niños no judíos para preparar panes ácimos (aunque parezca mentira, en el mundo musulmán el mito del libelo de sangre no ha desaparecido), de causar epidemias, terremotos u otros desastres naturales, de conspirar para provocar crisis económicas o dominar el mundo. En este caso se trata del viejo antisemitismo, intercambiando la palabra judío por israelí o sionista y los "Sabios de Sión" por "Gobierno de Israel" o "El Mossad".

2. Cuando las criticas son incondicionales. Si Israel conquista, está mal, pero si Israel se retira del territorio conquistado, sigue estando mal. Sea cual sea, la acción que tome el Estado de Israel, incluso si se trata de la acción opuesta a la previamente criticada, está mal también. Este tipo de casos son más difíciles de identificar que el primero, porque no se trata de un argumento aislado, sino de una suma de argumentos que en su conjunto demuestran un sentimiento de odio incondicional. Ese odio incondicional a Israel, está alimentado por el odio incondicional que lo precede, el antisemitismo. Sobre la naturaleza incondicional del antisemitismo y del antisionismo de corte antisemita, la cita de Gustavo Perednik resulta muy esclarecedora:

Los judíos fueron acusados por los nacionalistas de ser generadores del comunismo; por los comunistas de regir el capitalismo. Si viven en países no judíos, son acusados de dobles lealtades; si viven en el país judío, de ser racistas. Cuando gastan su dinero, se les reprocha ser ostentosos; cuando no lo gastan, ser avaros. Son tildados de cosmopolitas sin raíces o de chauvinistas empedernidos. Si se asimilan al medio, se les acusa de quintacolumnistas, si no, de recluirse en sí mismos.

Para los que odian a Israel en forma incondicional, la una única acción que el gobierno de Israel puede llevar a cabo sin ser criticado, es cruzarse de brazos cuando sus ciudadanos son atacados y dejar que los maten sin hacer nada al respecto, y a la larga, dejar que eliminen al Estado de Israel en su conjunto, (véase el punto número 3). Bajo la misma lógica, para estas personas, todo ataque a ciudadanos israerlíes, ya sean militares o civiles, tanto en territorio ocupado como en el territorio reconocido internacionalmente, en época de tensión o en medio de una tregua, está siempre, en cualquiera de sus formas y bajo toda circunstancia, absolutamente justificado.

3. Cunado las críticas abogan por la eliminación del Estado de Israel. El que pide la eliminación del Estado de Israel, en la práctica pide la muerte violenta de cientos de miles de judíos y un nuevo exilio para varios millones. Quien apoya la expulsión de los judíos de Israel, no se diferencia de quienes apoyaron la expulsión de los judíos de otros países. Como decía Mario Haitman:

En los años cincuenta, en las calles de mi ciudad podían leerse pintadas que exigían 'judíos fuera, váyanse a Israel'. Hoy se pueden leer grafitis que exigen 'judíos fuera, váyanse de Israel'.


En conclusión, cualquier crítica a Israel que no caiga en ninguno de estos tres puntos, es una crítica legítima, con la que uno puede discrepar o estar de acuerdo.


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viernes, 17 de octubre de 2008

Tendencias en menéame

Meneame.net es un sitio de internet que selecciona y publica noticias, artículos de interés, imágenes o videos de otros sitios webs. Cada usuario de menéame puede enviar la noticia que le interese compartir, si muchos otros usuarios votan a favor de la misma en un corto período de tiempo, la noticia llega a la portada. La página es muy popular, las entradas que llegan a la portada reciben varios miles de visitas durante las siguientes 48 horas, cosa que pude comprobar cuando destacaron un post de éste blog sobre una viñeta de Quino. Cada noticia envíada esta abierta a los comentarios de los usuarios que deséen acotar, por lo que el sitio también funciona como un muy concurrido foro de opinión.

Si bien cualquier internauta puede participar del sitio, se puede notar una predominancia de usuarios de España, adolescentes y adultos jóvenes, de elevado nivel educativo. Por el hecho de que disponen de acceso a internet, y de varias horas para dedicar al ocio, sumado al nivel educativo ya mencionado, se puede inducir que el nivel socioeconómico es de clase media para arriba. Los intereses de estos usuarios son muy variados, aunque también se puede notar la predominancia de algunas áreas como la informática, las ciencias exactas y naturales, la política, entre otras.

En cuanto a la política, existe una marcada tendencia de izquierdas, muchos de los usuarios de se cuentan entre los autodenominados "progres". Cuando se trata de religión la tendencia se refleja en un fuerte apoyo al laicismo y en muchos casos también al ateísmo, frecuentes y duras críticas a la iglesia católica y a sus representantes, con menos frecuencia a los representantes de otras iglesias cristianas, y una no tan unánime oposición a líderes religiosos de otras confesiones. En materia epistemológica, tienen a la ciencia como la fuente confiable de conocimiento, rechazan cualquier intento de subyugarla o equipararla a la religión, como el creacionismo o la cienciología. En cuanto a la sociedad, defienden un estilo de vida liberal contra el que predican la mayoría de líderes religiosos, y abogan en pro de los derechos de las minorías sexuales.

En temas de informática, hay muchos usuarios que apoyan el movimiento del software libre ante el software propietario, demuestran un entusiasmo por el software de código abierto como linux, openoffice, firefox y el propio menéame, y sienten un evidente hostilidad ante las grandes corporaciones del software de código cerrado que dominan el mercado, particularmente contra microsoft. En cuanto a wikipedia, los ánimos están divididos, hay quienes continúan admirando a ese gigante de código abierto, pero otros se sienten decepcionados por sus políticas de inclusión que a veces dejan afuera artículos sobre temas que para algunos meneadores pueden ser relevantes, como algún hacker de renombre. También están los que acusan a la wikipedia de estar sesgada en contra de sus posturas políticas, tal como ocurre con todos los que tienen una opinión política fuertemente arraigada (véase efecto medio hostil).

En cuanto a la "piratería" en internet, los meneadores suelen defender a la la red como un medio legítimo para intercambiar software, música y películas. Los meneadores se oponen a los intentos de legislar leyes que atenten contra su privacidad en favor de un control que pueda poner a raya a la piratería. En la misma línea, se oponen a la SGAE (Sociedad General de Autores de España), al canon digital y a cualquier intento de gravar los medios de almacenamiento digital o de acceso a la red, en nombre de los derechos de autor (para entender el tema de los derechos digitales, se recomienda el blog Señales de Humo).

En política internacional, me atrevo a decir que los usuarios de menéame están masivamente en contra del gobierno de los EEUU, más particularmente en contra de la saliente administración Bush, las guerras en Irak y Afganistán (incluida la participación española en las mismas), y demás aspectos de su política exterior en el plano militar, en el económico y en el ambiental. Al principió creía que los usuarios de menéame sentían una simpatía inmediata hacia los principales opositores a EEUU, al estilo "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". No es tan así, como puede verse si se presta atención a las reacciones de los meneadores ante las noticias que involucran a Irán. Por un lado, aplauden a Mahmud Ahmedinejad cada vez que éste critica a EEUU, pero por otro condenan al régimen de los Ayatolas cada vez que aparecen noticias sobre la opresión contra los homosexuales, o la pena de muerte contra bloguers locales que osen criticar al régimen o publiquen cualquier cosa que pueda percibirse como contraria al islam. Esta ambigüedad es mucho más difusa cuando se trata de regímenes totalitarios de corte laico como Cuba y Venezuela, las noticias sobre las violaciones a la libertad de expresión y a otros derechos básicos en aquellos países no logran captar tanto su atención, a menos que se trate de la refrutación de tales acusaciones.

A pesar de su enojo ante la políticas que procuran afianzar el dominio económico que ejerce EEUU sobre otros países, no parece preocuparle a los meneadores cuando ese mismo tipo de imperialismo, España busca aplicarlo en América Látina, con un alcance menor que el de EEUU, pero bajo la misma filosofía. Esa preocupación por los pobres y los desvalidos ante los atropellos de los fuertes y poderosos, tampoco lleva a un rechazo inequívoco ante el trato denigrante que se le da en su país a los inmigrantes de América Latina y el norte de África. No los culpo, siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno.

Si llegó hasta aquí, el lector que no conozca el sitio se puede hacer una idea de la tendencia del mismo en lo que respecta al tema que incumbe al presente blog, especialmente por lo dicho dos párrafos más arriba. Ése iba a ser el tema de este post, todo lo anterior fue una introducción que se me fue alargando. Así que no voy a explayar todo lo que tenía pensado decir al respecto, quizás lo deje para una entrada posterior. Sólo esbozar la idea central: no me sorprendí al notar la antipatía hacia Israel, pero sí me decepcioné al ir notando que esa antipatía hacia Israel no se traduce en una simpatía hacia a los palestinos. Noté que en forma consistente, las atención se centra en las noticias sobre victimarios israelíes, pero no necesariamente en aquellas sobre victimas palestinas. Llegan a la portada noticias que incluyen victimarios israelíes, ya sea cuando los afectados son palestinos, otros israelíes o extranjeros sin relación directa. No me sorprendió que las noticias sobre ataques palestinos a civiles israelíes no prosperen, pero sí que no lo hagan las noticias sobre civiles palestinos siendo oprimidos por otros países vecinos, o por los grupos palestinos más radicales. Los motivos que se me ocurren para explicarlo son todos sumamente desalentadores. En fin, se puede ser anti-israelí sin por ello ser pro-palestino, abunda gente con esa postura. Falta más gente que sea a la vez pro-israelí y por-palestina, que esté a favor del entendimiento y el bienestar de ambos pueblos.


Valga aclarar que todo esto es una impresión personal sobre las tendencias imperantes en el sitio. Pero por supuesto que además hay muchos individuos que no se correspondan con el perfil social descrito al principio o que sostienen otras ideas y posturas, parcial o diametralmente opuestas a algunas de las aquí mencionadas, o a todas.